El desarrollo psicomotor engloba todas las habilidades que el niño adquiere a lo largo de su infancia. Se trata de una evolución que se desarrolla desde bebés, durante toda la infancia y parte de la edad adulta. Pero, ¿en qué consiste este proceso de maduración? ¡Te lo contamos a continuación!

¿Qué es el desarrollo psicomotor de un niño?
Entendemos por desarrollo psicomotor a la adquisición de habilidades durante la etapa de la infancia. Es decir, es el proceso mediante el cual el niño aprende a moverse, hablar o distinguir personas y objetos, entre otras capacidades.
La psicomotricidad equivale a la maduración de estructuras nerviosas (cerebro, médula, músculos…). Obviamente, esta evolución puede variar en cada caso, ya que depende de varios factores como la genética, la personalidad o su potencial.
Habilidades propias de la psicomotricidad
El desarrollo psicomotriz en los niños se basa en el control de movimientos e impulsos emocionales. La evolución de la psicomotricidad se da a tres niveles:
- Motriz: se refiere al movimiento corporal del niño.
- Cognitivo: capacidades de concentración, memorización y habilidades creativas.
- Socio-afectivo: permite al niño relacionarse con los demás de manera satisfactoria, superando sus miedos y dificultades.
Por tanto, podemos decir que la psicomotricidad engloba las siguientes habilidades en los niños:
Dominio y toma de conciencia del movimiento
El desarrollo psicomotor permite al niño moverse y utilizar su cuerpo como un medio de aprendizaje.
Equilibrio
Se trata de la capacidad que tiene el niño de mantener una postura estable durante la realización de actividades motrices.
Habilidades espaciales
Es la capacidad que tiene el menor de comprender la relación entre su cuerpo y el espacio, así como la relación espacial que hay entre los objetos.
Control del movimiento
Se refiere a la habilidad de realizar movimientos de una forma determinada y de mantener el ritmo en su ejecución.
Motricidad gruesa
La motricidad gruesa se refiere al control y coordinación de movimientos que implican todo el cuerpo para realizar actividades como bailar, correr, saltar, caminar, sentarse…
Motricidad fina
En este caso, entendemos por motricidad fina la capacidad que tiene el niño de controlar y coordinar movimientos que abarcan menos del tamaño del propio cuerpo y que implica el uso de partes finas como los dedos, manos y pies. Ejemplo de ello son los movimientos que se hacen al pintar, dibujar, escribir o hacer manualidades.

La etapa de los 0 a 3 años es un periodo de crecimiento y aprendizaje exponencial. Es durante estos primeros años cuando se forman las bases del desarrollo cognitivo, emocional, social y físico. El cerebro de tu bebé está en su fase más plástica y receptiva, creando millones de conexiones neuronales cada segundo. No es solo una etapa de “ser lindos y tiernos”, es la cuna de su personalidad, sus habilidades y su relación con el mundo.
El desarrollo de un niño es un proceso continuo y fascinante, lleno de hitos que marcan su progreso. El desarrollo cognitivo de 0 a 3 años y el psicomotor están intrínsecamente ligados.
- 0-6 meses: El bebé comienza a explorar su entorno con la boca, manos y ojos. Empieza a controlar su cabeza, a girarse y a intentar alcanzar objetos.
- 6-12 meses: Se inicia el gateo y algunos bebés comienzan a dar sus primeros pasos, apoyándose en muebles. La curiosidad por explorar aumenta exponencialmente. Es el momento ideal para ofrecerles juguetes seguros que puedan manipular, como los juguetes de construcción o muñecos de trapo.
- 12-18 meses: Los niños transitan del gateo a caminar de forma autónoma.
- 18-24 meses: Perfeccionan el caminar, comienzan a correr y a subir escalones. Manipulan objetos con mayor destreza, insertando formas o apilando bloques.
Hitos Importantes: Los niños dominan el correr, saltar y trepar. Disfrutan de juegos más complejos que implican equilibrio y coordinación, como montar en triciclo o lanzarse por toboganes.

Ahora, su imaginación va in crescendo, lo que significa que se entretendrá con el juego abstracto y creando un mundo de fantasía a través de sus juguetes, muñecos y peluches. Cada vez es más activo, sociable, hábil, independiente y… ¡cabezota!
¿Cómo saber si el desarrollo psicomotriz evoluciona correctamente?
Pero, ¿de qué forma aseguramos que el niño adquiere el desarrollo psicomotor adecuado? Evidentemente, el pediatra y especialista debe revisar esta evolución para valorar si todo avanza correctamente y detectar problemas si los hubiere.
De todos modos, existen una serie de indicaciones que pueden utilizarse como referencia para tener una idea de cuáles son las destrezas que adquieren los niños desde que nacen. Según la Asociación Española de Pediatría, el desarrollo psicomotriz desde el nacimiento hasta los seis años, avanza de la siguiente forma:
Desde su nacimiento hasta los seis meses
Desde que nace, el bebé suele mantener la posición fetal que tenía en el interior de la madre. Con el paso de los días, poco a poco, irá adoptando otras posturas e irá estirando su cuerpo.
A partir de los dos o tres meses, el bebé tendrá una mayor coordinación e irá tomando un mejor equilibrio en su desarrollo psicomotor. Por ejemplo, ya podrá sentarse y sostenerse más o menos bien. Asimismo, sujetará la cabeza, sabrá seguir con la mirada y balbucear. Durante esta etapa, los bebés van aprendiendo a producir sonidos y a expresarse con gestos. Una vez cumplen ya los seis meses, aproximadamente, comienzan a articular consonantes como la m, la b o la t. Igualmente, comienzan a ser curiosos y va aumentado su interacción con el entorno.
En este periodo, el llanto y la risa serán las principales formas de expresión del recién nacido. Cuando esté más despierto, empezará a identificar las personas de su alrededor.

Hitos Importantes: Los bebés responden a las voces, sonrisas y caricias. Reconocen a sus cuidadores principales y buscan su cercanía.
Desde los seis hasta los 12 meses
El desarrollo psicomotor desde los seis meses hasta el primer año de vida se caracteriza por varios aspectos. El bebé cada vez se maneja mejor en el movimiento; empieza a gatear y es probable que intente levantarse para empezar a caminar.
Por otra parte, en esta edad, el lenguaje no verbal cobra especial relevancia. Los bebés son más propensos a gesticular para saludar o negar con la cabeza, por ejemplo.
Además, en este periodo la identificación de las personas va a más y sus expresiones van acorde. Es decir, pueden reclamar a sus padres e, incluso, denotar que los extrañan en algún momento. Y, en relación a los objetos, es capaz de sostenerlos y de empezar a buscarlos y encontrarlos por sí mismo.
Hitos Importantes: Empiezan a imitar a los adultos y a otros niños. Muestran interés por jugar al lado de otros (juego paralelo) y empiezan a comprender el significado de “no”.
Desde los 12 hasta los 18 meses
Cuando el bebé tiene un año o año y medio ya sabe caminar y, además, puede ser capaz de subir escaleras. La expresión de su movimiento se manifiesta de distintas formas: puede empezar a correr o saltar con los pies juntos, por ejemplo.
En esta etapa, el niño también empieza a pintar y ya es más autónomo al sostener los cubiertos para comer. Asimismo, en este periodo, los niños comprenden mejor lo que se les dice, aunque aún no sean capaces de pronunciar palabras concretas.
En definitiva, en esta fase del desarrollo psicomotor, el bebé comienza a ser más independiente. Especialmente en lo que se refiere al movimiento e interacción con los demás. Igualmente, su curiosidad se incrementa cada vez más.
Hitos Importantes: Los niños combinan dos palabras para formar frases simples (“más agua”, “no quiero”). Su vocabulario crece rápidamente, y entienden instrucciones sencillas.
Desde los 18 meses hasta los dos años
Entre los 18 y los 24 meses el equilibrio del niño es mayoritariamente estable. Puede caminar sin ayuda y sujetar objetos con mayor precisión. Igualmente, come y bebe correctamente y va colaborando en los hábitos de aseo y vestimenta personal.
También, a partir de esta etapa, los niños ya son capaces de comprender y decir palabras reales. Incluso, pueden alcanzar unas 100 y, además, comienzan a crear frases cortas y a decir su propio nombre.
Otro rasgo característico de este periodo del desarrollo de habilidades psicomotrices, es que los niños son propensos a imitar las acciones de los padres y personas que les rodean. Igualmente, pueden recrear estas situaciones jugando, por ejemplo. A esta edad, les encanta interactuar con los demás y comienzan a interesarse por juntarse con otros niños de su edad.
Hitos Importantes: Los niños empiezan a interactuar directamente con sus pares, compartiendo juguetes y participando en juegos de roles sencillos. Aprenden a expresar sus emociones y a reconocer las de los demás. Cuentos sobre emociones y juegos de imitación son excelentes herramientas.
De los dos hasta los tres años
Llegados a este punto del desarrollo psicomotor, el equilibrio del niño es totalmente estable. En este sentido, ya pueden hacer otros ejercicios como saltar con un pie o montar en triciclo, entre otros. Asimismo, se manejan cada vez mejor con las manos y, por tanto, pintan y dibujan estructuras con mayor sentido. Es decir, las habilidades de psicomotricidad fina han ido progresando adecuadamente.
Cuando el niño tiene de dos a tres años, su curiosidad se multiplica y cada vez le gusta más jugar con otros niños y hacer muchas preguntas sobre todo y todos. Además, en estas edades, en lenguaje se amplia mucho más, hasta el punto de que llegan a conocer unas 500 palabras. Al expresarse, lo hacen con frases cada vez más largas y saben adaptarlas a los tiempos verbales. En este caso, es importante comprobar que lo hacen correctamente y, en caso de producirse errores de pronuncia, corregirles para evitar que desarrollen ese hábito.
Hitos Importantes: El vocabulario se amplía enormemente. Forman frases de 3 o más palabras, hacen preguntas y pueden mantener conversaciones sencillas. La lectura de cuentos se convierte en una herramienta fundamental para expandir su vocabulario y comprensión del mundo.
En este periodo y más allá de los seis años, también es importante trabajar la psicomotricidad gruesa para fomentar el control del cuerpo. Hacerlo desde una temprana edad hará que los niños fortalezcan más sus músculos y sea más ágiles.
Actividades para desarrollar la motricidad gruesa
Aquí hay una tabla que resume los hitos clave en el desarrollo del niño desde el nacimiento hasta los 3 años:
| Edad | Desarrollo Físico | Desarrollo Social/Emocional | Desarrollo del Lenguaje |
|---|---|---|---|
| 0-6 meses | Controla la cabeza, se gira, intenta alcanzar objetos | Responde a voces, sonrisas, reconoce cuidadores | Gorjeos, balbuceos, reacciona a sonidos |
| 6-12 meses | Gatea, da primeros pasos con apoyo | Imita, muestra interés en otros niños (juego paralelo) | Balbuceos similares a palabras, primeras palabras |
| 12-18 meses | Camina solo, sube escaleras | Comprende "no" | Combina dos palabras en frases simples |
| 18-24 meses | Corre, sube escalones, manipula objetos con destreza | Interactúa con pares, expresa emociones | Vocabulario amplio, frases de 3+ palabras |
Consejos prácticos para fomentar el desarrollo psicomotor
- Consejo práctico: Observa las señales de tu hijo/a. Generalmente, entre los 2 y 3 años, muchos niños muestran interés en el orinal. Sé paciente, positivo y evita presiones. Considera el uso de pañales de tela si buscas una opción más sostenible y que a menudo facilita este proceso.
- Consejo práctico: Realiza masajes suaves después del baño o antes de dormir, utilizando aceites naturales.
- Consejo práctico: Elige juguetes seguros, sin piezas pequeñas para evitar atragantamientos. Prioriza aquellos que fomenten la imaginación, la resolución de problemas y la interacción, como bloques, puzles sencillos o juguetes de encaje.
- Consejo práctico: Establece horarios regulares para comidas, sueño y actividades.
- Consejo práctico: Ofrece una dieta variada y equilibrada, con alimentos frescos y saludables. Fomenta que tu hijo/a explore las texturas y sabores.
- Consejo práctico: Crea un ambiente tranquilo y oscuro para dormir. Sigue una rutina consistente a la hora de acostarse. El colecho, si es una elección de la familia, puede facilitar el descanso mutuo y fortalecer el apego, siempre que se practique de forma segura.
Cada niño tiene su propio ritmo, pero si tienes dudas sobre algún hito importante (como el habla, el gateo o la interacción social), es recomendable consultar con un pediatra o un especialista en desarrollo infantil.
- Para 0-12 meses, los juguetes sensoriales, mordedores y objetos que puedan manipular y llevarse a la boca son ideales.
- Para 1-2 años, los bloques de construcción, puzles sencillos, coches y muñecos son excelentes.
- Para 2-3 años, los juegos de imitación, libros interactivos y materiales para dibujar o pintar son muy beneficiosos. Siempre busca juguetes seguros y adecuados a su edad.
Habla con tu hijo/a constantemente, canta canciones, lee cuentos en voz alta y haz preguntas. Responde a sus balbuceos y gestos, dándoles significado. Nombra objetos y acciones a su alrededor. ¡Cada interacción cuenta!
Es normal que los niños tengan preferencias y pasen por fases. Ofrece una variedad de alimentos saludables de forma regular, sin presionar. Deja que experimenten con la comida. A veces, la paciencia y la creatividad (presentar los alimentos de formas divertidas) son clave.
Como ves, la etapa de 0 a 3 años es un lienzo en blanco lleno de posibilidades.