Hispano Racing: Ciclismo e Historia de una Pasión Familiar

Tengo varios amigos ciclistas y de diferentes círculos y lugares que siguen muy de cerca las categorías inferiores del mundo ciclista, algunos porque tienen hijos en ellas y otros por simple afición. Desde hace algún tiempo el nombre de Igor Arrieta es uno de los más repetidos en nuestras charlas y conversaciones. Desde ZIKLO pensamos en un reportaje distinto para ellos, tratando de entrar menos en lo deportivo y buscando una relación familiar entre ambos protagonistas.

Conozcamos la historia de una familia unida por el ciclismo, donde la pasión y el esfuerzo se transmiten de generación en generación. En este artículo, exploraremos la trayectoria de José Luis Arrieta y su hijo Igor, dos ciclistas que han dejado huella en el panorama nacional e internacional. Desde las desafiantes rampas de Aralar hasta los triunfos en competiciones de élite, descubriremos los lazos que unen a esta familia y su amor por el deporte de las dos ruedas.

Igor Arrieta - Entrevista en la llegada - Etapa 8 - Giro d'Italia 2025

José Luis Arrieta: Un Legado en el Ciclismo Profesional

José Luis, que corrió con Indurain primero, con Zülle después y más tarde con Valverde, merece una entrevista aparte sobre su carrera como ciclista y su posterior prolongación como director deportivo. Sus coequipiers destacaron de él sus cualidades ciclistas, pero más aún las humanas, definiéndole como «un personaje sincero, discreto y generoso» y aseguraron tener «el sentimiento de haber convivido con un corredor ejemplar». Que su último director, ya en el Ag2r, Julien Jurdie, diga de él que “conseguía aliviar al equipo en los momentos difíciles, por sus conocimientos de la carrera y por su experiencia.

El médico de ese equipo, Eric Bouvat, nos aporta una visión algo distinta pero también muy sugerente de nuestro entrevistado: “Era un muchacho extremadamente inteligente y que sabía hacer de todo: si teníamos un problema con el autobús, se ponía a repararlo; si un ordenador no funcionaba, venía también a arreglarlo. Y siempre con una sonrisa. Alguien encantador y agradable. Fue siempre un placer para mí estar con él. Creo que todo el mundo tiene mis mismos sentimientos, y lo vamos a echar de menos. Cuando vino a despedirse al final de la Vuelta, teníamos todos lágrimas en los ojos”. Corría el año 2011 y una tendinitis le obligó a abandonar la carrera que unos años antes le había aplaudido como ganador en Ciudad Real.

Y empieza contándonos que nació realmente en San Sebastián, como tres de sus siete hermanos: “Los tres últimos ya nacieron en Uharte, adonde mi padre tuvo que venir a montar una fábrica”. Nos añade que su “aita” también corrió en bicicleta: “Hasta aficionados o así. Hay una foto de cuando ganaste la Vuelta a Gipuzkoa en la que aparecemos los tres”. Esto último se lo dice a su hijo Igor, que está sentado a su lado y corrobora lo dicho: “Mi abuelo suele venir bastante a verme a las carreras”.

Pero dejemos a José Luis que nos siga contando aspectos de su vida como corredor profesional: “Como ciclista me defino como un corredor completo: ni subir, ni bajar… o sea, nada. Siempre fui un corredor de equipo. Llegué a correr 24 Grandes Vueltas: 10 Tours, 5 Giros y 9 Vueltas”. Le preguntamos por sus inicios en el profesionalismo: “Pasé en el 93 y sin darme cuenta ya estaba en el equipo del Giro, que fue el segundo que ganó Miguel. Para entonces ya había ganado 2 Tours y estaba en su mejor momento. Y, claro, al ser mi primera gran vuelta fue una experiencia brutal. La verdad es que no eres consciente en ese momento, pero fue una grandísima experiencia”.

¿Algún recuerdo especial?: “Si me preguntas por un momento especial de mi carrera como profesional te diré que las dos victorias, claro. Pero más bien me inclinaría por el conjunto: en 18 años hay un montón de cosas que guardas en la memoria. De algunas carreras guarda un recuerdo especial, eso sí: “Para mí desde ese año 93 el Giro siempre ha sido la carrera más bonita. Luego, por trascendencia, está claro que el Tour es siempre el Tour: la tensión y todo lo que esa carrera supone.

Y tú, Igor, ¿qué recuerdas de tu aita en aquella época?: “No recuerdo muchas cosas de mi padre cuando era corredor. Sí de haber ido alguna vez con mi madre a verle, sobre todo al GP Indurain, y siempre solíamos ir al mismo sitio. Así fue. Como si estuviera todo programado por el destino, el mismo año en que José Luis se retira, Igor empieza su trayectoria “txirrindulari”: “Sí, fue en el 2011. Creo que yo estaba en el Tour ese año, que fue mi última temporada, y tú te apuntaste en alevines de primer año”.

La Transmisión de una Pasión

José Luis Arrieta, un ciclista experimentado y director deportivo, ha transmitido a su hijo Igor su pasión por el ciclismo. Igor, siguiendo los pasos de su padre, se ha convertido en una joven promesa del ciclismo español, listo para debutar en el equipo KERN PHARMA.

Igor Arrieta: La Nueva Generación del Ciclismo Español

Su hijo Igor, con 19 años recién cumplidos este mes de diciembre en que realizamos la entrevista, es a día de hoy uno de los ciclistas más prometedores del panorama nacional. Debutará en 2022 en profesionales con el equipo KERN PHARMA y, pese a su juventud, todo apunta a que está preparado para dar el salto a la máxima categoría.

Es Igor quien toma ahora la palabra para hablarnos de su inicios: “Mi primera bici fue una Mountain Bike y la primera de carretera, una BH». El fútbol infantil fue dejando su hueco al ciclismo hasta desaparecer de escena: «Antes, de más pequeño, jugaba al fútbol: lo típico. Y luego cuando ya empecé con la bici seguía jugando al balón. Pero cuando llegó el momento de dar otro paso, tuve que elegir entre el fútbol y la bici y en juveniles ya me volqué en la bici. Había empezado, como todos los niños de la Sakana, en el Club Aralar de Lakuntza.

Damos por supuesto, viéndole ahora, que ganaría sus primeras carreras con facilidad, pero no todo fue tan sencillo: “Tendría 12 años o así cuando fui a la primera carrera. No siempre he sido ganador. En alevines me iban más las yincanas: me divertía más jugando con la bici. Fue ya más en infantiles de 2º año cuando empecé a ganar y luego, en cadetes y juveniles, seguí ganando. Queremos que nos cuente si se le ha hecho costoso el camino: “No me ha resultado difícil llegar a profesional: lo cierto es que tampoco me he dado mucha cuenta. Seguí todos los pasos por todas las categorías hasta aquí. Y ese hasta aquí se ha concretado en este último año.

Como nos ha contado, Igor venía de hacer muy buenas campañas en las categorías inferiores, tanto en carretera como en ciclocross. Su aterrizaje en amateurs con el Lizarte sorprendió a todo el mundo, sumando 6 victorias en la última temporada - ¡ojo!, estamos hablando de un sub-23 de primer año-: Campeonato de España CRI sub-23, general y dos etapas de la Vuelta a Castellón, Clásica de Beasain y el Campeonato Navarro en Iturmendi, más podios en carreras tan prestigiosas como el Valenciaga y la Clásica Santikruz en Legazpia. Y ha acabado la temporada sumando además el Campeonato de Euskadi sub-23 de ciclocross, solo por detrás de los “élite” hermanos Izaguirre y de Jonathan Lastra.

En ambas formaciones ha tenido siempre como mentor a un gran amigo de ZIKLO, Juanjo Oroz, que nos dijo de él lo siguiente: “Llevo casi nueve años en esto y nunca había visto un aficionado de primer año así. Vamos a poneros un ejemplo muy claro de lo que aquí decimos. El mismo día que comenzaba la Vuelta a Castellón hizo un examen de Mecatrónica Industrial de forma telemática. Por la tarde compitió, al día siguiente firmó una victoria de etapa espectacular, repitió triunfo al otro día y el domingo aguantó el liderato sin ningún problema.

Decía Lao Tse que cualquier largo viaje empieza con un pequeño paso. Lo cierto es que los pasos que lleva dados Igor Arrieta son gigantescos y deberá hacer esfuerzos por que su propia impaciencia y la pasión vehemente de los aficionados no le desvíen de ese camino de sensatez que de momento está recorriendo a las mil maravillas. Él mismo tiene la respuesta a mano: “No me da vértigo el haber subido tan rápido: yo siempre lo he vivido así y así lo sigo viviendo. Lo tomo con respeto, pero no con vértigo. No siento presión; al contrario, creo que es una motivación para mejorar y para seguir trabajando.

Palmarés de Igor Arrieta (Sub-23)

Ver su palmarés en categoría sub-23 no es cualquier cosa. Con 18 años lo normal suele ser tratar de hacerse un hueco en la categoría y quizás pegar uno o dos chispazos con suerte. No ha sido el caso: muchos triunfos y algunos de llamar la atención como proclamarse campeón nacional de contrarreloj en categoría sub-23 o hacer 2º en el Memorial Valenciaga, prueba muy importante en el campo aficionado y de gran prestigio. Que Igor suba bien no es de extrañar con el físico que tiene, pero un resultado así contra el crono significa muchas cosas más. Viene de hacer hace una semana 4º y primer sub-23 en ciclocross y eso que estaba un poco oxidado y torpe, como nos confiesa más tarde.

  • Campeonato de España CRI sub-23
  • General y dos etapas de la Vuelta a Castellón
  • Clásica de Beasain
  • Campeonato Navarro en Iturmendi
  • 2º en el Memorial Valenciaga
  • Clásica Santikruz en Legazpia
  • Campeonato de Euskadi sub-23 de ciclocross

Uharte-Arakil: Cuna de Ciclistas

Quedamos el día 30 de diciembre, a primera hora de la tarde, en las tranquilas y solitarias calles de Uharte-Arakil, localidad donde residen. Es curioso: José Luis, el padre, nació en San Sebastián y vivió años en Rentería. Pensaba que era navarro de nacimiento pero, como luego nos explicará él mismo, lo fue de adopción. Uharte es la localidad de inicio de una de las ascensiones más impresionantes que hay en el País Vasco y Navarra: la del Santuario de San Miguel de Aralar.

La vertiente clásica, la de siempre, nace en Lekunberri y es más amable. Todos conocemos la que parte de Uharte como la del hormigón, la dura, y es que tiene números y rampas más que respetables. En estos últimos años la Vuelta a España la ha incluido en su recorrido. En 2014 acabó arriba y el control entre los favoritos lo aprovechó un jovencísimo Fabio Aru para llevarse la victoria. Volvió a subirse en la edición de 2020, pero esta vez no finalizó en el alto, sino que lo hizo en Lekunberri. Igor la conoce bien.

Mientras nos dirigimos a ella para tomar unas fotos le preguntó en cuánto tiempo suele subirlo entrenando. Me responde que unos 40 minutos. Es curioso, porque para lo dura que es esta vertiente no ha producido muchos ataques o movimientos cuando se ha pasado en carrera. “Es que depende de cómo sople el viento te puedes pegar con un muro. Igor, de entrada, llama la atención. Está muy fino y transmite mucha fuerza. Está a la espera y con ganas de probar la nueva equipación y bicicleta que en breve le suministrarán. La sesión de fotos es siempre un buen momento para romper el hielo con el protagonista previo a la entrevista que vendrá después. Ya tiene más o menos definido su calendario de la primera parte de la temporada y un brillo de ilusión aparece en sus ojos. El brillo del que debuta en la máxima categoría.

Bien, pues precisamente aquí, en estas duras rampas de Aralar, es donde mis compañeros de ZIKLO han compartido un buen rato con un padre y un hijo que son dos de los vecinos de Uharte que más han pregonado el nombre de su pueblo por todo el orbe ciclista: los Arrieta.

Del “aita”, José Luis, sabíamos de su reciente partida del equipo de su tierra al que ha estado ligado durante 22 largos años en dos etapas, como corredor y como director.

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