La historia del Che Guevara en Bolivia es un relato de revolución, captura y muerte que ha dejado una huella imborrable en la memoria colectiva. A 50 años de su muerte, exploramos los lugares clave y los personajes que marcaron este episodio histórico.

La Higuera: El Último Pueblo del Che
Irma Serrano, una mujer de 71 años nacida y criada en La Higuera, recuerda vívidamente el 8 de octubre de 1967. Ese día, vio pasar frente a su casa a un hombre grande que cojeaba: era el Che Guevara.
El comandante había llegado a Bolivia 11 meses antes con la intención de entrenar un grupo guerrillero y hacer la revolución en Sudamérica. Sin embargo, el ejército boliviano, apoyado por Estados Unidos, lo había descubierto en esta zona montañosa.
En el enfrentamiento, cuatro guerrilleros murieron y otros tres, incluido el Che, fueron detenidos y trasladados caminando hasta La Higuera. Tal como recuerda Irma Serrano, el Che cojeaba debido a una herida en su pierna izquierda.
La Higuera sigue siendo un pequeño pueblo con no más de 20 familias. Irma Serrano, viuda, sobrevive vendiendo mercadería en un boliche llamado La Estrella, cuyo logo es el rostro del guerrillero que vio pasar cojeando hace medio siglo.
Lo único que mantiene en pie a La Higuera es el Che Guevara. Aquí, el 9 de octubre de 1967, al día siguiente de ser apresado, fue fusilado con cuatro balazos. Cada año, en esa fecha, este pueblo minúsculo se llena de visitas que rinden homenaje al muerto más famoso del barrio.
Este 9 de octubre, la celebración será mayor, marcando el 50 aniversario de su muerte. Se han planificado cuatro días de actividades, y hasta el presidente Evo Morales ha comprometido su participación.
Vallegrande: Tras las Huellas del Comandante
La llamada Ruta del Che, impulsada por Evo Morales, no incluye sólo a La Higuera. Lo más emblemático se encuentra en Vallegrande, a 63 kilómetros al norte de La Higuera.
Leo Lino, un guía turístico especializado en los pasos del Che Guevara en Bolivia, nos acompaña en este recorrido. "Luego de que el Che y dos de sus guerrilleros fueron ejecutados en La Higuera, trajeron sus cuerpos en helicóptero hasta aquí", explica Leo Lino mientras caminamos por Vallegrande. "Del aeropuerto los trasladaron en ambulancia hasta el hospital Señor de Malta. Los tres cadáveres los recibió el director del hospital, José Martínez Caso".
El Hospital Señor de Malta: Un Lugar de Memoria
El hospital sigue en funcionamiento y es el único para los 10 mil habitantes de Vallegrande. Una placa en la escalera de acceso recuerda que aquí "el cuerpo del comandante Ernesto Che Guevara fue expuesto por el ejército al pueblo y la prensa para conocimiento mundial".
Leo Lino explica que era común que los cuerpos de los guerrilleros se trajeran al hospital y se exhibieran para mostrar la derrota de la guerrilla y amedrentar a la población.
En uno de los patios del hospital, un gran mural con el rostro del Che reproduce la carta de despedida que Guevara les dejó a sus cinco hijos: "Crezcan como buenos revolucionarios".
La Lavandería: Un Sitio de Peregrinación
A pasos del mural se encuentra la antigua lavandería del hospital, donde se lavó el cuerpo del Che y se expuso a la prensa y a los habitantes de Vallegrande. Hoy es un sitio de constante peregrinación. Las murallas interiores están llenas de rayados y grafitis espontáneos con agradecimientos, mensajes revolucionarios y recuerdos.
Al centro de la habitación, el mismo lavadero de piedra donde reposó el cadáver del guerrillero. Aquí se tomaron las fotos icónicas del Che tendido, con el torso y los pies desnudos, rodeado por militares. Muchos han comparado esa imagen con la de Jesucristo.
Leo Lino cuenta que muchos vienen con respeto casi religioso, prenden velas y rezan. "Sí, hay algo místico aquí. Difícil de explicar. Fácil de sentir".
Sin embargo, no todos comparten esta visión. Susana Osinaga, la enfermera jefe del hospital en 1967, fue la encargada de lavar el cuerpo del Che. Hoy, a sus casi 90 años, cobra por compartir sus recuerdos. Recordar es aquí un asunto rentable.
Como dice el periodista Alex Ayala en su crónica: "Los mercaderes del Che".
✅La HISTORIA de Ernesto "CHE" GUEVARA | El eterno guerrillero y revolucionario del siglo XX
La Morgue y la Fosa Clandestina
A pocos metros de la lavandería está la morgue del hospital. Aquí, el 9 de octubre de 1967, el cadáver del Che se trató con formaldehído para evitar su descomposición. Luego, el 11 de octubre, el cuerpo volvería a esta morgue para cortarle las manos y sacarle una mascarilla de yeso de su rostro.
Tras eso, su cadáver estaría desaparecido por 30 años. Hasta que, a mediados de los 90, uno de los militares implicados confesó que lo habían metido en una fosa clandestina con otros seis cuerpos, cerca del aeropuerto. Lo reconocieron porque estaba sin manos y porque sus huesos, al ser tratados con formaldehído, tenían un tinte rojizo.
Por decisión de su familia, los restos del Che fueron enviados a Cuba y hoy reposan en un mausoleo en la ciudad de Santa Clara.
En Vallegrande queda la fosa donde los encontraron. Hoy, es un complejo de varios edificios que el presidente Evo Morales inauguró hace años. Al final del terreno, se encuentra la fosa de dos metros de profundidad, metida en un edificio con paredes repletas de fotos del Che.

El Museo del Che
Leo Lino termina el recorrido con una visita al museo, que es pequeño y queda volando en medio del enorme centro cultural vacío. Son apenas tres pasillos con fotografías.
Antes de despedirnos, le pregunto si este tour no debiera ser gratis. Que si eso no es también mercadeo con el Che. Él se defiende: "Mira, el hijo del Che tiene una agencia en Cuba que se llama La Poderosa Tours y arma paquetes de viaje en motocicleta por la isla, por lugares donde estuvo su padre. Se hacen en Harley Davidson y cuestan cuatro mil dólares. ¿Alguien protesta por eso?".
El Camino a La Higuera
El camino entre Vallegrande y La Higuera es una sucesión de curvas. Como no hay transporte público frecuente, la mejor manera de llegar es pagar un taxi que cubre la ruta en dos horas y cuesta 250 bolivianos (35 dólares). Al volante va ahora Rolando, quien mastica hojas de coca y entrega información todo el camino.
Muestra una gran roca que se parece a la boina del Che, con una estrella roja instalada. Luego indica la quebrada de Churo, el lugar exacto donde fue apresado el Che después de que un campesino lo delatara.
En La Higuera, el Che está presente en todas las formas posibles: en murales, en rayados callejeros, en estatuas a tamaño real y gigantes. En las paredes están sus discursos. Hay un museo en el lugar donde estuvo la escuela.
Una mujer silenciosa abre el museo de mala gana. Rolando, el chofer, toma su lugar y muestra la silla donde se supone estuvo sentado el Che y desde la cual lo hicieron pararse para dispararle. Hay fotos históricas, banderas de distintos países con mensajes de aliento y recuerdos que han dejado visitantes conmovidos.
A una cuadra de allí, sentada a la sombra, está Irma Serrano tejiendo. "Yo conocí al Che", dice para captar la atención. Y cuenta del día en que lo vio pasar frente a su casa.
"Nosotros teníamos miedo. Los soldados nos habían dicho que podía haber una batalla entre ellos y los guerrilleros en La Higuera. Cuando vimos pasar al Che no sabíamos quién era; de eso nos fuimos enterando con el tiempo. Al Che lo llevaron a la escuelita, allí lo mataron", dice.
Irma Serrano recuerda que al Che lo sacaron muerto sobre una camilla. Que poco antes, como a la una de la tarde, había llegado un helicóptero. "No lo echaron dentro, sino que lo amarraron con su camilla en una de las patas del helicóptero. En la otra pata iban amarrados otros dos guerrilleros muertos".
Luego despliega un set de fotografías, las mismas del museo. "¿Y la información que le di no me la va a pagar?", pregunta Irma Serrano, seria. Ella sonríe. El Che es el mejor negocio de La Higuera.
| Dato | Valor |
|---|---|
| Turistas anuales | 1.500 |
| Porcentaje de latinoamericanos | 70% |
| Costo del tour en Vallegrande | 40 bolivianos (6 dólares) por persona |