Definir a Harley-Davidson simplemente como una marca de motos sería una frivolidad. Intentar ir un poquito más allá diciendo que se trata de una leyenda resultaría una tremenda obviedad. Son tantas las connotaciones, los matices, las interpretaciones que se asocian a este nombre que se antoja casi imposible de precisar. Si personalmente tuviera que elegir un único término quizá sería pasión.
Pasión que va más allá de lo que representan dos ruedas y un motor, es un sentimiento relacionado con un estilo de vida, máquinas con alma, tradición, libertad y personalidad. No se trata de un fenómeno aislado, porque son millones de personas las que lo sienten en todo el mundo y esa relación tan extraordinaria es la que ha permitido a la empresa de Milwaukee (Wisconsin, Estados Unidos) celebrar, nada más y nada menos, su 110 aniversario. Es 2013, por tanto, un año importante para Harley.
Fue en 1903 cuando Williams S. Harley y los hermanos Davidson, Arthur y Walter, construyeron artesanalmente las tres primeras motos de una marca que bautizaron con sus apellidos. Los hermanos Davidson y su amigo Willian Harley se juntaron el garaje de la casa familiar de los primeros para construir una motocicleta propia. Se pusieron así los cimientos de un proyecto cuya trascendencia nadie, ni siquiera sus creadores, pudieron imaginar entonces.
De hecho, su primer modelo, la Silent Grey Fellow (así conocida porque salieron todas pintadas del mismo color) fue utilizada en las carreras más populares de la época en pistas ovales de madera y sus buenos resultados fueron la mejor publicidad para promover las ventas. Los fundadores trabajaron duro en los primeros meses para terminar unos prototipos cuyo carburador se mecanizó a partir de una lata de tomate.
Motorizar a un país para sobrevivir a dos Guerras Mundiales, a un cataclismo económico como el del 29, a la expansión del automóvil, a su propia crisis interna, a la competencia llegada desde Japón… Y todo, sin perder su propia personalidad, su carácter único, su filosofía irrepetible. Así que en Harley-Davidson tienen muchos motivos para celebrar por todo lo alto esos 110 años de sueños y lo están haciendo como es debido, no podía ser de otro modo.
Durante todo este año se han organizado numerosas actividades para el disfrute de sus apasionados seguidores, con dos fechas marcadas en rojo en el calendario. La primera e inminente es la del fin de semana del 13 al 16 de junio, cuando en Roma se celebre la gran fiesta para los harlistas europeos; la siguiente se traslada al otro lado del Atlántico, turno para los americanos que pondrán el broche del oro al aniversario en la sede de Milwaukee, entre el 29 de agosto y el 1 de septiembre.
Como la ocasión lo merece, pues nos vamos de cumpleaños… a Roma. Tendremos la oportunidad de asistir a este encuentro en el que varias decenas de miles de motoristas tomarán Roma, en una reunión que se presenta excepcional e inolvidable. Harley-Davidson España ha querido hacer partícipe de esta cita para la historia a un reducido grupo de medios nacionales, entre los que se encuentra AS.
Toda una experiencia, sin duda, que intentaremos compartir con vosotros a través de nuestro diario, nuestra web, este blog y las redes sociales. Si me permitís la confidencia, estoy muy ilusionado con este viaje. Las Harley son una de mis grandes pasiones y disfrutar de la oportunidad de vivir este aniversario supone un auténtico lujazo. La verdad es que ya me había resignado a empezar a ahorrar para el 120 aniversario, este año la economía no daba para más… pero mucho mejor así, desde luego, vaya usted a saber dónde estamos dentro de diez años…
Entiendo que es una de esas deferencias que de cuando en cuando, mucho menos a menudo de lo que pudiera parecer, nos depara esta profesión de plumilla, tan ingrata en otras ocasiones, y por eso me encantaría compartirlo con todos vosotros. Cada uno de los que me leéis, me seguís y me aguantáis tendréis un huequecito en mi Harley durante esos días de celebración en Roma. Será un placer y un privilegio si os decidís a acompañarme… Gracias anticipadas por hacerlo.

Celebración del 110 aniversario de Harley-Davidson en Roma.
Hitos en la Historia de Harley-Davidson
Cuatro años más tarde, fue la policía de esta ciudad la primera que compró motocicletas Harley-Davidson para el servicio de sus agentes, iniciándose así una relación comercial con las fuerzas de seguridad que se mantiene hasta hoy en día. De hecho, esa habilidad de sus directivos para conseguir contratos públicos salvó a la compañía de varias situaciones comprometidas.
Ya en la Primera Guerra Mundial, HD consiguió vender decenas de miles de motos al ejército americano y más de la mitad de su producción se pintó de caqui. La uve no sólo fue el símbolo de la victoria. También era la imagen del emblemático motor de la marca, con dos cilindros opuestos a 45 grados. Tras la guerra, Harley-Davidson se convirtió en la marca de motos con mayor volumen de ventas en el mundo y una red de casi un centenar de concesionarios.
Sus éxitos también se extendían a la competición, donde su equipo conocido como ‘The Wrecking Crew’ dominaba las ya muy populares carreras de dirt track. La mascota elegida, un cerdito, les bautizó como HOG’s. Pese a todo, el crac del 29 también golpeó muy duramente a la compañía y fue, de nuevo, una desgracia, la Segunda Guerra Mundial la que ayudó a la Motor Company a superar el trauma de la bajada de ventas suministrando al ejército las míticas WLA.
Después de la guerra, se abrió un periodo que cambió por completo la historia de la marca y del motociclismo en general. En términos técnicos se presentó un nuevo motor denominado Panhead por la forma de cazoleta de las tapas de los cilindros. Muchos de los soldados que regresaron de la guerra, y que poco después se vieron inmersos en las batallas de Corea y más tarde Vietnam, arrastraron su estrés postraumático por las carreteras del país. Auténticos nómadas de la vida que encontraron en las motos el medio de transporte ideal para expresar su libertad.
Para diferenciarse unos de otros comenzó el fenómeno de la customización, entre cuyos ejemplos estuvo la tendencia minimalista a reducir la moto a lo esencial, recortando mucha chapa para dar a luz a los primeros ‘chopper’. Un par de películas de éxito catapultaron la fama de rebeldes de los motoristas y como decíamos, con parte de verdad y con parte bien inventada, esa imagen se asoció de por vida a los usuarios de Harley-Davidson.
El camino no fue siempre de rosas. A finales de los años 70, la situación económica supuso la venta al holding American Machine and Foundry Company (AMF) muy popular por su producto estrella, las bolas para jugar a los bolos. Esa etapa es maldita para los puristas que aseguran que fue un periodo donde el producto no alcanzó el nivel deseado. Fue una década compleja hasta que 1981 un grupo de ejecutivos, liderado por Willian G.
A partir de ahí se vivieron tiempos gloriosos con el lanzamiento del motor EVO, la presentación de modelos tan emblemáticos como la Road King o la primera Harley-Davidson con motorización refrigerada por agua, la V-Rod diseñada en una joint venture con Porsche. El siglo XXI ha puesto en un brete a este histórico fabricante que vive esencialmente de modelos de aspecto muy clásico y mecánicas que, aunque se han actualizado siguen estando basadas en conceptos muy antiguos.
A la dificultad para enganchar a las nuevas generaciones se han unido las restricciones por medidas anticontaminación, control de ruidos, etc. Tras un periodo de incertidumbre, Harley-Davidson ha contraatacado con dos modelos sorprendentes, la Live Wire, cien por cien eléctrica y una Trail, la Pan America que muy pronto ha conseguido un nivel de ventas notable. ¿Será lo que nos espera en el futuro? Quién sabe, de momento en esta casa seguimos rodando con dos modelos originales, con su mítica horquilla springer, pura obra de orfebrería y una música celestial producto de sus motores EVO y unos escapes Screaming Eagle que son gloria bendita.

Harley-Davidson Modelos Clásicos.
La Celebración Continúa
Los motores de centenares de motos Harley Davidson invadieron ayer las carreteras de los alrededores de la capital grancanaria, en una ruta en la que dieron rienda suelta a sus rugidos. Con la exhibición de sus máquinas por carreteras y calles, los “harlistas” querían contagiar su fiesta y alegría a los ciudadanos de Las Palmas en una fiesta que tenía continuidad hasta altas horas de la madrugada en el Restaurante Terraza El Velero 1906 del Muelle Deportivo de la capital.
Una temporada cargada de actividades para sus socios y simpatizantes, llegaba anoche a su apogeo con la fiesta más esperada y deseada por los seguidores de la marca americana en Canarias. Unas 200 motos, la mayoría Harley-Davidson procedentes de todos los rincones, han formado parte de este espectacular desfile, que ha recorrido, durante prácticamente una hora, los alrededores de Las Palmas ante la mirada de miles de espectadores.
Pero no han sido sólo Harleys las que han participado, muchas motos de otras marcas, incluso de otro tipo, han dado forma al cuerpo del desfile, siguiendo la cabecera a un ritmo pausado al itinerario previsto, rodeado de un ambiente festivo, lleno de color y al compás del característico sonido de los motores bicilíndricos de Milwaukee.
Una vez domesticadas, las motos quedaron a buen resguardo en el redil que la organización había habilitado frente a la terraza El Velero 1906, y los moteros y moteras comenzaron a disfrutar en el recinto con comida y bebida a precios populares y vibrar con las actuaciones de los grupos Six Gun Revival, Route 66 y Última Llave. “El HOG Las Palmas Chapter quiere agradecer la presencia en nuestra fiesta a socios, amigos y clubes moteros. Gracias por su apoyo a nuestro XXI aniversario.
También queremos extender nuestro agradecimiento a la terraza El Velero 1906 por dejarnos convertir su establecimiento en nuestra "casa" y dar -tanto a nosotros como a nuestros invitados- una excelente acogida. No nos olvidamos de las tres bandas que amenizaron la velada. Six Gun Revival, Route 66 y Última Llave brindaron unos fantásticos conciertos.
Cuatro días en Roma pueden dar para mucho. Para permanecer horas boquiabierto ante su grandiosidad histórica, para enamorarse, para desesperarse con su caótico tráfico, para hartarse de pasta y pizza… Y también para disfrutar de un evento tan excepcional como la celebración del 110 aniversario de una leyenda, la gran fiesta de cumpleaños de Harley-Davidson.
Como harlista empedernido y confeso que soy, ésta ha resultado una oportunidad única para mí. Y no sólo por los sensacionales días que he pasado junto a otra media docena de periodistas españoles y algunos de los directivos de Harley-Davidson España… que también. Sobre todo he vuelto de Roma reafirmado en mi convencimiento de que esta marca es mucho más que un fabricante de motos. Sí, lo sé, suena a topicazo recurrente y manido, pero lo considero plenamente justificado comprobando la pasión y el entusiasmo con el que sus propietarios viven tal condición.
Otra de las conclusiones más claras que me he traído de Roma es que, obviamente, en la compañía son muy conscientes de tal realidad. Y se consideran garantes del valor de una leyenda, además de comprometidos sin concesiones con quienes la sostienen, quienes la hacen posible. Asistimos a una rueda de prensa con la cúpula directiva mundial de la marca, desde su presidente, Keith Wandell, al mítico Willie G. Davidson, uno de los descendientes de los fundadores con mayor influencia en la marca durante muchos años.
Para mí resultó toda una experiencia comprobar de primera mano cómo ese fenómeno que se estudia en las escuelas de negocios es una realidad innegable gracias al compromiso de unos directivos que han sido capaces de tomar conciencia de lo que tienen entre manos. Y es que son clientes muy especiales, muy valiosos. En Harley lo saben mejor que nadie y por eso igualmente dejaron muy claro que harán todo lo posible por no defraudarles.
La calidad y la fiabilidad son dos de los pilares sobre los que se asientan el prestigio de sus productos, así que deben ser cuidadosos con los planes de expansión de su producción y también con la tecnología que aplican a sus motocicletas. Obviamente, una gran compañía como ésta nunca es ajena a las críticas y las quejas, resulta inevitable cuando se ocupa su posición.
Pero al menos al menos yo, mientras escuchaba a los gurús de la empresa, me sentí por unos instantes orgulloso y satisfecho de pertenecer en cierta medida a esa gran familia. Que el cliente sea lo más importante debería ser lo habitual, algo que no tendría que sorprendernos, pero sin embargo sabemos todos que no siempre es así. Yo diría que en Harley-Davidson sí. Y no por casualidad.
Son sus propios compradores quienes se han ganado ese derecho a lo largo de más de un siglo de historia, con una complicidad y fidelidad a esas siglas H-D de la que muy pocas marcas pueden presumir. En Roma todos pudimos comprobar que es así, no es algo que no cuenten los expertos en marketing, es algo que se vive con la pasión de lo auténticamente especial. Por Jon C.
El año 2020 está siendo muy intenso ya que no para de acoger celebraciones, conmemoraciones y cumpleaños del universo moto: centenario Suzuki, centenario motor BMW boxer, 90 años de Malaguti, 210 años de Peugeot, 75 años de Montesa, 75 aniversario de MV Agusta, 65 aniversario de Yamaha, 60 años del primer podio de Honda en competición, 40 años de la BMW GS, 35 años del debut de Aprilia en competición, 30 años de Bimota Tesi y 30 años del renacimiento de Triumph.
La Harley-Davidson XR750 es una leyenda del universo dirt-track. Aunque hace cuatro años fue sustituida por la XG750R 8 válvulas de agua en el equipo oficial, todavía sigue dando mucho que hablar en los óvalos de tierra de todo el mundo. Según Jon Bekefy (Director de Marketing de Harley-Davidson): «La XR750 es la moto que acumula más victorias que cualquier otra en la historia de las carreras de la AMA Pro Racing.
El debut en competición de la XR750 tuvo lugar en 1970 con Dick O’Brian como director del equipo de competición de Harley-Davidson. Antes de esa temporada, la firma americana ya había acumulado un total de 17 entorchados, dominadora absoluta del campeonato frente a Indian y Triumph. Aquella primera versión usaba un motor Sportster con culatas y cilindros de hierro fundido, magneto en vez de generador y lubricación mejorada.
En 1972 se actualizó, con un bloque completo de aluminio. El primer título para la XR llegó aquel mismo año de la mano de Mark Brelsford. La Harley-Davidson XR750 ganó su último campeonato en 2015 con el piloto Jared Mees. Algunas de sus particularidades pasan por el motor V2 a 45º con 100 CV, sus 136 kg de peso total, los 210 km/h de máxima o la caja de cambio de 4 velocidades.
La compresión del motor con doble carburador Mikuni es tan alta que no se puede arrancar a empujón, sino que el mecánico acopla un arrancador en el lado izquierdo del motor para mover el cigüeñal y ponerlo en marcha.
Linda Allen Dugeau, de Providence (Rhode Island), secretaria de dirección y madre de cuatro hijos, era una apasionada motorista. Desde 1931 tuvo una Flathead vieja de 45 pulgadas cúbicas que su marido había comprado desmontada por 12 dólares, y que el mismo montó. A Linda le preocupaba la cada vez peor reputación de los motoristas. Hasta el dia en que se le ocurrió que las mujeres podrían acabar más fácilmente con aquella situación.
En el verano de 1938 inició una campaña que consistió en enviar por correo a todos los concesionarios, personas importantes y organizaciones una famosa circular que anunciaba el nacimiento de uno de los clubes de motociclismo más sorprendentes del mundo: Motor Maids of America, también llamado Motor Maids (damas del motor). La carta se cerraba con su autobiografía y la invitación a todas las interesadas a que le enviaran un breve curriculum acompañados de una fotografía.
Le respondieron 51 mujeres y, en 1940, Linda y ella fundaron el Motor Maids of America. Previamente había contactado con la motorista más famosa, respetada e importante de aquella época, Dorothy (Dot) Robinson, de Detroit (Michigan), que había sido considerada durante mucho tiempo la embajadora de las mujeres motoristas. Dot estaba tan entusiasmada con la idea como Linda.
Dot se convirtió en la presidenta del Motor Maids, cargo que desempeñó durante 25 años. La AMA les prestó todo su apoyo y en 1941 le concedieron el número 509 del AMA Charter Club. La condición más importante era que toda Motor Maid debía tener su propia moto además de conducirla.
La indumentaria de las Motor Maids era elegante y llamativa uniforme, que se ha mantenido hasta nuestros días, consiste en una camisa azul oscuro, pantalones grises, guantes blancos y botines blancos, equipo que se diferenciaba completamente de los típicos trajes de motorista que había habido hasta entonces. Desde 1994. las Motor Maids han celebrado sus convenciones nacionales en 25 estados de Estados Unidos y Canadá.
A la reunión de 1944 asistieron sólo 14 miembros. pues había racionamiento de gasolina a causa de la guerra y algunas Motor Maids como Nellie Jo Gill,Marion Trow y Arlene Sonnefeldt servían en las Fuerzas Armadas de Estados Unidos.Después de la guerra, Vera Griffin y su amiga Ruth Fordyce decidieron reorganizar el club con la ayuda de Dot Robinson. Entonces contaba ya con más de 500 miembros. y a la National Convention de Nashville (Indiana) asistieron 43 Maids.
En el año 1965 Dot Robinson abandonó el cargo de presidenta del Motor Maids para retirarse de la vida pública, aunque no por ello dejó de asistir a los grandes acontecimientos. Inevitablemente, con el paso de los años, las Motor Maids se han convertido en una especie de club de mujeres de la tercera edad aunque cuenta con un importante número de socias jóvenes que se sienten muy orgullosas de mantener la tradición de sus predecesoras.

Motor Maids of America.
Duane Allman y su Pasión por Harley-Davidson
Gregg Allman's love of Harley-Davidson
Hay días fatídicos en la historia del Rock&Roll. Como a lo largo de la vida de cualquier individuo. Uno de ellos es el 29 de octubre y la verdad que es un día -cotidianamente hablando- feliz para mí; el cumpleaños de un viejo amigo, la víspera del aniversario de mi ídolo futbolístico; Maradona y cuatro días antes, uno ya tiene otro año de vida… En fin, cosas de Octubre que se divisa muy cerca.
Resulta chocante la complicidad con la leyenda de Tennesse, Duane Allman y su afición por las motos. Una Harley Davidson, es una máquina de dos ruedas perfecta; fascínate y adictiva. La sensación de libertad cuando se monta en ella y el sonido de su motor no tiene precio. El bueno de Duane no tenía ni idea que en aquel aniversario de la esposa de Berry, su Harley tuviera que vérselas con un camión grúa de frente.
Aquel día de otoño de 1971, habría que haberlo borrado del mapa, como tantos días horribles del calendario. Sus memorables riffs dejaron de sonar. Fue el epitafio a una fulgurante carrera en historia del rock. Ahora que todo es pura estadística y las listas de quienes fueron ínclitas leyendas, moneda de cambio. El magazine Rolling Stone, colocó al joven Allman entre los 100 mejores guitarristas de todos los tiempos, en el puesto número 8.
Lo que tengo muy claro eran los orígenes de Duane. Nació en noviembre, no muy lejos del día de acción de gracias en 1946. Se trasladan a la población de Daytona (Florida). El viaje resultó un salto iniciático, pues durante una de las interminables paradas, vieron actuar a B.B. King. Sabían lo que querían y lo consumían; rock, blues y algo de soul. Los álbumes de Muddy Watters, Robert Johnson o Johnny Lee Hooker encima de sus camas se convirtieron en sus nuevos ídolos, junto a un par de guitarras.
Gregg, apenas tenía 18 años cuando forma “The Escorts” que un año más tarde cambió de nombre por “Allman Joys”. Graban un single; el tema “Spoonful” sin mucho que decir. Duane Allman, completamente fascinado por el británico Eric Clapton, se lanza a la búsqueda de la perfección. Se convirtió en guitarra “freelance” tocando para artistas como Aretha Franklin, Boz Scaggs, Wilson Pickett, con este último grabó una inolvidable versión del “Hey Jude” de los Beatles, o Johnny Jenkins, con quien colaboró en el disco “Ton-Ton Macoute!” donde se grabaron su primeros riffs con las míticas Gibson Les Paul.
Fue aquí tras horas de contribución con Pickett de donde saldría su apodo «Skydog»; el volador de los interminables solos y la cara de perro. Este proceso de músico de acompañamiento, consiguió lo que conocemos como “romper mano” con la guitarra y una manera de definir su estilo. Metabolizando todas las influencias del blues, rock, jazz y soul que pronto lo convertirían en un músico de culto.
Incorporando a la formación, a su hermano, Gregg Allman (guitarra y órgano) Dickey Betts (guitarra rítmica y coros), Berry Oakley (bajo), Butch Trucks (batería) y Jaimoe Johanson (percusión). Nacía en Jacksonville, Florida en 1969 -posiblemente- el mejor grupo de rock sureño de toda la historia. El panorama del rock era ecléctico y fértil. The Allman Brothers Band había nacido, pero necesitaban crecer y bregarse.
Se van a Macon (Georgia) aconsejados por su manager. A finales de 1969 se trasladan a Nueva York y graban su primer trabajo, titulado tal cual, el nombre de la banda (TAB). El disco, mostraba un deslumbrante R&B tocado por unos jóvenes, repletos de talento a raudales. Temas como «Dreams» o «Whipping Post», Y versiones de clásicos. Tocando a tutiplén, de gira en gira, a lo largo del sur de EE.UU.
“Idlewild South”, publicado en 1970 y contenía canciones maravillosas, como “Revival” o “Midnight Rider”. Pocas dudas les quedaban a aquellos que pensaban que las Gibson y las Fender Stratocaster de Duane eran flor de un día. Estaba naciendo un mito, una leyenda del rock, ya lo sabía. Eric Clapton, que lo tuvo muy claro. Tras escuchar al de Tennesse. Le invitó a unirse a él en uno de los grupos de blues rock más importantes, y transitorios, de la historia del rock; “Derek and the Dominos”.
Juntos, Clapton y Allman, dieron vida al reverenciado tema, “Layla”. Aquella carta de amor que escribió un enamorado Eric a Pattie Boyd, que terminaría dejando al Beatle, Harrison por “mano lenta”. Pero en 1971 todo estaba a punto de cambiar. No obstante, el 12 y 13 de marzo, los Allman Brothers ofrecieron dos conciertos en el teatro Fillmore East de Nueva York.
Unas actuaciones que incluían increíbles improvisaciones como los famosos 20 minutos del “Whipping Post” y que fueron grabadas y publicadas en forma de doble álbum con el título de “At Fillmore East”. El disco era en un auténtico obelisco a la música rock y hoy en día es unánimemente reconocido como una de las mejores grabaciones en vivo de toda la historia de la música del siglo XX. Décadas más tarde el Salón de la Fama del Rock le situó como, el artífice de la legendaria banda, que conquistó, a lo largo de su carrera más de 11 discos de oro y cinco de platino.
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