La bicicleta, un objeto humilde y sencillo de la vida diaria, ha inspirado a poetas a lo largo de la historia. Este vehículo, que nos acerca a destinos y nos permite disfrutar del paisaje, se ha convertido en un símbolo de autonomía, libertad y felicidad. En este artículo, exploraremos el género literario del poema a la bicicleta, analizando su evolución y su impacto en la cultura.

La Bicicleta en la Poesía: Un Canto a la Vida y la Libertad
El poeta chileno Pablo Neruda inmortalizó la bicicleta en su oda, incluida en su obra "Odas elementales". En esta composición poética, de metros breves y ágiles, Neruda nos invita a celebrar este elemento humilde y sencillo de la vida diaria. La bicicleta recobra su vitalidad, su razón de ser, con el movimiento, con el jinete a cuestas y siempre mirando hacia delante. Cada metro de rodada, es un viaje, una sensación y una brisa que eriza la piel y el alma.
La bicicleta despeja músculos y mente; despierta el silencio del mundo y acalla el ruido del alma. La bicicleta: pluma y piedras y plaza y aire y contratiempo y plenitud e imprevistos y rostros e islas y pendientes y horizontes y frescor y sopor. Es la vida.
La Música y la Poesía: Un Diálogo Ancestral
La relación entre música y poesía tiene raíces remotas. En la Grecia Antigua, el Arte era una experiencia entre festiva y mágica, bailando al ritmo de la música y la palabra. El término poesía viene del griego clásico (ποίησις, poiesis), que se refiere a la creación inspirada por las musas (μοῦσαι, mousai), de cuyo nombre se deriva la música (μουσική [τέχνη] - mousikē [téchnē]), que es el arte o técnica de las musas.
Las manifestaciones literarias por excelencia en la Grecia Antigua eran orales: los poemas épicos, que cantaban los aedos (ἀοιδός, “cantores”); la lírica, acompañada por la música de la lira, y el teatro. La poesía siguió de la mano de la música durante miles de años. En la Edad Media, los poemas épicos se llamaron cantares de gesta -porque los juglares cantaban las gestas de los héroes- y la poesía popular era cantada, desde las jarchas mozárabes a los villancicos, que nada tenían que ver con los de hoy, sino que eran cancioncillas de las gentes de las villas para amenizar las labores del campo.
Aristóteles señalaba en su Poética que la poesía surgía del “gusto por la armonía y el ritmo”, que son rasgos también de la música. Aunque parezcan cosas muy grandilocuentes y sesudas, ritmo y armonía no eran sino truquillos: a falta de soporte escrito que sirviera como chuleta, ayudaban a memorizar los textos, igual que la rima y cualesquiera otras fórmulas de repetición. Por eso, estos recursos son tan abundantes en la poesía oral y, en la actualidad, en las letras de canciones, para ayudar al público a memorizarlas y así poderlas cantar luego en cualquier lado, incluso en la ducha.

La escritura, en sus orígenes, servía únicamente para anotar cuestiones prácticas: las deudas que debemos en el mercado, las leyes que nos rigen, etc. Posteriormente, se empezó a usar la escritura para evitar la pérdida de obras valiosas y favorecer su difusión. Ahora bien, el público capaz de acceder a estas obras por escrito fue muy escaso durante siglos, ya que la alfabetización masiva de la población es un hecho reciente. Por esta razón, las obras, aunque preservadas por escrito, siguieron siendo recibidas de forma oral mayoritariamente, a menudo leídas en voz alta por una persona para otras gentes. Así, la literatura oral y la lectura en voz alta de textos escritos fue muy común hasta el siglo XIX.
El Romanticismo y la Poesía Íntima
En el siglo XIX, el Romanticismo exalta el individuo, el genio y los sentimientos. En su ferviente búsqueda de originalidad, el poeta romántico rechaza las fórmulas de repetición, que tanto habían abundado en la poesía oral, y la poesía pasa a concebirse, no como una experiencia colectiva, sino como una comunión individual del receptor con las pasiones íntimas que el autor confiesa en el poema. Se trata de una lectura en silencio y soledad, en sintonía con la gravedad de los sentimientos expresados por el poeta.
En buena medida, ello es posible porque empieza a extenderse la alfabetización y se mejoran y abaratan las técnicas de edición e impresión, de modo que más gente puede adquirir y leer textos escritos. Con el desarrollo de la burguesía, se extiende también el gusto por leer en casa y acaparar bibliotecas: literatura de apartamento. La poesía, así, va dejando de lado los rasgos propios de la oralidad, de ahí que se escriban poemas sin rima y se propicie la fusión con otras artes.
La Vanguardia y la Experimentación Poética
En las vanguardias de principios del siglo XX se desarrollan, por ejemplo, los caligramas: poemas escritos que, impresos sobre las páginas, conforman dibujos, funcionando también como cuadros. A pesar de todo, el propio Romanticismo reivindicó siempre la naturaleza musical de la poesía, bajo la fórmula del ut musica poiesis, como cuando Bécquer identifica la inspiración poética con un arpa cuyas notas requieren de “la mano de nieve” del poeta, “que sabe arrancarlas”.
Por su parte, Edgar Allan Poe, que es tal vez uno de los autores románticos por antonomasia en el mundo entero, recitaba sus poemas en público y los vendía para ser recitados en todo tipo de locales de Estados Unidos.
El Neorrealismo y la Poesía Social
Cuando estalla la I Guerra Mundial en 1914, coincidiendo con una gripe tan o más brutal en 1918 como la covid-19 de ahora, y luego una II Guerra Mundial, entre otras calamidades de la historia, la conciencia social se afila como un carnívoro cuchillo, dando pie a la literatura neorrealista. Cabría suponer que los herederos de Galdós y Pardo Bazán en España no iban a tener interés por la poesía, ya que para entonces era un género fagocitado de cursilerías neorrománticas.
Pero resulta que Blas de Otero, Gabriel Celaya y José Agustín Goytisolo están un día de copas en casa de uno de ellos, y se mosquean. Ya está bien -dicen- de silenciar la poesía en el polvo de los libros, porque si lo social es enervar las conciencias del pueblo y el pueblo no sabe o no tiene tiempo de leer, porque se pasa las horas alienado en las fábricas, habrá que decírselo cantando, como un nuevo mester de juglaría. ¡Llamad a Paco!
Paco, claro, era Paco Ibáñez, quien se puso a componerle música a los poemas escritos por estos y otros poetas, como un arma cargada de futuro. Música y poesía se asemejan, además, en su tendencia a la irracionalidad y la ambigüedad. Una canción no busca explicarnos algo y que lo entendamos, sino provocar sensaciones. Por eso, escuchamos una misma canción muchas veces, casi sin prestar atención.
Por eso, de pronto, un día, caemos en la cuenta de lo que significa un verso o una estrofa -pero ¿cómo no me había dado cuenta antes yo de esto?-. Y, por eso, el sentido que le damos a una canción lo vinculamos a nuestra experiencia personal, aunque sea imposible, porque el cantante, que no nos conoce, no ha podido escribir la canción pensando en nosotros. Lo mismo pasa con la poesía, lo cual desmiente el tópico de “yo no leo poesía porque no la entiendo”.
La Musicalización de Poemas y las Letras de Canciones como Poesía
Estas razones explican que, entre todos los géneros literarios, los poemas sean los textos más a menudo musicalizados. La musicalización de poemas es tal vez el fenómeno en el que hoy en día mejor se percibe la relación entre música y poesía. Pero cabe también considerar si las letras de canciones son en sí mismas poesía.
Hay estudios que lo niegan, argumentando que las letras de canciones, aun teniendo concomitancias con la poesía, son un género distinto, por la confluencia de varios códigos: la palabra, la música, la puesta en escena de un concierto, etc. Y hay quien dice que sí son poesía, echando mano de la historia: esta confluencia de códigos ya se daba en la poesía medieval, y hoy se estudia en filología porque la música se ha perdido, ¡qué remedio!
Además, están esos cantantes que aplaudimos como poetas, desde Joaquín Sabina en España e Hispanoamérica, a Bob Dylan en el mundo entero, incluido el lío que se montó en 2016 cuando la Academia Sueca decidió darle el Premio Nobel de Literatura.
Siendo tan larga la historia de la música y la poesía, es evidente que se ha estudiado en profundidad. Recientemente, en la UNED hemos puesto en marcha el Proyecto PoeMAS (“Poesía para más gente. La poesía en la música popular española contemporánea”), con financiación del Ministerio de Ciencia e Innovación.
Esparcidos por diversos países y universidades, trabajamos en las relaciones entre la poesía y la música popular contemporánea en el ámbito hispanohablante: pop, rock, heavy, rap, indie, etc. Nuestra principal aportación es un archivo en el que recopilamos y clasificamos canciones basadas en poemas. Se puede buscar por poetas y por poemas, y ver, por ejemplo, las versiones musicales del “Verde que te quiero verde”, de Federico García Lorca, o “La saeta”, de Antonio Machado. Hay búsqueda por géneros musicales, lo que permite rastrear los lazos entre el heavy metal y la épica castellana. E incluso cabe curiosear las citas poéticas en las canciones, como la “Princesa” de la boca de fresa de Joaquín Sabina, que es una referencia a la “Sonatina” de Rubén Darío.
Recoger toda la música popular inspirada o basada en poesía será un trabajo de Sísifo, porque el archivo de PoeMAS nunca puede dejar de crecer, pero a nosotros nos va la marcha.
Bicicentrismo: La Bicicleta como Agente de Transformación Social
“Hay en las vanguardias una agresividad, un elemento provocador, una afición por la intervención pública y el escándalo” escribe Alain Badiou. Sin embargo, hay experiencias de vanguardia sigilosas que se oponen a las estridencias de la provocación y se despliegan en el tiempo de manera discontinua, como el libro de Juan Luis Martínez que invoca Diego Alfaro Palma** en Bicicentrismo.
En 1977 Martínez publicó el libro-objeto La nueva novela, el que circuló en forma clandestina en grupos literarios de Santiago, Valparaíso y Viña del Mar. El libro presentaba en la portada el nombre del autor duplicado con la variación -Juan de Dios Martínez- legible pero tachado, exhibiendo una autoría velada, o la tentativa de destronar la función autor. El montaje de Alfaro Palma tiene por base una idea patafísica, sencilla y genial: la transformación social -en un sentido progresista- puede tener por aliada a esta suerte de prolongación mineral de nuestro esqueleto que es la bicicleta.
“Durante largo tiempo la bicicleta ha sido cómplice indiscutida de nuestras revoluciones modernas; ha llegado el tiempo en que alcance su propia revolución y su propio lenguaje”, afirma el comité de redacción en la primera página. El poema inicial imagina el origen de las bicicletas -anterior a los dinosaurios y las enormes libélulas-, las convierte en signo del momento histórico donde la historia natural se confunde con la humana y el cuerpo se mezcla con las máquinas. Y ofrece una definición posible:
“Una bicicleta es: / a) Un pájaro de papel maché. / b) Un criptosistema simétrico. /c) El deseo de una orquídea. / d) Una máquina para el desplazamiento de un individuo libre e independiente de los preconceptos de la moral burguesa. / e) Una forma de autoconocimiento.
El libro -editado por Taller Perronautas Califato Impresor de Córdoba en 2019- es también un collage de textos e imágenes y una colección de afinidades secretas articuladas por la bicicleta. En la página 53 se refiere el “ejercicio delirante” de Doran Andreiev, un mediocre aristócrata que en plena Revolución rusa se encierra en su finca en las afueras de San Petersburgo.
Andreiev escribe su diario del “Fin del mundo”, mientras subido a su bicicleta francesa gira en círculos en sentido contrario al reloj, en un ritual que pretende “devolver el tiempo a su antiguo origen edénico”. Si el personaje de Andreiev expone los usos reaccionarios de las dos ruedas ¿Qué cabe pensar respecto del ejército de trabajadores precarizados de servicios de delivery que atraviesan las ciudades montados en sus bicicletas? Cada época sintetiza en determinadas tendencias el estado de sus relaciones sociales.

Poemas en Bicicleta: Una Antología para Todas las Edades
La antología Poemas en bicicleta, publicada por la Fundación La Poeteca con el apoyo de Banesco y Editorial Arte, reúne 143 poemas que no fueron escritos para niños ni se encuentran en obras infantiles, pero que por su espíritu, lenguaje y belleza, sin duda encantarán a lectores de todas las edades, iniciados o no en la ciclovía de la poesía.
Se trata de textos de extensión variable que ofrecen un abanico de juegos lingüísticos y formas poéticas, desde las más tradicionales hasta las más vanguardistas. Poemas en bicicleta incluye una minuciosa guía de lectura para su mayor aprovechamiento, realizada por el escritor y crítico Fanuel Hanán Díaz, uno de los responsables de la selección junto con Alicia Montero y Jacqueline Goldberg. Las ilustraciones son del artista Antonio Quintero y el diseño gráfico de Waleska Belisario.
La selección de 143 poemas realizada por Fanuel Hanán Díaz, Alicia Montero y Jacqueline Goldberg tiene este sello: poemas escritos para adultos que pueden ser leídos por niños. El libro fue ilustrado por Antonio Quintero y diseñado por Waleska Belisario. Se publica con el apoyo de Banesco y Editorial Arte
La promesa es la siguiente: Alicia Montero, Fanuel Hanán Díaz y Jacqueline Goldberg han seleccionado 143 poemas o fragmentos de poemas que no fueron escritos para niños, pero que, en el criterio de estos especialistas, podrían ser leídos por niños. El libro se llama Poemas en bicicleta. Autores grandes para pequeños lectores (Fundación La Poeteca, Banesco y Editorial Arte, Caracas, 2024). Las ilustraciones son de Antonio Quintero (bicicletas por doquier), el diseño de Waleska Belisario.
Cabe decir: diversidad, amplitud, sorpresas. Poetas fallecidos o activos. De las más diversas edades. Apenas divulgados o exprimidos.
El I PREMIO DE POESIA LORCABICIUDAD
El objetivo inicial de este proyecto eran recabar literatura poética sobre un vehículo que para nosotros es poesía en si mismo: la bicicleta. No son frecuentes los poemas dedicados a la bicicleta y queríamos corregir este desfase en alguna medida. La bicicleta permite a muchas personas viajar pedaleando y a diferencia de un coche, empapándose del paisaje, a una velocidad sosegada con la que formas parte de él. Para otras representa la autonomía e incluso la libertad que descubrieron durante su infancia.
Para las gentes de LorcaBiciudad y ConBici que utilizamos la bici a diario, además de movilidad activa, salud, deporte o cicloturismo… la bicicleta es una filosofía de vida.Representa recuerdos de infancia, disfrute del trayecto cotidiano por muy repetitivo que sea, adicción al movimiento y experiencia sensorial. En definitiva la bicicleta contribuye o aporta FELICIDAD.
Sensacional tarde de poesía y bici gracias a las obras recibidas en el I PREMIO DE POESIA LORCABICIUDAD, con un magnífico recital en el que se emitieron 16 poemas grabados por sus autores desde diversas partes del mundo y ocho más recitados por miembros de los Amigos de la Cultura y del Grupo Poético Espartaria.
| Proyecto | Descripción |
|---|---|
| PoeMAS | Proyecto de la UNED que recopila y clasifica canciones basadas en poemas. |
| Bicicentrismo | Libro-objeto de Juan Luis Martínez que explora la bicicleta como agente de transformación social. |
| Poemas en bicicleta | Antología de poesía venezolana que reúne 143 poemas para lectores de todas las edades. |
| I PREMIO DE POESIA LORCABICIUDAD | Certamen que busca recabar literatura poética sobre la bicicleta. |