Fundación Euskadi: Historia y Pasión por el Ciclismo Vasco

La historia de la Fundación Euskadi se remonta a 1992, cuando José Alberto Pradera y Miguel Madariaga vislumbraron la creación de un equipo ciclista vasco profesional. El 17 de junio de 1993, se fundó la Fundación Ciclista de Euskadi, una entidad privada sin ánimo de lucro dedicada a fomentar, promocionar y divulgar el ciclismo y la cantera vasca.

Según sus estatutos, el equipo está abierto a ciclistas nacidos en los territorios históricos de Vizcaya, Guipúzcoa, Álava o Navarra, así como a aquellos ciclistas foráneos que hayan militado en categorías inferiores en equipos de dichos territorios.

Los Primeros Años y el Patrocinio de Euskaltel

En 1994, el equipo profesional Euskadi dio sus primeras pedaladas. En la Vuelta a España de ese año, el equipo ya lucía los colores de su nuevo patrocinador. El patrocinio de Euskaltel proporcionó al equipo una estabilidad financiera antes impensable, y pasó a llamarse Euskaltel-Euskadi, nombre que mantiene en la actualidad.

Es historia del ciclismo mundial: hace décadas, el legendario Euskaltel Euskadi conquistó cumbres como Luz Ardiden o Alpe D’Huez en la mejor carrera del mundo, el Tour de Francia, frente a los equipos más fuertes del pelotón. Los corredores de aquel equipo se ganaron el respeto del ciclismo mundial y sus aficionados, la “Marea Naranja”, eran bien conocidos por su entusiasmo y pasión.

El equipo Euskaltel-Euskadi era como un barco a punto de hundirse en 2013, lleno de agujeros tapados con parches y con todas las probabilidades de acabar en el fondo del mar. Las instituciones públicas, salvo la Diputación de Álava -que aportaba 80.000 euros-, habían saltado de la nave. Sin patrocinadores para sostener este proyecto, quedaba a la deriva.

La empresa de telefonía tapó ese agujero de los organismos públicos con 3,5 millones de euros, y aportó otros 3,5 para no quedar sumergido antes de llegar a fin de año. Los ciclistas, auxiliares y técnicos se quedarían en la calle, en total 52 personas.

Ese mismo año, Euskaltel había roto relaciones con la Fundación Euskadi de Miguel Madariaga y se había comprometido a mantener al equipo cuatro años en el World Tour. Sin embargo, todo acabó en una sola temporada. El Euskaltel acudía a las carreras consciente de que el sueño naranja se terminaba.

El Intento Fallido de Fernando Alonso

Hasta que llegó Fernando Alonso. En plena Vuelta a España, con el equipo en la novena etapa, el piloto aparecía como un salvador. Su sueño era tener un equipo ciclista, así que compraría la estructura vasca. Había un principio de acuerdo entre la empresa de telefonía y los asesores del asturiano, que se mostró dispuesto a avalar la escuadra naranja con 17 millones de su bolsillo.

Sin embargo, esa euforia duró poco. Unos días después de concluir la ronda española, ambas partes se echaron los trastos a la cabeza y todo quedó en un espejismo. Del entusiasmo a la decepción. El entorno del piloto rompió el precontrato con Euskaltel tras dejar entrever que la contabilidad del equipo no era tan clara como creían. Además, tampoco les entusiasmaba la idea de que la nueva formación debía asumir los contratos de toda la plantilla, incluidos los técnicos y auxiliares.

Euskaltel, por su parte, aseguró que sus cuentas no tenían nada oculto y que la continuidad de auxiliares y técnicos en el equipo de Alonso no era una condición. El flotador que habría salvado al equipo desapareció.

Algunos de los ciclistas, auxiliares y técnicos que vivieron esos momentos relatan cómo fue ese final. El ahora retirado Igor Antón recuerda muy bien todo lo que pasó: «Vivimos momentos de incertidumbre desde el Tour».

Como él, Pello Bilbao, actual corredor de Astana, que se vio por momentos «fuera del ciclismo». El de Gernika no se quería bajar de una bicicleta. Tenía claro que «pelearía lo que hiciera falta» para seguir en este deporte.

Sobre todo, tras el momento dulce que pudo vivir en la Vuelta, en el pódium de la Castellana junto a sus compañeros como mejor equipo de la ronda. «Fue una sensación rara», apunta el de Galdakao. «Dejábamos el pabellón alto y a la vez éramos conscientes de que estábamos a punto de desaparecer. Fue frustrante», continúa. Ese día sería el último que vistiera de naranja.

Pello Bilbao, por su parte, «no esperaba que un proyecto con tanta tradición y que arrastraba tanta gente pudiera desaparecer». El ahora corredor de Astana siempre pensaba que «en caso de fallar algo, alguien cogería el testigo del equipo».

Uno de ellos fue Tomás Amézaga, actual mecánico de Movistar y uno de los siete que tenía en nómina el equipo vasco. En su memoria queda bien grabado todo lo que sucedió. Hasta las fechas exactas. «Fue el uno de septiembre, en Jaén, vaya subidón nos dio cuando anunciaron que lo cogía Alonso», remarca. Sin embargo, la noticia de que todo quedaba en agua de borrajas fue peor, «un bajonazo impresionante».

Euskaltel era una gran familia. Los integrantes que lo formaban estaban muy unidos y, por ello, los sentimientos eran compartidos. A Amézaga le ocurre como a Antón cuando vuelve al pódium en Madrid. «Fue una situación para no olvidar. Esa foto todos juntos la tenemos puesta en un sitio importante», desliza con nostalgia. Y es que a pesar de que el equipo ya no existe como tal, el grupo aún permanece unido. Tanto es así que tienen por costumbre reunirse una vez al año.

Cerca de los ciclistas estaba Jesús Aizkorbe, jefe de prensa del equipo en aquella época. Él describe «una sensación rara», ya que, al igual que Pello Bilbao, veía que el proyecto de Euskaltel «no tenía fecha de caducidad, movía una masa social importante, ofrecía la oportunidad a muchos ciclistas a dar el salto a profesionales… pero, sin embargo, se acababa».

Cambio de Filosofía y Críticas

La ruptura entre Euskaltel y la Fundación Euskadi -presidida por Miguel Madariaga- supuso un cambio en las riendas del equipo. El mánager general fue Igor González de Galdeano, que tuvo que gestionar el buque naranja teniendo en cuenta las nuevas exigencias del UCI World Tour.

Ese cambio obligó a modificar la filosofía del conjunto vasco y fichar corredores extranjeros o no formados en la cantera. Una postura que no gustó a muchos. Incluso hubo varios exciclistas de la formación naranja que criticaron la nueva gestión deportiva a través de un comunicado. «Me tocó a mí romper con la tradición y por ello me llevé los palos», explica Galdeano.

El equipo firmó contratos con corredores de Marruecos, Grecia, Eslovenia, Portugal, Alemania y Rusia. «Esa transformación fue necesaria», subraya el que fuera director deportivo, Gorka Gerrikagoitia. «La gestión, y no el hecho de cambiar de filosofía para lograr que el equipo se mantuviera en el UCI World Tour, fue buenísima al conseguir fichar ciclistas con tan poco dinero», dice.

Con el buque naranja sin un rumbo claro, Gerrikagoitia, que estaba al tanto a través de Galdeano de las últimas novedades, «veía la desaparición cada día más clara«, indica. »Tenía una intuición. El rumor de que Alonso cogía el equipo me hizo ilusión, pero no me lo llegué a creer. Además, el día que no se presentó cuando la Vuelta pasaba por Oviedo lo tuve claro: esto no es posible».

La afición vasca se quedó sin equipo después de dos décadas apoyando a sus ídolos desde las cunetas.

El Renacimiento de la Fundación Euskadi

Esa pasión renace ahora, con un nuevo impulso a la Fundación Euskadi, que aspira a regresar a las mejores competiciones del ciclismo mundial con una escuadra compuesta íntegramente por corredores formados en la Fundación Euskadi. La reciente llegada de Mikel Landa a la presidencia de la Fundación ha avivado el sueño, que mantiene la filosofía con la que arrancó hace 25 años: la formación de jóvenes promesas del ciclismo y el impulso de la inagotable cantera vasca.

De este modo, después de consolidar su estructura durante tres años en la categoría amateur, el primer paso hacia ese objetivo ha sido dar el salto a la categoría Continental apoyándose en un equipo técnico encabezado por Jorge Azanza en la dirección deportiva, y confiando en jóvenes corredores con gran proyección. La idea es “crear un equipo de ciclistas para ciclistas”, en palabras de Mikel Landa.

El proyecto está abierto a la colaboración de todas las personas, empresas e instituciones que compartan la ilusión de ver a los ciclistas de la Fundación participando en las mejores carreras del mundo. Sin embargo, hay dos grandes nombres detrás del proyecto: Orbea, vinculada a la Fundación Euskadi desde sus orígenes, y Etxeondo.

“Nuestra filosofía está muy unida la competición”, dicen en Orbea. “Nuestra filosofía de trabajo está muy unida a la competición desde 1930, cuando empezamos a hacer bicicletas”, explica a Ciclosfera Jokin Diez, responsable de comunicación de Orbea. “Si nuestros productos son válidos para la competición también lo serán para el usuario que quiera montar en bicicleta”.

Además de por su importancia a nivel deportivo (“No me imagino un ciclismo sin la Fundación Euskadi”, aseguró Mikel Landa en la presentación), el “renacimiento” de la Fundación también simboliza el buen momento de la industria del ciclismo en Euskadi.

Respecto a Orbea, su responsable de comunicación se muestra orgulloso de lo logrado. “Seguimos creciendo. El año pasado facturamos 100 millones de euros, mientras que en el anterior facturábamos 80. Estamos creciendo en España, EE UU o Francia, pero también en otros países donde no teníamos tanta presencia.

El equipo Euskadi nació de una manera insólita: por suscripción popular. Para la temporada 1994, casi 3.500 personas sacaron dinero de su bolsillo y 720 empresas completaron el presupuesto para formar un equipo profesional de ciclistas vascos. Semejante proyecto, sostenido por el tejido social y empresarial del País Vasco, encajaba de maravilla con las ideas de Etxeondo.

Miguel Madariaga, principal impulsor de la Fundación Euskadi, se reunió con Paco Rodrigo y enseguida acordaron que Etxeondo fuera otro de los socios que sostendría el equipo: el socio que ponía la ropa.

En una de esas fugas, en la última etapa de la Vuelta al País Vasco-Itzulia de 1994, Agustín Sagasti consiguió el primer triunfo en Azpeitia.

Euskaltel-Euskadi en la Élite Mundial

El equipo creció a partir de 1997, cuando la empresa de telecomunicaciones Euskaltel entró como patrocinador principal y aumentó el presupuesto. Euskaltel-Euskadi empezó a asomarse a los escenarios internacionales más importantes: consiguieron victorias de etapa y buenos puestos en las clasificaciones generales de la Midi Libre, la Dauphiné, la Volta a Catalunya… y Laiseka dio el primer gran golpe con su triunfo en la Vuelta a España de 1999, en el alto de Abantos.

Lo preparé, me fui con Julián y Rubén Gorospe, que eran los dos directores del equipo, y nos reunimos con José Antonio Ardanza (presidente de Euskaltel, antiguo lehendakari) y con Paco Allende (secretario general de la empresa). Pero Paco Rodrigo guardaba una sorpresa.

Aquel color lo trabajé un montón, le di mil vueltas, porque hay que tener en cuenta muchas cosas: que destaque en el pelotón, que se vea bien con mucha luz y con poca luz, que quede bien en las fotos y en la tele, que luego no haga efectos raros… Ese color lo estudiamos muchísimo. Y me atrevo a decir que nos quedó perfecto.

Si algo catapultó a este equipo, fue su afición. Jean-Marie Leblanc, director del Tour de Francia, añoraba la época en que la prueba se disputaba por selecciones nacionales. Y el Euskaltel-Euskadi, que funcionaba como una selección vasca extraoficial, atraía a las montañas pirenaicas a una marea impresionante de espectadores con sus camisetas naranjas y sus ikurriñas: esa afición fue, sin duda, uno de los factores principales para que el Tour acabara invitando al equipo en 2001.

Empezaron los ataques, ellos iban sufriendo los latigazos en la cola, salió una escapada grande y de repente le dijo Laiseka: -David, hoy tengo unas piernas increíbles, las tengo de mantequilla pura. Hay que poner a tirar al equipo, que hoy gano la etapa.

Laiseka insistió y los ciclistas del Euskaltel tiraron en cabeza hacia un Tourmalet inundado de ikurriñas y camisetas naranjas. Redujeron la desventaja, Laiseka atacó al paso por la estación de La Mongie y fue cazando a los fugados uno por uno.

-Luz Ardiden fue una locura -recuerda Laiseka-. Subí por un pasillo estrecho de aficionados vascos que me gritaban todo el rato, fue increíble, al terminar la etapa me pitaban los oídos. Haimar Zubeldia, que se había vaciado en la persecución de los fugados, subía Luz Ardiden a veinte minutos de los primeros.

En 2003 asistieron a un momento inolvidable precisamente en el Tourmalet. Cuatro ciclistas pasaron en cabeza: Armstrong y Ullrich -los dos que se disputaban los Tours de aquellos años-, Iban Mayo y Haimar Zubeldia. Los ciclistas del Euskaltel peleaban con los mejores del mundo en los Pirineos, ante su gente.

Paco Rodrigo cree que la aportación de un equipo como Euskaltel iba más allá de lo deportivo: -En un país que vivía años muy duros de violencia, con problemas políticos graves, con divisiones sociales profundas, de pronto mucha gente se reunía alrededor de un deporte muy arraigado y de un equipo propio, y compartía una afición, una fiesta. Incluso se convirtió en un nuevo signo de identidad.

La Fundación Euskadi en 2023

La Fundación Euskadi se ha vestido de "corto" y ha presentado un proyecto deportivo que crece en 2023. Los tres equipos, los profesionales Euskaltel-Euskadi y Laboral Kutxa y el Laboral Kutxa amateur, son la cúspide de una estructura que abarca acuerdos con equipos y clubes vascos hasta formar una entidad común que cuenta con el apoyo de 1.500 socios.

En la sede de Euskaltel en Derio, se ha presentado con expectación una temporada que confían esté llena de éxitos. La familia ciclista crece hasta 62 jóvenes deportistas que ven cumplidos sus sueños gracias al apoyo y el aliento de la masa social en cada competición y a unos patrocinadores comprometidos con un proyecto deportivo, social y de país. Todos juntos impulsan la relevancia y autenticidad de Fundación Euskadi.

Euskaltel y Laboral Kutxa son los principales patrocinadores de los equipos profesionales, masculino y femenino, respectivamente. Asimismo, está Grupo Hafesa que consolida su colaboración con la Fundación por tercer año consecutivo. Y se suma este año al patrocinio HZEiDF. Y, por supuesto, con dos compañeros de viaje de siempre como son Orbea y Etxeondo.

Por cuarto año consecutivo, el Euskaltel-Euskadi seguirá en la élite como equipo ProTeam y aspira a disputar la Itzulia, la clásica de Donostia y la Vuelta a España, entre otras pruebas del calendario internacional. El Laboral Kutxa continúa con su crecimiento y da otro salto en 2023, aspirando a disputar las carreras más importantes del calendario deportivo, y con una mirada puesta al WorldTour en 2024.

Xabier Iturbe, presidente de Euskaltel, ha confirmado durante el acto que "cada año, al repetirse esta cita, la emoción es la misma. Y no es para menos. Es una jornada en la que reafirmamos nuestro compromiso y nuestro orgullo por nuestras y nuestros ciclistas".

Jesús Ezkurdia, presidente de la Fundación Euskadi, por su parte, ha destacado "la ilusión, el agradecimiento y el orgullo" del proyecto. "Ilusión por seguir creciendo en todos los ámbitos, con nuestros dos equipos profesionales y nuestra estructura de cantera. Agradecimiento a todos nuestros patrocinadores, y en especial a Euskaltel, Laboral Kutxa, Orbea y Etxeondo, por su compromiso con la Fundación Euskadi".

Ander Toña, responsable de sponsoring de LABORAL Kutxa: "En LABORAL Kutxa celebramos con ilusión nuestro quinto año junto a la Fundación Euskadi. Desde el principio quisimos apostar por las mujeres y la base. Las mujeres deben formar parte por derecho propio de la élite de cualquier ámbito del deporte y, por supuesto, de nuestra sociedad".

Patxi Rodrigo, CEO de Etxeondo: "En Etxeondo nos sentimos involucrados en el proyecto de Fundación Euskadi y más todavía en este nuevo año que arranca con el gran paso del equipo femenino Laboral Kutxa, apostando firmemente por la igualdad y la cantera, dos valores que nos identifican con la marca.”

Pedaleando por Euskadi: Un Paraíso Ciclista

Hay semanas en las que el ciclismo se vuelve más bonito. Más verde, más húmedo, más épico. Semanas en las que no importa si no estás en el Giro o en el Tour, porque estás en casa. Esta es una de esas semanas. Porque ha comenzado la Itzulia, la Vuelta al País Vasco, y con ella vuelve el espectáculo, los ataques cuesta arriba, los muros imposibles, el público pegado a las vallas y, sí, casi todos los años, la lluvia.

Si hay un sitio que resume todo lo que amamos del ciclismo, ese es Euskadi. Carreteras estrechas, repechos matadores, paisajes para enmarcar y una afición que haría sombra a la de los estadios de fútbol. Pero además, cuando las cámaras se apagan y las pancartas se recogen, el País Vasco sigue siendo un paraíso ciclista. Para todos los públicos. Para los que llevan potenciómetro y para los que llevan bocata.

¿Por qué pedalear en Euskadi?

  • Terreno variado: desde los puertos más famosos (Arrate, Urkiola, Jaizkibel…) hasta rutas suaves por la costa o por los valles del interior.
  • Red de infraestructuras ciclables: bidegorris, vías verdes, carreteras secundarias en perfecto estado.
  • Cultura ciclista: en el bar te preguntan si has subido con el 36 o el 34, los niños tienen más bicis que consolas y los domingos por la mañana hay más gente con culote que con pantalón de chándal.
  • Gastronomía: Porque después de subir Urkiola no hay nada como un buen pintxo y una cerveza (o dos).

Libros para Descubrir el Ciclismo Vasco

Aquí tienes una selección de libros que te llevarán directamente al corazón ciclista de este territorio:

  • La vuelta al país de Elkano: Un viaje en bicicleta de Ander Izagirre que traza una ruta circular por el País Vasco siguiendo el espíritu explorador de Elkano.
  • Las mejores rutas en BTT en Euskal Herria: 30 rutas espectaculares para descubrir el País Vasco en bicicleta de montaña.
  • Guía de Vías Verdes, Bidegorris y Caminos Naturales: Para quienes buscan rutas tranquilas y bien señalizadas.
  • 100 años de ciclismo vasco: Un curioso libro para entender la historia del ciclismo en Euskal Herria.
  • Convirtiendo sueños en realidad: La biografía de Miguel Madariaga, el hombre detrás de ese gran proyecto de la Fundación Euskadi.

El Futuro de la Fundación Euskadi

El Euskaltel Euskadi reclama un «gran pacto» social e institucional para volver a la élite de las escuadras mundiales. Busca un patrocinador que aporte 15 millones.

Hoy, con tres décadas de historia, la Fundación Euskadi se aferra al pasado mientras mima a los jóvenes valores de sus tres equipos. Su objetivo, casi más un sueño, vuelve a ser competir en la carrera francesa con Mikel Landa comprometido emocionalmente con el equipo.

«Tiene que haber un gran pacto entre el país, la afición, la administración y la empresa. A día de hoy el equipo es lo más parecido a una selección vasca y es un proyecto que sobrepasa a la Fundación», sostiene Madariaga, uno de los portavoces de una Fundación que logró reactivarse en 2017 cuando Mikel Landa acudió a su rescate.

En este año, la Fundación Euskadi va más allá y se embarca en la aventura de la puesta en marcha por primera vez en la historia de la Fundación de una escuadra femenina que abarca chicas de todas las categorías y la colaboración con el club Goierriko entre los que correrá el ciclista paralímpico Edu Santas.

Así, la Fundación Euskadi pasará esta temporada a estar compuesta por más de 300 jóvenes ciclistas, chicos y chicas desde la categoría infantil hasta la continental de la escuadra naranja, que debutará el próximo 31 de enero en la Challenge de Mallorca.

“Éste es un año importante para nosotros porque queremos asentar nuestras bases y seguir creciendo", afirmó Mikel Landa. Juntos somos más fuertes", concluyó Landa.

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