Ducati, el fabricante de motocicletas con sede en Bolonia, Italia, es sinónimo de velocidad, diseño y pasión por las dos ruedas. Si bien la marca es globalmente reconocida, su corazón y origen se encuentran en la región de Emilia-Romaña, en Italia. Aunque no se menciona una fábrica de Ducati en Brasil en el texto proporcionado, podemos explorar la rica historia y las experiencias que ofrece la sede italiana de Ducati.

El Museo y la Fábrica Ducati en Bolonia
El fabricante de motocicletas con sede en Bolonia se prepara para recibir de nuevo a sus seguidores a toda velocidad: a partir del 21 de abril, las visitas al Museo y Fábrica Ducati se reanudarán durante toda la semana.
El Museo Ducati está accesible de lunes a domingo de 9:00 a 18:00, con un día de cierre el miércoles. En las salas del Museo, ubicado en el corazón de la fábrica de Ducati en Bolonia, los visitantes podrán descubrir las motos de carreras y de carretera más icónicas que han hecho la historia de la marca, junto con muchas anécdotas y detalles únicos.
El tour por el interior de Ducati Factory, que permite a los aficionados vivir la experiencia única de caminar por las líneas de producción y observar lo que sucede en la fábrica donde toman forma las motos Ducati, se puede reservar todos los lunes, martes, jueves y viernes con dos rondas de visitas, la primera a las 9:30 y la segunda a las 15:30.
El precio de la entrada para la entrada solo al Museo Ducati es de 17 €, mientras que la entrada combinada con la entrada al Museo Ducati y la visita guiada a la fábrica cuesta 32 €. Ambas rutas están sujetas a entradas limitadas y solo se requiere reserva online. Además, hasta nuevo aviso, será obligatorio el uso de mascarilla quirúrgica y respetar la distancia de seguridad interpersonal de al menos 1 metro durante la estancia.
Con motivo de la reapertura total del Museo, a partir del 23 de abril, la exposición se enriquecerá con una nueva incorporación: el original y legendario '750 Imola' de Paul Smart. Para celebrar el 50 aniversario de la victoria del mítico piloto en las 200 Millas de Imola de 1972, su moto se sumará a las 42 motos ya presentes en el Museo por tiempo limitado.
Con esta exposición temporal, Ducati desea rendir homenaje a un hito en su herencia motociclista y recordar la memoria de una carrera extraordinaria y emocionante, que marcó para siempre el vínculo único y profundo entre el campeón británico y la empresa Borgo Panigale.
Para mantenerse en contacto con todos los entusiastas incluso a distancia, también estará disponible un nuevo recorrido virtual gratuito en el sitio web de Ducati a partir del 21 de abril, que enriquece aún más la oferta digital Borgo Panigale Experience. En este nuevo modo, será posible explorar de forma independiente algunas áreas de la fábrica de Ducati, desde la entrada, el Centro de Visitantes hasta todas las salas del Museo.
Finalmente, "Online Journeys", las visitas guiadas virtuales que le permiten descubrir la historia y las áreas de producción de Ducati, a través de una visita guiada remota real, siguen disponibles con reserva.
La fábrica se inauguró en 1936, cuando la familia Ducati eligió Borgo Panigale para trasladar la producción del condensador Manens que, hasta entonces, se fabricaba inicialmente en el sótano de un edificio situado en Via Collegio di Spagna, en el centro de Bolonia, y más tarde en la villa propiedad de la familia Ducati, en Via Guidotti.
Lo primero que nos sorprendió del Museo Ducati fue descubrir que Antonio, con sus hijos, había fundado una empresa que fabricaba aparatos de radio y electrónica en general -condensadores, calculadoras…-. Antes de que llegaran las motocicletas apareció una rama de óptica -proyectores de cine, cámaras…-. No fue hasta después de la segunda guerra mundial cuando se acopló un motor a una bicicleta. A partir de 1954 la empresa se dividió en dos: Ducati Meccanica y Ducati Elettrotecnica. En el museo encontramos aquel primer modelo de bicicleta con motor y las distintas evoluciones hasta llegar a las de carreras del equipo Ducati y a las de calle.
Las etapas del Museo Ducati
- Narra los primeros veinte años de Borgo Panigale, de 1926 a 1946, cuando Antonio Cavalieri Ducati funda la Società Scientifica Radio Brevetti Ducati, especializada en tecnologías de radiocomunicación.
- Con la producción de componentes de motor y motocicletas comienza una era completamente nueva: la historia de las motocicletas de carretera.
- El recorrido narrativo final, basado en la exposición de una vasta colección de motocicletas de carreras colocadas a lo largo del perímetro del museo. Cada modelo narra una victoria y un piloto cuyo nombre quedará escrito para siempre en el Salón de la Fama Ducati.
El Museo Ducati es, sin duda, una de esas mecas del motociclismo que hay que visitar, sí o sí. En un edificio anexo a la factoría de Ducati, justo al lado de las oficinas, se encuentra el centro de visitantes de la marca italiana. Todas las instalaciones de Ducati son exactamente las mismas que cuando la marca empezó a gestarse hace casi un siglo, pero a principios del siglo XX Ducati era muy diferente a los que conocemos ahora, cuando fue fundada en 1926 como Società Scientifica Radio Brevetti Ducati por los hermanos Adriano, Bruno y Marcelo.
Una de las más prestigiosas marcas de motos empezó de una manera muy distinta ya que sus naves estaban dedicadas a la producción de radios, calculadoras o afeitadoras. Por desgracia, durante la Segunda Guerra Mundial los aliados destruyeron toda las instalaciones de Ducati. Fue el 12 de octubre de 1944 y cuando tocó reconstruir la planta lo hizo cambiando de propósito.
En el periodo de posguerra los italianos necesitaban moverse, por lo que Ducati patentó el Cucciolo en 1946, un pequeño motor de combustión monocilíndrico de 48 cc obra de Aldo Farinelli que se montaba sobre cualquier bicicleta y la convertía en una moto. Sin embargo, la primera moto de Ducati no llegó hasta la Ducati 60 que vino a ser algo así como una evolución de la Cucciolo pero más moto, con un peso final de 44 kg.
Fue entonces cuando la pasión invadió a Ducati y empezaron a tontear con la velocidad. Pasión, libertad, competición... Ducati se embarcó en la fiebre de las motos como estilo de vida más allá de medios de desplazamiento y a mediados de siglo se aventuraron a EEUU donde nació la primera Ducati Scrambler 450 en 1962.
A partir de ahí la historia de Ducati se vinculó a la competición y empezamos a babear entre la larga estirpe de motos de carreras. Ducati 750 F1 y 750 Paso sentaron las bases de las posteriores 851 y 888, las motos que se forjaron una leyenda en el Campeonato del Mundo de Superbike con Raymond Roche, Doug Polen y Giancarlo Falappa antes de pasar el testigo a Carl Fogarty, Troy Corser y Troy Bayliss con la saga de bellísimas 916/996/998, culminando con la criticada 999 de Neil Hodgson que se llevó el título de 2003.
Junto a ella reposa la primera campeona de MotoGP, la Desmosedici con el dorsal 27 de Casey Stoner que consiguió el título en 2007. Entre tanta moto pata negra en las salas aledañas también hay otras maravillas dignas de admirar como la Ducati Desmosedici de calle con el número de bastidor 0001.
No pudimos evitar quitarnos el sombrero también ante la que para mí es sinónimo de una de las motos más bellas de la historia jamás fabricadas: la Ducati 916 Senna. Una moto exquisita que a su sinuosa figura añade la decoración en negro y gris con las llantas en naranja flúor.
Por si algún día pasas por Bolonia y te apetece entrar a hacer una visita, el Museo Ducati está abierto todos los días excepto miércoles y domingo de 9:00 a 18:00 en invierno y con el mismo horario en horario de verano (del 8 de abril al 7 de octubre) que incluye también los domingos.
Pero no nos quedamos sólo en el museo, también conocimos parte de las entrañas de donde nacen los sueños italianos.
Para poner un poco de contexto, en 2016 las ventas globales de Ducati crecieron un 1,2% con respecto a 2015 con 54.809 unidades y en 2017 las ventas ascendieron hasta 55.871 unidades consolidando un crecimiento continuo durante los últimos ocho años. Estas cifras están muy, muy bien para Ducati. Pero ojo, que si enfrentamos estos datos a los de Honda nos encontramos con que la marca japonesa vendió en 2017 sólo en España la mitad de motos que Ducati en todo el mundo: 28.333.
La inyección de capital germano no ha desvirtuado la esencia de la firma italiana, buscando mantener su proceso de fabricación en un bello equilibrio entre vanguardia tecnológica y tradición humana.Con este punto de vista entre manos hay que reconocer que los números de Ducati no impresionan tanto, pero al mismo tiempo en esto reside parte de su encanto.
Nada más entrar en la fábrica nos damos cuenta de que el clima próximo y familiar es una constante. Nunca se ven cientos de empleados, el clima es profesional pero cordial y el factor humano es muy importante.
En contra de lo que podrías pensar, las instalaciones de Ducati apenas están destinadas a la fabricación de los componentes. De hecho en Borgo Panigale sólo se fabrican dos elementos de cada motor: los cigüeñales y los árboles de distribución.
Actualmente existen tres líneas de producción en las instalaciones de Ducati: una para las Scrambler, Hypermotard, Supersport, una segunda para las Multistrada y Diavel y una tercera para la saga Panigale.
Las líneas de motores se implementan más o menos de la misma forma en todos los casos, con estaciones móviles sobre las que los operarios van ensamblando las piezas de los propulsores que les llegan en unos carritos que otros empleados van cargando con todas las piezas necesarias para cada modelo.
Cuando los motores están completados los van apilando en palets específicos hasta que son reclamados para la elaboración de la moto final. Entre tanto nos advierten de una zona aledaña a donde estamos, que parece bastante grande y a la que no nos podemos ni acercar. Se trata del departamento de competición de Ducati donde trabajan en mejorar todas las motos de MotoGP y Superbike de la marca.
A medida que las motos van cobrando forma vemos que hay pintura de colores chillones sobre algunas partes como basculantes, tapas de motor o las horquillas. Todas las piezas que pueden ser dañadas durante la fabricación se protegen con placas de plástico protector que no se retiran hasta el final de la cadena.
Todavía les queda un paso antes de acabar su periplo industrial, y es la prueba de todas y cada una de las unidades. Todas las Ducati tienen que pasar por un proceso estandarizado de revisión tanto de funcionamiento de motor en banco de potencia, como de electrónica, así como una exhaustiva revisión visual en una estación con luces especiales para detectar cualquier imperfección.
Pero no, en ese momento las motos no están terminadas. Todas las motos que finalizan su gestación en las cadenas de montaje no salen completa, sino que les faltan los espejos, algunas piezas de la carrocería y el asiento. Desde Borgo Panigale no se mandan las motos a los concesionarios, de eso se encarga un operador logístico intermedio, pero lo más importante para ellos es que el cliente final sea el primero en sentarse en su moto así que el asiento no se incorpora hasta justo antes de la entrega.
A decir verdad, después de una visita de apenas una hora de duración, al salir y poner rumbo de vuelta al aeropuerto rodeando las instalaciones de Ducati te das cuenta de que desde el exterior hay muchos más metros cuadrados al margen de lo que nos han enseñado. Ahí, en la parte que no nos han querido mostrar es donde Ducati desarrolla sus nuevos modelos, trabaja en los prototipos del futuro y, sobre todo, afina sus motos de competición.

Motor Valley: El Corazón del Automovilismo Italiano
Apasionados de la velocidad, bienvenidos. ¿Sabías que las fábricas y museos de Ferrari, Lamborghini, Maserati y Ducati están en Italia en una ruta de poco más de 80 kilómetros? Con razón se le llama el “valle del motor” -la marca “oficial” es Motor Valley-.
Si te parece una barbaridad que Ferrari, Lamborghini, Maserati y Ducati estén tan cerca, vas a alucinar cuando te digamos que eso es solo una pequeña muestra de lo que hay en el valle del motor de Italia. Disfruta de la velocidad y la belleza de estas maravillas de la ingeniería y del diseño.
MOTOR VALLEY ITALIA: VISITAMOS LAMBORGHINI, PAGANI, DUCATI Y FERRARI | Yasemin Özlu
Ferrari: El Sueño Rojo
Puede que Ferrari sea la marca de coches más deseada de la historia. El diseño, la elegancia, la velocidad y las carreras lo han colocado en el imaginario popular. ¿Quién no ha soñado alguna vez con tener uno, con conducirlo o, simplemente, con sentarse en sus asientos? El color rojo de los coches de Ferrari no fue elección de Enzo Ferrari. En las primeras carreras las escuderías llevaban los colores del país.
El Museo Ferrari de Maranello abrió sus puertas en 1990 a pocos metros de la fábrica del Cavallino Rampante. Además de visitar el Museo Ferrari de Maranello, también se puede visitar la fábrica en donde se construyen los coches de los sueños. En este caso, tenemos que confesar que no podemos contar mucho porque no hemos entrado.
El Museo Enzo Ferrari se encuentra en la casa que vio nacer y crecer al alma mater de la marca: Enzo Ferrari. Como curiosidad, tuvo que vender la casa para poder comprar el primer coche de carreras con el que compitió. En el antiguo taller se encuentra una exposición de motores, entre ellos el primer V12 fabricado en Italia. Los coches que se exponen son propiedad de la marca y de particulares que los ceden en préstamo y van rotando en el tiempo.
El Museo Ferrari se encuentra en la via Alfredo Dino Ferrari, 43, en Maranello. Abre todos los días del año excepto el 1 de enero y el 25 de diciembre, de 9:30 a 18:00 -de noviembre a marzo- y hasta las 18:30 -de abril a octubre-. El precio de la entrada completa es de 27 €.
El Museo Enzo Ferrari está en la via Paolo Ferrari, 85, en Módena, a cinco minutos andando de la estación de tren. Abre todos los días del año excepto el 1 de enero y el 25 de diciembre, de 9:30 a 18:00 -de noviembre a marzo- y hasta las 18:30 -de abril a octubre-. El precio de la entrada completa es de 27 €.
Lamborghini: La Furia del Toro
Si Ferrari es la marca del caballo, Lamborghini es la del toro. ¿Por qué? Por una diferencia de opiniones entre Enzo Ferrari y Ferruccio Lamborghini. Ferruccio construía tractores y era un apasionado de los coches deportivos. Tanto, que compró varios Ferrari. ¿Quedó contento? No, porque se le rompía en embrague con frecuencia. Escribió a Enzo y este le respondió que sus coches eran perfectos y que la culpa era suya que no sabía conducir… Acto seguido Ferruccio decidió construir sus propios coches deportivos y eligió un toro para atacar al caballo de Ferrari.
Nunca habrás estado en una fábrica tan limpia, ni aunque sea de comida, ni ordenada. Te lo podemos contar, pero no enseñar: está terminantemente prohibido hacer fotografías dentro de la fábrica. Pero, ¿no pudísteis robar alguna para verlo? Pues no.
En el Museo Lamborghini descubrimos que para poder comprar una edición especial tienes que tener otros Lamborghini y haberlos tratado bien. Nos contaron que Ronaldo ha roto el que tenía y que ya no podrá comprar más ediciones limitadas.
Desde el primer coche de la marca, el Lamborghini 350 GT -competencia directa del Ferrari 350 GTO- de 1963 hasta los últimos modelos. ¿Imaginas un Lamborghini todo terreno? Existe, es el Lamborghini LM002. Se desarrolló para el ejército de los Estados Unidos y se le conoce con el sobrenombre de Rambo Lambo.
Como en el de Ferrari -la competencia de Ferruccio y Enzo sigue vigente- también puedes probar un simulador de Lamborghini en el museo. Lo hicimos y la experiencia es brutal. Desde fuera es un “juego de ordenador” con varias pantallas y un asiento con pedales y volante. Pero, cuando arranca, estás en un auténtico Lamborghini, sientes la velocidad, te vibran los brazos y, al bajar, te tiemblan las piernas.
La fábrica y el Museo Lamborghini están en via Modena, 12, en Sant’Agata Bolognese a unos 30 kilómetros del centro de Bolonia. El museo abre todos los días del año excepto el 25 de diciembre, de 9:30 a 18:00 -de noviembre a marzo- y hasta las 19:00 -de abril a octubre-. Los precios van de los 18 € -entrada al museo- hasta los 23 € -museo y visita guidada-.
Maserati: Elegancia con Historia
Tanto Ferrari como Lamborghini son dos recién llegados al mundo de los coches en comparación con Maserati. Fundada en 1914, llevaba más de 30 años fabricando coches cuando apareció Ferrari y casi 50 cuando Ferruccio se lió la manta a la cabeza. Bueno, en realidad, en un primer momento, montaban coches de carreras y no fue hasta 1926 cuando fabricaron el primer coche Maserati.
Alfieri Maserati fundó su compañía en Bolonia y allí estuvo durante más de 20 años. Hoy en día la fábrica se encuentra en Módena pero la marca sigue recordando sus orígenes. Como nos pasó con la fábrica de Ferrari, tampoco tuvimos ocasión de entrar en la de Maserati.
En el showroom de Maserati comprobamos que el lujo, que llegó cuando fue vendida a Adolfo Orsi en 1937, sigue siendo marca de la casa. Como showroom que es, pudimos sentarnos en los cinco modelos que tiene la marca a la venta -sí, 40.000 opciones de personalización pero solo cinco modelos-, tocar los tapizados y comprobar el agarre de los volantes.
La casa Maserati no tiene museo porque uno de los últimos presidentes de la marca, De Tomaso, separó la propiedad de la colección de coches de la de la propia fábrica. Cuando se vendió al grupo FIAT en 1993, los coches históricos no formaban parte del paquete, aunque siguieron expuestos en el museo. En 1996, De Tomaso, que era el presidente de la compañía que tenía la propiedad de los coches, los reclamó y los puso a subasta en Londres.
Así que no hay un museo Maserati como tal, pero puedes ver modelos históricos de la casa como el A6GCS de 1954 en la Collezione Umberto Panini. Por cierto, sí, Panini, el de los cromos… Está claro que daban dinero.
El showroom abre de lunes a viernes, excepto festivos, y algunos sábados de 9:00 a 17:00. Puedes reservar una visita guiada gratuita al showroom desde la página web. La Collezione Umberto Panini está en via Corletto Sud, 320, en las afueras de Módena. Está en mitad de la campiña, junto a un caseificio -quesería- de Parmigiano Reggiano también de la familia y no se puede llegar en transporte público . El museo abre de lunes a sábado los meses de marzo, abril, mayo, junio, julio, septiembre y octubre. Además de los domingos, también cierra el 25 de abril, el 1 de mayo y el 2 de junio.
Bolonia: Cuna de Arte, Cultura y Motor
Ciudad de arte, cultura y comercio, Bolonia es también famosa por sus casi 40 km de pórticos en el centro de la ciudad, los más largos del mundo. Llamada también "La Docta" por su antigua Universidad, y "La Gorda" por su tradición gastronómica, la ciudad es también "Ciudad Creativa de la Música de la UNESCO" y presume de uno de los cascos históricos medievales más extensos y mejor conservados de Europa, rebosante de clubes, tabernas, teatros y tiendas.
Cuna de grandes artistas como Giorgio Morandi, Guido Reni, los Carracci, Guercino, Aspertini, su encanto también encantó en el pasado a numerosas personalidades ilustres, como Mozart, Carducci, Dante, Rossini o el Premio Nobel de Física Guglielmo Marconi. Bolonia sorprende a los viajeros en cualquier época del año, desde las vibraciones festivas del verano boloñés hasta el ambiente mágico de las luces navideñas.
Una primera mirada a la ciudad es desde la hermosa Piazza Maggiore, donde los palacios medievales contemplan una intensa vida pública y actividad económica. Combinan a la perfección con la modernidad, al tiempo que conservan su encanto antiguo. Por ejemplo, el Palazzo d'Accursio, sede de la administración municipal, alberga entre sus antiguos muros la Biblioteca multimedia Salaborsa, de estilo Art Nouveau, así como excavaciones arqueológicas romanas, visibles desde un moderno suelo de cristal.
Entre los símbolos de Bolonia destacan la Fuente de Neptuno, de Giambologna, y las torres medievales. En particular, las magníficas Dos Torres: La torre Asinelli (98 m) y su vecina "gemela" Garisenda (48 m, también mencionada en el Infierno de Dante).
Alma Mater Studiorum es la universidad occidental más antigua. Su primera sede de prestigio fue el Archiginnasio, cuyas paredes están decoradas con los escudos de armas de los estudiantes. Aquí es posible visitar el Teatro Anatómico, donde antiguamente tenían lugar las clases prácticas de disección de cadáveres.
Paseando por las antiguas calles y los interminables pórticos, los canales son una sorpresa inesperada.
Un rico patrimonio artístico se alberga en los numerosos museos y galerías, así como en la multitud de edificios religiosos.
Un Día en la Motor Valley: Itinerario Sugerido
Un día lleno de emoción para los verdaderos apasionados del motor. Personalizable para varias personas.
- 9.00 h Visita al Museo Ducati
- 11.30 h Visita al Museo Mudetec Lamborghini
- 12.30 h Elija si quiere conducir un Lamborghini (opcional)
- 13.30 Almuerzo incluido en Maranello
- 14.30 Test drive Ferrari Portofino 10km + 10 minutos Simulatore F1
- 15.30 Visita al Museo de Maranello
- 17.00 Visita al Museo Ferrari de Módena
PD: El recorrido y el viaje en su propio coche.
También puede adquirirse en forma de cheque regalo: si lo elige para usted, inmediatamente después de la compra reservará la fecha deseada dentro de un año desde una página dedicada.
Museos Ferrari: Módena y Maranello
Hay dos museos separados, uno en Módena, cerca de la estación central, el otro en Maranello, cerca de la fábrica de Ferrari y adyacente a nuestra sede.
Una experiencia completa e inmersiva entre coches que han hecho historia, descubriendo al hombre que los creó y los hizo famosos en todo el mundo.
Pruebas del Ferrari Portofino en Maranello
En Maranello, Via Dino Ferrari, 61.
El Ferrari Portofino es el coche Gran Turismo por excelencia. En producción desde 2018, está equipado con un motor de 8 cilindros en V modelo F154 BE, capaz de descargar 600 caballos de potencia sobre el asfalto a un régimen de 7.500 rpm.
Un instructor copiloto te explicará las características del coche y estará contigo durante toda la vuelta, ayudándote a disfrutar al máximo de la experiencia de conducción.