Diarios de Motocicleta: Un Viaje Transformador a Través de América Latina

Hay diferentes tipos de películas de viajes. En algunas el personaje principal viaja del lugar A al lugar B y suele aprender una lección importante durante el camino. También están las grandes aventuras, en las que el héroe (o heroína) está en un lugar nuevo y exótico. Por ahora, nos vamos a centrar en las películas en las que lo importante es el viaje y veremos películas de viajes que te inspiren para hacer tus maletas y explorar el mundo.

El Viaje Iniciático de Ernesto "Che" Guevara

Ha tenido mucha popularidad mediática la reciente película «Diarios de una motocicleta» basada sobre el diario real de Ernesto Guevara de la Cerna (1923, Rosario, Argentina) cuando tenía 28 años. El diario aquel lo escribió Guevara en un viaje con su amigo Alberto Granado quienes salieron en 1951 en una vieja moto -Modelo Norton de 500 cc de cilindrada- a recorrer por siete meses parte de América del Sur. Es decir desde Buenos Aires a la Patagonia, de allí pasarían hacia el sur de Chile (Peulla, Temuco, Lautaro, Los Ángeles), siguiendo hacia el norte de Chile (Santiago, Valparaíso, Antofagasta, Baquedano, Chuquicamata, Iquique, Arica). De Chile continuarán a dedo hacia Perú. Pero será en Perú donde más tiempo estarían los dos: Tacna, Tarata, Puno, Juliaca, Siciani, Cuzco, Machu Picchu, Abancay, Lima, Iquitos, navegan por el Amazonas rumbo al Leprosorio San Pablo. De allí a bordo de la balsa «Mambo-Tango» que les regalaron en ese Leprosorio van por el Amazonas hacia Colombia y terminan el viaje en Venezuela.

Es notable que sólo 4 años más tarde, ni el mismo joven Guevara lo imaginaba, pero aquel viaje fue determinante en el futuro que abrazaría.

El cineasta brasileño Walter Salles convenció a la crítica internacional, que premió con un gran y largo aplauso su filme "Diarios de motocicleta", que ilustra el viaje iniciático que en 1952 hicieron Ernesto Guevara y un amigo Alberto Granado por Argentina, Chile, Perú, Colombia y Venezuela. La cinta, interpretada por el mexicano Gael García Bernal y el argentino Rodrigo de la Serna, fue calificada como "una profunda y apasionada reflexión sobre la identidad latinoamericana".

El viaje muestra a un Guevara de 23 años de edad, en un momento decisivo de su existencia y en el que se mezclan la alegría, el dolor, la desolación y la esperanza, el despertar de nuevas vocaciones asociadas a un deseo de justicia social.

Durante la presentación de filme estuvieron presentes entre otros, el elenco de actores, y el propio Alberto Granado, quien se mostró muy emocionado, celebrando que el hecho de que la película cayera en manos de "un gran director" y "dos grandes actores".

"Se juntaron tres personas con una sensibilidad que les permitía ver las cosas con los ojos con que las veíamos nosotros hace cincuenta años", declaró.

Por su parte, Walter Salles dijo que siempre deseó hacer que el filme fuese una instancia de "debate, poco importa cuál, y algo más importante, que la gente vuelva a la lectura, que pueda leer el diario de viaje que lo originó".

Paralelismos y Precursores del Cine Latinoamericano

Es interesante que en los momentos en que Ernesto Guevara y su amigo preparan el viaje iniciático para conocer la otra América Latina y producir un tremendo cambio en ambos, pero más fuerte en Guevara, el joven cineasta argentino Fernando Birri (1925) estudiaba allá lejos, en Roma, pero con la cabeza puesta en las mismas inquietudes de Guevara y Granado por conocer la «otra» América Latina.

Birri será uno de los iniciadores del cine documental, o padre del Nuevo Cine latinoamericano que nació a imitación del Neorrealismo Italiano en sus comienzos. Birri lo había estudiado en Roma a mediados de los 50 junto al famoso guionista del neorrealismo Cesare Zavattini.

Pero ya el director español Luis Buñuel en 1950, en su periodo mexicano, también era otro primer precursor del «Nuevo Cine Nuevo latinoamericano», el que también «descubriría América Latina». En ese mismo año de 1950 cuando Buñuel comienza su film «Los olvidados» también quedará en la historia fílmica latinoamericana como otro precursor junto a Birri.

El mismo año 1951 Albertoo Granado y Ernesto Guevara planean seriamente sobre un mapa recorrer por siete meses el continente.

Ernesto Guevara, por otro lado, en 1955, cuando Fernando Birri está arreglando su modesto equipo de filmación para producir el clásico documental «Tire Die» , donde mostró visualmente en América Latina lo que el joven Guevara ya en en 1951 había visto, asombrándose por la explotación social abierta de la clase obrera y los marginados; el joven argentino se convertía ese 1955 en el «Che».

Al «Che», aquel viaje iniciático, el viaje de aprendizaje que es tan universal en muchas obras literarias, le había transformado inmensamente.

Especialmente en su viaje por el norte de Chile, por las salitreras y ver de primera mano el trato inhumano de las Compañías Mineras del Cobre en manos norteamericanas contra los trabajadores. Pero más en Perú cuando vió la explotación y miseria del indígena. Fue alli también que un amigo -el doctor Hugo Pesce-, médico militante del Partido Comunista y fundador del Centro para leprosos en Huando, le regaló unos libros de Juan Carlos Mariátegui.

Cuatro años después, en noviembre de 1955, el «Che» partía hacia Cuba en una endeble enmbarcación para cambiar las cosas. Empezando por botar al dictador Batista, enfrentarse y vencer al imperialismo norteamericano, causante del deterioro social de un continenete explotado por sus propias transnacionales.

Algo similar, pero a la inversa, décadas después, especialmente desde 1991 con el desplome de la ex-URSS y el Este europeo, se llamarían «balsas» a una pequeña embarcación hecha con lo que se encuentre a mano pero que flote. Con ellas los «balseros» emprenderían (y emprenden hasta el momento en que escribo esta columna) otro viaje. No iniciático, sino hacia otra vida mejor que la vivida bajo la «revolución» cubana.

DIARIOS DE MOTOCICLETA, un viaje de autodescubrimiento| MIS INDISCUTIBLES

El Impacto Duradero del Viaje de Guevara

El viaje de Guevara, que bellamente muestra el film reciente, con actuaciones convincentes, con deseos de cambiar realmente las cosas en ese contexto de los 50-60-70 en America Latina, es sin duda el deseo de una juventud que en esas décadas, alimentada por la revolución rusa, por la penetración de compañias norteamericanas, imposiciones de dictadores titeres en America Central y el Caribe, novelas indigenistas, el pensamiento de Mariátegui, etc, esos jóvenes en distintas áreas y distintas partes del continente querían realmente oponerse a la imagen prefabricada, de cartón, de escenas bellas y exóticas de American Latina que nos daba el cine aquel de Hollywood.

Había que ponerle atajo para siempre. Había que ver con otros ojos América Latina. Pero tambien habia que ir hacia la acción. Hacer algo. Transformar de raíz el orden establecido. Incluso entrar en la guerrilla revolucionaria y dejar atrás «nuestra» vida pequeño burguesa». Había que hacer la revolución porque ella sería la sociedad que cambiaría todas las injusticias y traería la libertad y felicidad humana a esa «inmensa humanidad desposeída».

Ese fue el viaje iniciático verdadero, auténtico, de tanta juventud en esas décadas que tanta influencia tendría en los jóvenes de los 60 (yo me incluyo) y los 70.

Ahora en este milenio, el Che sigue teniendo una inmensa vigencia, pero mediática sólo en Cuba a través de una prensa, radio y TV controlada por el gobierno parece que es aún el Ernesto Guevara cuando salió en moto a conocer America del Sur y luego se embarca en el «Granma» y lucha en Sierra Maestra y llega victorioso con su boina negra y una estrella que parecía anunciar el futuro del «hombre nuevo» del que escribirá luego.

Sólo allí sigue siendo el guerrillero heroico que decidió irse a luchar al Congo y luego a Bolivia por los pobres del mundo pero sin ningún apoyo masivo de esos pueblos para decir la verdad. El morirá luchando hasta el fin con una arma en la mano por lo que creía correcto pero que nunca funcionó: la lucha guerrillera para cambiar la sociedad.

La imagen actual de el «Che» es una imagen exageradamente romántica a parte de reflejar la decadencia de una forma de lucha y una ideología que se cayó a pedazos a partir de la destrucción del Muro de Berlin en 1989.

Por más camiseta con la imagen del Che que se venda en los malls del planeta o fotografías de aquel rostro romántico con la boina negra que le tomó el fotografo cubano Alberto Korda el 5 de marzo de 1960 servirán sólo para esconder un proyecto fracazado por cambiar las injusticias.

Hay que reconocer que es hermoso ver ese film porque millones de jóvenes de ese tiempo pensaron que la revolución era la única solución para cambiar las injusticias y la inmensa división entre pobres y ricos. También el film proyecta que los sueños de la gente joven por cambiar esas injusticias aún son válidos no importa el tiempo que les toque vivir.

Es que toda nueva utopia -creo que uno podría sacar esa conclusión del film sobre la juventud de Ernesto Guevara- tiene que enfrentarse siempre a nuevos contextos. El sueño de cambiar el mundo, donde los oprimidos vivan mejor, es también otra conclusión del film mencionado que parece ser universal porque muchos jóvenes -sea en cualquier parte del mundo donde nazcan- que han visto la película o leído el diario de viaje de Ernesto Guevara se sienten identificados con el personaje principal.

Aquí hay una tabla comparativa de algunas películas de viajes mencionadas:

Película Director Temas Principales
Lost in Translation Sofia Coppola Soledad, incomunicación, choque cultural
Before Sunrise Richard Linklater Amor, destino, conexión humana
Into the Wild Sean Penn Aventura, individualismo, crítica a la sociedad
Diarios de Motocicleta Walter Salles Identidad latinoamericana, justicia social, despertar de la conciencia
The Way Emilio Estevez Pérdida, peregrinación, sanación espiritual

El viaje de Ernesto Guevara es un claro ejemplo de cómo un viaje puede ser mucho más que un simple desplazamiento geográfico; puede ser un catalizador de cambio, una fuente de inspiración y un despertar a la realidad social y política que nos rodea. "Diarios de Motocicleta" nos invita a reflexionar sobre nuestro propio viaje y el impacto que podemos tener en el mundo.

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