Historia del Equipo Ciclista Dormilón: Un Legado en el Ciclismo Español

El equipo ciclista Dormilón, junto con el francés La Vie Claire, son equipos recordados con cariño. A continuación, exploraremos la historia y el impacto de este equipo en el ciclismo español.

Pelotón ciclista en plena competición.

Orígenes y Fabricación de Bicicletas Macario Llorente

En 1950, Macario Llorente abrió un taller de fabricación de cuadros de bicicletas en acero en el barrio madrileño de Tetuán. Hoy, es una compañía con 100 empleados que distribuye 2,5 millones de componentes y accesorios de bicicleta al año para ciclistas de toda España.

Entre los años 50 y 90, Macario Llorente fabricó cuadros de bicicleta que llegaron a equipar equipos míticos como KAS, La Casera, Dormilón, Zahor o Relax Fuenlabrada.

El objetivo principal de Macario Llorente es proporcionar a las tiendas de ciclismo un servicio de excelencia, atención personalizada y las herramientas que les posibiliten dar la mejor atención a sus clientes finales. La Salida Macario 70 Classic tiene como objetivo reunir a propietarios de las míticas bicicletas Macario de toda España, a quienes se les entregará un certificado de autenticidad personalizado.

Jesús Rodríguez 'El Pájaro': Un Gregario Impecable

No para. Nunca lo ha hecho Jesús Rodríguez 'El Pájaro'. No lo hacía de joven.

Del fútbol en La Resi al ciclismo profesional en aquel momento en el que, tras un vacío, aparecieron Hernández Úbeda, Juan Carlos Arribas o Ángel Arroyo, a quien reconoce como la figura que 'apadrinó' entonces el cambio del ciclismo español. «Dejó una huella tremenda».

Una década compartiendo el asfalto con los mejores del ciclismo de los 80s e inicios de los 90s. Cuando tuvo que colgar la bicicleta, inició otra etapa. O muchas, según se mire.

Rehabilitador en el Real Ávila y el Casa Social Católica, director deportivo en equipos ciclistas, comercial de Heineken España... Ahora ejerce en EsporaCanon y lidera junto a otro 'loco' del ciclismo como él, David Navas, la recuperación de la Vuelta a Ávila, una labor complicada que sacan adelante como pueden.

«Si los que deben valorar las cosas no lo hace, te obligan a dejarlo» avisa por experiencia. De momento seguirá, como seguirá enfrascado en otras mil historias Jesús Rodríguez Rodríguez 'El Pájaro', gregario impecable en una época en la que el ciclismo español volvía a despegar y el ciclismo abulense se preparaba para vivir su mejor época.

Natural de Ávila, «de cuando se nacía -1960- en las casas». Comenzó jugando al fútbol en La Resi, «en un pequeño campo de arena» aunque de reojo miraba a su hermano, Luis Rodríguez, que corría entonces en el equipo Volvo y que entre otras victorias contaba con el triunfo en la Subida a Arrate.

«Yo era muy delgado y un día me dijo que montase en bicicleta». Por aquel entonces en el polígono industrial de Las Hervencias se corrían las Carreras de Escuelas. «Allí fui -recuerda Jesús- con la bicicleta de mi hermano y las cuatro que corrí las gané».

Le seleccionaron para el Campeonato de España. «Nos fuimos todos a Marbella en unSeiscientos». Ni se le olvida que tuvieron que parar en Jaén porque el coche se calentaba ni el nombre del hotel en el que se hospedaron, el Sofico Renta. En aquel campeonato acabó tercero.

Al volver «ya no jugué más al fútbol». La decisión de ser ciclista la tenía tomada, pero no era sencillo. «En casa estaban ya un poco hartos de bici con el tema de mi hermano» y ahora era Jesús.

Comenzó a competir, fichó por La Casera de Segovia en juveniles. Apenas cuatro o cinco carreras antes de que le fichara Moliner y donde ya corría un joven Pedro Delgado. «Estaba lo mejor de España».

Y en el Moliner se gestó su apodo, 'El Pájaro'. La primera carrera que disputó con su nuevo equipo fue en La Bañeza. «Nos escapamos todo el equipo. Tomás de la Fuente, José Antonio Padrero, Machín, Pedro Delgado, Camarillo y yo. Íbamos a relevos y decían 'pasa pajarillo'. Yo pensaba que se lo decían a Pedro Delgado. No tenía ni idea. Al llegar a meta me di cuenta que era a mi. Y como no había cadetes -la categoría era de 14 a 18 años- cómo les decía yo a los veteranos que no me dijeran eso. Lo fui dejando pasar. Ya se cansarán», pensó, pero «no se cansaron».

Y se quedó con 'El Pájaro', un apodo «personalizado». Su llegada al Moliner fue un punto de inflexión. Su padre tenía una fábrica de piedra artificial. «Le dije que lo dejaba todo, que dejaba la fábrica».

Durante un año intentó compaginar trabajo, entrenos y estudios. «Al año siguiente dije que esto se acabó y que me iba dedicar a esto». Y al ciclismo se dedicó.

Estando en el Caja Madrid tenía apalabrado el pase a profesionales con Hueso pero le tocó hacer la mili. El destino, Ceuta, «y para mala suerte, Regulares».

A Ceuta le llevó EstebanMartín junto con la bicicleta. «Parece ser que había un general de Ávila. Acababa de salir de allí Pepe del Ramo -ciclista- y como físicamente era la leche, al decir que yo también era ciclista profesional me mandaron a las SOE, Servicio de Operaciones Especiales. Me tiré tres meses nadando, que no tenía ni puñetera idea de nadar... Unos barrigazos. Pista americana... Total, un año perdido» tuvo que asumir.

Tuvo que dar un paso hacia atrás -se fue a Barcelona al Bestia Sport, base del Kelme- para poder dar el salto a profesionales, que lo conseguiría en 1984 -con 22 años- con el equipo Dormilón que entonces dirigía Maximino Pérez y contaba con corredores como Caro, Bayón, Martínez Oliver, Caroz o el escalador belga Ludo Loos.

«Un equipo de nueva creación que me dio la oportunidad» recuerda en una época en la que, como ahora, «había dos, tres equipos grandes y el resto. Te metías en una escapada e ibas con los Teka, los Reynolds... Era muy difícil sacar la cabeza».

Le faltó conseguir un triunfo en el campo de profesional. «En pequeñas vueltas tengo bastantes puestos entre los diez primeros». Años de buenos recuerdos y en especial de los años en el Puertas Mavisa, sus últimos como profesional.

«Ganamos el Campeonato de España, la Bicicleta Eibarresa por equipos... Teníamos un gran equipo. Dentro del equipo modesto que éramos -dirigidos por Faustino Rupérez y Luis Ocaña- estábamos en un nivel buenísimo».

Escalador, «cuando peor lo pasaba era hasta llegar al puerto» rememora. Hasta entonces «sólo veías el culo del de delante. No sabías ni por donde habías pasado. Cómo será que corriendo en el País Vasco estuve con fiebre. Me quedé bajando el Geta. No sabía ni dónde estaba. Me perdí por Vergara... Cuando te llevan a esa leche no sabes ni dónde estas. Son anécdotas que van quedando».

Guarda un «gran recuerdo» de una etapa como ciclista en la que el único sabor amargo eran aquellos momentos en los que llegaba «la hora de renovar a final de temporada. Cuando te decían aquello de que te merecías tanto pero que sólo tenían este presupuesto. Con una familia, con una casa comprada... Al llegar a octubre pasabas unos meses malos. Era lo peor del ciclismo».

Cuántas veces decía aquello de «lo dejo, no aguanto más. Pero una vez renovabas, era un descanso. Era lo peor, más que las pequeñas calamidades que pasabas».

Tras la época de Julio Jiménez y EstebanMartín «hubo un vacío» en el ciclismo abulense. Pero en aquellos años 80s aparecieron Ángel Arroyo, Hernández Úbeda, el propio Jesús Rodríguez 'El Pájaro' o Juan Carlos Arribas.

«Estábamos cuatro abulenses que empezaron a dar auge» a un ciclismo local que 'explotaría' definitivamente poco después con aquella Peña Ángel Arroyo, la figura de Víctor Sastre y el respaldo -con su patrocinio- de Yuste que hizo posible que saliera adelante «aquella camada de ciclistas que fue fantástica».

Y tiene claro Jesús Rodríguez que el papel de Ángel Arroyo en la eclosión de este deporte, no sólo en Ávila sino a nivel nacional, es determinante. «Aunque no se le reconozca como a otros, quizás porque no es una persona carismática, para mi Arroyo fue el que cambió el ciclismo en España, el que hizo posible el paso al ciclismo moderno».

Recuerda que en aquellos años «a los ciclistas españoles les daba pánico ir al Tour». Fue cuando Ángel Arroyo ganó dos etapas pero en especial aquel segundo puesto en la edición de 1983.

«Hacer eso fue un cambio muy importante. Veníamos de una sequía importante. A partir de ahí se empezó a respetar a los ciclistas españoles».

Con Ángel «cambiaron muchas cosas», incluso cuestiones relacionadas con la parte 'laboral' de los ciclistas. «Fue una época de lucha importante» para conseguir cosas como los dos años mínimo de contrato en profesionales, sueldo mínimo, seguridad social, «unos derechos que se lograron en nuestra época».

Una etapa profesional con un día marcado en el recuerdo de los abulenses, aquel 12 de mayo de 1988, etapa 18ª de la Vuelta a España, con inicio en Toledo y final en Ávila, donde se quedó a las puertas de firmar el triunfo de etapa y con ello lograr esa victoria como ciclista profesional que no consiguió.

«Tuve una más cerca, en la Clásica de Toledo, cuando pinché pasada la Puerta de la Bisagra» donde le ganaría el irlandés Sean Kelly, el 'Rey de las Clásicas', a 300 metros de la meta. En Ávila fue a tres kilómetros.

Se había escapado desde el inicio de la jornada. Se le unió JuanMartínez Oliver. Entre ambos llegaron a alcanzar los 25 minutos de ventaja sobre el pelotón, que dejó hacer.

En la última ascensión, Navalmoral, Jesús Rodríguez descolgaba a Martínez Oliver para comenzar a rodar en solitario hacia la meta, entonces en el velódromo del Adolfo Suárez. Sin embargo «me dio un calambre».

Le volvería a echar mano JuanMartínez Oliver, «le cogí la rueda pero me volvió a dar otro estacazo y tuve que dejarlo ir. La vida se escribe a veces desde la mala suerte pero también es bonito que sea algo que recuerda la gente».

Llegado el momento de colgar la bicicleta arrancó una nueva etapa en su vida. Se había preparado para ello. Hizo osteopatía y quiromasaje. «Me echó una mano el doctor Germán Vázquez» que tenía entonces una consulta en el pasaje de Duque de Alba donde comenzó a ejercer. «Fue mi primera vida profesional fuera del ciclismo. Lo disfruté muchísimo. Ni me acordaba del ciclismo».

Vendría después el Real Ávila en Segunda División B y el Casa SocialCatólica de Pedro Lanero. «Siempre estaba dentro del deporte, junto a deportistas» recuerda en «unos años maravillosos» de los que guarda un gran recuerdo.

Fue el impulsor durante unos años de losPremios Nacionales del Ciclismo que durante unos años se hicieron en Ávila. Sería comercial de Heineken España durante muchos años. Nunca ha parado de buscarse la vida. Ahora trabaja enEspora Canon.

Sigue vinculado al ciclismo. Lo hace como director deportivo de un equipo Elite-Sub'23 de Santander, el Multihogar Cantabria. «Es mi pasión».

Por ello se ha metido en un 'charco' junto a David Navas organizando la Vuelta a Ávila. «Siempre hay locos que apuestan por el ciclismo, pero en Ávila cuesta mucho poner algo en marcha. Si los que deben valorar las cosas no lo hacen pues al final te obligan a dejarlo. Es triste que en Ávila no haya un equipo amateur» lamenta.

Julián Sánchez Pimienta: Un Ciclista de Montaña Destacado

BadajozCiclista de montaña, de brega, gregario de lujo, Julián Sánchez Pimienta dio sus primeras pedaladas con diez años en la Agrupación Cicloturista de Zafra hasta la categoría de cadetes, ganando el campeonato de España en el 96 en Barbastro (Huesca) por delante de Alejandro Valverde que fue tercero, además de la escalada a Montjuic y el campeonato de Extremadura cadete.

Julián Sánchez Pimienta (Zafra, 26 de febrero de 1980), más despierto que nunca, fichó por el Dormilón, uno de los equipos más potentes de juveniles, pasando de Madrid a Toledo en su segundo año para enrolarse en las filas del Seguros Solís.

Entre los dos años ganó 21 carreras, con el premundial de Guadalajara que le permitió correr con la selección española varias pruebas, entre ellas, el campeonato del mundo en Valkenburg (Holanda).

Pasó a categoría amateur al Videoporteros Tegui de Pamplona, estando tres años en el equipo navarro y otro en el Comunidad Valenciana Kelme. Ganó quince carreras, entre ellas, etapas en la Vuelta a Extremadura y la clasificación general de la Copa de España al porvenir, superando en la última prueba a Alberto Contador, que fue tercero, y David de la Fuente cuarto.

Era la primera vez que un corredor extremeño conseguía semejante gesta. También fue campeón de Extremadura de juveniles.

Tras vencer en la Copa de España, en septiembre del 2003 le llevaron a prueba al Fassa Bortolo el mejor equipo del mundo con Alessandro Petacci “míster sprint”, Aitor González, Darío Frigo, Juan Antonio Flecha o Michele Bartoli.

En su primera temporada, Sánchez Pimienta estuvo de gregario, ganando la general de la montaña en el Tour de Luxemburgo, y tuvo la recompensa de correr la Vuelta Ciclista a España. En un equipo de 30 corredores, uno de los equipos de más presupuesto a nivel mundial, entró en el nueve titular de la Vuelta a España, llegando a competir en la etapa de Badajoz. Fue el 104 en la General, trabajando para el sprinter del equipo, Petacci.

En el segundo año, el corredor segedano fue séptimo en el Giro del Trentino (Italia), undécimo en la general en la Semana Catalana, 34º en la Volta a Catalunya, acabando todas las etapas de montaña entre los 30 primeros, aunque su principal misión era tirar para el líder italiano que ganó cinco etapas.

El Fassa Bortolo iba a desaparecer, Sánchez Pimienta tuvo ofertas y optó por el Comunidad Valenciana Kelme, con el que fue tercero en la general de la Challenge de Mallorca.

En el 2007 fichó por el Relax Gam Fuenlabrada. En la Vuelta a Castilla-León fue octavo en una competición que ganó Alberto Contador del que se quedó a un minuto. Asimismo fue segundo en la clásica de Villafranca de Ordicia, la carrera más antigua de España, por detrás del campeón nacional Alberto Rodríguez.

También ganó la montaña y la combatividad en la Vuelta a Asturias y volvió a entrar en el nueve del Relax para la Vuelta a España, ocupando el puesto 129, pese a tener una tendinitis en la rodilla.

En el 2008 firmó con el Conténtpolis Murcia, siendo su año de la regularidad, siempre entre los 20 primeros. En la Euskal Bicicleta estuvo dos días como líder y acabó como cuarto en la general, ganando por equipos.

Jon Egiarte y la Vuelta a España de 1986

El 7 de mayo de 1986, en la Vuelta a España, etapa 15ª Aranjuez-Albacete 207 km, Angoitia (Zahor) fue el primero. Nada más comenzar se llevó a rueda a Van Brabant (Dormilón), Nulens (Panasonic) e Iglesias (Kelme). No pasaron del km34 porque eran numerosos los equipos que deseaban como agua de mayo la bendita victoria de etapa. Zahor también quería la suya como fuese, para ello llevaba días sin desgastar energías en clasificaciones secundarias.

Poco más adelante se marchó Jon "Tati" Egiarte, en el km36; era lo habitual que los hombres de Zahor lo intentasen por activa y por pasiva, prácticamente todos en todas las etapas. Y fue elevando su renta en segundos, en minutos, con mucha facilidad. Pedaleo seguro y regular. Para el Zor del líder Pino era el escenario ideal. Atrás el resto da por buena la intentona y adoptan marcha de excursión. La jornada es larga, y en la parte final seguro que el viento dictará sentencia, lo saben por experiencia corredores y directores.

Por Quintanar da la Orden ya son ocho minutos. En el especial de Pedernoso (km100), catorce. Todavía más de cien hasta Albacete. A partir de este punto la diferencia comienza a decrecer. Tira con fuerza Kas para poner a Kelly el sprint en bandeja y consiguen bajar la desventaja a siete minutos, que en la meta volante de Gineta cae a cinco escasos. Treinta a meta.

Los caza-etapas siguen empeñados en dar a Jon el disgusto de su vida e insisten una y otra vez Van Brabant, Zúniga (CR), Jules (Orbea), Patarroyo (Postobón) o Planckaert (Panasonic). Estos ataques continuos y el cansancio del fugado le ponen a dos minutos de las garras del lobo a cinco kilómetros del final. Parecen suficientes pero las piernas de Egiarte no están como para realizar los cálculos habituales, las circunstancias son muy especiales, las más particulares de toda su carrera profesional. La conexión con el cerebro no es tan sencilla. No puede mover los desarrollos tranquilizadores que su catecismo ciclista le ordena.

Ha venido dosificando desde hace ya bastantes kilómetros pero el libro de ruta tiene su trampa porque, según el marcador del coche del director, ya debían estar en meta. La página oficial prometía 207 km, contra 215 reales que han tenido que pedalear.

Último kilómetro, cuarenta segundos. Objetivo cumplido. Tati Egiarte cruza la última pancarta 26 segundos antes de que el bólido Kelly dé tiempo al pelotón. Oficialmente, 171 km. en solitario, único modo de victoria si tenemos en cuenta la escasez de segundos y terceros puestos, de casi-victorias queremos decir, del vizcaíno en su palmarés, no es un llegador precisamente. Al volante, faltaría más, don Miguel Moreno.

Fue la victoria más importante de su carrera para un Jon Egiarte, que, desgraciadamente nos dejó en 2018 víctima de un ictus.

CLASIFICACIÓN

  1. 1º Jon EGIARTE Zahor 4:39:20
  2. 2º Sean Kelly Kas a 26s
  3. 3º Manuel J. Domínguez Orbea ídem
  4. 4º Alfonso Gutiérrez Teka ídem
  5. 5º Peio R.
Alejandro Valverde, un referente del ciclismo español.

José Rafael García, Rafalete: Un Sevillano en la Élite

En el Dormilón debutó en profesionales José Rafael García, Rafalete, uno de los pocos ciclistas sevillanos que han corrido en la élite. Rafalete comenzó sus andanzas en el Club Ciclista Genjo (Gente Joven) club creado por mi padre y su padre a comienzos de los años 70 y del cual dimos detalle en la primera Maglia Verde.

A base de mucho esfuerzo, sacrificio y amor por el ciclismo, Rafalete llegó a los pros en 1984 de la mano del mítico director deportivo Maximino Pérez, y juntos comenzaron en la escuadra de Fuenlabrada y luego continuaron de la mano en el heredero de nuestro querido Dormilón, el Seur.

Cariño por el Dormilón que junto con el francés La Vie Claire son mis equipos de la infancia.

La Vuelta España 2026 desde dentro : Riesgos, Presiones y Decisiones | Kiko García DT Vuelta España.

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