La Historia del Ciclismo Africano: Un Continente Sobre Ruedas

La historia de África en el ciclismo es el reflejo de la vida en un continente que persigue la felicidad desde sus carencias económicas. Un gigante dormido y tantas veces expoliado al que cuesta no solo despertar sino girarse para progresar.

Ciclista en Addis Abeba

Pioneros Africanos en el Ciclismo

Mucho más atrás, en el pleistoceno ciclista tan propio para fábulas y leyendas, queda el tunecino Ali Neffatti. En 1913 un joven corredor marcó el décimo Tour de la historia. No solo porque en la cabeza usaba un gorro árabe rojo de forma circular en lugar de una gorra.

Más reciente despunta la historia del argelino Abdel Kader Zaaf, quien compitió entre 1950 y 1952, cuando la época de las selecciones nacionales en el Tour, con un equipo de 'África del Norte'. Kader Zaaf cayó en un viñedo víctima de una insolación y fue rociado de vino por los viticultores.

El Ascenso de Biniam Girmay

Biniam Girmay (eritreo de 24 años) ha mejorado a sus antepasados y ha negado aquella vieja teoría según la cual el ciclismo no era un deporte apropiado para los africanos negros. Girmay iba a la escuela cada día en bicicleta, según es la costumbre de los niños de su país. Un medio para la movilidad y el desplazamiento más que para la competición que sedujo al chaval en su Asmara natal.

El ciclista que ahora vence a los mejores esprinters del pelotón dejó atrás su vida con 17 años para emigrar a Suiza, a un centro de alto rendimiento, en el que se midió y alguna vez ganó a Remco Evenepoel. Tres años más tardes, Girmay se coronó en la carrera más prestigiosa del mundo del ciclismo.

2022 ya forma parte de la historia del ciclismo. El 27 de marzo, el eritreo Biniam Girmay (Intermarché-Wanty) se convirtió en el primer africano de raza negra en ganar una clásica ciclista: la prestigiosa Gante-Wevelgem. El talento de Girmay ya había dado señales en 2021, cuando se colgó una medalla de plata en el Mundial sub 23 de Lovaina.

Su éxito desató la pasión entre los seguidores del ciclismo, y muchos eritreos residentes en Europa viajaron hasta Bélgica para celebrar su hazaña. Su victoria no pasó desapercibida en Eritrea, donde el ciclismo es un deporte con gran arraigo. En su regreso, fue recibido con un desfile por las calles de Asmara, la capital, en una celebración histórica.

Ahora que su explosión es un hecho, y derribados los muros en Giro y Tour, su trayectoria se transformará en histórica cada vez que desunte o gane.

Biniam Girmay celebra su victoria en la Gante-Wevelgem 2022

El Tour de Francia y el Primer Equipo Africano

En más de cien años de historia, el Tour de Francia no había tenido nunca un equipo africano, algo que este año ha logrado la formación sudafricana MTN, invitada por los organizadores y que además llevará en sus filas a los primeros ciclistas negros africanos de la historia de la carrera. Un honor que recaerá en las espaldas de los eritreos Daniel Teklehaimanot, rey de la montaña en la pasada Dauphiné, y sus compatriotas Nahael Berhane y Merhawi Kudus.

No serán los primeros negros del pelotón del Tour, pero sí los primeros procedentes de África, un continente que no ha contado en el pasado con una amplia representación en la Grande Boucle. Serán los primeros representantes del África subsahariana, que se sumarán a los primeros pasos dados por ciclistas de ese continente, aunque con la piel blanca.

Exceptuando a Chris Froome, británico aunque nacido en Nairobi y criado en Sudáfrica, han sido los sudafricanos los que han firmado los primeros pasos en el Tour de Francia. Robert Hunter logró en 2007 la primera victoria de etapa logrado por un ciclista procedente de esa nacionalidad y seis años más tarde su compatriota Daryl Impey fue el primero en vestirse de amarillo.

Ahora, de la mano de tres eritreos, el África negra entra de lleno en el Tour de Francia y atrae muchos focos y expectativas. Todo ello con un gran apoyo popular, capaz de convertir en estrellas a los autores de las gestas del país.

Teklehaimanot desfiló en limusina por las calles de Asmara cuando en 2011 se impuso en la Vuelta a Ruanda, el país de las mil colinas, escenario perfecto para el lucimiento de un escalador.

El Ciclismo en Eritrea: Un Deporte Nacional

No era la primera vez que Eritrea vivía momentos ciclistas épicos. En 2015, Daniel Teklehaimanot y Merhawi Kudus se convertían en los primeros ciclistas del África Negra en participar en el Tour de Francia. Los eritreos se frotaban los ojos. De vuelta a casa, fueron también recibidos como héroes nacionales. Con la victoria de Girmay en Flandes, Eritrea da un paso más en su crecimiento como potencia ciclista en el Cuerno de África. La bici forma parte de su identidad.

El ciclismo es el deporte rey en Eritrea. Sólo el fútbol es capaz de atraer tanta pasión, pero la afición se vino abajo cuando la selección nacional desertó al completo aprovechando un viaje a Uganda. Es raro el fin de semana que las calles de Asmara, la capital, no se cierran al tráfico por la celebración de alguna carrera ciclista. Esta pasión de los eritreos por el ciclismo proviene de la intensa influencia italiana. Desde 1890, y hasta la Segunda Guerra Mundial, Eritrea fue colonia italiana. En los años 30, los grandes de la época ya viajaban a este país. Eran los tiempos de los Binda, Bartali y compañía. De hecho, en la lengua local (tigrinya) “bicicletta” es un término de uso cotidiano.

En los años 60, los eritreos eran los únicos ciclistas del África Negra con presencia en los Juegos Olímpicos, si bien competían bajo bandera etíope, que en aquella época controlaba el país.

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El Centro Mundial del Ciclismo y el Futuro Eritreo

Pero no siempre ha sido sencillo destacar en Eritrea, un país amordazado por las guerras y los regímenes dictatoriales. El largo conflicto de liberación que le opuso a Etiopía y la autarquía impuesta por sus autoridades tras el mismo, cercenaron cualquier deseo de destacar en una actividad, incluida el ciclismo.

A partir de 2003, el horizonte de los ciclistas eritreos encontró una válvula de escape cuando la Unión Ciclista Internacional (UCI) abrió el Centro Mundial del Ciclismo, dedicado a la promoción de talentos procedentes de países emergentes.

Los ciclistas de ese país comenzaron a despuntar a nivel del continente. Eritrea se apuntó cuatro de los cinco últimos campeonatos de África de ciclismo, tanto en ruta como contra el crono. Además, desde 2010 no han perdido ninguna contrarreloj por equipos en el ámbito continental.

Ahora dan el salto a la mayor carrera por etapas del mundo. Berhane y Teklehaimanot ya saben lo que es participar en una prueba de tres semanas, porque ambos han corrido la Vuelta a España. Para el joven Kudus será un descubrimiento. "Es algo fantástico para nuestro equipo y para Eritrea.

MTN-Qhubeka: Cambiando Vidas a Través del Ciclismo

Shimphine es un niño sudafricano de 10 años. Se levantaba de lunes a viernes a las 6:40 para andar más de 5 kilómetros y, una hora y media después, llegar al colegio. Hoy, en bici, tarda 30 minutos. La suya es una de las más de 53.000 bicicletas que, desde 2005, ha repartido en Sudáfrica el Team MTN-Qhubeka Samsung, el primer equipo africano en participar en los 102 años de historia del Tour. Su lema, ‘Bicycles change lives’ (‘Las bicicletas cambian vidas’)

“Los niños las necesitan para ir al colegio y volver a casa pronto y hacer los deberes cuando hay luz natural, porque la mayoría de las aldeas no tienen electricidad. También las usan los adultos para transportar sus cultivos e ir a otras aldeas a vender fruta y verduras, e incluso para llevar a enfermos a otros pueblos porque en el suyo no tienen médico”, cuenta Sergio Pardilla, ciclista del Caja Rural que militó en la escuadra sudafricana en 2013 y 2014.

El español recuerda un día de tormenta y entrega de bicicletas en el que participaron los ciclistas profesionales. “Cuando nos fuimos al hotel a tomar una ducha caliente”, dice Pardilla, “los niños que habían estado con nosotros, y a los que habíamos dado las bicis para que hicieran una pequeña competición amistosa, regresaron con la mayor de sus sonrisas a sus casas sin agua caliente ni lavadora donde limpiar el barro. Cosas así emocionan”.

Qhubeka significa en idioma Nguni “progresar”, “avanzar”, como hacen las aldeas que se benefician de la labor del equipo. “Está probado que con una bici el tiempo que gastan los niños en ir al colegio se reduce un 75%, su asistencia aumenta un 28% y su rendimiento académico un 59%”, detalla Wendy van Eyck, responsable de comunicación de la vertiente solidaria del equipo ciclista.

Pero no son solo las bicis, añade, porque las reciben después de plantar árboles frutales para producir sus cosechas: “Por cada 200 árboles plantados entregamos una bici a la aldea. Además, las bicis son construidas por mujeres del propio país mujeres, con lo que se fomenta el desarrollo del negocio local”.

Además de para mejorar la vida en las aldeas, la estructura deportiva surgió de una reflexión: si los africanos son los mejores en atletismo en largas distancias, ¿por qué no había grandes ciclistas? La respuesta fue sencilla: no tenían bicis.

“Los ciclistas africanos tienen un potencial enorme”, añade Pardilla. “Van a llegar muy alto y muy pronto. La UCI (Unión Ciclista Internacional) lleva años trabajando con jóvenes corredores del tercer mundo en un centro de alto rendimiento en Suiza donde les enseñan alimentación, táctica… Y, para los niños, el Qhubeka es un referente: les demuestra que hay futuro. Muchos de los ciclistas que ahora son profesionales han vivido en esos pueblos y han sufrido las penurias de esa vida”, afirma.

Coincide con él Veit Hammer, jefe de prensa del Qhubeka: “En un par de años habrá grandes campeones africanos. Poseen mucho talento pero les faltan infraestructuras, entrenadores y buen material. Ese es también nuestro trabajo: el 60% de los corredores del equipo son africanos, y estamos en permanente contacto con el UCI World Cycling Centre en Aigle (Suiza). Con su colaboración, veremos muchos más ciclistas africanos en el pelotón en los próximos años”.

Equipo Bicicletas Repartidas (Desde 2005) Impacto
MTN-Qhubeka +53,000 Reducción del tiempo de viaje a la escuela en un 75%, aumento de la asistencia en un 28% y mejora del rendimiento académico en un 59%.

El equipo MTN Qhubeka en acción.

El reto era actuar frente al mundo como el primer equipo africano en correr el Tour (por cierto, ganado por Chris Froome, un británico nacido en Nairobi, Kenia), y ellos han respondido con éxito. Steve Cummings ganó la 14ª etapa el 18 de julio, aniversario del nacimiento de Nelson Mandela (1918-2013), el símbolo de Sudáfrica. Cummings cruzó la línea de meta con la mano derecha abierta hacia el cielo y los cinco dedos extendidos, el símbolo de Mandela, y también una forma de expresar un deseo: el de las 5.000 bicicletas que el Qhubeka quiere entregar en 2015. Además, el erítreo Daniel Teklehaimanot lució el jersey de líder de la montaña, convirtiéndose en el primer africano en vestirlo.

El futuro del ciclismo profesional pasará, tarde o temprano, por África. Pero hay algo más importante: el porvenir de muchos africanos, gracias a una simple bicicleta, también cambiará a mejor.

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