La película "Diarios de Motocicleta", estrenada en 2004, narra el viaje de Ernesto Guevara de la Serna a través de América Latina. La película muestra con precisión cómo es la realidad de muchas personas de las clases más bajas de la sociedad, esto nos hace reflexionar sobre la desigualdad social muy presente hoy en día no sólo en América latina sino también en todo el mundo, la principal causa por la cual Ernesto luchó. A continuación, exploraremos diversos aspectos de esta obra, desde su contexto narrativo hasta su impacto cultural y musical.

El Relato de Viajes como Género Híbrido
Se puede considerar el relato de viajes como un género híbrido, fronterizo y difícil de clasificar. No se puede dominarlo estructuralmente del mismo modo que, durante algún tiempo, creíamos haber controlado los géneros clásicos (novela, drama, poesía). Podría decirse que el relato de viajes, como género “menor”, nace evanescente o menos asediado por las clasificaciones, hasta que, avanzados los siglos y milenios, se termina por adquirir conciencia de que, menos clasificable que los demás, es un género que ha acompañado a la humanidad desde la antigüedad (Vgr. Gilgamesh) hasta nuestros días.
El propósito de este artículo es ofrecer cinco criterios de clasificación para el relato de viajes, escogidos de entre las múltiples presentaciones que ofrecen diversos estudiosos del mismo y trabajados con vistas a presentar un cuadro de diálogo en el que es posible determinar la existencia de nueve subgéneros que expresan la dialéctica del relato viajero entre la importancia del objeto narrado y la del “yo” que relata su experiencia. Para eso ha sido necesario desarrollar dos enfoques primordiales: la distinción entre relatos de carácter descriptivo, argumentativo y narrativo, en primer lugar, y, la distinción entre relatos con finalidad documental, ideológica y estética, en segundo lugar.
Metodológicamente, el artículo revisa propuestas de varios estudiosos del relato de viajes (Champeau, Alburquerque-García, Uzcanga, Colombi, Sánchez Zapatero y otros), atendiendo principalmente a las consideraciones estructurales que delinean las fronteras del género, con el fin de ofrecer algunos criterios de clasificación que ayuden, en primer lugar, a la elaboración del cuadro final, y, en segundo lugar, al desarrollo ulterior de otras propuestas clasificatorias. En cada caso, se ofrecen ejemplos de producciones literarias, periodísticas o cinematográficas que encajan con la naturaleza del subgénero que se intenta reseñar, habida cuenta del carácter emblemático de dichas producciones.
Cabe destacar que no siempre es fácil encasillar un relato viajero en una clasificación determinada. Esta investigación está inscrita en un proyecto general destinado a delinear las características de la formación de la crónica literario-periodística decimonónica en Chile. Para tal efecto, se parte del presupuesto de que el relato de viajes fue una de las fuentes de la que se nutrió, en parte, el desarrollo del artículo de costumbres y, posteriormente, la crónica viajera.
La Noción de Literaturidad y los Relatos de Viajes
Geneviève Champeau plantea que “la noción de literatura es histórica y culturalmente variable” (2004, p. 18). Este aspecto problematiza, de entrada, la clasificación que, pareciendo tan simple, se transforma en compleja al tratar de separar los relatos de viajes literarios de los no literarios. De hecho, la noción de literaturidad, independientemente de las consideraciones de producción y de las intenciones de su autor, responde a una condición movible que depende del horizonte de expectativas que da sentido y valor a una determinada obra literaria en distintos contextos de recepción.
Sucede, así, que ciertos relatos de viajes, considerados en un momento histórico como simples documentos viajeros, escritos con intención geográfica, etnográfica, turística, sociológica, etc., pierden, con el curso del tiempo, su valor documental y ganan, a cambio, una valoración estética que los transforma de viajes no literarios a literarios. [m]uchos relatos de viajes de la segunda mitad del siglo XIX o de principios del siglo XX, se relegarían hoy a una categoría de subliteratura porque su retórica nos parece estereotipada, poco original; sin embargo, manifiestan, junto con un objetivo documental, una voluntad de estilo, un deseo de amenidad (Champeau, 2004, p.
Clasificación Temática de los Relatos de Viaje
Si bien la primera distinción atendía al diálogo formal que tiene el relato de viajes con la literatura, esta segunda clasificación apunta a mencionar los distintos tipos de contenidos abordados en sus materializaciones históricas más reconocidas. Se considerará como apoyo, en este artículo, el aporte de Beatriz Colombi, quien enumera las siguientes especies textuales: relatos sobre “peregrinación”, “exploración”, “la conquista y el dominio territorial”, “el viaje educativo (Bildungsreise)”, “El viaje científico”, “el viaje burgués (el grand tour)”, “el viaje letrado” y “el viaje turístico” (Cfr. Colombi, 2006, p.
- Relatos de “peregrinación”: Motivados por búsquedas religiosas, con espacios simbólicos como Jerusalén, Roma y La Meca.
- Relatos de “exploración”: Eurocéntricos, exhibiendo el conocimiento obtenido de tierras desconocidas.
- Relatos de “conquista y dominio territorial”: Narrativas de esfuerzos, batallas y resultados de empresas conquistadoras.
- Viaje educativo (Bildungsreise)
El viaje educativo se transformó pronto en una obligación para las clases acomodadas de las nacientes repúblicas americanas (s. XIX), que vieron como necesidad imperiosa que sus miembros intelectuales más jóvenes realizaran periplos de conocimiento focalizados en los grandes centros de la cultura europea. De allí provendrán relatos viajeros a veces bajo la modalidad de cartas o de artículos periodísticos, artículos de costumbre o crónicas de viaje. Junto a los nombres de Darío y Sarmiento, como grandes viajeros latinoamericanos, se suman los de escritores chilenos como Benjamín Vicuña Mackenna, Diego Barros Arana, José Toribio Medina, Rafael Sanhueza, Vicente Pérez Rosales, Augusto D’Halmar, entre otros.
El relato de viajes “científico” constituye una variante temática bastante definida y muy destacada por las extensas publicaciones de grandes hombres de ciencia que, en sus viajes de exploración, levantaron y relataron sus teorías sobre aspectos geográficos, geológicos, climatológicos, genéticos, etc.
Finalmente, conviene notar que el “relato letrado” establece ciertas diferencias con el “relato turístico”, aunque, sin duda, sea alimento de este último. La cuestión principal es que aquel se centra en la experiencia del viajero, su formación, su maduración y su gesto de independencia con respecto a las tradiciones del hogar, de la familia, del pueblo natal e, incluso, de la propia nación, mientras que este (el relato turístico) se orienta a la objetivación instructiva con respecto a los lugares visitados.
El criterio de clasificación temática de los relatos de viaje no siempre resulta expedito, tanto por su carácter huidizo producido por los continuos cruces intencionales del autor, por un lado, como por el horizonte de expectativas del lector, por otro. No cabe duda de que un texto determinado, que pudo haber respondido a una intención documental en cierto momento, se transforma en una fuente informativa y turística para quien, cien años después, quiere recorrer esos mismos lugares.
Relatos de Viaje y la Prensa
Por la importancia que tiene, debido a sus relaciones con la prensa, ambos tipos de relato merecen una atención especial. En efecto, si los antiguos relatos de viaje fueron recogidos privilegiadamente en el formato libro, a partir del siglo XVIII, será la prensa el vehículo privilegiado de comunicación que muchos viajeros utilizarán para ofrecer sus experiencias, ya sea por medio de cartas, artículos, crónicas, o por el servicio de corresponsalía en países extranjeros.
Es interesante también esta distinción porque ambos tipos de relato representan un paradigma que bien podría ser leído en expresiones contemporáneas de los mismos. De algún modo, ambos responden a dos voluntades escriturales: la primera, vinculada al “deseo de ver y de saber” y la segunda, al de “sentir y expresar”. Objetividad y subjetividad entran en juego, entendidas en su acepción más simple, es decir, como propuesta de acercamiento al objeto referido con pretensiones de verdad, por un lado, o como estímulo para la percepción estética, poética o simplemente recreativa, por el otro.
el ‘relato de viajes’ ilustrado se halla inmerso dentro del contexto de formación e instrucción que apunta al docere como su objetivo principal. Se trata de conocer otras culturas, otras gentes, otros pueblos, otras naturalezas -aconsejará Rousseau en el Emilio-. El viaje se hace necesario dentro de la cultura ilustrada como medio de educación indispensable y su relato será el precipitado de los conocimientos acumulados a través de la experiencia viajera (2011, p. 28), mientras que “[e]l sesgo romántico dejará su impronta en este género al convertir la voz del autor/narrador en una instancia decisiva” (p. 28).
La Banda Sonora de "Diarios de Motocicleta": Un Viaje Auditivo
La película "Diarios de Motocicleta" no solo es un relato del viaje transformador de Ernesto "Che" Guevara y Alberto Granado, sino también una experiencia auditiva enriquecida por una banda sonora que captura la esencia de la aventura y la realidad social del continente. La música, con la destacada participación de compositores como Jorge Drexler y Gustavo Santaolalla, se convierte en un personaje más de la historia.

Gustavo Santaolalla: Un Pionero Musical con Compromiso Social
El músico, compositor y productor Gustavo Santaolalla (Buenos Aires, 1952) inició su carrera aún adolescente, como uno de los fundadores de la influyente banda de rock argentina Arco Iris. Escapando de la dictadura militar de su país, a fines de la década del 70, Santaolalla se exilió en Los Ángeles, donde trabajó principalmente como productor.
Al final de la década comenzó su carrera como compositor de bandas sonoras en películas como Amores Perros, 21 Gramos o Diarios de Motocicleta. En el marco de la celebración por los 40 años de democracia, el Instituto de Derechos Humanos de la Universidad Atlántida Argentina entregó a Gustavo Santaolalla el máximo reconocimiento de la institución para honrar su trabajo y una historia de resistencia desde la música durante el oscuro período de la dictadura cívico-militar. La institución reconoció el compromiso del músico fundador de la banda Arco Iris.
Pese al exilio, desde Estados Unidos, Gustavo Santaolalla siguió vinculado con Argentina. Sus viajes al país le permitieron por ejemplo producir el álbum de León Gieco “Pensar en Nada” (1980); en 1982 lanzó su primer disco solista: Santaolalla. En los noventa, lanzó nuevas producciones como solista y produjo a artistas latinoamericanos como Fobia, Molotov, Café Tacvba, Julieta Venegas o Juanes.
En 2001, fundó la banda de tango electrónico Bajofondo y en 2006 obtuvo su primer Óscar por la música de Brokeback Mountain. Al año siguiente obtuvo el segundo por la de Babel. Recientemente también compuso la banda sonora de la exitosa serie de HBO, The Last of Us, protagonizada por el chileno Pedro Pascal. En agosto de este año lanzó una colaboración junto a Ricardo Mollo y León Gieco titulada “Tu razón de ser”. Finalmente, fue el productor y voz del exitoso documental “Rompan todo”, que contó la historia del rock en Latinoamérica.
"Al Otro Lado del Río": Un Himno de Esperanza y Perseverancia
La canción "Al Otro Lado del Río", compuesta por Jorge Drexler, es mucho más que una simple melodía; es una travesía emocional, un canto a la esperanza y una reflexión sobre la búsqueda constante de un futuro mejor.
Originalmente escrita para la banda sonora de la película "Diarios de Motocicleta", "Al Otro Lado del Río" ganó el Premio Oscar a la Mejor Canción Original en 2005. Este reconocimiento catapultó la canción a la fama internacional, convirtiéndola en un himno de la esperanza y la perseverancia. La película narra el viaje de juventud de Ernesto "Che" Guevara y Alberto Granado a través de Sudamérica, y la canción captura la esencia de ese viaje transformador, la búsqueda de un ideal y la conexión con la realidad social del continente.
La letra de "Al Otro Lado del Río" es rica en simbolismo. El río representa una barrera, un obstáculo que separa al individuo de sus sueños y aspiraciones. La "luz" al otro lado del río simboliza la esperanza, la promesa de un futuro mejor. La canción habla de remar juntos, de compartir esfuerzos y de mantener la fe incluso en los momentos más difíciles.
Jorge Drexler - Al otro Lado del Río (Diarios de Motocicleta, 2004)
| Aspecto | Descripción |
|---|---|
| Compositor | Jorge Drexler |
| Premio | Oscar a la Mejor Canción Original (2005) |
| Significado | Esperanza, perseverancia, superación de obstáculos |
Jorge Drexler: Un Músico Uruguayo de Alcance Global
El artista oriental tiene un estilo único que mezcla la música tradicional uruguaya con bossa nova, pop, jazz y electrónica. Estudió medicina, pero se hizo músico. Su carrera parte con el disco de 1992, "La luz que sabe robar" y sigue hasta el año 2006 con "12 segundos de oscuridad".
Pero el despegue podría considerarse a partir del álbum "Vaivén" de 1996, cuando fue invitado a Madrid por Joaquín Sabina y se codeó con los músicos españoles más importantes de ese momento.
Superman: Más Allá del Símbolo Imperialista
La primera aproximación de la izquierda chilena con el mundo de los cómics de superhéroes y en particular sobre Superman siempre ha sido el rechazo. Asumiendo la postura imperialista del personaje y del discurso capitalista burgués cómo su razón de existencia, los militantes promedios de la izquierda nunca han escondido su desdén de este tipo de entretenimiento debido a la capacidad que tiene esta industria de hegemonizar a la clase obrera por medio de una moral conservadora escondida en medio del espectáculo de acción y aventuras.
Este prejuicio se expresa en ideas muy consolidadas dentro de nuestro sector respecto a los personajes más importantes de este medio que estoy seguro más de alguna vez han escuchado: Superman es un gringo “Boy scout” capitalista y Batman es un millonario que se disfraza de murciélago en las noches para golpear a gente pobre.
Lo que realmente expone esa manera de pensar es la incapacidad histórica de la izquierda de comprender la cultura cómo un fenómeno multidisciplinar complejo más allá del panfleto o propaganda militante (culpen al Estalinismo y al posmodernismo, pero eso es una historia para otra ocasión).
La verdad es que, para ser un sector que se vanagloria de poseer una especie de “visión cultural” superior a la derecha o la del ciudadano apolítico promedio, la visión estratégica cultural de la izquierda desde el 68’ hasta la fecha ha sido intelectualmente pobre, cortoplacista, superficial y mediocre, resguardandose en espacios elitizados de la alicaída burguesía “europea” y entregando las grandes masas al liberalismo progresista, al posmodernismo burgués y la nueva derecha bonapartista.
Su estatus de “billonario” no es uno de sus fuertes, sino su más grande maldición, aquella que le quitó sus padres y le quitó su niñez. Con Superman sucede algo parecido; es fácil interpretar al personaje desde la superficialidad como un “facho gringo” o un símbolo imperialista cuando en la mitad de sus cómics aparece con la bandera estadounidense en una mano y un águila calva sobre el otro y su icónico eslogan, “Verdad, justicia y el estilo americano” (truth, justice and the american way) es un excelente resumen del excepcionalismo estadounidense, la doctrina ideológica de que estados unidos es una nación elegida por Dios para guiar a la humanidad y por lo tanto, no puede funcionar bajo los mismos estándares que el resto de los países y naciones inferiores, pero esto sería ignorar la propia historia del personaje y su impacto cultural dentro de la clase trabajadora.
Superman nace de la mente de dos jóvenes judios inmigrantes, Jerry Siegel y Joe Schuster, que arrancando de la segunda guerra mundial y con escasas oportunidades laborales, deciden contar la historia de su pueblo en clave de ficción “pulp”, revistas cuyas hojas estaban hechas de pulpa de madera que costaban entre $10 y $25 centavos la unidad.
No fue hasta 1938 que Siegel y Schuster presentaron al mundo a Superman en el action comics #1, un campeón de los oprimidos y protector del inocente dotado de superfuerza, invulnerabilidad a las balas, super velocidad y la capacidad de saltar por sobre los más altos rascacielos de metrópolis (lo de volar vendría después). Sólo en su primer número, Superman salva a una mujer de ser injustamente ejecutada por un crimen que no cometió, protege a una mujer de ser golpeada por su marido borracho, destruye el auto de unos acosadores mafiosos que secuestran a Lois Lane con intenciones de propasarse con ella y desenmascara a un lobbysta que trabaja junto a un corrupto senador para pasar una ley que provoque una guerra entre estados unidos y europa. Todo esto sólo en las primeras 15 páginas del cómic.
No sólo en el guion de la historia podemos encontrar estos elementos más progresistas (o incluso radicales para la época), sino también en la historia del personaje. Clark Kent es un alienígena del planeta Krypton que es enviado a la tierra cómo único sobreviviente de la destrucción de su planeta, una gran metáfora de la ola migratoria desde Europa a Estados Unidos producto de la segunda guerra mundial. Fueron estos elementos de lucha de clases los que transformaron a Superman en un fenómeno de masas, no su posterior simbolismo imperialista.
Hoy, cada migrante puede ver al menos un elemento de la historia de Superman reflejada en sí mismo, porque la historia de Superman fue la historia del siglo 20.
El "American Way" y el Macartismo
Posterior a la segunda guerra mundial, mucho había cambiado en la sociedad estadounidense y con ella, el personaje de Superman también. El patriotismo nacionalista nacido del ataque de pearl harbor y posterior guerra del pacifico había demostrado que el personaje podía cruzar lineas morales cuando era necesario, cómo defender a los migrantes europeos pero atacar y justificar la vulneración de derechos humanos de los migrantes asiaticos. Con esto, había logrado integrarse orgánicamente en la máquina propagandística de la guerra, proceso marcado por una de las portadas más infames del personaje hasta la fecha.
Ese punto de inflexión marcaría quizás la época más oscura del personaje, ya que la alianza conservadora del partido republicano, el FBI y el gobierno militar de Heisenhuer comprendería rápidamente el potencial propagandístico y hegemonizador que tenía Superman. El primer paso fue “cristianizar” al personaje y alejarlo de su raigambre judía para hacerlo más transversal; a través del radio teatro de Superman, se añadieron elementos que transformaron la analogía de Moisés en una analogía de Jesús, con sus padres humanos llamados Jonathan Kent (por Joseph o José) y Martha Kent (por Mary o María) y se crearía el slogan “Truth, Justice and the American Way”.