Crisis Financiera de KTM: Una Deuda de 3.000 Millones de Euros y un Plan de Reestructuración

Los problemas financieros de Pierer Mobility Group (PMG), empresa matriz de las marcas KTM, Husqvarna, GASGAS y su reciente adquisición, MV Agusta, era una cuestión de la que se venía hablando desde hace meses. Sin embargo, se ha revelado en toda su extensión y con una gravedad mucho mayor de lo imaginado, en las últimas semanas.

La compañía ha puesto en marcha un proceso de reestructuración que evita su insolvencia: acumula una deuda de casi 3.000 millones de euros, y cuenta con un stock de más de 100.000 motos sin vender, además de las que puedan tener almacenadas los concesionarios de la marca.

Hace poco más de dos semanas, PMG emitió un comunicado en el que anunciaba la situación. El propio Stefan Pierer, CEO de PMG, y Gottfried Neumeister, co-CEO de la compañía, comparecieron para explicar el momento que viven:

“El Comité Ejecutivo de KTM AG ha decidido hoy presentar una solicitud para iniciar un procedimiento de reestructuración judicial con autoadministración de los activos de KTM AG y de sus filiales KTM Components GmbH y KTM F&E GmbH. El procedimiento ofrece la posibilidad de seguir gestionando los activos bajo supervisión y de reorganizar el Grupo KTM de forma independiente. El resto de filiales de KTM AG, en particular todas las sociedades de distribución, no se ven afectadas”, afirmaban, entre otras cosas.

El objetivo era tranquilizar a inversores y empleados. El pasado 29 de noviembre, PMG presentó ante un juzgado austriaco el citado procedimiento, un documento público que ha permitido descubrir que la realidad de la situación es mucho peor que la perspectiva que Pierer ofrecía.

Mientras Pierer hablaba de pérdidas “de tres dígitos” (casi 1.000 millones), se ha confirmado que la deuda es de casi 3.000 millones de euros, y entre motocicletas y bicicletas, son casi 160.000 los vehículos que forman el stock.

Con la apertura del procedimiento de reestructuración judicial se concederá un plazo de 90 días a PMG para presentar su plan de reestructuración, en el que debe demostrar que tendrá capacidad para pagar al menos el 30% de la deuda en un plazo de dos años, procediendo a la cancelación posterior del resto de la deuda. La aprobación de este plan pasa, antes que nada, por la aceptación por parte de los acreedores.

Si estos rechazan el plan, podrán reclamar el importe íntegro de la deuda, pero corren el riesgo de que pierdan todo si KTM no puede afrontar el pago y se declara en quiebra. En cuanto a la quita, esta no podrá afectar a los salarios de los empleados ni a las indemnizaciones por despido, porque se prevé que habrá una importante reducción de personal.

Se estima que habrá 700 despidos en los próximos seis meses. De momento, la fábrica va a permanecer cerrada en enero y febrero, y cuando reabra, se trabajará a un solo turno, no en dos como funciona en estos momentos. La respuesta de los acreedores llegará el próximo 25 de febrero, cuando se cumplan los 90 días que concede el juzgado por este procedimiento.

El Estallido de la Crisis

La crisis de KTM, marca que representa el 95% de la facturación de PMG, estalla cuando AKV, la Asociación de Acreedores Alpinos Austriacos, entidad que ayuda a los acreedores en procedimientos de insolvencia, actúa en representación de uno de sus asociados para reclamar un préstamo financiero de 247 millones de euros, que PMG y KTM eran incapaces de devolver.

Desde hacía meses, la empresa estaba buscando financiación para hacer frente a su situación, pero no consiguió su objetivo y se produjo la citada reclamación. La realidad es que KTM se había convertido en un castillo de naipes que funcionaba y crecía, seguramente por encima de sus posibilidades, con detalles como la adquisición de la marca MV Agusta al grupo ruso Sardarov, y todo ello en base a la financiación obtenida en la banca austriaca y suiza; pero cuando estas entidades han cerrado el grifo, han llegado los problemas. Los principales acreedores son los bancos, un gran número de proveedores y los empleados, a los que se les adeuda la nómina de noviembre.

Recientemente, y cuando ya debía sufrir problemas financieros, PMG adquirió la marca MV Agusta. Tras fracasar su intento de conseguir nueva financiación, una de las opciones para hacer frente a la deuda era la entrada de un nuevo accionista en la compañía, algo que cambiaría el reparto actual del accionariado.

Precisamente por eso, PMG ha solicitado la apertura del procedimiento judicial, porque este proceso evita dicha posibilidad y de esta manera la compañía no cambia de manos. Actualmente, el 74,9% de PMG está en poder de la sociedad Pierer Bajaj AG, participada en un 50,1% por Pierer Industrie AG y en un 49,9 % por Bajaj Auto International Holdings BV, división europea de inversiones del grupo indio.

Si Bajaj Auto optara por inyectar dinero en KTM para saldar sus deudas, aumentando su porcentaje de la compañía, el gigante indio pasaría a tener el control, postergando a Stefan Pierer, algo que el empresario austriaco, que reflotó la empresa a comienzos de la década de los años 90, no está dispuesto a aceptar.

La 1390 Super Duke es una de las últimas motos presentadas por la firma austriaca. (KTM)

¿Cómo se ha llegado a esto?

La enorme deuda de PMG tiene su origen en la pandemia. La caída de la producción en la industria motociclista por problemas de suministro de componentes (lo que se conoció como la crisis de los chips) y una creciente demanda de motos por parte de los usuarios que buscaban una movilidad más segura, incrementó la venta de las motos de segunda mano.

KTM vio ahí una oportunidad de negocio cuando se recuperara el suministro de componentes, y apostó por incrementar su producción de forma notable, confiando en aumentar sus ventas y aprovechar el interés de los usuarios. Sin embargo, la crisis económica derivada de la pandemia y la invasión de Ucrania, que han golpeado especialmente las economías de Alemania, Austria y países del este del Europa, donde el fabricante austriaco tiene un importante mercado, redujo el acceso al crédito de consumo en esos territorios, y KTM no encontró la respuesta esperada, aumentando considerablemente su stock sin vender, reduciendo su beneficio, elevando sus pérdidas y haciendo que su deuda con bancos y proveedores se incrementara.

Es evidente que esto se ha producido por un exceso de confianza del comité ejecutivo, o por un exceso de soberbia, ya que durante dos ejercicios no se ha atajado la situación con medidas de ajuste; y no sólo eso, sino que se ha autorizado una importante inversión para adquirir MV Agusta. Y de cara a 2024, KTM acometió una de las mayores renovaciones de gama que haya realizado la marca a lo largo de su historia, un movimiento sin duda excesivamente ambicioso dada la situación financiera por la que pasaba la compañía.

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El Siguiente Paso: Reestructuración Interna

KTM AG se encuentra dividida en tres compañías principales: KTM AG, KTM F&E (la empresa de I+D) y KTM Components. El departamento de carreras de la compañía, KTM Racing, funciona de manera independiente, y se financia, fundamentalmente, con las aportaciones de patrocinadores y otro tipo de ingresos, como la venta de motos de competición o el leasing de material de carreras.

En el caso de KTM AG, en 2023 facturó 1.960 millones de euros y obtuvo un beneficio de 108,9 millones de euros; y en la declaración de concurso de acreedores figuran 2.380 empleados, más de 316 millones de euros de activos y 1.624 acreedores individuales, con deudas que superan los 2.739 millones de euros.

Por su parte, KTM F&E facturó 164,8 millones de euros en 2023 y registró unas pérdidas de 9,3 millones de euros. En ese momento contaba con 1.320 empleados, tenía deudas con 566 acreedores por un valor superior a 105 millones de euros y sus activos totalizaban casi 15 millones de euros.

En cuanto a KTM Components, en 2023 facturó 235,4 millones de euros y obtuvo un beneficio de 7,5 millones de euros, empleando a 530 personas. La empresa tenía activos por valor de casi 16 millones de euros, mientras que sus deudas, con 332 acreedores, superaban los 79 millones de euros.

El primer paso en la reestructuración es afrontar un número todavía indeterminado de despidos, pero se habla de una pérdida de 700 empleos. Cuenta con más de 5.000 trabajadores, pero se estima que el grueso de los despidos se va a centrar en el departamento de I+D, mientras que las cadenas de producción se verán también seriamente afectadas, al reducirse los turnos de trabajo a la mitad cuando se reemprenda la producción en el mes de marzo.

Compañía Facturación (2023) Beneficio/Pérdida (2023) Empleados Deuda
KTM AG 1.960 millones € 108,9 millones € 2.380 2.739 millones €
KTM F&E 164,8 millones € -9,3 millones € 1.320 105 millones €
KTM Components 235,4 millones € 7,5 millones € 530 79 millones €

Se habla de unos 700 empleos en peligro, muchos de ellos en las cadenas de montaje. (KTM)

Impacto en las Carreras

Una importante derivada de esta situación es el futuro de KTM en la competición. El fabricante austriaco está representado al más alto nivel en MotoGP, MXGP, EnduroGP, Supercross AMA y el Rally Dakar, y suministra material en la mayoría de las competiciones off road de motociclismo.

Aunque KTM Racing es una entidad independiente, financiada en gran medida por las aportaciones de Red Bull, representantes de la marca de bebida energética ya han asegurado que no van a inyectar dinero en la compañía para ayudar a saldar su deuda.

En cualquier caso, aunque se trate de una entidad independiente, la onda sísmica de la crisis ha llegado a KTM Racing. De momento, unas pruebas en túnel de viento que estaban programadas se han suspendido, y los pilotos de pruebas de la marca, Dani Pedrosa y Pol Espargaró, no participaron en los entrenamientos de pretemporada que se realizaron el pasado 19 de noviembre en el Circuit de Catalunya. No obstante, el equipo de pruebas realizará en estos días un entrenamiento en Jerez.

Lo que sí se va a ver afectado es el programa de desarrollo de Moto3, categoría dominada por el fabricante austriaco. Y hay dudas sobre la presencia de KTM la próxima temporada en MotoGP; aunque los responsables deportivos de la marca aseguraron que estarán en el Mundial de MotoGP en 2025, donde tiene dos estructuras, el equipo oficial y un equipo satélite, la escudería francesa Tech 3.

Esta cubre el suministro de material con el leasing de las motos, un coste que está financiado, como en el resto de las escuderías privadas del campeonato, por Dorna, el promotor de MotoGP. La mayor preocupación gira en torno a Pedro Acosta, el diamante en bruto de MotoGP, a quien se podría buscar una salida de la marca acomodándole en otra estructura, con base Ducati.

Sin embargo, muchas fuentes descartan una retirada de la marca de MotoGP por el elevado coste que ello representaría, pues incumpliría su contrato con Dorna para las temporadas 2025 y 2026, y tendría que cargar con una importante penalización económica. Lo que es evidente es que si KTM se mantiene será a costa de sacrificar una inversión en desarrollo, lo que penalizaría notablemente el rendimiento de sus cuatro pilotos: Pedro Acosta, Brad Binder, Maverick Viñales y Enea Bastianini.

Aún es pronto para saber cómo afectará la crisis en KTM a su presencia en la competición. (EFE Alejandro García)

Solicitud de Concurso de Acreedores y Situación Actual

Tal como se había anunciado, el fabricante de motocicletas KTM solicitó el viernes el concurso de acreedores con responsabilidad personal ante el Tribunal Regional de Ried im Innkreis (Alta Austria). En concreto, tal petición afecta a KTM AG y a las dos filiales KTM Components GmbH y KTM Forschungs und Entwicklungs GmbH.

Según la solicitud de reorganización, KTM AG tiene deudas por valor de 1.800 millones de euros. KTM AG adeuda unos 1.300 millones de euros a varios bancos austriacos. La empresa debe unos 365 millones de euros a proveedores.

Hasta la fecha, Pierer Mobility AG ha hablado de una necesidad financiera en la "franja alta de los tres dígitos de millones de euros". El hecho de que las deudas de KTM AG asciendan a casi dos mil millones de euros y las de las tres empresas a casi tres mil millones fue una sorpresa que causó sensación en Austria el viernes. Aún no se ha abierto el procedimiento de insolvencia que podría ocurrir este mismo viernes.

Ahora hay que negociar un plan de reorganización con los acreedores. En los próximos 90 días se sabrá si se acepta. Muchos empleados temen por sus puestos de trabajo. Los 3.623 trabajadores afectados dejarán de percibir el sueldo de noviembre y la paga extra de Navidad. KTM ha anunciado que los salarios de diciembre se pagarán ya la semana que viene.

También se ha confirmado la supresión de otros 500 puestos de trabajo de aquí a finales de año. "Por supuesto que nosotros, como políticos, queremos ayudar y apoyar el emplazamiento", declaró el gobernador de Alta Austria, Thomas Stelzer (ÖVP), citado por la APA. La fabulosa crisis de KTM se ha convertido en un importante reto para el Servicio Público de Empleo austriaco.

El Caso de Fantic: Otra Marca en Apuros

Una histórica marca de motos se une a KTM y entra en quiebra después de cosechar una deuda de 136 millones de euros. La firma es Fantic, empresa de origen italiano que parecía estar viviendo una revolución en los últimos años. Todo hace indicar que su negocio de bicicletas eléctricas han sido el motivo de su entrada en bancarrota.

Fantic Motor se fundó en el año 1968 en Barzago, Lombardía, por Mario Agrati y Henry Keppel-Hesselink. La idea inicial era producir minimotos, go-karts y modelos que por aquel entonces estaban muy de moda, especialmente en el mercado estadounidense, aunque pronto llegó a Europa, donde logró expandirse.

Uno de los modelos clásicos más recordados es la Caballero. Su primera versión, de 49 cc con dos tiempos, apareció en los albores de la marca y se convirtió en símbolo, tanto por su estilo como por su capacidad de evocar el espíritu off-road y juvenil de los años setenta. Hubo también otros modelos icónicos como el “Chopper” con estética inspirada en la cultura americana, e incluso modelos carretera como la Strada.

Fantic como marca también participó en competiciones, se destacó especialmente en trial, ganando el Campeonato del Mundo en 1985, 1986 y 1988, con pilotos como Thierry Michaud. Por suerte, en el año 2003 logró resurgir de sus cenizas cuando el empresario Federico Fregnan adquirió la marca.

Luego, en 2014, Fantic fue comprada por el grupo VeNetWork, bajo la dirección del ingeniero Mariano Roman, lo que marcó una nueva fase orientada a la modernización, la diversificación, donde se incluyeron las bicicletas eléctricas, y el retorno de modelos clásicos adaptados a normativas y gustos contemporáneos.

Ahora vuelven a encontrarse en una situación límite, a punto de quiebra, siguiendo los pasos de KTM Sportmotorcycle AG, escudería austriaca que entro en bancarrotta, pero logró salir gracias a que su plan de reestructuración ha sido aprobado por los acreedores. Además, lograron una inyección de 600 millones de euros.

Con una deuda que supera los 136 millones de euros, la compañía ha tenido que acogerse a una moratoria de seis meses aprobada por un tribunal de Venecia para ganar tiempo y llevar a cabo un ambicioso plan de reestructuración que pueda salvarles de la quiebra. El golpe más duro llegó este verano, cuando sus 140 empleados aceptaron un acuerdo de solidaridad para no ser despedidos. Iban a trabajar menos horas y con un salario reducido con el objetivo de salvar la empresa y mantener vivo un legado de más de medio siglo.

Por el contexto, Fantic apostó fuerte por el mercado de bicicletas y patinetes eléctricos, un sector que parecía imparable. Sin embargo, tras el boom inicial, la demanda se desplomó y la compañía se encontró con almacenes llenos de productos sin vender. A este escenario se sumó un factor externo: la insolvencia y quiebra de KTM, que desestabilizó a proveedores muy importantes en el sector. Muchos de ellos, para protegerse, comenzaron a exigir el pago inmediato a cualquier cliente, incluida Fantic, lo que provocó que la producción se paralizara en muchos casos.

Luz al Final del Túnel para KTM

Estos reflejan un resultado antes de impuestos (ebit) negativo en 1.280 millones de euros, así como un retroceso del 29% de los ingresos, que se han situado en 1.879 millones de euros.

El 25 de febrero de 2025, los acreedores de KTM AG aprobaron una cuota del 30% para el plan de reestructuración. El proceso de financiación de la cuota del plan de reestructuración de KTM AG y las operaciones del Grupo KTM “continúa sin interrupción”, explica la empresa austríaca. En caso de finalizar con éxito el proceso de reorganización, KTM proyecta que la deuda neta se reduzca “significativamente” en el primer semestre de 2025, lo que resultará en una ganancia por reestructuración de aproximadamente 1.300 millones de euros.

Malos tiempos para KTM. Aunque la compañía es líder en ventas en Europa, su situación financiera es crítica. Empiezan los cierres. Este pasado viernes, la fábrica de KTM en Mattighofen echó el cierre. Se espera que esto sucediese esta semana, pero el proceso se adelantó.

Trabajadores sin cobrar y bastantes despidos. El cierre, que se traduce en 750 despidos, deja los salarios en el aire. Con el objetivo de reducir costes, la compañía trasladó parte de su producción a Asia e India, empezando con una oleada de despidos que está lejos de acabar.

“En las últimas tres décadas, hemos crecido hasta convertirnos en el mayor fabricante de motocicletas de Europa. Con nuestros productos inspiramos a millones de motoristas de todo el mundo. Ahora toca hacer una parada en boxes para prepararnos de cara al futuro.

La deuda de KTM ha crecido de forma imparable en los últimos años. La expansión de fábricas para conquistar mercados emergentes, inversión en nuevos modelos, reducción de la demanda global y problemas de sobreproducción son algunos de los factores que han propiciado esta crisis.

La reestructuración de KTM viene de la mano de una importante cantidad de despidos. Según KTM, nada cambiará para los compradores de sus motos. La marca austriaca ya tiene luz verde para su plan de reestructuración y está lista para retomar la producción a mediados de marzo.

Tras meses de incertidumbre y especulaciones sobre su futuro, el fabricante de motos ha conseguido el respaldo de sus acreedores y accionistas, lo que le permitirá volver a poner en marcha sus líneas de ensamblaje en Mattighofen, al menos de momento.El acuerdo alcanzado establece que KTM deberá pagar el 30% de su deuda total (que asciende a unos 548 millones de euros) antes del 23 de mayo de este año. Para lograrlo, contará con una inyección inmediata de 50 millones de euros, aportados por un grupo de accionistas clave, entre los que se encuentran Bajaj Auto y CFMoto.

Esta financiación permitirá a la empresa reactivar su producción de forma gradual, con la meta de tener operativas sus cuatro líneas de montaje en los próximos tres meses.

KTM Duke 390 2024 | KTM

Rumores y Especulaciones

Durante los últimos meses, se llegó a hablar incluso de una posible compra por parte de BMW, aunque la marca alemana nunca confirmó ningún interés real. Mientras tanto, KTM ha seguido compitiendo en campeonatos como MotoGP, Supercross y Hard Enduro, manteniendo su presencia en la alta competición a pesar de las dificultades económicas.

Más allá de la producción, la compañía sigue trabajando para fortalecer su posición en el mercado. Como parte de su estrategia para impulsar las ventas, ha lanzado una promoción que amplía la garantía de sus modelos 2024 a cuatro años, una medida que busca dar confianza a los compradores y reducir el stock acumulado en los últimos meses.

Para asegurar su futuro financiero, KTM necesita reunir los 548 millones de euros comprometidos antes del 23 de mayo. Para ello, ha contratado a Citigroup Global Markets Europe AG, que se encargará de gestionar el proceso de inversión y garantizar que la empresa pueda cumplir con sus obligaciones con los acreedores. La búsqueda de financiación será clave en esta nueva etapa.

KTM Duke 125 2024 | KTM

Entre los seguidores de la marca hay una mezcla de alivio y cautela

La noticia de la reanudación de la producción es un paso importante para KTM, pero aún quedan retos por delante. La viabilidad a largo plazo dependerá de su capacidad para estabilizar sus cuentas y recuperar la confianza del mercado.

Lo que está claro es que KTM no ha dicho su última palabra. Con el plan de reestructuración en marcha y la producción a punto de reactivarse, la marca austriaca tiene la oportunidad de demostrar que sigue siendo un referente en el mundo del motociclismo. Ahora, solo queda esperar que el motor de su recuperación acelere al mismo ritmo que sus motos en la pista.

KTM, el gigante europeo de las motos, está viviendo días intensos. El lunes 27 de enero, en la llamada "Casa de las Marcas" de Munderfing, se celebró una asamblea general extraordinaria de Pierer Mobility AG, la matriz de KTM. ¿El objetivo? Poner en marcha una estrategia de reestructuración que haga frente a los retos colosales que la compañía enfrenta este 2025. El plan es claro: Pierer Mobility busca emitir casi 17 millones de nuevas acciones para recaudar 600 millones de euros, con la esperanza de apaciguar a los acreedores, que ya han perdido parte de la paciencia.

La deuda total de KTM no es para tomársela a la ligera: asciende a 2.200 millones de euros, una cifra que haría temblar a cualquier gigante industrial. La reestructuración viene con recortes: de los casi 6.000 empleados que tenía la compañía, quedarán alrededor de 4.000. Además, la producción de motocicletas para este año será de 250.000 unidades, una cifra bastante más modesta en comparación con sus años dorados.

Mientras tanto, el banco de inversión Citigroup sigue buscando inversores dispuestos a apostar por KTM. El reloj no se detiene. KTM tiene hasta el 25 de febrero para garantizar la liquidez suficiente que le permita mantenerse en pie.

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