Los Cinco Monumentos del Ciclismo: Un Legado de Pasión y Dureza

En el mundo del ciclismo, existen carreras que trascienden la mera competición para convertirse en verdaderos hitos históricos y culturales. Estas pruebas, conocidas como los "Monumentos", representan la máxima expresión del ciclismo de un día, combinando tradición, dureza y un aura de leyenda que las hace únicas. Descubre con nosotros estos cinco colosos del pedal.

Hasta hace unos años, el ciclismo en España era profundamente vueltómano. Lo eran sus corredores, la línea de grandes campeones que va desde Federico Martín Bahamontes hasta Alberto Contador. Por consecuencia, también los aficionados, quienes fundamentaron su seguimiento en tediosas tardes de verano viendo por televisión el Tour de Francia y La Vuelta. Sin embargo, con la irrupción de Internet, el paradigma cambió por completo.

De manera literal, pero también metafórica, la primavera ciclista se abrió en nuestro país. Ante nosotros aparecieron una serie de carreras de un día llamadas popularmente clásicas, de las que destacan los cinco monumentos del ciclismo. Evidentemente, estas pruebas ya estaban ahí. De hecho, muchas de ellas son más antiguas que las llamadas grandes vueltas.

Monumento es como se conoce en ciclismo a las cinco carreras de un día más prestigiosas dentro del calendario internacional. Se tratan de cinco pruebas que poseen como nexo de unión que todas ellas fueron creadas antes de la primera Guerra Mundial. Además, cuentan con un recorrido de más de 240 km de longitud. Por tanto, la tradición que poseen, unida a la dureza de su trazado, han generado en ellas una cierta leyenda de carreras míticas.

Los cinco monumentos del ciclismo son: Milán-San Remo, Tour de Flandes, París-Roubaix, Lieja-Bastoña-Lieja y Giro de Lombardía. Se disputan siempre en este orden y todas menos la última se celebran durante la primera. Debido a su estatus, son las carreras de un día que más puntos otorgan para el ranking de la UCI, siendo consideradas pruebas de tercera categoría.

Las cinco carreras fueron estrenadas antes de la Primera Guerra Mundial y por su orden de disputa durante la temporada son: la Milán-San Remo (Italia), Tour de Flandes (Bélgica), París-Roubaix (Francia), Lieja-Bastoña-Lieja (Bélgica) y el Giro de Lombardía (Italia).

Los Monumentos del Ciclismo al Detalle

Milán-San Remo

La Milán-San Remo es la primera clásica del año. Se corrió por primera vez en 1907 y generalmente se suele disputar el tercer sábado de marzo, aunque esto puede cambiar según necesidades del calendario. Se caracteriza por tener un recorrido particularmente largo: 298 kilómetros, aunque discurre por parajes prácticamente llanos. Por ello, también es conocida como el monumento de los sprinters, pues en muchos años tiende a resolverse por medio de una volata. Milán-San Remo: llamada "la Classicissima" o "la Primavera", es la más larga de todas con casi 300 km.

Se trata también del monumento en el que más éxito ha tenido el ciclismo español. Freire ha conseguido reinar en la meta de San Remo en tres ocasiones (2004, 2007 y 2010), mientras que Poblet lo hizo dos veces: 1957 y 1959. El ciclista que más veces se ha llevado la prueba es Eddy Merckx, como no.

Tour de Flandes

Resumen Tour de Flandes 2023 | Hombres

El Tour de Flandes es, como su propio nombre indica, la prueba más importante de todas las que se celebran en dicha región belga, considerada una de las cunas ciclistas del mundo. Se celebró por primera vez e 1913 y se caracteriza por ser, junto a la París-Roubaix, uno de los dos monumentos que incluyen zonas adoquinadas. Son los llamados muros de pavés, tramos cortos de terreno inestable y grandes porcentajes de desnivel. Tour de Flandes: es el "más joven" de los monumentos.

En el Tour de Flandes el recorrido puede cambiar ligeramente de una edición a otra. Sobre todo en el tramo inicial de la prueba que tiende a ser llano. Sin embargo, existen varios puntos míticos por los que los corredores pasan todos los años, casi siempre en más de una ocasión. Las más famosas son Paterberg, una rampa de 400 metros al 12,5% de desnivel promedio, Koppenberg (600 m al 11,6%), Taaienberg (800 m al 7,1%, aunque con picos del 18%) o Kruisberg, casi dos km al 5%.

París-Roubaix

París-Roubaix: llamada "El Infierno del Norte" o "La Clásica de las Clásicas", es el único monumento francés. Algo que no sucede en la París-Roubaix, el otro gran monumento adoquinado y cuyas condiciones de carrera son mucho más salvajes. De hecho, a la carrera se la apoda como El infierno del norte y hay mucho de verdad en dicho sobrenombre. Además de tramos de pavés, la París-Roubaix incluye en muchas ocasiones algunas secciones directamente en tierra sin asfaltar. Unos obstáculos que la propia organización categoriza con estrellas según su dificultad.

Completamente plana, tiene casi 260 km de recorrido y su dificultad está en los casi 30 sectores de pavés que suman 50 kilómetros sobre esta superficie y a menudo con mal tiempo. Es por ello que evitar tanto las caídas como los pinchazos se ha convertido en parte integral de la prueba. Sobre todo si las condiciones climáticas no acompañan. Un ejemplo claro de ello fue la edición de 2021. La carrera regresaba aquel año tras el parón de un año por la pandemia del Covid-19. Lo hizo, además, en un día de lluvia, lo que convirtió las carreteras prácticamente en intransitables.

Sin embargo, los esforzados de la ruta no dudaron en llenarse de barro hasta los ojos en un evento que, por momentos, parecía más una reedición de Humor Amarillo que una de las carreras ciclistas más prestigiosas del mundo.

Lieja-Bastoña-Lieja

Como decíamos, la Lieja-Bastoña-Lieja es el monumento más antiguo de todos, ya que celebró su primera edición en 1892. Tiene algo de trampa, eso sí, ya que de 1895 a 1907 no se disputó. No obstante, posteriormente se reanudó y, con pequeños parones lógicos, ya sea por conflictos bélicos u otros motivos, se ha mantenido estable dentro del calendario ciclista. Lieja-Bastoña-Lieja: llamada "La Decana" por ser el monumento más antiguo, tiene alrededor de 260 km y recorre las Ardenas con varias cuestas empinadas en los últimos 100 km.

En cierto modo, la Lieja-Bastoña-Lieja posee un aire de gran fiesta final. Por un lado, sirve como colofón a las clásicas de las Ardenas, que incluyen carreras de gran prestigio como la Amstel Gold Race o la Flecha Valona. Para el ciclismo español, la Lieja-Bastoña-Lieja es además sinónimo de Alejandro Valverde. El Bala ha ganado la prueba en cuatro ocasiones: 2006, 2008, 2015 y 2017.

Giro de Lombardía

El Giro de Lombardía posee la peculiaridad de disputarse en otoño. De hecho, es la prueba más importante que se disputa en esa época del año. Comenzó a correrse en 1905 y se trata de la prueba que menos interrupciones ha sufrido de todas, ya que únicamente no se disputó en 1943 y 1944 a causa de la Segunda Guerra Mundial. Giro de Lombardía: llamada "La Clásica de las hojas muertas", por lo general tiene 240 o 250 kilómetros de recorrido.

Es conocida como el monumento de los escaladores, ya que su recorrido suele incluir cinco o seis ascensiones escarpadas. Aunque el recorrido es modificado de vez en cuando, posee la característica de tender a terminar cuesta abajo. El gran dominador histórico del Giro de Lombardía es Fausto Coppi. El legendario ciclista italiano ganó la prueba en cinco ocasiones: 1946, 1947, 1948, 1949 y 1954.

Es el monumento que más ha variado, tanto el punto de partida como el recorrido y el punto de llegada. No solo eso, en tres de esos años consiguió el llamado doblete, consistente en vencer tanto en la Milán-San Remo, (el monumento de los sprinters), como en Lombardía (la clásica de los escaladores). Un hito que demuestra su talla histórica como ciclista. De hecho, Merckx, quien es utilizado como baremo universal en lo que ha grandeza en el ciclismo se refiere, consiguió dicho hito en dos ocasiones: 1971 y 1972.

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