Cómo Armar Tu Bicicleta DRT: Tutorial Completo

Este artículo te guiará a través de los pasos necesarios para armar tu bicicleta DRT (bicicleta de montaña) y aprovechar al máximo sus funciones.

Encendido y Apagado del Kit

Para encender el kit, pulsa el botón de encendido durante un segundo. Para apagarlo, mantenlo pulsado durante un segundo.

Activación de la Retroiluminación y Luces (Opcional)

Con la bicicleta encendida, mantén pulsado el botón 1 durante unos segundos para iluminar la pantalla y encender las luces de la bicicleta, si tiene instalado un equipo de luces.

Ajuste del Nivel de Asistencia

Presiona el botón 1 para subir el nivel de asistencia y el botón 3 para bajarlo. El nivel de asistencia se muestra en la posición 9 del display y varía desde el 0 (motor desconectado) al 5 (ayuda máxima).

Función Caminar

Manteniendo pulsado el botón 3 se inicia la función «caminar», para llevar la bici avanzando por sí sola mientras se anda. El testigo 10 parpadea, y la bicicleta avanza a 6 km/h.

Borrar Datos Parciales

Al menos 5 segundos después de haber arrancado la bici, presiona simultáneamente los botones 1 y 3. Las cifras 12 (DST) y 7 (TM) parpadearán; pulsa el botón 2 y se pondrán a cero.

Alternar Entre Distancia y Tiempo Total de Viaje y Distancia y Tiempo Parcial

Pulsa el botón 2 para mostrar el tiempo total de viaje (TTM) y la distancia total (ODO) en las ubicaciones 6 y 8 del display, respectivamente.

Mostrar la Velocidad Máxima y la Velocidad Media

En el modo de display en que se muestran distancia y tiempo total de viaje (ver apartado anterior), pulsar el botón 1 para mostrar la velocidad máxima alcanzada (MXS) o el botón 3 para mostrar la velocidad media (AVS). Pulsa el botón 2 para volver al modo de tiempo parcial de viaje (TM) y la distancia parcial de viaje (DST).

Cómo Elegir la Talla Perfecta De Bicicleta Según Su Estatura | Guía Completa

Indicador de Carga de la Batería

El indicador 4 muestra la carga de la batería. Cuando la capacidad de la batería es superior al 70%, las cuatro barras están iluminadas. Cuando la capacidad de la batería es inferior al 15%, las cuatro barras están apagadas.

Limitación de Velocidad

Esta opción es muy útil en ciertos vehículos en los que puede ser conveniente limitar la velocidad máxima (por ejemplo, un triciclo destinado al transporte de personas mayores o con movilidad reducida, o una plataforma de carga). Esta limitación no afecta la entrega de potencia del motor, sólo la velocidad máxima que puede alcanzar y en todo caso, ésta, como mucho, será la nominal del motor. Es decir, aunque se ajuste la velocidad máxima permitida a 72 km/h, el motor sólo alcanzará la máxima para la que ha sido diseñado.

Diámetro de la Rueda

Presionando el botón 2 pasarás a configurar el diámetro de la rueda. Pulsa el botón 1 o 3 para incrementar o disminuir el tamaño hasta conseguir el que se ajusta al de tu bicicleta. Los tamaños configurables más habituales son 10, 12, 14, 16, 18, 20, 22, 24, 26, 700C y 28 pulgadas.

Unidades de Medida

Se puede escoger entre kilómetros y millas.

Entrenar con Vatios: Una Ayuda para el Ciclismo

Después de llevar unos cuantos años en el mercado, parece que ya está aceptado y reconocido que entrenar en ciclismo con un medidor de potencia supone una ayuda a la hora de planificar y controlar los entrenamientos. Entrenar con vatios, principalmente nos va a aportar una serie de ventajas o beneficios frente a usar solo un pulsómetro. Los datos que se almacenan en el reloj y posteriormente en el ordenador nos permiten llevar un registro muy preciso de la carga de entrenamiento realizado, tanto desde el punto de vista cardiovascular (pulsaciones) como muscular (vatios).

Tener la posibilidad de saber si somos capaces de producir más o menos vatios en un periodo de tiempo determinado es una de las posibilidades más interesantes que nos ofrecen los medidores de potencia. En los trabajos a base de series, el hecho de tener que trabajar a una potencia determinada durante un periodo de tiempo hace que el entrenamiento sea más motivante, ya que hay un objetivo claro que cumplir. En comparación con la prescripción del entrenamiento de calidad mediante pulsaciones, con los vatios se puede ajustar el nivel de carga con mayor precisión.

En los entrenamientos en lo que se supera la intensidad del umbral anaeróbico, regular la intensidad del ejercicio con pulsaciones resulta bastante dificultoso, principalmente por el retardo así como por la variabilidad de la misma. Sin embargo, conociendo la potencia a la que estamos trabajando desde el primer segundo podremos entrenar con mayor precisión a la intensidad planificada. Cuando conocemos con precisión nuestro umbral en vatios, tendremos una muy buena referencia para afrontar subidas largas o para regular en una competición.

En los casos de entrenar con un entrenador, con el registro de los datos de potencia el seguimiento de los entrenamientos y por lo tanto de la carga de trabajo y de las intensidades alcanzadas serán una gran ventaja para que el entrenador pueda realizar mejor su labor.

A veces sucede que algunos ciclistas llegan a obsesionarse con cumplir con lo que serían los rangos de potencia óptimos para el entrenamiento que en teoría deben hacer, lo cual, en muchas ocasiones es imposible de cumplir, especialmente si se va en grupo o si no se dispone de carreteras más bien llanas o con subidas largas. Esto puede generar que algunos ciclistas nunca quieran salir en grupo, lo cual es un error, ya que en las carreras o en las marchas siempre se irá en grupo, y también, porque el aspecto social del ciclismo también es importante.

En este sentido, conviene aclarar que aunque se disponga de un medidor de vatios, también es muy recomendable hacer algunos entrenamientos por pulsaciones, simplemente porque son mucho más sencillos de realizar, especialmente los entrenamientos de fondo. Solo hay que hacer un buen cálculo de estas zonas. También es importante no obsesionarse con el análisis de los datos, especialmente a la hora de buscar cambios y adaptaciones de un día para otro.

El concepto más importante que se debe comprender cuando nos planteamos la utilidad de usar un medidor de vatios para entrenar es que nos permite medir y conocer el trabajo que somos capaces de realizar sobre los pedales, es decir, estamos midiendo realmente lo potentes y eficientes que son nuestras piernas para pedalear. En este sentido, poder registrar estos datos podría definirse como último fin del entrenamiento. Es el equivalente, en atletismo, de saber el ritmo de carrera medido en min/km.

Lo interesante de conocer la potencia a la que estamos pedaleando es que es independiente del viento que haga, de la pendiente de la carretera o de si vamos en solitario o a rebufo de otros ciclistas, que es el gran inconveniente de usar la velocidad como indicador de la intensidad. De hecho, cuando se comienza a entrenar con vatios es cuando realmente el ciclista comprende realmente la influencia del viento y del rebufo sobre la intensidad del pedaleo.

En definitiva, a través de la medición de la potencia que aplicamos sobre los pedales podemos medir la cantidad de trabajo que somos capaces de producir, es decir, si somos capaces de ir más rápido sobre la bicicleta. Los valores de potencia que registremos siempre deben relacionados con la duración del esfuerzo, es decir, que siempre que hablemos de potencia desarrollada habrá que especificar la cantidad de tiempo a la que se ha pedaleado a esa potencia.

Relación entre potencia y duración

Los valores de potencia desarrollada siempre deben ir asociados a la duración del esfuerzo. De este modo, en función del tiempo, podremos asociar las mejoras en el rendimiento con alguno de los diferentes componentes del rendimiento:

  • Potencia aeróbica máxima: Se asocia con la potencia media que se puede desarrollar durante un esfuerzo de 5 minutos.
  • Máximo estado estable de lactato: Tiene una correlación muy elevada con la máxima potencia media que se puede mantener durante una hora.
  • Umbral láctico y eficiencia: Puede asociarse con la potencia mantenida durante un esfuerzo constante de 3 horas.

Según lo anterior, entrenando con un medidor de potencia podremos evaluar si las mejoras se están produciendo sobre un tipo de metabolismo u otro. Aunque es necesario aclarar que este concepto es quizá un poco teórico, puesto que la mejora en cada una de estas capacidades siempre va a estar muy relacionada con las demás, y por lo tanto, en la práctica no es tan sencillo identificar y aislar las mejoras en el rendimiento para cada una de las capacidades. En función del tipo de ciclismo que se participe, habrá que darle una prioridad u otra a cada de estas capacidades.

A la hora de entrenar con vatios es imprescindible conocer la relación entre la potencia desarrollada, el peso del ciclista y la aerodinámica. Aunque son unos conceptos básicos, es importante repasarlos para comprender mejor las variables del rendimiento ciclista. Lo más importante es no olvidar nunca que el rendimiento en subida depende de la potencia relativa, es decir, de la potencia producida dividida entre el peso del ciclista, es decir, que para ser un buen escalador, la potencia absoluta no es lo más importante.

Sin embargo, a la hora de evaluar el rendimiento sobre terreno llano, el peso del ciclista tiene mucha menos importancia, y es la aerodinámica la que diferenciará la velocidad de desplazamiento entre dos ciclistas que desarrollen la misma potencia. Estos dos matices son los que diferencian a los ciclistas más escaladores de los más rodadores. Los escaladores desarrollan una mayor potencia relativa. Los rodadores, una mayor potencia absoluta.

Influencia del peso en la velocidad

En la tabla 1 se puede ver la influencia del peso en la velocidad a la que se sube un puerto. Por ejemplo, en un puerto con una pendiente media del 7%, si un ciclista de 70 kilos quiere subir a 15km/h, tendrá que desarrollar 263w. Un ciclista de 79 kilos, tendría que producir 28 vatios más para poder ir a la misma velocidad. Sin embargo, si enfrentásemos a estos dos ciclistas en una carretera llana y sin poder ir a rueda uno del otro, esa diferencia de 28w tan solo supondría una diferencia de 1 km/h (dando por hecho que los dos tuvieran la misma aerodinámica).

En la tabla 2 se puede ver el tiempo que tardarían en subir un puerto de 7 kilómetros varios ciclistas de diferente peso si todos desarrollasen la misma potencia. Por ejemplo, dos ciclistas de 70 y 79 kilos suben el puerto de 7 kilómetros al 7% de pendiente media moviendo 250w.

Variabilidad de la potencia

La primera vez que un ciclista se monta en una bici con un medidor de potencia lo primero que le llama la atención es la alta variabilidad de los valores de potencia desarrollados, sobre todo si tiene la referencia de las pulsaciones, que son mucho más estables. Esta primera impresión puede causar cierta confusión, ya que es complicado mantener una potencia más o menos constante a no ser que la pendiente sea totalmente uniforme. Así, no resulta nada fácil usar el medidor de potencia para regular la intensidad de los entrenamientos. Esto se puede evitar de dos maneras.

La primera es trabajar con la potencia media. Esto es válido solo cuando el terreno sea más bien llano o en subida, y no existan periodos de tiempo en los que no se pueda pedalear o se haga a baja intensidad (bajadas o a rueda de un grupo de ciclistas). Usando los valores de potencia media, podría ser útil configurar el reloj para que no tenga en cuenta los periodos de tiempo en los que no se está pedaleando.

La otra forma para poder utilizar el medidor de potencia para controlar la intensidad con la que se pedalea es configurar el reloj para que muestre los datos “suavizados”. Mostrar los datos suavizados significa que el reloj muestra la media de las mediciones registradas durante varios segundos. De esta forma, los datos que se leen en la pantalla del reloj son mucho más estables, y por lo tanto, se puede regular la intensidad del ejercicio de forma más sencilla. Se recomienda usar un suavizado de 5 o 10 segundos. Esto solo tiene un pequeño inconveniente: los datos llevan un ligero retraso en relación al pedaleo.

Este concepto se basa en el gráfico 3 y en el gráfico 4. Ambos gráficos son del mismo ciclista. En los dos ejercicios, aunque no lo parezca, la potencia media ha sido la misma, 230w, por lo que podríamos pensar que ambos entrenamientos han resultado iguales si solo nos fijamos en la potencia media. Sin embargo, si nos fijamos en la frecuencia cardiaca, ya vemos una gran diferencia: 139 pulsaciones medias en el gráfico 3 frente a 149 en el gráfico 4. Como se puede deducir, el gráfico 3 se corresponde con un entrenamiento de fondo en solitario llevado a cabo en una carretera llana. El gráfico 4 se corresponde con una carrera que discurrió por una carretera con un desnivel variable, donde el hecho de ir a rueda supuso una gran cantidad de cambios de ritmo como se puede apreciar en la multitud de picos que se ven en la línea de la potencia (color amarillo).

La conclusión obvia de este sencillo análisis es, que la potencia media no es un fiel reflejo de la intensidad del entrenamiento cuando se trata de entrenamientos donde la intensidad es muy variable. Por este motivo, el Dr. Andrew Coggan desarrolló el concepto de Potencia Normalizada, basándose en que la relación entre la intensidad del ejercicio medida en vatios no tiene una relación lineal con el estrés fisiológico que se genera, es decir, la idea que se ha explicado tras la observación de ambos gráficos.

La mejor manera de definir el término de potencia normalizada es: la potencia media que hubieses desarrollado si el ejercicio realizado se hubiese realizado a una intensidad constante. Por ejemplo, la potencia normalizada en el gráfico 3 ha sido 233w, es decir, solo dos vatios más que la media, ya que el entrenamiento ha sido muy constante. Sin embargo, en la hora de carrera del gráfico 3, la potencia normalizada ha sido 277w, es decir, 43 vatios más que la media. Esto significaría que el esfuerzo realizado por este ciclista en esta carrera sería el equivalente a hacer una hora en llano a 277w a intensidad constante.

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