La historia del ciclismo en la Comunidad de Madrid, y en particular en localidades como Mejorada del Campo, es un reflejo de la evolución social, económica y cultural de España. Desde sus inicios como un pasatiempo de la burguesía hasta convertirse en un deporte popular y una herramienta de emancipación, la bicicleta ha dejado una huella imborrable en la región. Este artículo explora los orígenes del ciclismo en Madrid, su desarrollo y su conexión con la sociedad, prestando especial atención al contexto de Mejorada del Campo.

Los Primeros Pasos del Ciclismo en Madrid
La trayectoria del uso social de la bicicleta desde mediados del siglo XIX fue parecida en todos los países. Tras una primera fase de ruedas altas en la que fue acogida por jóvenes burgueses amantes de la velocidad y el riesgo, las bicis de ruedas equilibradas y cuadros bajos fueron adoptadas por capas más amplias de la sociedad a caballo de los siglos XIX y XX. Aún mantenían la naturaleza recreativa y, por lo tanto, seguían asociadas a las clases medias y altas.
En mayo de 1925 la prensa daba la noticia -breve, anecdótica- de un atropello de bicicleta en la calle de Bravo Murillo. El ciclista era Cipriano Mera, albañil, vecino del extrarradio madrileño de Tetuán de las Victorias y uno de los anarquistas madrileños más conocidos del primer tercio del siglo XX. Sabemos que ese mismo año el sindicalista participó, al menos, en una carrera ciclista entre su barrio y Colmenar con el Club Ciclista de Chamartín de la Rosa, que aún hoy tiene su sede en Tetuán.
El Auge del Ciclismo en la Clase Trabajadora
Pero el auge de la bicicleta entre la clase trabajadora en España era raquítico aún, mucho menor que en otras ciudades como Londres, donde los obreros llevaban a cabo un 30 % de los trayectos sobre dos ruedas a la altura de los años treinta. Un paseo por la prensa deportiva de los años treinta nos permite, sin alejarnos de aquellas calles por las que pedaleaba Mera, acercarnos al ciclismo madrileño.
Durante años, el ciclista de los Cuatro Caminos -según se insistía en la prensa de la época- fue Vicente Carretero, que inició su carrera profesional coincidiendo con la llegada de la República. El 26 de agosto de 1935 el mismo periódico dedicaba dos páginas a un joven Julián Berrendero, que subía “como un loco” el puerto de la Morcuera, y lo saludaba como el ídolo que esperaba el ciclismo madrileño. El periodista entrevistaba a la promesa del ciclismo, que explicaba que se había criado en Tetuán de las Victorias, donde esperaba “vivir bastantes años”. Por supuesto, también pasó por el club de Chamartín. Berrendero llegará a ser una primera figura del ciclismo.
En 1936, tras haber quedado cuarto en la Vuelta a España, participó en el Tour de Francia, donde decide quedarse por la coincidencia con el golpe de Estado y el comienzo de la guerra. Al año siguiente, ganará el premio de la montaña de la prueba gala. Por entonces, había firmado un manifiesto de adhesión a la República y hecho declaraciones contra el golpe de Franco. Terminada la guerra, volvió a España, donde fue detenido y pasó por varios campos de concentración.
En febrero de 1936, coincidiendo con la llegada del Frente Popular al gobierno de España, As volvía a entrevistar a un ciclista trabajador. Se trataba de Paco Llana, al que visitan en su horno de bollos de la calle Paravicino, en “la populosa barriada de Cuatro Caminos”.
El Ciclismo Femenino: Una Lucha por la Emancipación
La historia de la bicicleta es también la de una herramienta de emancipación feminista. Sobre ello, hay mucho escrito para Inglaterra o Francia. La ciclista, de todas formas, encontraría en la prensa y la publicidad de la época la representación de la mirada masculina.
El 29 de abril de 1935 As dedicaba un extenso reportaje a un nuevo club ciclista femenino que entrenaba en la Dehesa de la Villa y obedecía, como el medio, al nombre de As. “Una avalancha de bellas muchachas”, decía el rotativo con mirada masculina. Esta última, también conocida como Tina Valladolid, fue protagonista de distintos reportajes. Un año después, la revista Estampa le dedicaba otro reportaje a la ya campeona de Castilla junto a su marido, el también ciclista Demetrio Acero. Tiene entonces “veintidós primaveras, muy bien aprovechados en cuanto a belleza y simpatía”.
Su carrera, como el deporte femenino, raquítico y en manos de la Sección Femenina, había quedado truncada por la guerra y el franquismo. A pesar de ello, aún pudo correr en 1945 una contrarreloj de 100 kilómetros con el fin de lograr el récord oficial femenino de España.
Mejorada del Campo: Un Municipio con Historia Ciclista
Mejorada del Campo es un municipio de la Comunidad de Madrid, situado al este de la autonomía. Limita con San Fernando de Henares, Velilla de San Antonio, Rivas-Vaciamadrid y Loeches. Los ríos Jarama y Henares confluyen en su término municipal. A lo largo de su ribera se encuentra el Parque Regional del Sureste.
El nuevo puente, con 60 metros de longitud y 4 de anchura, recupera la conexión entre Mejorada, San Fernando y Torrejón de Ardoz. Se integra en el proyecto Arco Verde, un corredor ambiental que une parques regionales y espacios naturales de la región, con la colaboración de la Comunidad de Madrid y el apoyo financiero de Amazon (2,2 millones de euros). Con el alcalde Jorge Capa recordamos el antiguo tren de la azucarera y el valor simbólico de esta pasarela como reivindicación vecinal.
También hablamos con Alfonso Porras, presidente del Club Ciclista de Mejorada, sobre cómo esta infraestructura ha transformado la movilidad de peatones y ciclistas.
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Federico Martín Bahamontes: Un Mito del Ciclismo Español
Aunque los mitos suelen tener como protagonistas a dioses y seres sobrenaturales, en la vida real también hay personajes cuyas hazañas calan tan hondo en el alma colectiva de una comunidad que pronto adquieren la condición de legendarias. En Federico Martín Bahamontes, la ciudad de Toledo tiene uno de ellos.
Treinta duros le costó la primera bicicleta que compró a un herrero y con la que en 1947, a la edad de diecinueve años, comenzó a participar en carreras ciclistas por los pueblos toledanos. En la segunda de ellas, ganó. Fue en el verano de 1948 con un trazado entre Toledo-Puente del Guadarrama-Cabañas de la Sagra-Toledo.
En su primer año como profesional, en 1954, Bahamontes comenzó a escribir los mejores renglones de su leyenda. Fue en el Tour de Francia, cuando protagonizó una de las anécdotas más contadas y repetidas de la historia del ciclismo mundial. Llegado a la cima del Col de Romeyère y debiendo esperar a su mecánico para reparar una avería en la bicicleta, no dudó en detenerse a comer un helado, ante la mirada atónita de cuantos le veían. Cinco veces más consiguió alzarse con tal premio, sellando en letras dorados uno de los principios indiscutibles de este esforzado deporte: escalar y decir “Bahamontes” son la misma cosa.
En 1959 llegó la apoteosis. El 18 de julio -fecha emblemática del régimen franquista y en la que se cumplían once años de su primera carrera ganada- Federico Martín Bahamontes entró vestido de amarillo en el Parque de los Príncipes de París. Era el primer español que lo conseguía.
Retirado en 1965 con un palmarés inigualable, ciento veinte victorias profesionales, continuó ligado al ciclismo, alentando y dirigiendo distintos equipos de juveniles y de aficionados. Su popular tienda en la Plaza de la Magdalena, espacio urbano dedicado a él por el Consistorio, se convirtió en lugar de peregrinaje y visita obligada para cuantos aficionados a este deporte llegaban a nuestra ciudad. También tomó las riendas de organizar la Vuelta Ciclista a Toledo, que celebró cincuenta ediciones, siendo la última en 2015.
Conscientes de que nadie muere mientras perviva su recuerdo, desde el Archivo Municipal de Toledo sabemos que Federico Martín Bahamontes siempre estará presente en la memoria colectiva de esta ciudad y de todos los amantes del ciclismo.
El Presente y Futuro del Ciclismo en Mejorada del Campo
Hoy en día, el ciclismo en Mejorada del Campo sigue vivo gracias a iniciativas locales y al esfuerzo de clubes como el Club Ciclista de Mejorada. Estos clubes no solo promueven el deporte, sino que también fomentan valores como la salud, la igualdad, la inclusión y la socialización. La recuperación de espacios como el Puente de la Azucarera, que conecta Mejorada con otros municipios, es un ejemplo de cómo se está impulsando una movilidad más sostenible y accesible para todos.