El Club Ciclista Les Franqueses, con su Unió Ciclista al frente, es una institución clave en el calendario de ciclocross en Cataluña. Este club, ubicado en Les Franqueses del Vallès, cerca de Granollers, ha sido fundamental en la promoción y organización de eventos ciclistas de gran magnitud.
Al frente de importantes eventos del club, destaca la figura de Santi Segú, un nombre ilustre en el ciclismo, admirado tanto por su destreza sobre la bicicleta como por su calidad humana. Santi Segú tomó las riendas del grupo para llevar adelante una carrera internacional, un desafío considerable en los tiempos actuales.
Organizar un evento de esta envergadura implica superar numerosos obstáculos. Año tras año, muchas pruebas importantes y equipos desaparecen debido a los altos costos y la falta de apoyo. Detrás de cada organizador de una prueba competitiva hay una gran inversión y esfuerzo, y la escasa ayuda puede llevar a la pérdida de estas iniciativas.
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Los Inicios de una Pasión
Santi Segú comenzó a pedalear a los seis años, gracias al apoyo de sus padres, quienes lo llevaron a competir por toda España. Sin embargo, a los veintiséis años, Segú abandonó el ciclismo debido a la desilusión y la corrupción que presenció.
La corrupción en el ciclismo amateur fue una dura realidad para Segú. Sus padres tuvieron que ofrecer una importante suma de dinero para que pudiera fichar por un equipo profesional. La desilusión fue tal que Segú decidió abandonar el ciclismo y deshacerse de todos sus recuerdos relacionados con este deporte.
Hace casi doce años, Santi Segú compartió su historia, revelando el sacrificio y el esfuerzo que no le sirvieron para alcanzar su sueño de ser ciclista profesional. Desde los dos años, cuando montó por primera vez en una bicicleta, su vida estuvo ligada al ciclismo, impulsado en gran parte por su padre.

La Trayectoria de Laia Segú
Con solo dos años, Laia Segú tuvo su primer contacto con una bicicleta. A los cuatro años, cogió la Cota 25 de su hermano y descubrió su verdadera pasión. En 1992, su madre la animó a participar en una prueba para niños del Campeonato de Catalunya, organizada en su pueblo natal, Corbera de Llobregat.
En 1997, Laia logró su primera victoria en categorías masculinas, compitiendo con una moto de 80 cc. En esa misma temporada, participó por primera vez en un trial femenino, donde compitió con unas 50 chicas de todo el mundo. El trial femenino creció año tras año, y en 1998 se organizó el primer campeonato de Europa (no oficial), donde Laia se coronó vencedora con tan solo 13 años.
El Legado Familiar
La pasión por el ciclismo también corre por las venas de otros miembros de la familia Segú. Su tío Josep llegó lejos, siendo segundo en la Vuelta a España de 1959, tras Antonio Suárez, y corriendo en el equipo Kas.
Durante años, la familia Segú persiguió el sueño del padre de Santi. Sin embargo, Santi no logró convertirse en ciclista profesional, a pesar de su talento y dedicación. En el ciclismo, muchos jóvenes talentos luchan por entrar en los grandes equipos, pero a menudo es necesario "pujar" para lograrlo.

La Realidad del Ciclismo Amateur
Como amateur, Santi Segú ganó numerosas competiciones y se enfrentó a ciclistas de renombre como Valverde, Hesjedal, Ivan Basso y Flecha. Participó en el Mundial júnior de 1995. Sin embargo, al intentar dar el salto al profesionalismo, se encontró con la necesidad de "pujar" económicamente. Los patrocinadores o la familia debían proporcionar el apoyo financiero necesario.
Los padres de Santi Segú ofrecieron 1,5 millones de pesetas (9.000 euros) al Costa de Almería. A pesar del anuncio del director del equipo de que lo ficharía, otro amateur con menos logros ofreció 21.000 euros a través de sus patrocinadores.
Un Nuevo Comienzo
Tras su desilusión con el ciclismo profesional, Santi Segú comenzó a trabajar con su padre, transportando áridos para hormigón durante el boom de la construcción. Sin embargo, su pasión por el ciclismo nunca desapareció por completo.
En 2006, Santi Segú decidió montar su propio negocio relacionado con el ciclismo, a pesar del disgusto inicial de su padre. Actualmente, en su taller, se reparan decenas de bicicletas, listas para ser entregadas. Incluso restauró una bicicleta para su hijo Santi.
La historia de Santi Segú es un testimonio de pasión, sacrificio y perseverancia en el mundo del ciclismo. A pesar de los obstáculos y las desilusiones, su amor por este deporte perdura y sigue inspirando a otros.
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