Colombia ha sido cuna de grandes ciclistas que han dejado huella en la historia de este deporte. Desde pioneros que abrieron camino en Europa hasta campeones que conquistaron las grandes vueltas, estos atletas se ganaron el corazón de los aficionados y el respeto del mundo del ciclismo. A continuación, exploraremos las carreras de algunos de los ciclistas colombianos retirados más famosos.
Fabio Parra: El Pionero de Sogamoso
A mediados de los 80, el ciclismo cambió al ritmo de sus ataques. Eran pequeños, muy delgados, de rostro moreno y piernas flacas. Uno de ellos, uno de los más conocidos, de los más cotizados, de los que obtuvieron palmarés de lustre, se llama Fabio Parra.
Fabio (Sogamoso, 1959) es hijo de ciclista, hermano de ciclista, amó la bici desde niño, logró sueños que otros nunca llegaron a imaginar. Esforzado y regular, serio, lejos de fuegos artificiales, de ataques gaseosos que pierden fuelle dos curvas más arriba. También, claro, sobre cómo fue ser pionero, descubrir el mundo y que el mundo lo descubra a uno, sobre qué se siente al ser la mejor noticia que toda una nación muestra a los otros.
Nacido en Sogamoso, Boyacá, Fabio Parra creció en un entorno donde la bicicleta era parte de la vida cotidiana. Su padre, también ciclista, corrió la Vuelta a Colombia en 1967. Fabio tuvo bicicletas pero no eran de competencia, eran más de recreación, turismo, aquí les dicen monaretas, que se usaban para ir de un lado a otro. No hubo una bicicleta tipo de carreras, eso fue ya a los dieciséis, que me regaló mi padre una bici de competición.
Antes de correr la Vuelta de la Juventud pertenecí a un club que se llamaba Club Ciclo Belencito. Tenía una camiseta verde oscura, con rayas de forma vertical, había muy pocos clubes entonces. Ese club hacía muchas carreras para participantes entre quince y dieciocho años. Con Ciclo Belencito hacíamos muchas competencias, cada ocho o quince días, y ahí empecé a competir. Con la ventaja de que me fue muy bien, yo casi siempre ganaba.

Ciclistas colombianos en el Tour de l'Avenir 2010.
Primeros Triunfos y Retiro Temporal
Corrí tres Vueltas de la Juventud, entre mis 17 y mis 19 años, aquello era hasta los 21. A los 17 años, casi la primera vez que competía a nivel nacional, yo era muy joven, muy chiquito, y los rivales tenían 20, 21 años, así que la experiencia no fue muy buena. Pero igual terminé la competencia, las cinco etapas. Terminé en el puesto sesenta y algo. Pero el día de esa caída el ascenso a La Línea me fue bien, pude subir entre los diez primeros, con los mejores, y eso me sirvió para estar un poco más tranquilo, no tener tanta decepción. Al año siguiente me preparé mejor y quedé subcampeón.
Tras la Vuelta de la Juventud tenía 19, después corrí otra con 20 y con 21 corro la Vuelta a Colombia, ya con los élites. Y la gané, la gané muy joven, eso aumentó mis posibilidades de seguir con el tema del ciclismo. Gané en 1981 y en el año 82 pensaba que debía volver a ganar para seguir la tradición de Cochise o Niño, que ganaron muchas Vueltas. Y allí iba de segundo hasta el penúltimo día. El último día era una etapa muy difícil, entre Honda y Bogotá con tres puertos de primera categoría, se subía de 400 a 2600 metros. Ahí tenía yo la posibilidad, pero aquel día no funcionó mi organismo, no sé qué pasó.
Mayo del 82 y me retiro, empiezo a estudiar Administración de Empresas en una universidad de Bogotá, hice dos semestres.
Regreso al Ciclismo Profesional
Había corrido con Condorito y con Patrocinio, y les había ganado, e imaginé que si ellos podían estar yo también podría competir.
Tú sufrías mucho con el frío, pero tu última gran victoria en Europa es una cronoescalada en Valdezcaray bajo la nieve, Vuelta a España de 1991. Creo que el frío era duro para todos, a todos nos pegaba… Yo hacía de tripas corazón y aguantaba. Sobre todo al principio era un poco difícil, porque los colombianos teníamos una infraestructura no muy sólida y no teníamos equipamiento para el frío… los botines, las zapatillas. Así que me daba duro, sí, pero lo hacía a un lado, mentalmente soy más o menos fuerte.
Y fue importante también para los compañeros de equipo, porque igual sirvió de referente, decir «si Parra puede, yo también». (Ríe). Sí, sí, más o menos, yo tenía… cómo explicarlo… podía ir quedándome del grupo puntero, pero me decía «aguanto otro metro», luego otro, luego otro, y cuando me daba cuenta ya estaba delante. Otros sufrían y se quedaban, yo tenía una capacidad de sufrimiento bastante fuerte para resistir el ritmo en carrera y para aguantar las temperaturas.
La Conciencia de Ser la Imagen de Colombia
Vosotros tenéis conciencia de que eráis la imagen más amable que exportaba Colombia entonces. Sí, sin lugar a dudas. De hecho, la gente empezó a conocer más a Colombia por el tema del ciclismo, muchos ciclistas europeos no sabían dónde quedaba Colombia, en qué parte está. Eso fue en los ochenta, después viene el tema del fútbol, con una gran cantidad de jugadores que marcaron época importante, como el Pibe Valderrama, Asprilla, y ahí empezó a cambiar un poco el tema.
A mí me llama mucho la atención de la monstruosidad que es el Páramo de Letras. Muchos españoles pensaban que íbamos a subir al cielo, son muchos kilómetros subiendo. Letras está en un municipio que se llama Honda y otro que se llama Mariquita. Allí empieza el ascenso, y son ochenta kilómetros hasta el Páramo de Letras. Para nosotros no era complicado, porque hacíamos entrenamientos por ahí. Salíamos de Bogotá a Honda, luego a Manizales, Ibagué y Bogotá de nuevo. Para ellos eso de ochenta kilómetros sube y sube y sube, pues… Allá las montañas no son tan largas, tienen veinte kilómetros, es más fuerte la pendiente, aquí es más tendido.
Lucho Herrera: El Jardinerito Escalador
Durante años fue el hombre que hacía subir a un país entero. No por retórica ni por política, sino porque, literalmente, subía montañas. Luis Alberto Herrera, Lucho para todos, el Jardinerito para los cronistas deportivos, trepaba los Alpes, los Pirineos, los Andes, con una cadencia hipnótica. Detrás, un pelotón doblado por la pendiente.

Lucho Herrera en 1987.
Fue el primer colombiano en ganar una de las tres grandes vueltas europeas. La Vuelta a España, 1987. Lo logró con piernas flacas de campesino, con ese cuerpo que no parecía hecho para la gloria, sino para la resistencia. Mientras Colombia se desangraba, él volaba. Mientras estallaban coches bomba y se llenaban las fosas comunes, él levantaba los brazos en alto en la línea de meta.
Fusagasugá es tierra de floricultores. Como muchos niños del campo, su vida comenzó cuesta arriba: colegio lejano, bicicleta prestada, diez kilómetros diarios, lluvia, barro. Fue así que aprendió a subir. No porque quisiera, sino porque no tenía opción. Cuando Lucho ganó, lo hizo a su manera: sin sonreír demasiado, sin hablar de más. Callaba en las entrevistas, desaparecía en las cenas, se esfumaba en los homenajes. Lo suyo era pedalear. Lo demás lo incomodaba. Europa lo miraba como una rareza.
En 2000, fue secuestrado por la guerrilla. Se lo llevaron de casa de su madre. Duró menos de un día retenido, pues lo liberaron rápido. En declaraciones del propio Herrera, lo trataron bien y no tuvo que pagar ningún rescate para ser liberado porque había sido "un malentendido". En cualquier caso, para Lucho se acabó el ciclismo y empezó el silencio.
Pero esta vez no por una hazaña, sino por una acusación. Dos exparamilitares declararon ante la justicia que Herrera les pagó para hacer desaparecer a cuatro vecinos suyos en 2002. Dicen que entregó dos sobres: uno con dinero, otro con fotos. Que los hombres asesinados no eran guerrilleros, como se dijo entonces, sino campesinos que se negaron a vender sus tierras. Que los mataron con sevicia. Que los enterraron en su finca.
Él lo niega. Publicó un comunicado breve en el que dice no conocer a los acusadores y no haber pertenecido jamás a grupos armados. Sostiene, eso sí, que su vida ha sido honesta; primero, sobre la bicicleta; luego, sobre la tierra. No ha dado entrevistas, no ha salido en televisión y no ha explicado nada más.
En Colombia, ser famoso y no haber tenido vínculos con paramilitares, con guerrilla o con narcos, era un acto político. Su silencio, entonces, era leído como pureza. Pero hoy, ese mismo silencio se ha vuelto insoportable.
Nairo Quintana: El Cóndor de los Andes
Nairo Quintana es un ciclista profesional colombiano caracterizado por su gran habilidad para escalar. Es uno de los escaladores y corredores por etapas más importantes del ciclismo moderno, habiendo ganado el Giro de Italia y la Vuelta a España a lo largo de su carrera.
También se ha enfrentado en múltiples ocasiones a Chris Froome en el Tour de Francia, y Quintana tiene en su palmarés decenas de victorias en el World Tour y títulos en algunas de las carreras por etapas más prestigiosas del mundo.

Nairo Quintana en 2017.
Nairo Quintana nació en la ciudad de Cómbita, cerca de Boyacá, en Colombia, el 4 de febrero de 1990. Ha desempeñado un papel importante en el actual flujo de corredores sudamericanos en el World Tour, ya que muchos corredores han nacido y viven en altitudes muy elevadas en la región, lo que les hace desarrollarse de forma natural en las exigencias específicas de este deporte.
Como muchos de sus compatriotas, la carrera profesional de Quintana comenzó lejos de los focos de las carreras europeas. El variado calendario colombiano le dio oportunidades, siendo 2009 su primer año como profesional con el equipo Boyacá es Para Vivirla, donde empezó a correr en Europa con frecuencia.
En 2012 fue fichado por el Movistar Team. Quintana ganó una de sus primeras pruebas con el equipo, la Vuelta a Murcia a principios de marzo. Tuvo un papel naturalmente de apoyo en el equipo, sin embargo cabalgó hasta el segundo puesto en la CG de la Vuelta a la Comunidad de Madrid, y en el Critérium du Dauphiné se unió a la escapada en la 6ª etapa a Morzine para conseguir una fuerte victoria de etapa que sería un nuevo avance.
2013 fue un año para consolidar su posición en el equipo. Una victoria y un 4º puesto a principios de año en la Volta a Catalunya fueron la primera gran señal, y su victoria en la general de la Itzulia -junto con una victoria de etapa- le llevó a la cima del mundo del ciclismo. El objetivo era el Tour de Francia y Quintana demostró rápidamente ser el hombre principal del Movistar, ya que Valverde no pudo disputar la CG y el colombiano voló por el Mont Ventoux hasta el segundo puesto, detrás de Chris Froome, en un día mítico. Quintana ganó su primera etapa del Gran Tour en la etapa 20 en Le Semnoz, y terminó la carrera en segundo lugar.
En 2014 entró en el año en racha, ganando el Tour de San Luis. En Europa terminó 2º en la Tirreno-Adriático y 5º en la Volta a Catalunya antes de poner el ojo en el Giro de Italia. Quintana subió al 5º puesto en la 15ª etapa, y en la 16ª es donde conquistó la carrera, consiguiendo una gran victoria de etapa en Val Martello.
Quintana ganó la Vuelta a Burgos como anticipo de la Vuelta a España, donde se colocó en cabeza de carrera tras una primera semana muy fuerte. En la 10ª etapa, una contrarreloj individual, Quintana se estrelló contra un guardarraíl en un descenso y perdió mucho tiempo. Sus lesiones le hicieron abandonar la carrera al día siguiente.
En 2015, Quintana consiguió una victoria dominante en Tirreno-Adriático. Tuvo algunos otros resultados a lo largo del año, pero tenía la vista puesta en el Tour de Francia, donde volvió a ser el principal rival de Chris Froome, ya en la primera meta de montaña terminando como su competidor más cercano. Este fue un Tour muy disputado en la última semana, con Quintana atacando muchas veces y sacándole tiempo a Chris Froome, pero la máquina del INEOS logró controlar los huecos lo suficiente y el colombiano terminó en 2º lugar de nuevo.
En 2016 ganó la Volta a Catalunya y el Tour de Romandía, dos importantes victorias en su palmarés. Un 3er puesto en la Itzulia y una victoria en la Route du Sud se sumaron, mientras Quintana volvía a tener la vista puesta en el Tour, esta vez terminando 3º, sin tener las mismas piernas del pasado, pero subiendo al podio final.
A pesar de estar en cabeza, tuvo que seguir atacando viendo su pequeña diferencia con su rival de siempre, Chris Froome. Sin embargo, fue en la 15ª etapa hasta Aramón Formigal donde Quintana enterró el hacha, uniéndose a una arriesgada escapada junto a Alberto Contador y un gran grupo, y sacando 2:37 minutos a Froome tras una obra maestra de la táctica.
En 2019, Quintana es más famoso por su segunda posición en la París-Niza, casi logrando asaltar la carrera con éxito en el último día. El Tour de Francia estaba en el programa, donde ganó la etapa en Valloire desde una escapada, pero sólo pudo terminar 8º en la edición.
Lo encontró en el conjunto Pro Continental francés, ganando el Tour de la Provenza y el Tour de los Alpes Marítimos y del Var en sus inicios, junto a la etapa reina de la París-Niza. Tras el cierre de Covid-19, fue tercero en el Tour de l'Ain, sólo por detrás de Primoz Roglic y Egan Bernal, pero en el Tour de Francia se vino abajo en la segunda mitad de la carrera y terminó lejos del Top10.
En 2021 sus objetivos en el Tour también se quedaron muy cortos. Ganó una etapa y la CG en la Vuelta a Asturias, pero una lesión de rodilla y una mala forma general le hicieron pasar apuros durante la temporada. 2022, sin embargo, fue diferente, ya que comenzó de la misma manera que en 2020, con la CG y las victorias de etapa tanto en el Tour de la Provenza como en el Tour de los Alpes Marítimos y del Var.
Ahora, con diferentes ambiciones - puntos World Tour - Quintana tuvo un comienzo fuerte y consistente de la temporada, también montando en el Top5 en París-Niza y Volta a Catalunya. Sin embargo, Quintana no lo conservaría ya que dio positivo por el analgésico tramadol en dos ocasiones.
Cuando Lucho Herrera los reventó todos en Lagos de Covadonga.
Alejandro Valverde: Un Ejemplo de Éxito y Longevidad
Cuando la bicicleta es un fin y no un medio, el ciclismo se convierte en un juego y esto en clave de éxito. Alejandro Valverde es uno de los ciclistas más respetados y admirados por rivales y compañeros dentro del pelotón ciclista.
No es ambicioso aunque le guste ganar, disfruta con el “pique” con los rivales en los kilómetros finales hacia la meta, igual que le gusta apretar a los amigos cicloturistas, que entrenan cada día con él en tierras murcianas.
En España, el debate sobre Alejandro Valverde gira siempre en torno a lo mismo: siendo su Talón de Aquiles el Tour de Francia, ¿podría haber estrujado mejor su talento dedicándose exclusivamente a las Clásicas?
“Todo el mundo me pregunta lo mismo. Tengo dos clásicas de San Sebastián y dos o tres podios, tres Fleche Wallone y otros dos podios, tres Liege - Bastogne-Liege, podios en Amstel y en el Giro de Lombardia… Entonces… ¿qué otras clásicas? Porque en París-Roubaix con mis 63 kilos no me veo capaz de hacer nada”.
El hecho de que Valverde sea un ciclista único, con un talento natural, “tocado por la varita mágica”, como reconoce Zabala, y que rinda y gane durante todo el año en todos los terrenos y todo tipo de carreras, no se valora tanto en España como al que consigue vestirse de amarillo en julio.
Con su última victoria en el Giro de Italia en mayo de 2016, sumaba un total de 96 victorias desde que llegó al profesionalismo en 2002.
“He ganado la Vuelta a España, tengo seis podios en grandes vueltas...En el Tour y en el Giro, podio; en las vueltas por etapas, dos Criterium du Dauphiné, Vueltas a Andalucía, Vueltas a Murcia, victorias de etapa en la Volta a Catalunya, Tour de Romandía...de todo.
Su carrera profesional ha estado dirigida siempre a intentar ganar el Tour de Francia. “El Tour para todos los ciclistas, directores, equipos y sponsors es lo máximo. Cualquier cosa que hagas en el Tour tiene una repercusión mucho mayor que lo que hagas en cualquier otra carrera. La de 2015 era su octava participación en el gran tour francés, su quinto top 10 y su primer podio, en una carrera a la que había acudido por vez primera sin la presión del liderato y para ayudar a su compañero Nairo Quintana que acabó segundo detrás del victorioso Chris Froome.
Consciente, según él mismo afirma, de que ya no será capaz de ganar el Tour y cumplido su sueño de ver los Campos Elíseos desde el podio, Valverde acepta con naturalidad el relevo en el liderazgo del equipo con Nairo Quintana.
Durante aquellos dos años de ostracismo Valverde no dejó un solo día de entrenar y de cuidarse como si continuase compitiendo. “Y cuando me retire seguiré haciendo lo mismo. ¿Qué otra cosa voy a hacer si no?”.
“El hacerme famoso o más conocido en el extranjero nunca ha sido un aliciente para irme de este equipo. Aquí -en Movistar- es donde más a gusto estoy y así es como mejor rindo. No veo razón para cambiar. Por el mismo motivo que no dejo Murcia por Andorra.
En las concentraciones de equipo de hace años salíamos a entrenar por la mañana y listo. Ahora tenemos la agenda cargada con visitas al osteopata, nutricionista, biomecánico, etc. Se visualiza todo mucho más”, afirma Valverde.
A propósito del nuevo ciclismo, el murciano reconoce no ser muy amigo de los números, prefiere continuar con su entrenamiento por sensaciones. Su entrenador Mikel Zabala afirma que respeta el descanso y la recuperación como ninguno y se cuida en casa.
“A veces en carrera miro el potenciómetro y pienso que no debo ir más rápido porque he alcanzado mi límite de vatios cuando en realidad físicamente podría haberlo hecho y al final no he logrado una diferencia que me podría haber venido muy bien de cara al final”.
Describe a Alberto Contador como el mejor estratega del pelotón. “Nadie como él sabe leer la carrera. Acuérdate de lo que hizo en Fuente Dé, durante la Vuelta a España 2012”.
En la recepción que ofreció Telefónica en Madrid al día siguiente del final de La Vuelta a España, me confiesa que aún no sabe en qué carrera va a terminar su temporada y sonríe divertido. “Total, voy a seguir montando en bici compita o no”.
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