El camino de las deportistas en los Juegos Olímpicos tuvo muchos frenos. Su creador, Pierre de Coubertin, se opuso hasta su muerte a que las mujeres participasen en una cita olímpica, porque consideraba textualmente que «el deporte femenino no es práctico, ni interesante, ni estético, además de incorrecto». Para él, solo tenían una labor: coronar con guirnaldas a los campeones.
Ellas rompieron todas esas barreras y en los Juegos de París 1900 de los 997 atletas que asistieron, 22 eran mujeres. La tenista británica Charlotte Cooper fue la primera campeona olímpica de la historia en París.
La presencia de las deportistas españolas se intentó por primera vez en Amberes ´20. Entre sus filas, aparecieron inscritas las tenistas Francisca Subirana y Carmen Rospide, pero no llegaron a viajar. En los Juegos de París ´24, Lili Álvarez y Rosa Torras se convirtieron en las primeras españolas en participar en una cita olímpica.
Tras la edición de la capital francesa, el deporte femenino nacional atravesó una sequía de más de 30 años hasta que interrumpió nuevamente en el panorama olímpico en 1960 -con la participación de 11 mujeres en Roma-. Desde entonces, la presencia de féminas fue testimonial hasta que en Moscú ´80 la representación tuvo un ligero ascenso y la explosión definitiva llegó en Barcelona ´92, con la participación de 129 mujeres deportistas.
En los Juegos Olímpicos españoles, las deportistas españolas escribieron un capítulo fundamental de su Historia. Por un lado lograron la primera medalla a nivel individual, el oro de la judoca Miriam Blasco y por el otro, también se colgaron el primer título olímpico por equipos en categoría femenina, el oro de la selección femenina de hockey. En el medallero total, ellas consiguieron ocho de las 22 preseas alcanzadas.
Durante las siguientes ediciones, fue habitual verlas subidas al podio, pero en menos ocasiones que en Barcelona. Hasta que después de 20 años, en Londres ´12, marcaron un punto de inflexión con resultados que no se habían logrado anteriormente: por primera vez, la delegación femenina superó a la masculina en el número de medallas al obtener el 65% de las preseas del equipo español, con un total de 11.
En Río de Janeiro, batieron un récord, al asistir 143 deportistas, las cuales tuvieron una actuación sensacional: alcanzaron 9 de las 17 preseas y cuatro de los siete oros. Las dos últimas medallas españolas de esos Juegos fueron, a nivel individual, el oro de la exatleta Ruth Beitia y la plata por equipos del conjunto de gimnasia rítmica.
Mireia Belmonte aspira a cambiar la historia del medallero español Hasta el momento, la nadadora Mireia Belmonte es la deportista con más medallas acumuladas de tres citas olímpicas: con un oro, dos platas y un bronce. Le siguen de cerca Arantxa Sánchez-Vicario, con dos platas y dos bronces, además de Andrea Fuentes, con dos platas y dos bronces.
Aunque, las dos únicas mujeres que consiguieron colgarse una medalla en tres Juegos distintos fueron la extenista Conchita Martínez -con sus tres medallas en los dobles femeninos- y Lydia Valentín -con sus preseas de oro, plata y bronce-.
Además, Theresa Zabell es la única mujer española que ostenta dos títulos olímpicos: dos oros, uno en Barcelona ´92 y otro en Atlanta ´96. A nivel equipo, cuatro selecciones tienen el mismo número de medallas: siendo la primera en colgarse un oro el hockey femenino en Barcelona ´92, seguida de la plata del waterpolo y el bronce de la selección de balonmano en Londres´12, como también la plata de la selección de baloncesto en Río ´16.
Cristina de Borbón fue la primera abanderada en unos Juegos En la historia de España en los Juegos Olímpicos, muy pocas deportistas portaron la bandera en la ceremonia de inauguración. La primera vez fue en Seúl ´88, de la mano de Cristina de Borbón. Seguida de la judoca Isabel Fernández para la cita de Atenas ´04. Para Tokyo ´2020, el presidente del COI Thomas Bach animó a los comités olímpicos a llevar a dos abanderados como señal de igualdad. España así eligió a Mireia Belmonte y a Saúl Craviotto en esta cita.

Incidentes y desafíos en el ciclismo en ruta femenino
La prueba de ciclismo en ruta de los Juegos Olímpicos se ha demostrado harto complicada y peligrosa para la salud. Después de las muchísimas y determinantes caídas que se produjeron en la prueba masculina de este sábado, este domingo tocaba la prueba femenina y el resultado no fue mucho mejor.
La peor parada fue la neerlandesa Annemiek van Vleuten, que cuando lideraba la carrera y marchaba hacia el oro, se cayó en el descenso de manera espeluznante.
Van Vleuten sobrecogió a todo el mundo ya que cayó sobre su espalda tras perder el control de su bicicleta en el descenso de los kilómetros finales de la carrera, cuando marchaba escapada, y tras dar una voltereta, se golpeó la cabeza en el asfalto y una piedra. Su estado parecía preocupante, ya que no se movía.
Posteriormente, la Federación de ciclismo de los Países Bajos confirmó que se encuentra bien y que estaba consciente cuando la trasladaron a un hospital de Río de Janeiro. "Van Vleuten está consciente y está siendo trasladada al hospital para un examen más detenido. Fuentes del centro hospitalario en el que está internada desvelaron que la ciclista tiene fracturadas tres vértebras, aunque subrayando que se encuentra estable dentro de la gravedad de las heridas sufridas. Por el momento no se sabe cuándo recibirá el alta médica.
Por su parte, la afectada quiso enviar un mensaje de tranquilidad a través de las redes. "Ahora estoy en el hospital tras sufrir alguras heridas y fracturas.
Juegos Olímpicos - Ruta Femenina: Análisis en vivo
Actuación destacada de Mavi García en París 2024
Mavi García ha estado a punto de hacer la gesta en la carrera de ciclismo en línea femenino de estos Juegos. La mallorquina ha acabado sexta y ha estado hasta el final en la lucha por los metales.
La carrera de las españolas -sólo se presentaban dos, Mavi y Mireia Benito- ha sido mucho más lúcida y efectiva que la que tuvieron los chicos en el día de ayer. Si bien el principio de la prueba ha sido más bien tranquilo, una caída ha cortado el pelotón y lo ha seleccionado todo, aunque las españolas han podido entrar en el corte, al ir bien colocadas en cabeza.

Mavi García roza las medallas y acaba sexta en París. Primer diploma olímpico en ciclismo en ruta desde 2004.
Jóvenes promesas del ciclismo español: Paula Ostiz Taco
Paula Ostiz Taco (Pamplona, 12 de enero de 2007) es una de las jóvenes promesas del ciclismo español que está dejando huella dentro y fuera de las carreteras. Paula Ostiz, con sus medallas en un carril bici del barrio de San Jorge.
Atiende a EFE en el barrio donde reside junto a su familia, San Jorge, donde no para de recibir elogios y felicitaciones de cada vecino que le ve. Recuerda sus inicios con un potente y ambicioso mensaje final que describe cómo es: "Empecé a los 6 años por mis hermanos, Toni y Raúl. Mi padre solía ver mucho a Miguel Induráin y les apuntó, pero yo solo iba a verles.
Temprana comparación con Induráin: "Yo sigo mis pasos, él ha conseguido grandes resultados y muchos Tour de Francia. Debo ir paso a paso por mi juventud para ver qué me tiene preparado el futuro. Detrás de estos éxitos, tuvo que dejar de lado la vida normal propia de una persona de su edad para poder llegar: "Sabía muy bien que tenía que ir por el buen camino, que era la bicicleta. La ambición es su clave para alcanzar la cima con 18 años. "Es buena y la mentalidad que tengo es muy fuerte.
El pasado 27 de septiembre, en Kigali (Ruanda), Ostiz se proclamó por primera vez campeona del mundo júnior en línea tras una brillante victoria, siendo la primera española que lo hace en esta categoría. "Hay mucho trabajo. En marzo me rompí el pulgar y tuve una rotura de fibras. Luego empecé a una Copa de nación en Francia, donde hice un tercer puesto.
"No puedo quejarme de nada. Tenía una espina en la contrarreloj, quería las dos de oro. Tres días después de la gesta africana, la ciclista revalidó su título de campeona de Europa junior contrarreloj en Francia: "Estaba muy fuerte y sabía que lo podía conseguir.
En el lado más personal, la navarra se muestra muy transparente: "Sigo siendo la misma persona. Mi padre me dice: aunque consigas grandes cosas, ten siempre los pies en el suelo y no cambies, porque, aunque un día estés arriba, al siguiente estás abajo. "Mi padre y mi madre me han apoyado en todo. Desde pequeña ya viví cosas grandes, me han llevado por el buen camino y, a pesar de ser muy joven, tengo las cosas muy claras. Mi madre está todo el día emocionada, en cualquier evento.
Con tres años de contrato con el Movistar Team, Ostiz debuta en la categoría reina, el World Tour: "Está guay porque hay gente que te puede dar consejos. Soy muy joven y debo ir despacio, porque la gente piensa que el año que viene voy a ganar el Tour. No se esconde a la hora de soñar en grande: "Una Olimpiada, un Tour, para el cual hay que trabajar mucho, o una Ronde van Vlaanderen. Tilda de "increíble" poder representar a España: "Todo el mundo está apoyándote, he tenido muchos mensajes. Navarra ha estado con toda su fuerza también encima. Esta tarde, realizará el saque de honor en el Osasuna-Celta de Vigo que se disputa en El Sadar: "Va a ser una locura. Ese momento va a ser muy bonito, no lo voy a olvidar nunca y hay que disfrutarlo".
Dori Ruano: Una leyenda del ciclismo español
Dori Ruano. 11/01/1969. Villamayor de Armuña. Exciclista. Me gustaría empezar por el principio, que nos contaras cómo empezó todo. Leí que te habías iniciado tarde en el ciclismo.
Había hecho mucho deporte toda la vida. La verdad es que me vino todo rodado, pero reconozco que mi carácter ayudó muchísimo. He sido siempre muy activa y muy de retos. Me gustaba mucho el atletismo y montaba en bici también desde pequeña.
Estaba en 3º de BUP y unas chicas contactaron conmigo porque el equipo “El Jamonero” iba a hacer un equipo femenino. Recuerdo que cuando probé la bicicleta de carretera me encantó. ¡Fui a entrenar con ellas un fin de semana y me pareció muy fácil! Tuve la suerte de que Ángel Giner, seleccionador de féminas de la RFEC, y su mujer, Marivi Fuster, médico deportivo del Reynolds y de la Selección Española de ciclismo eran ambos muy teóricos y confiaron mucho en mí.
He seguido manteniendo contacto con él y hace poco me envió mis primeros datos de aquellos tiempos y la verdad es que valorándolo ahora es cierto que eran increíbles. Ellos veían que tenía muchas cualidades y me ayudaron mucho. Yo entiendo a Mavi García porque yo hacía lo mismo. Desde el primer año salí fuera a correr y lo pasé muy mal en el extranjero. Por eso yo cuando os conocí os animé tanto.
Cada vez se conocen más casos de ciclistas que llegan al ciclismo “tarde”, como también ha sido mi caso; deportistas que han destacado en otros deportes y comienzan a competir en ciclismo sin haber pasado por escuelas, con las dificultades que eso conlleva.
Recuerdo que cuando conocí a Dori era la Directora deportiva del Lointek. Es cierto que ella siempre nos animó muchísimo. Me acuerdo de una frase suya “Nunca hay que dejar de luchar”. Se me quedó grabada.
En COU le dije a mi madre: ”¡quiero ser ciclista!”. Mi madre me decía: “¡De ciclista nada, tú a estudiar!”. Yo era la quinta de siete hermanos y ninguno había estudiado. Llegaba la carrera de Fisioterapia a Salamanca pero no entré por décimas, así que me metí a Empresariales para que mi madre se quedara tranquila, pero aquello no me gustaba. Yo quería ser ciclista.
Tuve la suerte de que en aquella época se trabaja la contrarreloj por equipos que se disputaba con cuatro ciclistas. En ese grupo yo me manejaba bien y a entrenar duro a mí no me gana nadie. Era incansable. Tras estar concentradas fuimos al Mundial de Japón del año 1990. Hicimos sextas y obtuvimos una beca ADO para la Olimpiada de Barcelona 92.
Con la beca para dos años, prepararnos la Olimpiada de Barcelona 92. Estuvimos ese tiempo entrenando entre Madrid y Mallorca. Yo era jovencita, pero estaba bien. Emocionalmente yo estaba bien y eso me ayudó mucho. La RFEC contrató un equipo técnico soviético y Boris Vasiliev se encargó de la preparación del equipo femenino. Entrenábamos antes de desayunar y después.
Barcelona salió mal, la verdad es que estábamos reventadas. Habíamos entrenado un montón y las expectativas eran altas. Me caí en una montonera, vino el coche neutro y terminé la carrera, pero no como me hubiera gustado. Me enfadé mucho y lo pasé mal. Me fui a casa directa, no disfruté ni de la Villa Olímpica. Creo que no estaba preparada para caerme. Si alguien me hubiera dicho: “Disfruta”… Si ahora me caigo, después de todo lo que sé, me lo hubiera tomado de otra manera.
En septiembre corrimos la contrarreloj del Campeonato del Mundo en Benidorm. Acabé el año agotada con 24.000 km. No fueron los resultados esperados, rescindieron las ayudas y no hubo beca para nosotras. En agosto del 1993 nos llamaron quince días antes para llevarnos a la prueba de contrarreloj por equipos del mundial de Oslo y después de haber entrenado todo el año sin mucha motivación tampoco salió bien.
En aquel momento me replanteé todo. Pensé en todo el esfuerzo que habíamos hecho hasta la Olimpiada de Barcelona. No había ayuda para continuar en el ciclismo y no tenía estudios. Ante aquella situación me matriculé en Magisterio de Educación Física. Dejé de entrenar, corrí a pie, hice bicicleta de montaña y engordé 10 kg. Me centré en los estudios.
Aunque en la Universidad quise pasar desapercibida, en Salamanca era una estrella, porque era la única deportista que había ido a unos Juegos Olímpicos entre los compañeros. La carrera era muy de deporte y sin quererlo sobresalía mucho.
En el año 1995 un día me llamó José Luis Algarra, que estaba de director de deportes de RFEC y yo lo había tenido de técnico en Castilla y León. Le dije que de volver a entrenar lo que me motivaría sería preparar la contrarreloj individual. Hasta el 1995 el Mundial se disputaba únicamente en contrarreloj por equipos, pero se incluía la modalidad individual y la verdad es que eso sí que me motivaba.
La verdad que la contrarreloj individual es impresionante. Es una auténtica lucha contra ti mismo, es un esfuerzo total que da una satisfacción tremenda. La contrarreloj es agónica, pero me encantaba. En el año 1996 hice el récord de la hora en Anoeta con la bici de un compañero de una talla 58: ya te mandaré una foto para que la veas.
Recuerdos tengo muchos. Recuerdo en especial mi primera carrera en Laredo. En la subida de 3 km ataqué de abajo y llegué arriba únicamente con 7 corredoras. Recuerdo el sentimiento de grandeza que aquello me dio.
En el Mundial de Japón de 1990 un famoso director deportivo nacional español en la recepción del hotel dijo una frase que no se me olvidará en la vida: “¡Qué bien que habían llevado a las chicas a hacer turismo a Japón!”. Nos dieron a las corredoras a elegir si llevar fisioterapeuta o mecánico al campeonato y elegimos fisio. No teníamos mecánico. Y no te creas que los mecánicos del equipo masculino nos ayudaron. Había muchísimo machismo y yo vivía cabreada con el mundo y lo cierto es que perdía mucha energía.
Yo luchaba pensando en las mujeres. Me hacía sentir muchísima impotencia todo aquello. Yo no reivindicaba para mí, reivindicaba para todas, porque aquello no me parecía justo.
Pero entre nosotras había compañerismo, éramos muy nobles, nos matábamos en la carretera, pero supimos ser compañeras. Lo cierto es que a día de hoy desgraciadamente no ha llegado la igualdad al deporte pero en muchos aspectos las cosas han mejorado y eso es gracias a vosotras. Estabais muy solas y abristeis el camino. Os une la historia del ciclismo y eso quedará ahí para siempre.
Me propuso correr la última Copa del Mundo de Grecia, clasificatoria para el Campeonato del Mundo. Había que hacer entre las tres primeras. Me concentré en Barcelona y quedé tercera en la prueba de Puntuación. Imagínate, con una bicicleta sin frenos ni nada y yo atacaba y atacaba hasta que me marchaba. En 97 fui al Campeonato del Mundo de Perth en pista y quedé segunda tras la mexicana. Entonces volví a tener una beca ADO. Eran muy buenas becas, de 5 o 6 millones de pesetas.
Y tras 10 años en el ciclismo, tras todas las idas y venidas, con 28 años llega tu gran triunfo. Eso era otra época de mi vida. Después de todo lo que había sufrido y entrenado años atrás, tenía mucho fondo. Con la selección de pista había trabajado todo específico: la velocidad y la potencia. Pasé todo el verano entrenando en Valencia, pero los fantasmas del pasado llegaron a mí en la última semana del descanso. La noche anterior vino a hablar conmigo José Manuel Moreno, que ya había sido campeón del mundo en Stuttgart y campeón olímpico en Barcelona.
Desde la salida hice un buen calentamiento que para mí, como buena fondista, era importante. Era más madura y la cabeza fue fundamental porque físicamente me sentía cansada. Arranqué y la mexicana me cogió, pero pensé que no me podía pasar como el año anterior que hice plata detrás de ella, así que volví a arrancar y gané la carrera. Tenía claro que tenía que morir. Desde que tenía 19 años sabía que tenía algo y lo saqué allí.
Seguí compitiendo también en carretera gracias a la beca. Me gustaba mucho la carretera y cometí un error: quise hacerlo todo, compaginar pista y carretera. Corrí varios Tours con España, uno con Joane, aunque las vueltas se me daban mal. ¡Al tercer día me quería morir! Me venían bien como preparación, porque cogía mucho fondo, pero eran muy duras. Los desplazamientos eran muy largos, comíamos mal. Me metí en un pozo.
En el 99 hice todo el calendario de pista y carretera, y a la Olimpiada de Sydney 2000 pensé que no llegaba. Hice séptima, diploma olímpico. Ese mismo año en el Campeonato del Mundo de Lisboa fui bronce en la contrarreloj individual. En 2002 me dediqué a la carretera, pero se me juntaron muchas cosas. A mi hermana le detectaron un cáncer y a mi padre también. Fueron tres años de muchísimo sufrimiento y fallecieron con un año de diferencia, ella con 49 años. Quería entrenar pero también quería estar con la familia. Estaba fatigada de luchar contra los “arcaicos” de la Federación y en 2003 ya quería dejarlo.
En 2004 aguanté para la Olimpiadas de Atenas. Fui seca, con 49 kg: estaba sin fuerzas. Todo el día de hospitales, comía mal. Fue una época muy dura para mí, la peor etapa de mi vida. Ese sufrimiento es mucho más que el de la bici. En 2005 en el Mundial de Madrid me retiré.
Mis hermanas vinieron siempre a los campeonatos y aprovechaban para hacer turismo. Éramos siete hermanos, cuatro chicas y tres chicos. Mi madre siempre me apoyó, me tapaba todo ¡Las madres siempre nos encubren todo! Mi primera bici la compramos entre mi madre y yo a escondidas. Con el dinero que tenía ahorrado para una moto para moverme desde el pueblo, fui con ella a comprar la bicicleta.
En 2005 retomé los estudios. Me había quedado con ganas de estudiar INEF y en el 92 no me pusieron facilidades para compaginarlo con el ciclismo porque los estudios eran presenciales y yo pasaba mucho tiempo fuera de casa. Pasaron varios años desde que yo había dejado de competir hasta que volví como directora al ciclismo y la verdad es que me costó adaptarme a las nuevas generaciones. Además tenía ya mi vida montada en Salamanca, por lo que mi paso fue breve.
Me hubiera gustado que la oportunidad habría llegado cuando me retiré, porque me hubiera gustado trasmitir mi experiencia a las chicas que llegaran detrás de mí: formar ciclistas. Cuando dejé de competir era muy rebelde y no me callaba nada. No interesaba una mujer así. Yo siempre he pensado que podría llevar una selección nacional. Cuando me llegó la oportunidad quizás era demasiado grande.
Me entristeció ver que muchas cosas no habían cambiado, que la diferencia era muy grande, en los premios por ejemplo. En definitiva no me gustó ver que todo seguía igual. Yo intenté transmitir a las ciclistas que hay que seguir luchando por lograr una igualdad porque el esfuerzo es el mismo para las mujeres. Las mujeres como tú dejan huella. Has dejado tras de ti un gran legado.
Me siguen llamando grupos de mujeres y participo en muchas cosas a favor de la igualdad, pero es cierto que estoy cansada. En 2006 conocí en Salamanca a quien hoy es mi pareja, Fran. ¿Qué cualidades debería tener, en tu opinión, una chica ciclista?
Que sea muy tenaz y perseverante porque, si está ahí, se da por hecho que talento tiene. Creo que hay que tener una capacidad de sacrificio y sufrimiento fuera de lo normal. Le diría que no hay que rendirse, que hay que caerte y levantarse. A trabajar en equipo. A respetar al rival.
Por último, Dori. Sí. Sin duda. Llevo doce años en la Vuelta a España y allí me veo reconocida y disfruto mucho con lo que hago. Soy conductora de coches de invitados: ¡fui la primera conductora en la Vuelta! Me da mucha alegría escuchar eso, Dori. Creo que mereces sentirte así después de todo.
Pues sigo montando en bici. Me gusta la gravel, aunque también corro a pie. Enganché a la bicicleta a Fran y montamos en la gravel, porque Salamanca es el paraíso terrenal para la gravel. Ha sido un placer de charla, Dori. Sinceramente, me ha encantado. Creo que hacen falta más mujeres como tú, ya no solo en el ciclismo sino en la vida: luchadora incansable, desde una pasión sin límites.
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