Descubriendo el Paraíso del Surf en Patos, Venezuela: Un Legado de Olas y Pasión

Para los amantes del surf, existen lugares que trascienden la simple práctica deportiva y se convierten en verdaderos santuarios donde la conexión con el mar y la pasión por las olas se entrelazan en una experiencia única. Uno de estos lugares es Patos, en Venezuela, un rincón donde el surf no es solo un deporte, sino un estilo de vida.

Un Encuentro con Derick Rey: Pasión y Legado en las Olas

La historia de Patos como destino de surf no puede contarse sin mencionar a Derick Rey, un venezolano que encontró en las olas su vocación y en España, su hogar. Su trayectoria es un testimonio de dedicación y amor por este deporte.

Derick llegó a España en el 98 con una tabla bajo el brazo y en busca de un futuro a la orilla del mar. Lo encontró en Patos, una pequeña localidad pontevedresa situada frente a las islas Cíes en la que ahora vive y da clases de surf en la escuela Prado Surf (cursos de perfeccionamiento, donde “todos los chavales están motivadísimos”) sin haber dejado de lado, ni mucho menos, la competición.

Desde los 11 años, cuando consiguió su primera tabla, Derick ha vivido todas las etapas del surf en las últimas cuatro décadas. El surf ha cambiado muchísimo desde finales de los 80 hasta ahora. Antes, incluso hasta el 2000, era un deporte más de habilidad que de esfuerzo. Los surfistas no hacíamos ningún entrenamiento físico, simplemente surfeábamos y ya está. Ahora son atletas. La tecnología, las correcciones en vídeo y el coaching han llevado el deporte muy arriba.

Para Derick, el surf siempre fue una válvula de escape. Lo bueno que tiene comparado con otros deportes es que es súper divertido. Estás todo el tiempo buscando mejorar esa maniobra, coger esa ola un poco más grande, superando tus límites. A diferencia de otros deportes, el proceso de llegar al objetivo en el surf es divertido.

Incluso en los días fríos y lluviosos de Galicia, Derick y sus alumnos se sumergen en el agua con entusiasmo. Ponerse el neopreno mojado puede ser un momento de masoquismo, pero una vez que entras al agua y pillas las dos primeras olas, se te olvida todo.

Lo que peor llevo es ver a mis alumnos desde la arena. Más que envidia, es saber que me voy a perder ese momento. En otros deportes no hay un momento mágico como en el surf, donde coinciden el viento, la marea, y el tamaño de la ola. Cuando están las olas perfectas y justo en ese momento tengo que trabajar me da rabia.

Derick tiene claro que no va a jugarse el pellejo por una sesión en el agua. La experiencia, una vez más, aparece como protagonista en este tipo de decisiones: “Te enseña cuándo debes entrar y cuándo no. Si las condiciones son peligrosas o no tienes el nivel suficiente, es mejor buscar un spot alternativo, una playa con menos corrientes o menos peligrosa. No todas las olas son para todos. Lo primero que hago al levantarme es revisar el parte meteorológico y lo hago 20 o 30 veces al día. Veo una playa, luego otra y otra… hasta encontrar la mejor”.

Aunque lleve muchos años surfeando y lo haga bien, hay sitios donde no me meto porque las olas son demasiado peligrosas. No tiene sentido arriesgarse a hacerse daño. Eso lo valoro mucho mejor ahora que cuando tenía 20 años.

Remar y ponerte de pie con un delfín saltando delante de ti en la ola es una experiencia mágica… aunque impacta ver un animal de tres metros aparecer de repente. Son inofensivos, aunque son más grandes y más negros que los que ves en los parques acuáticos e impacta la primera vez que te los cruzas”.

Pasar olas: el pato | Surf

Derick Rey, durante una competición de surf.

Derick, quizá para compensar todo lo escrito anteriormente, no duda en afirmar que “el surf es el deporte más difícil que existe”. Ahí queda eso. Pero con una explicación: “Es un deporte acrobático, donde haces maniobras en el aire con rotaciones, y las condiciones están en continuo cambio. No puedes practicar como lo harías en un skatepark, donde repites la misma maniobra en la misma rampa, o en un campo de fútbol. En el agua, no hay dos olas iguales. Cada ola es una oportunidad única que debes aprovechar al máximo”.

“Mi consejo más básico para alguien que quiera aprender a surfear es que se apunte a una escuela porque aprender por libre te llevará muchísimo tiempo. Lo digo por experiencia, porque cuando yo aprendí a surfear no había escuelas, nadie te enseñaba. En el surf, lograr que alguien coja una ola antes de que rompa, se ponga de pie y la baje, no sucede en un día y muy rara vez se logra en una semana, pero todos disfrutan desde el principio”, sentencia.

Se puede empezar a cualquier edad, siempre y cuando haya ganas y tengas claro el objetivo. “He enseñado a niños de seis años y a hombres de 60. Es más fácil con los niños, pero todos aprenden. Les lleva más tiempo, pero lo consiguen, se ponen de pie en la tabla y sienten las sensaciones del surfing”, explica un Derick al que no podíamos dejar escapar sin darnos una recomendación, la mejor playa para surfear en España. Él tira para casa: “Para mí la mejor playa es la de Patos, que es donde vivo y surfeo. He estado en playas increíbles, como en Maldivas, pero como mi casa, con mis olas y mi gente, no hay nada igual”.

tags: #motocross #los #patos