Chile, un país de contrastes geográficos y naturales, ofrece oportunidades únicas para quienes buscan aventuras al aire libre. Desde las imponentes montañas de la Patagonia hasta el árido Desierto de Atacama, el territorio chileno es un paraíso para los amantes del ciclismo y el camping.

Vista panorámica de Arica, Chile.
Rutas de Cicloturismo en Chile
¿Estás listo para la aventura? Iniciaremos nuestro recorrido pedaleando por la región de Arica para conocer una de las rutas de cicloturismo que hay en Chile. Puedes comenzar tu travesía en la playa Chinchorro para llegar al Humedal de la desembocadura del río San José donde recorrerás 6 km de hermosos paisajes y vegetación, acompañado de llamativas aves hasta llegar al santuario donde viven las aves migratorias.
Continuando en la zona norte del país, llegamos a la región de Atacama, donde podrás montarte en tu bici para recorrer la Quebrada de Pinte hasta San Félix. En estos 41 km. También puedes ir desde La Serena hasta Cerro Grande, lugar donde podrás tener una gran vista de toda la ciudad.
En la región de Valparaíso podrás encontrar una gran cantidad de rutas de cicloturismo que recorren el borde costero de la ciudad de Valparaíso. Otra ruta que puedes explorar es recorrer el borde costero de Quintero para recorrer 6 km.
Un destino imperdible para los fanáticos de la bicicleta es la ruta del Ácido en la región de O’Higgins, el cual comienza en el enlace Olivar de la autopista del Maipo y finaliza en Coya. Otras rutas que valen la pena conocer en esta región son las ruta de las viñas, donde podrás pedalear por valles llenos de viñedos y senderos rodeado de tranques y corredores por los cuales transitan animales silvestres como el zorro chileno y aves típicas de la zona.
A tres horas de Santiago en el límite con la región del Maule se esconden hermosos pueblos coloniales detenidos en el tiempo entre los que se encuentran Santa Cruz, Lolol, Paredones y la costa de Bucalemu. A 80 km En la gran ciudad de Concepción encontrarás buenísimas rutas para recorrer en bicicleta.
Una aventura entretenida donde conocerás muchos lugares que te cautivarán es recorrer con tu bicicleta la ciclovía ubicada entre las localidades de Manzanar y Malalcahuello, en la región de la Araucanía, a 18 km. Aquí podrás pistear solo, con amigos o familia 24 km, partiendo en la antigua estación de trenes para pasar por atractivos túneles, escoriales volcánicos y bosques que te entregará esta ruta de baja dificultad. Durante el trayecto podrás disfrutar de un hermoso paisaje acompañado del volcán Lonquimay y del río Cautín.
Llegando a nuestro último destino pedaleando por las rutas de cicloturismo que hay en Chile, nos encontramos en la región de Los Ríos donde podrás recorrer la zona de dos maneras.
Apoyo al Ciclismo en Arica
Una verdadera constelación de estrellas del ciclismo ariqueño se reunió para agradecer el apoyo que han recibido de parte del alcalde Orlando Vargas y del gobernador regional Diego Paco. Los campeones del Panamericano de Mountain Bike disputado este año en el valle de Azapa destacaron la importancia que tienen la Municipalidad de Arica y el Gobierno Regional para financiar una de las disciplinas deportivas más difíciles de financiar.
Harry Aguirre, medalla de oro en el Panamericano Arica 2025 en la categoría Master “A”, conoció al alcalde Orlando Vargas en la “Cicletada” de la radio Puerta Norte que era organizada por el propio jefe comunal.
La campeona del mundo Daniela Carrera, que en el Panamericano de Mountain Bike corrido en Arica ganó medalla de plata en categoría Elite profesional, también puso de relieve el trabajo desarrollado por el alcalde Vargas. “Siempre don Orlando se ha destacado por apoyar la práctica del deporte. Valora mucho el trabajo que realizamos los deportistas ariqueños.
¡Prepare sus bicicletas y su espíritu aventurero! La Race XCM Arica UCI 2025 le invita a vivir una experiencia inolvidable en la maravillosa ciudad de Arica, Chile. Conocida como la ciudad de la eterna primavera, Arica será el escenario de este evento ciclístico internacional de sustentabilidad, donde la adrenalina y la belleza natural se entrelazan en un recorrido de tres etapas.
Durante la Race XCM, no solo enfrentará nuevos retos en su bicicleta, sino que también tendrá la oportunidad de sumergirse en la rica cultura local y disfrutar de la calidez de su gente. A lo largo del recorrido, podrá admirar las impresionantes momias chinchorros, las más antiguas del mundo, con más de 8000 años de historia.
Iván tiene 10 años, vive en Arica y es un fanático del ciclismo de ruta. Entrena todos los días, compite a nivel nacional e internacional con niños incluso mayores que él, y sueña con representar a Chile y llegar a ser el mejor ciclista del mundo.
"Aspiro a ser el Campeón del Mundo de Contrarreloj" Entrevista a Iván Romeo
Mónica González: Una Historia de Inspiración en Dos Ruedas
Esta es (una parte de) la historia de una mujer que a los 22 años decidió comprarse una bicicleta -sin saber andar- y ese mismo año llegó pedaleando de Santiago al Santuario de Lo Vásquez. Actualmente, Mónica González tiene 34 años y reside en Santiago de Chile, pero estuvo 22 días viviendo en la ruta.
A diferencia de muchos ciclistas, Mona no aprendió a andar en bicicleta cuando era niña con esa bicicleta prestada del hermano, ni tampoco estaba su mamá o su papá tras ella gritándole que ya logró sacar las rueditas chicas. Mona escapa de todo cliché.
Todo comenzó con una vida nómade. Por el trabajo de sus padres, vivió en diferentes ciudades desde niña. Pero un cruce con una ciclista feliz en Santiago marcó su destino: “Empecé a notar a los ciclistas. Yo también quiero estar así”, se dijo. Y pese a nunca haber pedaleado, rompió el chanchito, partió al barrio San Diego y compró una bici de paseo para ir a la universidad.
Aprendió sola a pedalear en la explanada del Parque O’Higgins. Nadie le enseñó. Su trayecto habitual a los estudios duraba sólo minutos, pero Mona pasaba horas arriba de la bicicleta antes de volver a la casa. Se le hacía de noche sólo rodando por la ciudad y pronto comenzó a buscar nuevos horizontes. “El cuerpo me lo pedía”, argumenta.
“Fue una muy bonita decisión. Descubrí una nueva independencia, por así decirlo. Era yo la que me llevaba a diferentes lugares y más rápido, sin tanta gente alrededor. Influyó mucho ese primer encuentro con la ciclista feliz”, recuerda Mona.
Así pasaron algunos meses y consiguió prestada una MTB -algo pesada pero con cambios- que le permitió ir en grupo hasta Pichidangui, hasta que un 8 de diciembre, apenas con lo puesto, mil pesos en el bolsillo y sin saber muy bien a dónde iba, unirse a un grupo que iba en bicicleta hasta el Santuario de Lo Vásquez. Todo el mismo año que aprendió a usar la bicicleta.
“No usaba casco y tampoco sabía usar bien los cambios, así que la primera cuesta la subí caminando”, recordó en medio de risas. “Cuando empezó el frío y no tenía con qué abrigarme, empecé a preocuparme, pero me las arreglé como pude y seguí pedaleando hacia Lo Vásquez. No sabía qué estaba haciendo. Aprendí a la mala”. Ese día se dio cuenta de que era capaz de llegar de una ciudad a otra de forma autosuficiente y entonces no hubo vuelta atrás: llevaba el ultraciclismo en las venas.
El Desafío de las Brevet y un Viaje Inesperado a Francia
“Siempre estuve ligada al atletismo y al alto rendimiento, pero me aburrí de competir. Descubrí que en la bicicleta podía hacer deporte y disfrutarlo más, vivir el momento sin preocuparme del resultado”, explica.
Y así, entre una bicicleta prestada y otra por trueque, el 2019 comenzó con las Brevet, pero al estilo Mona: no pudo ir a la de 200 km, así que se inscribió en una de 400 km. Llegó fuera de tiempo, pero la completó. “Mi celular no tenía batería, entonces no marqué todos los puntos de control, tampoco sabía comer para una actividad así, ni dormir las siestas cortas que hacen normalmente. Tampoco uso calas o acolchado. Compré algunas cosas antes y llegué con las puras ganas”, comenta. “Los otros ciclistas me miraban como una loca perdida… Y bueno, perdida llegué hasta Francia”, se ríe.
Así llegó a la Brevet de París-Brest-París a probar piernas, hasta que estando lejos, se sintió lejana y llamada por el desierto. Y hoy nos encontramos conversando en Puerto Varas tras hacer un viaje desde Arica, en el extremo norte del país, recorriendo más de 3 mil kilómetros a pura energía humana.

El imponente Desierto de Atacama, un desafío para cualquier ciclista.
El Paso por el Desierto: Miedos y Revelaciones
De ese pensamiento fugaz que surgió en Francia, Mona se entusiasmó a preparar el viaje por el desierto, pero en Santiago se dio cuenta que necesitaba más, y siguió al sur. “Al principio me daba miedo el desierto, ir sola a un lugar que no conocía. Luego compré los pasajes a Arica y ya no había vuelta”, cuenta.
“Aterricé en Arica, saqué mi bicicleta del aeropuerto y pensé ‘¿Y ahora qué? ¿Dónde duermo? ¿Por dónde parto?’ Me fui a la vida”, recuerda. “Todas las cosas que he hecho son un poco así, como si una parte de mí supiera que lo voy a lograr, que todo va a salir bien”, relata.
“Que pase lo que tenga que pasar”, es su lema. Mantenerse abierta a que le pasen cosas buenas y -pese al miedo- a que le pasen cosas malas, explica. “Es la paga”, sentencia.
No obstante, cercano al río Cachapoal, nunca pensó que iba a encontrarse con los “caminantes”. Mona inocentemente pensaba que eran peregrinos o comunidades indígenas, pero la verdad es que los caminantes eran “prófugos, narcos, delincuentes que se meten ahí porque no hay señal”. “Los vi a los ojos. Nunca había pedaleado tan rápido y sin mirar atrás”, recuerda.
En el desierto hay lugares inhóspitos para la vida humana y Mona pudo vivirlo en carne propia. “De Arica a Iquique sufrí mucho. ‘No voy a poder salir de acá’, pensaba”, mientras, calculaba salir de ahí a fin de año, con esa sensación que hasta hoy le da escalofríos. “Aquí me puedo morir”, era su pensamiento intrusivo más frecuente, como cuando se quedó sin comida y agua en una cuesta que la encontró de noche. La noche más larga que recuerda, donde se mojaba los labios con toallas húmedas para no perder hidratación.
“Una vez en la cima apagué las luces. Era un punto en la inmensidad”, reflexiona. Cuenta emocionada que abrazó fuerte a la primera persona que vio. “La señora me invitó a pasar para lavarme y yo no lo podía creer. Allí bajé mis expectativas. Me sentía tan pequeña”. Y agrega: “una parte de mí quedó en el desierto”.
El Relevo del Amor: Una Red de Apoyo Inesperada
Cuando llegó a Iquique, un amigo la contactó con una agrupación de mujeres que la recibieron en una cadena de relevos para acompañarla durante todo su trayecto por el norte. “El relevo del amor”, le pusieron. Le dieron ánimos para seguir pedaleando y se contactaron para que siempre la recibiera alguien en el próximo lugar hasta Copiapó. “No te vamos a dejar sola”, le recalcaron.
“Me esperaban con ducha, cama, comida, conversaciones. Me llenaban de cariño. Eso me impulsó a terminar el desafío que al principio yo pensaba hacer sola”. Las chicas no sólo la ayudaron a trazar una ruta segura y realista, sino que además entendían sus miedos, alegrías y sus emociones más profundas. “Estoy sufriendo ¿y qué tiene que esté sufriendo? Tengo miedo y lo voy a hacer con miedo. Lo estoy haciendo por todas”, y confiesa que tiene ganas de volver y no perder contacto con esa red de apoyo.
"No lo había pensado antes, pero es una forma de activismo", recalca. "La gente no me creía que venía pedaleando desde Arica y que mi destino era Puerto Montt, pero sobretodo no me creían que andaba sola". Afirma que en los libros de historia siempre hay hombres logrando hazañas, pero "las niñas del mañana ya no van a encontrar raro que las mujeres hagamos cosas increíbles".
El Tiempo del Sur y una Reflexión Final
“Yo tengo algo pendiente en el desierto. Aún me cuesta superar eso. Pero al llegar a La Araucanía me volví a deslumbrar con otra belleza. ‘Llegué al sur’, me decía a mí misma. Y en Puerto Montt miraba el mar y podía ver ese infinito que también me llamaba en el norte”, relata.
“De repente el reloj volvió a aparecer en mí. Tal vez me apuré mucho y dejé atrás lugares que merecían más tiempo”. Cuando faltaban 400 kilómetros para llegar a Puerto Montt se dio cuenta que aún tenía días a su favor, de su objetivo principal de 30. Aprendió a pedalear a los 22 años y recorrió casi todo Chile en 22 días.
Mona reflexiona sobre sus sensaciones antes y después del viaje: “Antes pensaba en el desierto y me daba miedo. Hoy me da paz, me contiene. Soy tan pequeña pero fui parte de eso. Está bien que haya algo más grande que nosotros”.
Finalmente, con miles de kilómetros, sentimientos, experiencias renovadoras y paisajes en su interior, un consejo que Mónica elige dar a otros cicloviajeros es “confía en tu cuerpo, con calma y siente el impulso.
Destinos Imperdibles para Ciclismo y Camping en Chile
Si planeas lanzarte a la aventura, cuenta con el equipamiento adecuado es clave.
- Parque Nacional Torres del Paine (Región de Magallanes): Considerado una de las octavas maravillas del mundo, ofrece montañas escarpadas, glaciares milenarios y lagos de un azul intenso. Fundamental contar con equipo adecuado, como carpas resistentes al viento y bicicletas en todo terreno.
- Valle del Elqui (Región de Coquimbo): Un oasis en el medio del semi árido norte, famoso por sus cielos despejados y su ambiente tranquilo. Ideal para combinar ciclismo recreativo con descanso.
- Parque Nacional Conguillío (Región de La Araucanía): Hogar de majestuosos bosques de araucarias, lagos cristalinos y el imponente volcán Llaima. Los campings están diseñados para una experiencia segura en plena naturaleza.
- Carretera Austral (Región de Aysén y Los Lagos): Una ruta emblemática de más de 1.200 kilómetros, un desafío para ciclistas debido a sus caminos sinuosos y paisajes remotos. Es fundamental contar con una carpa de buena calidad y provisiones suficientes.
- Reserva Nacional Altos de Lircay (Región del Maule): Perfecta para combinar senderismo, ciclismo y camping en un entorno de montaña. Cuenta con zonas habilitadas para disfrutar de la tranquilidad de la naturaleza.
- Desierto de Atacama (Región de Antofagasta): Ofrece paisajes surrealistas y rutas desafiantes como el Valle de la Luna y el Valle de la Muerte. Requiere preparación especial, incluyendo una carpa que soporte temperaturas extremas y suficiente agua.
- Lago Llanquihue (Región de Los Lagos): Uno de los destinos más visitados para actividades al aire libre, con instalaciones cómodas y seguras para descansar luego de una jornada de pedaleo.
Chile es un país que invita a la aventura y a la conexión con la naturaleza. Con destinos que van desde montañas majestuosas hasta paisajes áridos y lagos serenos, las opciones para el ciclismo y el camping son inagotables. Equípate con implementos de calidad, planifica tu ruta y prepárate para explorar algunos de los rincones más hermosos de Chile de manera segura y emocionante.