Diarios de Motocicleta: Un Viaje Transformador a Través de América Latina

Diarios de motocicleta (2004) del realizador brasileño Walter Salles, protagonizado por Gael García Bernal, es una película que narra un viaje de descubrimiento y transformación. El guión, adaptado por el dramaturgo puertorriqueño José Rivera, se basa en Notas de viaje de Ernesto Guevara y Con el Che por Sudamérica de Alberto Granado.

La película pertenece al subgénero de la road movie, donde el viaje no es solo un desplazamiento geográfico, sino también un proceso de formación personal. En este contexto, la película se convierte en un Bildungsreise cinematográfico, mostrando la supuesta creación del héroe que sería conocido como Che Guevara.

El Viaje como Descubrimiento

El viaje es un motivo y una estructura novelesca, implicando la organización del material narrativo en una textura fundamentalmente episódica. Ernesto Guevara, con la voz de Gael García Bernal, en el filme, explica: “El plan: recorrer ocho mil kilómetros en cuatro meses; el método: la improvisación; objetivo: explorar el continente latinoamericano que sólo conocemos por los libros”.

La idea de la movilidad es inherente a la historia del cine. Desde los hermanos Lumière, la noción de viaje puede ser fluvial, terrestre o marítimo. En Diarios de motocicleta, el viaje se convierte en el descubrimiento del Otro y en la formación del futuro héroe.

George E. Gingras propone una tipología que abarca la travesía épica, el viaje alegórico o simbólico, el viaje de peregrinación, el viaje de descubrimiento, el viaje de búsqueda y el Bildungsreise o viaje de formación. En términos cinematográficos, estamos hablando de una road movie.

El Contexto Latinoamericano

En el caso del cine latinoamericano, tenemos títulos como Qué tan lejos (2006) de Tania Hermida (Ecuador), Y tu mamá también (2004) de Alfonso Cuarón (México), Caballos salvajes (1995) de Marcelo Piñeyro (Argentina), Guantanamera (1995) de Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío (Cuba), La estrategia del caracol (1993) de Sergio Cabrera, La nación clandestina (1989) de Jorge Sanijnés (Bolivia), Todas las azafatas van al cielo (2002) de Daniel Burman (Chile), entre otras.

El director Walter Salles (Río de Janeiro, 1952), quien dirigió en el 2012 una adaptación de la novela de En el camino de Kerouac, se formó en la tradición de las road movies de una nación que ya tenía títulos como Bye Bye Brasil (1979) de Caca Diegues que nos remite a una serie de aventuras de unos artistas que recorren las carreteras del país e Iracema, uma tranza amazónica (1975) de Jorge Bodansky, un docufic (mezcla de ficción y documental) que nos muestra el viaje de una joven indígena que se prostituye en un Amazonas diferente del discurso oficial de esos años de dictadura militar.

La Transformación de Ernesto Guevara

La película de Salles, Diarios de motocicleta, se basa en Notas de viaje del argentino que será conocido como Che. Los viajeros son Ernesto Guevara de 23 años y su amigo Alberto Granado de 29. Ambos emprenden un viaje en una motocicleta Norton de 500 cc, apodada por sus tripulantes como la Poderosa, por Sudamérica.

La voz en off de Ernesto lo explica mientras Alberto va marcando el trayecto en un mapa: “Desde Buenos Aires hasta la Patagonia y después a Chile a seis mil metros de altura por la columna vertebral de los Andes hasta Macchu Picchu. Destino final: la península de Guajira en el extremo norte del continente”. Al pasar por Perú se detienen en San Pablo y avanzan posteriormente hasta Venezuela después de una breve transición por Colombia.

La escala más importante y que va a ser un hito en la vida del joven Guevara de La Serna es el leprosario de San Pablo en Perú, cerca de Iquitos, donde tendrá contacto con leprosos marginados “al otro lado del río”. La lepra, tanto en los diarios como en el filme, es una metáfora de la pobreza de Latinoamérica, el abandono y la marginalidad.

La Música de Gustavo Santaolalla

La música de Diarios de Motocicleta es producto del trabajo de Gustavo Santaolalla. Compositor argentino radicado en Hollywood, nos dio a conocer su talento, principalmente, con su disco Ronroco en 1998.

En el tracklist de Ronroco pueden encontrar 2 de las canciones que marcan el soundtrack de Diarios de Motocicleta. Una de ellas es la inolvidable “De Ushuaia a la Quiaca”, que aparece casi al final de la película y antes de los créditos, mostrándonos la cara de un pueblo latinoamericano empobrecido y abusado. La otra es “Jardín”, con un contenido que se asemeja más al código musical de nuestros pueblos originarios.

La banda sonora de Diarios de motocicleta es un elemento significativo a lo largo de la ruta. Los sonidos de instrumentos de viento, cuerda y percusión, predominantes en el continente, trasladan al espectador de forma inmediata a las entrañas del lugar.

El Impacto de la Película

Diarios de Motocicleta es una película que pasó a la historia. A los latinos les dio mucho sentido de pertenencia, mientras que en el resto del mundo fue una especie de redención de la vilipendiada figura del Che.

El director consigue trasladar al espectador a través de ese viaje haciendo uso de planos generales, que sirven para localizar y presentar cada una de las paradas, y también mediante paneos y travelling, que aportan el carácter dinámico del filme. La película supone un viaje emocional para el espectador.

Así, pues, si la historia nos ha regalado diferentes versiones de la figura del Che, Walter Salles prefiere mostrar la persona que hubo antes del mito y su transformación.

Tabla de Lugares Recorridos en "Diarios de Motocicleta"

Lugar Descripción
Buenos Aires, Argentina Punto de partida del viaje.
Patagonia, Argentina Región austral con paisajes vastos y poco poblados.
Chile Cruce de los Andes y contacto con la realidad minera.
Machu Picchu, Perú Ruinas incas que inspiran reflexiones sobre la historia y la conquista.
Leprosario de San Pablo, Perú Lugar clave donde Guevara se enfrenta a la pobreza y la marginalidad.
Venezuela Destino final del viaje y separación de los compañeros.

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