Charla de Preparación para una Carrera de Ciclismo: Consejos Esenciales

Para bien y para mal, la condición humana tiene como uno de sus rasgos más característicos al inconformismo, ese instinto que sobrepasa al acto de supervivencia y busca siempre algo más. Ese espíritu inédito en el reino animal, que corre siempre la vara un poco más alta, es el que nos llevó a curar enfermedades y viajar a la luna, pero también a masacres espantosas y a la despiadada destrucción de ecosistemas completos.

Pero en esta ocasión nos centraremos en algo bueno de la insatisfacción constante. O más bien en algo inofensivo, aunque para algunos extremo y no para pocos un asunto desquiciado: el ciclismo de ultradistancia.

¿Cómo alguien que usa su bicicleta como medio de transporte en la ciudad, o como una actividad física en su tiempo libre, de pronto decide que diez, que veinte, que cincuenta kilómetros al día no son suficientes? ¿Qué pasa por la cabeza y las piernas de quien se aventura de pronto, sin más premio que el superarse a sí mismo, a pedalear más de cien kilómetros en una sola jornada?

Eso es el ciclismo de ultradistancia, una actividad muy común en Europa y que en Chile, durante los últimos años, ha crecido con una rapidez parecida a la del pedaleo de sus cultores: no tan acelerada pero muy constante. Como otras actividades exigentes, para realizarla no es suficiente la voluntad; se necesita seguir un proceso, entrenar seguido y tener un equipamiento mínimo que permita que el largo viaje sea un disfrute y no una tortura.

“Se requiere de bastante preparación física, hay que ser metódico y constante, pero es bonito porque, aunque no lo parezca, las metas no son tan difíciles de alcanzar”, dice Alfredo Irarrázaval, monitor del CicloClub y campeón de la prueba Across Andes 2021 en categoría duplas mixtas. Allí consiguió cruzar 1.100 km (¡mil cien kilómetros!) en apenas tres días. “Pero hay que tener mucha disciplina y perseverancia”, agrega. Y también algunas cosas más.

Preparación Física: La Base del Éxito

No es necesario convertirse en un atleta de alto rendimiento pero sí es requisito mantener una condición física mínima. “Además de las piernas, es muy importante trabajar el core”, aconseja el monitor de CicloClub, “eso es lo que te da firmeza”. Recomienda destinar 30 minutos de ejercicio un par de veces a la semana, donde se incluyan flexiones, abdominales y elongaciones. “Tampoco es volverse loco: por ejemplo, tres series de 25 abdominales fáciles es suficiente”.

Timothy Ruedlinger es otro ciclista de ultradistancia, un hombre que no concibe la realidad abajo de su bicicleta. Basado en su experiencia, da por sentado que una persona que hace semanalmente unos 150 km semanales en bicicleta -ya sea por deporte o como medio de transporte- es capaz de hacer esa misma distancia en un solo día.

“Es un cálculo que normalmente no falla”, dice. ¿Qué pasa con alguien que pedalea menos? “Mejor que vaya subiendo sus distancias de a poco”, aconseja. Para Irarrázaval, no se saca nada con apurar el proceso: “el error más grande que puedo cometer es de la noche a la mañana pedalear 100 km. Podemos quedar tan destrozados que nos terminará desmotivando”.

Él propone que si alguien hace 20 km un día y se siente bien, a la siguiente oportunidad intente 30, “pero no pedalear hasta terminar muerto. La idea es bajarse de la bici con la misma pulsación que uno tenía cuando se subió. Quedarse con la sensación de que se pudo haber pedaleado más”.

Planificación: La Ruta Hacia el Éxito

Lo normal es que estos largos recorridos se hagan por carreteras, caminos rurales o vías secundarias, muchos de ellos sin servicios ni personas en varios kilómetros a la redonda. Si bien los accidentes no abundan -los ciclistas suelen ser experimentados y por lo tanto mantienen sus bicicletas en buenas condiciones-, sí hay riesgos de quedar botado en el medio de la nada.

Para reducir al mínimo estas posibilidades, lo mejor es no improvisar la ruta -el camino, en este caso, no se hace al andar- y tenerla bien planificada con días de anticipación. Más que fijarse en el destino, lo que hace Ruedlinger es pensar en el recorrido: cuánta altura y distancia tendrá, si será en asfalto o en tierra, por carreteras concurridas o vías locales. “Eso lo veo en Google Maps: pongo el lugar al que pienso llegar y ahí puedo ver todas las rutas posibles”.

Planificar la ruta es esencial para una carrera de ciclismo exitosa.

Nunca será una mala idea salir con alguien que ya sepa lo que es pedalear largas distancias o, mejor aún, que ya haya realizado ese recorrido antes. Así será más fácil hacer algo muy importante: definir cuáles serán las paradas y los puntos de alimentación, además de saber dónde hay lugar para comprar y abastecerse en el camino.

Es lo que en la jerga se conoce como puntos de control. Se suelen establecer en lugares donde uno pueda parar con seguridad y espacio, sentarse si es posible, y comprar algo para comer o beber. “Se ponen cada 35 o 45 km, dependiendo de la distancia total”, dice Ruedlinger. Sirven para descansar pero también para tener una estrategia de pedaleo, marcar objetivos y ayudar a la cabeza a cumplirlos.

Alimentación: El Combustible del Ciclista

También forma parte de la planificación, pero no hay que subestimar su importancia. Como esto se trata de pedalear y pedalear y pedalear sin parar durante varias horas -casi todo el día en algunos casos-, es realmente vital estar dándole al cuerpo la energía que necesita para realizar este enorme esfuerzo.

“Así como un auto sin bencina no anda, un ciclista sin comida no pedalea”, lo resume Irarrázaval. “Si vas a pedalear largo, tendrás que comer largo; y si una persona normal quema 400 calorías por hora pedaleando, entonces tendrás que saber consumirlas. Sino, te viene la pájara”.

Los dos ciclistas celebran al plátano como el alimento estrella, ya que en una rápida digestión aporta mucha energía y minerales. “No llevar dos, eso sí, porque se ponen negros”, sugiere Timothy Ruedlinger. También frutos secos como el maní salado, las nueces y las pasas, que tienen azúcar, sal y ácidos grasos, el combustible perfecto para el pedaleo.

Pero tampoco hay que ser talibán de la dieta saludable: los frugelés son muy útiles para dar shots de glucosa, al igual que otras golosinas como el mantecol o los snickers. “Son calorías vacías, pero se absorben rápidamente y se quemarán altiro”, dice Ruedlinger. Si el viaje tomará buena parte del día, entonces hay que destinar una parada a almorzar, donde conviene comprar sándwiches, empanadas o alimentos que aporten calorías y proteínas que se digieran rápidamente.

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Equipamiento: Herramientas para el Éxito

Tan importante como la propia salud es el estado de la bicicleta. Debe estar ajustada, con la cadena engrasada, las ruedas alineadas, los frenos en su punto y todas sus partes bien apretadas. Este chequeo, por supuesto, debe realizarse el día anterior; en la mañana no pueden haber dudas ni tiempo que perder en reparaciones.

Por muy impecable que esté la bici, es necesario llevar algunos implementos de emergencia. Por ejemplo, un par de cámaras de repuesto y un desmontadores para cambiarlas. “Normalmente no pasa nada, pero por alguna razón cuando pinchas una vez, pinchas dos veces”, cuenta Irarrázaval.

Él además recomienda llevar unos parches, por si la mala estrella se posa sobre nosotros. Los mejores para casos de emergencia, dice, son los Weldtite autoadhesivos, donde solo se requiere identificar el pinchazo y pegar el parche.

Parches autoadhesivos Weldtite.

Pero de nada sirve andar con cámaras de respuesto o parches si no se tiene un bombín que pueda volver a inflar las ruedas. “La idea es que levante 120 libras (PSI) por lo menos”, apunta Irarrázaval. Su predilecto es uno de la reconocida marca Blackburn.

El riesgo de pinchar siempre va a estar, pero para reducirlo al máximo Ruedlinger aconseja usar cintas antipinchazos, las que se ubican dentro de los neumáticos y protegen las cámaras de golpes, hoyos o elementos filosos que puedan aparecer en el camino.

El principal elemento de seguridad para un ciclista son sus luces. Hacerse visible, como ya hemos dicho en otros artículos, es lo más importante, y más aún en carreteras o caminos donde hay vehículos pesados o que van a mayor velocidad. Lo mínimo, para el subcampeón del Patagonia Ultra Bike, es que éstas tengan unos 200 lúmenes, tanto la trasera como la delantera.

Aunque la oferta en el mercado es amplia, con productos muy económicos, Alfredo Irarrázaval dice que en seguridad “lo bueno, bonito y barato no existe”. Por lo tanto, aunque sean algo caras, conviene invertir en unas luces seguras, que iluminen bien y que sean recargables, para contaminar menos y asegurarse de que siempre prendan. “Ahí Knog es la marca referente”, dice.

Si la idea es andar de noche y por caminos poco iluminados, será necesario contar con un potente foco delantero (con más de 600 lúmenes), que no solo ayude a ser visto sino que también pueda dar luz de las condiciones de la ruta. Ahí Irarrázaval sugiere la marca Specialized, de la cual él es usuario.

¿Calzado de ciclista? No es imprescindible para partir, dicen ambos. “Hay gente que con zapatillas de tenis hace 150 kilómetros sin problemas”, cuenta Alfredo Irarrázaval. Con el tiempo, eso sí, se harán necesarios para optimizar energía y mejorar el rendimiento. “Se va a notar en las subidas, porque con el zapato de ciclismo haces la fuerza en 360 grados, tanto al levantar como al bajar el pie. Es un pedaleo más eficiente”, explica Ruedlinger.

Lo que sí hay que llevar son al menos dos caramañolas -botellas de bicicleta-, llenas cada una con bebidas rehidratantes, tanto industriales como caseras. Esta última se puede hacer con agua, una pizca de sal, jugo de limón y endulzante. No es sabroso pero sí reponedor. La receta de Irarrázaval también incluye una puntita de cucharadita de bicarbonato.

Por último, para pedalear por muchas horas se requiere de una protección específica para el trasero, la parte del cuerpo más damnificada ante tamaño esfuerzo. Sí, ir con shorts de fútbol es posible, pero la única garantía será que se te subirá por la pierna o que se plegará en espacios incómodos, sacándote del estado zen que se requiere para cruzar todos esos kilómetros.

Para eso se necesita un culotte, que es como se conoce a las calzas que vienen con una amortiguación en esa zona. Partir con unas económicas, como las Decathlon, no es una mala idea.

Consejos Adicionales para una Cicletada Exitosa

Si es tu primera vez, mejor hacer la ruta acompañado y mantener un ritmo que les ayude a no perderse entre tamaña multitud. “Si se separan, no se encuentran más”, asegura Don Bici. Por eso es importante, también, planificar algunas paradas para recobrar el aire, reagruparse y aprovechar de comer e hidratarse. Aunque nada de detenerse por mucho tiempo, pues “el cuerpo se enfría”.

La inexperiencia lleva a cometer errores “de principiante”. El más común, dice Don Bici, es no dosificar la energía, comenzar pedaleando como si fuera el Tour de Francia, y llegar a medio camino agotados. Ruedlinger dice que esto es particularmente crítico en los tramos de entrada a los túneles, en los que la pendiente se inclina hacia el ascenso. “Tomándolo con calma y cada uno a su ritmo, se logra con creces. Hay que tener paciencia en las subidas”, dice.

Una alimentación inapropiada es otro error común entre principiantes, y uno sumamente perjudicial para los objetivos. “A veces, la emoción de ir rápido te hace olvidar beber y comer arriba de la bici; cuando te das cuenta ya es muy tarde, y te sientes débil”, dice Ruedlinger. Su consejo es que, en esta última semana, no comas menos de tres veces al día y hacerlo con doble ración en la que predominen proteínas y carbohidratos.

A medida que te acercas a la costa, el clima se vuelve más frío y ventoso. Quienes han experimentado la cicletada, sostienen que la salida de los túneles y la madrugada en Casablanca son particularmente complejas. “Es algo que la primera vez subestimamos y no nos preparamos lo suficiente”, confiesa Carmen Muñoz.

“Ideal vestirse con una primera capa y encima un cortaviento, también aconsejamos llevar una bandana para abrigar el cuello, boca y nariz. Y unos guantes largos, que te protegerán tanto de las bajas temperaturas como de una posible caída”, agrega.

Otra prenda que ayudará a la comodidad es la calza de ciclismo. “Puede ser extraño al principio, pero es una buena decisión”, dice Don Bici. “La ropa normal genera rozaduras que dañan la piel. De hecho, el dato que no todos saben es que la calza de ciclismo se usa sin ropa interior”, agrega. Una polera de recambio, también, es una buena idea para la mañana siguiente.

Es imprescindible tener un bombín, una multiherramienta, desmontadores de neumáticos, llave para desmontar las ruedas, corta ruedas, dos cámaras de repuesto y un kit de parchado. Llevar una guía de bolsillo para reparaciones en ruta también es aconsejable. Así como un pequeño botiquín de emergencias con suero fisiológico, gasa, sachets de alcohol y puntos adhesivos.

Tener luces delanteras y traseras es otro imprescindible. Las blancas, que van al frente, de al menos 400 lúmenes; y rojas sobre los 40 lúmenes, para la parte posterior. La recomendación es que sean fijas, ya que las intermitentes pueden afectar a otros ciclistas. A ellas puedes sumar un chaleco reflectante.

“Si lo hacen por primera vez, el secreto para pasarlo bien es hacerlo con calma y sin apuros”, aconseja Don Bici.

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