Ciclismo Laboral: Pasión y Desafío en Dos Ruedas

La bicicleta, un vehículo con una historia rica y variada, ha experimentado un resurgimiento en popularidad. Desde su auge en las décadas de 1890, 1950 y 1970, hasta el crecimiento exponencial actual, la bicicleta se ha consolidado como un medio de transporte esencial para muchos.

En Chile, se realizan diariamente más de 2 millones de viajes en bicicleta en horario laboral, lo que indica que cerca de 1 millón de chilenos han adoptado la bicicleta como su principal medio de movilidad. Bici, Cicla, Cleta, Chancha, son solo algunos de los nombres para este vehículo del que se calcula que existen más de 1.000 millones en todo el mundo, agrupadas en distintas categorías según su uso.

Tipos de Bicicletas y sus Usos

La bicicleta es el medio de transporte personal preferido por muchas personas. Existen diversos tipos de bicicletas, cada una diseñada para un propósito específico. A continuación, se describen algunas de las categorías más comunes:

Bicicleta Urbana o City-Bike

Con aproximadamente 800 millones de unidades en uso diario en todo el mundo, la mayoría son bicicletas domésticas y de paseo, denominadas genéricamente «bicicleta urbana» o City-bike (ver: bicicleta híbrida). Son dedicadas a todo tipo de usos cotidianos, especialmente cuando se trata de recorrer numerosos trayectos cortos, ya que se pueden recorrer cuatro veces más rápidos que a pie. Destaca su énfasis en la comodidad a costa del peso, con asiento y manubrio cómodos, sistemas de transmisión integrados en el propio buje, o de un solo cambio, guardabarros, además de contar generalmente con una o más canastillas para el transporte de objetos.

Bicicleta de Montaña (MTB) o Bicicleta Todo Terreno (BTT)

La bicicleta de montaña (MTB) o bicicleta todo terreno (BTT) es una bicicleta destinada para el ámbito deportivo en terrenos agrestes, por lo que la resistencia de sus partes es un punto principal, también lo es la protección de sus partes al lodo y la tierra, también cuenta con varias relaciones de transmisión para adaptar el pedaleo a las condiciones del terreno.

Bicicleta de Carreras o de Ruta

La bicicleta de carreras, comúnmente conocido como una «bicicleta de carretera» o “de ruta”, está diseñada y construida para la velocidad, ángulos de asiento y frontales muy verticales, un eje pedalier alto y muy poca curvatura de la horquilla, este diseño permite al ciclista adoptar una posición de aerodinámica y un modo más eficaz de transmitir la potencia a los pedales. La típica bicicleta de carreras está construida en aleación aluminio y triángulo posterior y horquilla de fibra de carbono, para aligerar la estructura del cuadro.

Bicicleta de Turismo

Las bicicletas de turismo para distancias largas y cargas pesadas están diseñadas para la comodidad. La estabilidad se ve incrementada por su larga batalla, que mantienen el peso equilibrado, además de contar con espacio para las alforjas delanteras y traseras y hacer cicloturismo, aunque algunos prefieren mantenerlas ligeras y llevar solamente un pequeño juego de herramientas y una tarjeta de crédito.

Bicicleta Plegable

La bicicleta plegable es una bicicleta que se puede hacer más pequeña doblándola en dos o más partes. El hecho de poder plegarla hace que sea más fácil de transportar y guardar. La idea de una bicicleta plegable o desmontable es casi tan vieja como la bicicleta misma. Recientemente, la popularidad de este tipo de bicicleta ha ido creciendo. Durante los años 1960, hubo un aumento de la demanda de bicicletas plegables con ruedas pequeñas. Los líderes fueron Moulton (aunque a pesar de tener ruedas pequeñas, solo algunos modelos eran desmontables), y Brompton cuyo estilo en ambos capturó el humor de Londres durante esa época.

Para poder avanzar la misma distancia por pedalada en una bicicleta con las ruedas más pequeñas como son las de muchas de las bicicletas plegables en comparación con bicicletas de ruedas más convencionales (26 pulgadas) es necesario aumentar el desarrollo en el sistema plato-piñón, es decir, se debe colocar un plato proporcionalmente más grande o un piñón más pequeño. En los años 70 fueron comunes las bicicletas infantiles o de paseo plegables, se trataba de bicicletas sencillas, generalmente sin marchas.

Bicicleta Híbrida

La bicicleta híbrida apareció, con esa denominación, un poco después que las bicicletas todo terreno o MTB. Su estructura o cuadro combina características de la bicicleta de carretera y la de montaña. Las híbridas suelen venir con ruedas 622 mm (700C) como las bicicletas de carretera/turismo, pero con neumáticos más anchos de 35-40 mm, más estrechos que en las de montaña pero más anchos que en las de carretera. La horquilla de suspensión, en caso de llevarla, no está tan reforzada como en las BTT o MTB. En general pesan menos que estas últimas y sus componentes no son tan resistentes.

Bicicletas Playeras

Las playeras descienden de las bicicletas introducidas en 1933 por Ignaz Schwinn en Chicago, modelos de una sola marcha con neumáticos anchos, similares a las motocicletas, pesadas y poco prácticas a menos que se conduzcan en áreas llanas como a lo largo de las costas y playas.

Tándem

Tándem: los tándems aportan al ciclismo una nueva dimensión de disfrute y de rendimiento mecánico ya que con el doble de potencia humana pero la misma área frontal exalta la potencia/peso, dos ciclistas bien coordinados en un tándem pueden avanzar más rápido y más lejos que uno solo. El ciclista delantero decide la dirección y controla las marchas. El resto de los ciclistas se limitan a pedalear coordinadamente. Es una bicicleta de cuadro y ruedas de diámetro pequeño.

El Ciclismo Laboral en Chile

Dedicarse al deporte es una decisión arriesgada. Pocos son los que ganan mucho dinero, mientras que muchos son los que ganan poco. Tres de ellos relatan sus historias a Doble Espacio, las que comparten un hecho en común: lo difícil que es ser ciclista en el país. En Chile los equipos profesionales de ciclismo son escasos, existen tan solo dos por el momento: Plus Performance y Stamina. Por esta razón, quienes obtienen estabilidad por dedicarse a esta disciplina son contados con los dedos de las manos.

En un gran pelotón de doscientos ciclistas, menos de una decena son los que pueden dedicarse completa y devotamente al deporte. El resto estudia o trabaja para tener un ingreso paralelo al alto rendimiento. Esa es la realidad del ciclismo en el país. Ciclistas laborales son quienes tienen que financiar de una u otra forma de su bolsillo el deporte que aman.

“Ningún equipo paga a sus deportistas que yo sepa, los que reciben plata es mediante programas estatales como promesas Chile. Algunos clubs financian los gastos del viaje e inscripciones a las carreras, pero la mayoría cargan ese costo en los mismos ciclistas. En países como España los equipos profesionales de ruta son ocho, según la Real Federación Española de Ciclismo. Estos están obligados por la Unión Ciclista Internacional, mejor conocida como UCI, a pagar el salario mínimo a sus deportistas. Además, estos clubes tienen sub estructuras de formación de categorías menores, donde proveen a los jóvenes deportistas con las condiciones necesarias para desarrollar los mejores talentos del mundo.

LA MEJOR RUTA para CICLISTAS PRINCIPIANTES en Santiago de Chile

La Rutina de un Ciclista Laboral

Rodrigo Rivera se levanta todos los días a las siete de la mañana, se ducha, se viste, prepara su desayuno y empaca su mochila con el almuerzo del día, listo para ir a la oficina. A las ocho ya está afuera de su departamento ubicado cerca del Hospital El Salvador. Se sube a su bicicleta de competencia y parte rumbo al trabajo en una oficina ubicada en calle La Concepción, Providencia. En su trabajo revisa distintos correos e informes. Labores monótonas y tediosas para él. Rodrigo trabaja como asistente. Recibe un poco más del sueldo mínimo, pero la mayor ventaja de su trabajo es la flexibilidad que tiene para salir a entrenar por la tarde. A las dos de la tarde Rodrigo cambia la camisa de lino y el pantalón de algodón por el uniforme ciclista de Lycra.

Para finalizar el día, Rodrigo vuelve a su casa alrededor de las seis de la tarde a preparar su almuerzo para el día siguiente, ya que tiene una estricta dieta que seguir para mantenerse en un peso ideal para las competencias. Ya a las diez se está preparando para dormir. Así es la vida de un ciclista laboral la mayor parte del tiempo, corriendo de un lugar a otro para poder cumplir con los entrenamientos y las obligaciones del trabajo. “De algo hay que vivir, y el ciclismo no da plata”, dice Rodrigo. La mayoría de las personas aprovecha el fin de semana para descansar. El rigor del horario laboral no apremia para levantarse temprano.

La junta es en Plaza Ñuñoa a las siete y media, la ruta, camino a Baños Morales. Así Rodrigo se embarca en una nueva aventura junto a sus compañeros. La mayoría de los domingos Rodrigo compite en Canadela, la liga de ciclismo laboral de la Región Metropolitana.

Historias de Ciclistas Laborales

Nicolás Cortez, ciclista del club CRC, es ingeniero civil de profesión, pero debido al mercado laboral trabaja en Decathlon como vendedor y mecánico de bicicletas. Nico tiene una rutina similar a la de Rodrigo en la semana. En Canadela la mayoría de las competencias son en las afueras de Santiago, así lo requiere la naturaleza del ciclismo de ruta, en que los circuitos suelen superar los cien kilómetros, por lo que es necesario cerrar extensos tramos de carretera. El costo del combustible para viajar a las carreras no es baladí, por lo que ciclistas como Nicolás suelen irse pedaleando a competir. “Suma como entrenamiento”, dice Nico.

Esta situación es distinta cuando las competencias son fuera de la Región Metropolitana. Las fechas más importantes del calendario federado son las vueltas, o carreras de varios días consecutivos de competencia. Estás se desarrollan a lo largo de todo el país. Algunos de los eventos más importantes son: La vuelta al Sur, en la Región de Los Lagos; Vuelta Maule sur y Maule centro, ambas en la Región del Maule, o el Giro Pichidegua, en la Región de O’Higgins. Asistir a estos eventos requiere un gran esfuerzo logístico y económico por parte de los ciclistas, en especial de los laborales como Nicolás. Hay que costear el transporte, la alimentación y el alojamiento.

Competencias como el Giro Pichidegua atraen a gran cantidad de deportistas, el pelotón élite suele componerse por ciento cincuenta ciclistas. Más del setenta por ciento del pelotón vive una situación similar a Nicolás, pero de la totalidad de deportistas, son pocos los que tienen chances de levantar los brazos victoriosos. La sed por ganar siempre está, pero no lo es todo. Nico jamás se ha subido al podio y sabe que sus posibilidades son mínimas, pero nunca cero. Su pasión por el deporte es la del viaje en sí mismo.

“Il ciclismo è uno sport di merda” (El ciclismo es un deporte de mierda), es una frase que ilustra la cruda realidad de este deporte. Originalmente dicha por el técnico de un equipo ciclista italiano, cuando dos de sus deportistas bajan al vehículo de apoyo a pedir algo caliente, pues estaban congelándose en una competencia bajo la lluvia.

Las caídas son una de las peores caras del ciclismo, y a la vez, un elemento intrínseco a las competencias. Existen en todos los niveles; profesional, amateur y recreacional. Hasta Tadej Pogacar, cuatro veces ganador del Tour de Francia, se ha caído mínimo tres veces en este año. Rodrigo pedalea en una bicicleta Giant TCR. Aunque su club le apoya en gran medida, la bicicleta la pagó con su propio salario, con tarjeta de crédito, y en cuotas. En las caídas no solo se ve comprometida la salud de los ciclistas, sino también su estado financiero. En las carreras existe una posibilidad no menor de romper el material, lo que significa una nueva inversión millonaria para seguir compitiendo. “¿Quieres ser ciclista sin caerte? Es imposible…” afirma tajantemente José Gonzales, entrenador de Rodrigo.

El costo del deporte es alto, en la salud, financiera y emocionalmente. La principal motivación es la pasión por el deporte, la sed de victoria, pero el combustible se agota de vez en cuando, y en esos momentos surgen las dudas. ¿Para qué hago esto? La dedicación de Rodrigo es la misma que la de un ciclista profesional. Entrena las mismas horas, va al nutricionista, compite distancias similares a velocidades similares. Es más fácil que la voluntad flaquee cuando no hay un contrato de por medio que te obligue a asistir a la ruta, cuando tu móvil es la motivación ¿Qué sucede cuando esta se agota?

Duve comenzó en el ciclismo hace tres años. Era compañero de equipo de Nicolás en CRC, pero luego se cambió al Club Ciclista Astorga, donde comparte con Rodrigo. En su primer año de competencia, en la liga amateur, José ganaba todo fácilmente, así se acostumbró al sabor de la victoria. Todo es más sencillo cuando hay una recompensa. La transición a una liga mucho más exigente no fue amable. José pasó de ganar todo, a aguantar a duras penas una competencia completa, muchas veces teniendo que bajarse de la bicicleta antes de que finalice la carrera. Aun así, perseveró, y las mejoras no se hicieron esperar, en pocos meses ya estaba pedaleando a la par con los ciclistas más experimentados del pelotón. Sin embargo, la victoria todavía se veía lejana, no tanto como para Nico, pero no tan cerca como para Rodrigo.

Decidido a mejorar, José cambió su bicicleta de aluminio por una de carbono. Estuvo varios meses ahorrando para comprar una buena bici. Cuando ya la tenía en sus manos, decidió estrenarla en una Canadela, en el autódromo de las vizcachas. Por desgracia, Duve no pudo disfrutar su auto regalo por mucho tiempo, pues en la primera carrera que la usó, tuvo una caída donde partió el cuadro en tres pedazos. En los dos años venideros, José no vio progresos significativos. Lo que sí vio fue su motivación y estado financiero erosionar lentamente. “No hay suficientes horas en el día para entrenar, estudiar y estar con la familia” Dice Duve.

Bajo este complicado panorama, la gota que rebalsó el vaso fue una nueva caída en Canadela. La bicicleta no sufrió daños mayores, pero José se esquinzó la mano, alejándose del deporte por varias semanas. En este periodo de reflexión, las dudas invadieron al ciclista, ¿Para qué hago esto? De este modo, la respuesta pragmática fue que el costo supera a la recompensa, por lo que José decidió dar un paso al costado y solo pedalear recreacionalmente.

El Pasado y Presente del Ciclismo Chileno

En el pasado, el ciclismo chileno estaba más profesionalizado, existían clubes con patrocinios privados que aportaban grandes sumas de dinero, tales como el club ciclista de Clos de Pirque o el club deportivo Bata. “Hasta los clubes más chicos nos pagaban por competir, unas cien lucas por carrera, eso sí, nosotros nos financiábamos el alojo, comida y pasaje.

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