París-Roubaix: El Infierno del Norte

La París-Roubaix, también conocida como "El infierno del norte" o "La clásica de las clásicas", es una carrera de un día profesional de ciclismo en ruta que se disputa en la zona septentrional de Francia. Es el tercero de los denominados "monumentos del ciclismo" (Milán-San Remo, Tour de Flandes, Lieja-Bastoña-Lieja y Giro de Lombardía) y es el segundo y último monumento de pavé de temporada.

Lo que convierte a la París-Roubaix en una carrera única es la extrema dureza del terreno por el que se disputa, el pavés. Pese a que existen otras pruebas que transcurren por tramos adoquinados, ninguna de ellas acumula tantos kilómetros sobre este tipo de superficie, rondando siempre, según el recorrido, los 50 kilómetros.

Desde su primera edición, la París-Roubaix finaliza en el velódromo de Roubaix. Los participantes, después de pasar por línea de meta aún tienen que completar una vuelta completa al anillo para finalizar la prueba. Cuando el vencedor sube al podio, el trofeo que recibe es una réplica de los miles de adoquines por los que ha tenido que pasar para llegar hasta allí.

Pero si hay una imagen simbólica de la extrema dureza y singularidad de esta carrera, son los rostros llenos de barro de los corredores. Debido a las fechas en que se disputa, segundo domingo de abril, una semana justo después del Tour de Flandes, es habitual que, si no llueve en el transcurso de la carrera, al menos lo haya hecho en las horas o días precedentes. Este hecho, unido a que en los tramos de pavés, el polvo y la arena son mucho más abundantes que en una carretera asfaltada, provoca que muchos kilómetros discurran por auténtico barrizales.

Esta peculiaridad, junto a la estrechez de los tramos de pavés y la dificultad que entraña circular por ellos, son la principal causa de las numerosas caídas que tienen lugar todos los años.

Historia de la París-Roubaix

La creación de la París-Roubaix fue impulsada por el diario deportivo Le vélo. Aquella primera edición salió el 19 de abril del Bois de Boulogne, al norte de París, para cubrir los más de 300 kilómetros que la separaban de Roubaix. Desde entonces la prueba solo ha dejado de disputarse en 7 ocasiones, todas motivadas por las dos Guerras Mundiales, de 1915 a 1918 y de 1940 a 1942.

Hasta 1966 continuó saliendo de París pero ese año se cambió su lugar de salida a la localidad de Chantilly, 50 kilómetros al norte de París. Posteriormente, en 1977 volvió a cambiarse, esta vez a Compiègne. Recorre un trayecto desde Compiègne, ciudad próxima a Región parisina, hasta el velódromo de Roubaix, en la región de Alta Francia, de ahí su nombre.

La París-Roubaix nació en 1895 gracias a dos empresarios textiles de la región de Roubaix: Théodore Vienne y Mauricio Pérez (de ascendencia española). Impulsaron la construcción de un velódromo y decidieron crear una carrera ciclista para promocionarlo. Arrancaría de París y acabaría en La Ciudad de las Mil Chimeneas. De este modo llamaban a Roubaix a finales del siglo XIX, merced a su vigor industrial. Contaron con el apoyo del periódico deportivo Le Vélo. En su origen, se concibió como un entrenamiento para la Burdeos-París (600 km), que era la carrera más famosa de la época. El primer ganador fue el alemán Joseph Fischer. Llegó a meta con 25’ de ventaja sobre el segundo clasificado, tras un recorrido de 280 km, a una media de 30 km/h.

Como curiosidad, apuntar que el sobrenombre de "el infierno del norte" no está relacionado, originalmente con la dureza de la prueba sino con el estado en que el recorrido quedó tras la conclusión de la I Guerra Mundial. Entre 1915 y 1918, la Gran Guerra impidió la disputa de la París-Roubaix. En 1919, dos periodistas de L'Auto viajaron al norte de Francia con la intención de retomar la celebración de la carrera. Por aquellos años, L'Auto era el periódico que organizaba la prueba. Uno de ellos, Eugène Christophe, al contemplar el panorama, se refirió a este territorio como El Infierno del Norte. Junto a su compañero, Victor Breyer, asistieron a un paisaje apocalíptico. En sus crónicas hablaban de “agujeros de obuses, tumbas por todas partes, árboles que parecen esqueletos, casas convertidas en paredes desnudas, escombros...”. Pese a todo, la edición de 1919 se disputó finalmente como una forma de superación del drama que para todos supuso la guerra. Participaron 100 ciclistas y ganó el francés Henri Pélissier.

Desde 1967 se disputa también la París-Roubaix sub-23 (oficialmente: París-Roubaix Espoirs), que es una París-Roubaix limitada a corredores sub-23, que se disputa a finales del mes de mayo. También se disputa la París-Roubaix juniors, para ciclistas de 17 y 18 años.

Tramos de Pavés

Estos tramos, cerca de 30, que se suceden más o menos desde el kilómetro 100 de la prueba hasta la misma localidad de Roubaix, pueden llegar a rondar los 4 kilómetros y están calificados con estrellas, siendo aquellos de 5 estrellas los considerados de mayor dureza. Esta categorización se establece en función del trazado del tramo, de su distancia y del estado en que se encuentre el pavés.

El drama de la Paris Roubaix discurre en sus tramos de pavés. En números redondos, son 30 sectores de adoquines. Ninguno llega a los 4 km, pero todos se hacen eternos. Dependiendo de su dificultad, reciben una calificación de una a cinco estrellas.

El tramo del Bosque de Arenberg, casi tragado por la vegetación, es uno de los símbolos de la carrera. Bien es cierto que su presencia en la prueba data de 1968, una edición ganada por Eddy Merckx. Es el primero de los tres sectores de cinco estrellas. Aunque se sitúa a 100 km de meta, suele provocar la primera gran selección. No es el tramo más largo (2,4 km), pero los adoquines parecen como esparcidos al azar. Muchos ciclistas apuran las cunetas para salvarlos y las caídas son frecuentes. Suele decirse que en Arenberg no se gana la Roubaix , pero sí es el lugar donde más de uno la pierde. Por aquí la ruta discurre bajo el viaducto, por donde circulaban los trenes de carbón en tiempos ya lejanos.

El segundo tramo de cinco estrellas es Mons-en-Pévèle. Tiene 3.000 metros de longitud y se encuentra a 50 km de meta. Digamos que marca el principio del fin del Infierno del Norte. Un trazado endiablado con curvas de noventa grados añade todavía más dramatismo.

Situado a apenas 15 km para el final, el Carrefour de l'Arbre es el último tramo cinco estrellas que los ciclistas afrontan después de un trayecto agotador.

Aunque no son de cinco estrellas, existen más tramos que merecen un comentario. Uno de ellos es Troisville, el primer tramo adoquinado de la carrera. Por esta razón, resulta nervioso. Los corredores buscan su posición y la tensión se corta con cuchillo. Es un tramo descendente, por lo que la velocidad es alta y los pinchazos son frecuentes.

Otro sector destacable es Orchies. Situado a unos 60 km para meta, no es especialmente largo (1,7 km), pero la piedras aquí son bestiales. Los ciclistas deben negociarlas entre la multitud, las curvas y la nubes de polvo, lo cual genera estampas de verdadero caos.

Y por último, no hay que olvidar la entrada en zona de meta. Una llegada situada en el Velódromo André Pétrieux, al que los ciclistas deben dar una vuelta y media antes de poner fin al martirio. Un anillo, por otra parte, un tanto destartalado que se llena de luz una vez año. La guerra hizo aquí de las suyas: la pista de madera quedó destrozada y fue sustituida por cemento.

La labor de las personas voluntarias en esta prueba es esencial. Les Amis de Paris-Roubaix es el nombre de una asociación cuyo objetivo es preservar los adoquines de la París-Roubaix. Las labores de mantenimiento son imprescindibles. Buena parte del empedrado es zona de uso agrícola que sufre con el hielo, las lluvias, el paso de tractores, etc. El pavés del Infierno del Norte está declarado Patrimonio Cultural de la región de Hauts-de-France. Sin embargo, ello no impide que el robo de adoquines sea habitual a lo largo de todo el año. Cada primavera, Les Amis de Paris-Roubaix, con la ayuda de algunas escuelas de formación profesional, se ocupa de reponer los adoquines, cuyo peso ronda ¡los 5 kg! Casi nada. Durante el resto del año, la asociación realiza una intensa labor divulgativa a través de diversas publicaciones.

En 1928, construyeron al aire libre las duchas de la escuela de Roubaix. Las edificaron junto al velódromo donde acaba la prueba y hoy son un lugar de culto para los amantes del ciclismo. En los años 90, los autobuses de los equipos con ducha incluida se fueron generalizando. Hasta entonces, buena parte del pelotón aguardaba su turno para limpiarse la mugre justo después de la carrera. Hoy siguen siendo utilizadas por algún que otro corredor nostálgico empeñado en mantener la tradición. Philippe Gilbert (ganador en 2019) suele recordar que en su debut en la París-Roubaix (2007), su director de equipo en FDJ (Marc Madiot) obligó a todos sus ciclistas a pasar por esas duchas "para vivir una parte de la historia del ciclismo".

Uno de los grandes hitos de la historia reciente de la París-Roubaix fue la celebración de la prueba femenina. En 2021, la ciclista británica Lizzie Deignan se convirtió en la primera campeona después de un ataque en solitario a casi 100 km para meta. Cruzó la línea de meta con el manillar manchado de sangre, una prueba más de la dureza del recorrido. El premio designado para la vencedora aquel año fue de 1.535 €, que contrasta con los 30.000 € destinados para el ganador masculino.

Grandes Ganadores de la París-Roubaix

Si la París-Roubaix es leyenda del ciclismo, lo es gracias a sus actores principales: los ciclistas. Históricamente, los belgas han sido dominadores, con 57 victorias de las 118 ediciones celebradas. Belgas son Roger De Vlaeminck y Tom Boonen, los únicos que han conseguido vencer cuatro veces. Tras ellos, franceses (28 victorias), italianos (14), neerlandeses (6) y suizos (4). ¿Y qué pasa con los españoles? Digamos que los Monumentos ciclistas no han sido terreno abonado para ellos. Y una prueba tan específica como la París-Roubaix, todavía menos.

Algunos de los ciclistas más destacados que han ganado la París-Roubaix incluyen:

  • Roger De Vlaeminck (Bélgica): Apodado Monsieur Paris-Roubaix, comparte con Tom Boonen el récord de cuatro victorias (1972, 1974, 1975 y 1977). Es considerado el maestro indiscutible de la prueba. Hábil estratega y consumado corredor de ciclocross, se retiró en 1988.
  • Tom Boonen (Bélgica): Sin duda, uno de los mejores corredores de clásicas de la historia del ciclismo. Consumado especialista en carreras con adoquines, ganó cuatro veces la París-Roubaix (2005, 2008, 2009 y 2012). También se llevó el Tour de Flandes en tres ocasiones y fue campeón del Mundo en ruta. Su palmarés es inmenso: el Roger De Vlaeminck de los tiempos modernos.
  • Rik Van Looy (Bélgica): Ganador de tres ediciones (1961, 1962 y 1965) es el único ciclista de la historia que fue capaz de vencer en los cinco Monumentos. Ni siquiera Merckx pudo lograrlo. Venció su última Roubaix cuando todos lo daban por acabado. Pero su mejor actuación se produjo en una edición que no ganó, en 1967. Diez corredores llegaron al velódromo de Roubaix para disputar la victoria. Entre ellos, tres campeones del mundo: el holandés Jan Janssen, el alemán Rudi Altig y el propio Van Looy. Y por si fuera poco, también otro que ganaría el Mundial ese mismo año: Eddy Merckx.
  • Eddy Merckx (Bélgica): El Caníbal ganó tres París-Roubaix (1968, 1970 y 1973). Lo que era normal para él, era sobrenatural para el resto de ciclistas. En una carrera que a veces se decide por centímetros, Merckx ganó en 1970 por más de cinco minutos: la mayor diferencia lograda por un ganador desde la Segunda Guerra Mundial. Y se impuso, precisamente, al gran Roger De Vlaeminck.
  • Bernard Hinault (Francia): El ciclista bretón, ganador de cinco ediciones del Tour de Francia, se llevó la París-Roubaix en 1981. Sin embargo, fue el autor de una de las citas más celebres de esta carrera. "La París-Roubaix es una mierda", dijo tras su victoria. En esa edición sufrió tres caídas, una de las cuales fue provocada por un perro.
  • Fausto Coppi (Italia): Segundo en las ediciones de 1952 y 1955, el campeón italiano no se prodigó demasiado en Roubaix. Sin embargo, en 1950 aplastó a todos con su talento, rompiendo el pelotón en mil pedazos.
  • Fabián Cancellara (Suiza): Espartacus ganó tres ediciones de la París-Roubaix (2006, 2010 y 2013). Para el recuerdo su exhibición de 2010. A 50 kilómetros para meta, se marchó en solitario del pelotón de favoritos, atrapó a un grupo de fugados y llegó en solitario a Roubaix con más de dos minutos de renta sobre Thor Hushovd y Juan Antonio Flecha. Portentoso.
  • Gilbert Duclos-Lassalle (Francia): El suyo es el claro ejemplo de una historia de amor con la París-Roubaix. En su primer año como profesional (1980) ya fue segundo. Desde entonces, siempre fue considerado candidato al triunfo. Pero este no llegaba. No fue hasta el final de su carrera cuando por fin alcanzó su sueño, a la edad de 38 años. Y lo hizo por partida doble: en 1992 y 1993.

La clásica París-Roubaix es una de las carreras más icónicas del ciclismo, donde las bicicletas de carretera modernas se enfrentan a carreteras del siglo XIX. Considerada el Monumento ciclista por excelencia, esta prueba se celebra cada año en el norte de Francia, cerca de la frontera con Bélgica. Conocida como El Infierno del Norte, la París-Roubaix desafía a los ciclistas con un recorrido de 250 km, de los cuales 50 km transcurren por exigentes tramos adoquinados.

Aunque es una prueba diseñada para el ciclismo en ruta, la París-Roubaix comparte algunas similitudes con las rutas de bicicletas de montaña, ya que exige una gran destreza técnica para mantener el control sobre superficies irregulares. Después de los primeros 100 km de calentamiento sobre asfalto, comienza la verdadera batalla.

París-Roubaix 2025

Una de las carreras más esperadas de la historia, sin exagerar. El próximo domingo, 13 de abril, la París-Roubaix, el tercer Monumento del año, celebrará una de sus ediciones más especiales. La carrera, considerada una de las más duras del calendario (o la que más), tendrá en la línea de salida a Mathieu van der Poel, ganador de las dos últimas ediciones, a Wout van Aert, a Mads Pedersen, a Mads Pedersen... y a Tadej Pogacar. La presencia del esloveno en el Infierno del Norte, uno de los temas más sonados de la presente campaña ciclista, lo cambiará todo. A continuación, toda la información para no perderse detalle de la carrera.

Recorrido: La París-Roubaix está compuesta por 259,2 kilómetros, de los cuales 55,3 kilómetros serán de adoquines, una cifra muy ligeramente menor a la del pasado año (55,7 km). En total, serán 30 sectores de pavés, comenzando el primero en el km 95, es decir, concentrando su dureza en los últimos dos tercios de tercer Monumento de la temporada. El tramo más largo consta de 3,7 km (Hornaing a Wandginies) mientras que el más corto es de 200 metros (Templeuve L’Epinette). La organización, ASO (la misma que el Tour de Francia), califica los distintos sectores en estrellas, siendo una estrella el relativamente más ‘sencillo’ y cinco el más complejo. De esta última categoría hay tres, posiblemente los más icónicos de la carrera: Bosque de Arenberg (2,3 km), Mons-en-Pevele (3 km) y Carrefour de l’Arbre (2,1 km).

Favoritos: No serán pocos los rivales que tendrá Tadej Pogacar en su estreno en la carrera. Es más, sobre el papel, y como indica el palmarés, Mathieu van der Poel será el que partirá como favorito. El holandés, ganador en dos ocasiones en el velódromo, viene de perder con Pogacar en el Tour de Flandes, cierto es, siendo además un territorio donde está en el ranking compartido de corredores que más veces triunfó en dicha prueba (tres veces), pero Roubaix es muy diferente. Principalmente, no existen las cotas y los muros a los que se enfrentan en las carreteras de Flandes, llegando algunos al 20%. En ‘El Infierno del Norte’ tendrán un total de 259.2 km, siendo 55 de ellos de adoquines. Un total de 30 tramos, siendo los más duros (5 estrellas) el Bosque de Arenberg, Mons-en-Pévele y Carrefour de L’Arbre. Junto a Van der Poel, el otro corredor que estará en la lista de salida y sabe lo que es ganar la carrera será Dylan van Baarle (2021). Obviamente, la competencia será feroz: Mads Pedersen, Wout van Aert, Filippo Ganna... y, como españoles, Iván García Cortina apunta a ser la baza tras su reciente noveno puesto en el Tour de Flandes.

Horarios: ¿cuándo es la París-Roubaix? La 122ª edición de la París-Roubaix se disputará este domingo 13 de abril. La prueba dará comienzo a las 11:10, saliendo desde Compiègne, y se estima que finalizará alrededor de las 17:18, momento en el que los ciclistas llegarán al Velódromo de Roubaix.

TV: ¿cómo ver la París-Roubaix? La París-Roubaix 2025 se podrá seguir en directo a través de Teledeporte desde las 13:40 (hora peninsular española). En Eurosport 1 y su plataforma online, Max, el Infierno del Norte se podrá seguir de forma íntegra, con una retransmisión que empezará a las 10:30.

Internet: ¿dónde seguir la París-Roubaix? En AS también tendrás una amplia cobertura de todo lo que suceda en la París-Roubaix 2025. Con nosotros tendrás el mejor minuto a minuto de la prueba en directo, las imágenes más espectaculares y los vídeos con los momentos más destacados de la carrera, así como la crónica y las declaraciones de los protagonistas.

Si hay una prueba de ciclismo en ruta de un día de duración especialmente espectacular es la París-Roubaix. Lo que hace especial la París-Roubaix son los cerca de 50 kilómetros de pavé que componen la ruta. Espaciados en diferentes tramos durante los últimos dos tercios de la prueba, el terreno irregular dificulta enormemente el pedaleo en bicicleta de carretera, a lo que se suma normalmente que casi siempre llueve durante la prueba, o ha llovido en días o horas anteriores. La mezcla de terreno irregular, polvo, arena, barro, caídas multitudinarias y carrera de un día hacen que sea una prueba televisivamente muy atractiva.

Los 50 kilómetros de pavé están divididos en varios tramos, categorizados según su dureza con hasta 5 estrellas. Ésta categorización se establece en función del trazado del tramo, de su distancia (algunos de hasta casi 4 kilómetros) y del estado en que se encuentre el pavés. Entre los más conocidos está el Bosque de Arenberg y el Carrefour de l’Arbre, ambos, junto al tramo de Mons-en-Pévèle, los únicos calificados con 5 estrellas.

La prueba finaliza en el velódromo de Roubaix, dónde los ciclistas deben completar una vuelta completa. La prueba fue idea de dos empresarios de la zona de Roubaix e impulsada por el diario deportivo Le Vélo. Vieron el recorrido como un entrenamiento perfecto para la Burdeos-París, la prueba más famosa en aquel momento.

También se disputa una París-Roubaix Sub-23 desde 1963, a finales de Mayo, con un recorrido de 180 kilómetros y una prueba para juniors, para corredores de entre 17 y 18 años. Se la denomina «el infierno del norte» debido al lamentable estado en que quedó la calzada al finalizar la Primera Guerra Mundial y como curiosidad, la organización indicó que el trazado de la edición de 2018 pasó por encima de cerca de 6.076.000 de adoquines.

Tradicionalmente se disputa siempre el segundo fin de semana de Abril, justo después del Tour de Flandes. Es una prueba de la categoría UCI World Tour 1. Se encuentra dentro de los denominados «monumentos del ciclismo» junto a la Milán-San Remo, el Tour de Flandes, la Lieja-Bastoña-Lieja y el Giro de Lombardía y es la última clásica de tramos adoquinados del calendario UCI World Tour.

La París-Brest-París es una carrera de ciclismo en ruta que se realiza esporádicamente en Francia desde 1891, con un recorrido de unos 1.200 mk entre París y Brest ida y vuelta. Nació como una carrera para profesionales en 1891, cuando fue creada por Pierre Giffard, redactor del periódico Le Petit Journal, buscando superar el éxito que había tenido la Burdeos-París. Para la segunda edición, en 1901, la organización pasó al periódico L'Auto-Vélo, dirigido por Henri Desgrange. La primera edición partió el 6 de septiembre de 1891 y tomaron la salida 206 corredores. El ganador Charles Terront, tardó casi 3 días en completar el recorrido, sin descansar y empleando 71 horas y 25 minutos a una velocidad media de 16,8 km/h.

Paralelamente a la París-Brest-París oficial, a partir de 1931 el Audax Club Parisien, comenzó a organizar la París-Brest-París randonneur, una versión cicloturista (brevet) para randonneurs.

La París-Niza es una de las competiciones de ciclismo en ruta más prestigiosas del calendario internacional. Conocida como “La Carrera del Sol”, esta prueba por etapas representa el primer gran test de la temporada para los ciclistas de élite y es un termómetro de su estado de forma de cara a las grandes vueltas. Hoy repasaremos los detalles de la edición de este año, fechas, etapas y dónde verla. La París-Niza es una carrera ciclista por etapas que se disputa anualmente en Francia y forma parte del UCI WorldTour.

La Paris-Niza es de gran importancia ya que es considerada una carrera de referencia para evaluar la forma de los ciclistas de cara a la primavera y al inicio de las clásicas. La París-Niza se disputa en marzo, a lo largo de ocho días. Su recorrido consta de ocho etapas que son celebradas durante una semana. La París-Niza 2026 de este año será retransmitido en España en abiero por TVE y RTVE Play.

La París-Niza fue creada en 1933 por el periodista Albert Lejeune, con la intención de promocionar sus periódicos Le Petit Journal y Le Petit Nice. Desde sus inicios se convirtió en un evento clave para los ciclistas en busca de preparación para las grandes vueltas. A lo largo de los años, la París-Niza ha experimentado múltiples cambios en su recorrido y formato, pero siempre ha mantenido su esencia de desafío y espectáculo. A posteriori de la guerra, la competición cogió más fuerza y durante los años 50 y 60, la prueba fue dominada por grandes figuras del ciclismo. El dominio de Sean Kelly (década de 1980): Su impresionante serie de victorias consolidó su estatus de leyenda en la prueba. El ciclista irlandés ganó la París-Niza en siete ocasiones consecutivas.

A lo largo de la historia, ha habido intentos de crear una versión femenina de la París-Niza. Sin embargo, la consolidación de esta competición no ha sido sencilla. A lo largo de los años, la París-Niza ha sido conquistada por algunos de los mejores ciclistas de la historia. La París-Niza es una carrera legendaria que ha sido testigo del paso de grandes campeones a lo largo de los años. Su importancia dentro del ciclismo radica en su papel como prueba de referencia para los ciclistas de élite y como preparación para las grandes competiciones del año.

Tabla de Ganadores Recientes de la París-Roubaix

Año Ganador Equipo
2019 Philippe Gilbert Deceuninck-Quick-Step
2021 Sonny Colbrelli Bahrain Victorious
2022 Dylan van Baarle Ineos Grenadiers
2023 Mathieu van der Poel Alpecin-Deceuninck
2024 Mathieu van der Poel Alpecin-Deceuninck

Paris Roubaix 2019. Guia de Mapas y Pavés.

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