La discapacidad es una realidad que afecta a una parte significativa de la población, ya sea desde el nacimiento o adquirida por diversas circunstancias. Esto nos concierne a todos, de manera directa o indirecta, y nos llama a ser solidarios con quienes enfrentan algún tipo de discapacidad.
Históricamente, la humanidad ha debido luchar contra diversas enfermedades y condiciones, comprendiendo que la cooperación y la ayuda mutua son fundamentales para la supervivencia y el progreso de la sociedad. Sin embargo, aún existen desafíos en la plena inclusión de las personas con discapacidad.
La inclusión de las personas con discapacidad es la cuestión pendiente en el siglo XXI. Quienes conocimos la vida del siglo XX, aquella en blanco y negro, con teléfono fijo, máquina de escribir, salario en metálico... sabíamos que los jóvenes con discapacidad estaban exentos de prestar servicio militar, cosa contemplada como una gran ventaja, de no ser, porque aquel ¡No apto! también les había dejado exentos de acudir a un colegio con los demás niños; ir de campamento en verano, acudir a un concierto en invierno o literalmente poder salir de casa semanas enteras.
Hemos avanzado en adaptabilidad, aunque aún hay trenes inaccesibles, señalizaciones poco claras y establecimientos sin mostradores accesibles. A pesar de esto, la accesibilidad ha pasado a ser un asunto cuantitativo, donde la simple mención de un problema genera conciencia y entendimiento.

Baloncesto en silla de ruedas, un ejemplo de deporte adaptado.
Este progreso en la conciencia social ha posibilitado que las personas con discapacidad, desde hace pocas décadas, podamos practicar deporte más allá de la paraolimpiada, pues, la dificultad no radicaba en la discapacidad como equivocadamente se creía, sino en las barreras de todo tipo que impedían ejercer nuestra voluntad como un ciudadano más al no contar con material deportivo adaptado, ni con transporte accesible, ni vestuarios, duchas y baños adaptados en los polideportivos, pero, sobre todo, no disponer de una federación de deporte adaptado como con la que contamos en la actualidad.
El Rol de las Federaciones de Deporte Adaptado
La irrupción de una Federación de Deporte Adaptado nació de la necesidad de dar respuesta solvente a un colectivo, hasta entonces, marginado de la práctica y competición deportiva, debido a que las federaciones convencionales, comprensiblemente, no estaban en mejor situación para asimilar la discapacidad que la sociedad a la que pertenecían.
Pero, lo que empezó por necesidad, en poco tiempo se ha convertido en virtud, pues hoy es el día en que las federaciones de deporte adaptado somos el referente de familias, asociaciones instituciones y entidades, incluidas las adscritas al deporte convencional, que cuentan con nosotros para asesorarles en reglamentación, informarles de adaptaciones, cursos de formación, préstamo de materiales, mediación para contactar con potenciales usuarios, ayuda con las inscripciones...
Este éxito ha provocado la nociva ilusión de que el proceso de inclusión es sencillo con la promulgación de decretos que trasfieran los deportes de las federaciones adaptadas a las convencionales, de la noche a la mañana, corriéndose el riego de revertir el éxito en fracaso por precipitación. Las federaciones de deporte adaptado estamos comprometidas con el proceso de inclusión; es más, no hacemos otra cosa que trabajar, por y para, la inclusión de la discapacidad en el deporte; es nuestra razón de ser y nada deseamos más que llegue el día en que nuestra realidad no sea necesaria.
En la actualidad, no se dan las condiciones adecuadas para un paso automático del deporte adaptado a las federaciones específicas, no por falta de voluntad de estas últimas que la tienen bien acreditada en estos años de cooperación con nosotros, sino por no contar con técnicos ni equipación adecuada ni suficiente para atender la variada casuística de la discapacidad: visual, movilidad, física, mental, intelectual... en sus distintos grados y cualidades.
Las federaciones de deporte adaptado trabajamos, hombro con hombro, con las federaciones convencionales en proporcionar a los federados con discapacidad, los cauces adecuados para el desarrollo de su actividad con las debidas adaptaciones en infraestructuras, espacios, materiales, reglamentaciones... y nada nos agrada más, que estas personas puedan desarrollar su actividad federada, integradas en las federaciones convencionales.

Un ciclista paralímpico en competición.
Desafíos y Necesidades Específicas
Para conseguir que una persona con discapacidad se federe, es primordial que las federaciones adaptadas mantengamos el control directo de las escuelas deportivas de base, así como el deporte escolar de cada disciplina dado que, si en el ámbito de personas sin discapacidad el paso de escolar a federado es muy bajo, en personas con discapacidad, por todo lo anteriormente enumerado, es todavía más bajo.
Las federaciones de deporte adaptado atendemos a dos clases de personas: quienes padecen discapacidad de nacimiento o edad temprana y a quienes les sobreviene la discapacidad de jóvenes o adultos. En el primer caso, estas personas, niños y adolescentes generalmente, precisan probar distintos deportes como cualquier otro niño sin discapacidad hasta encontrar aquella disciplina que les gusta o mejor se les da.
En cuanto a quienes la discapacidad les sobreviene en etapas posteriores a la niñez, también, nos encontramos dos tipologías: las personas que antes no hacían deporte y ahora desean practicarlo, cuya situación sería similar a la explicada; y la de quienes antes de sobrevenirles la discapacidad, ya practicaban un deporte y desean continuar practicándolo con sus adaptaciones.
Pues bien, las más de las veces, estas personas, sea porque son niños, sea porque tienen problemas de habla, sordera, intelectuales, etc. requieren intermediación, generalmente sus familiares, que a su vez, buscan a alguien que: les atienda sus dudas, les den información, les asesoren en deporte, les resuelva problemas de inscripción... ingente demanda social atendida hoy satisfactoriamente por la federación de deporte adaptado, porque conocemos todo de todos: conocemos en primera persona la discapacidad y su terrible circunstancia; conocemos las organizaciones, asociaciones, departamentos de cada discapacidad; conocemos a todos los responsables e interlocutores con los que interactuamos semanalmente de estos organismos, asociaciones, empresas, instituciones; conocemos una por una las discapacidades, sus necesidades y la forma de tratarlas; conocemos todos los deportes y sus adaptaciones reglamentarias y materiales; conocemos todas las federaciones, a sus federativos, administrativos, monitores, entrenadores, árbitros, auxiliares; y por supuesto, conocemos a los deportistas personalmente uno por uno, a sus familiares y hasta a sus acompañantes.
Ejemplo de inclusión: La "pala adaptada"
La "pala adaptada" es un claro ejemplo de cómo el deporte se adapta para incluir a todos. En Urretxu, jugadores estándar, en silla de ruedas y con deficiencias psíquicas comparten la cancha, demostrando que la inclusión es posible y enriquecedora.
En Hego Euskal Herria existen dos federaciones de deporte adaptado, la que comprende a los jugadores de la CAV y la navarra. Por número de fichas, Gipuzkoa es el herrialde más fuerte -aproximadamente la mitad de las fichas de la CAV- seguido de Nafarroa.
Jurgi Olasagasti subraya que las ventajas de la práctica deportiva son dobles para las personas con minusvalía. Por una parte, y como a todo el mundo, el ejercicio físico conlleva una mejora el funcionamiento cardíaco, los reflejos, la respiración, el tono muscular o la coordinación motora, pero en el caso de las personas con minusvalía ayuda -y mucho- a su integración social. «Las personas que nos denominamos ‘normales’ disponemos de múltiples vías para interactuar socialmente, pero en el caso de los minusválidos no es así, y precisamente el deporte constituye una de las mejores herramientas de integración. Especialmente, en el caso de las personas con minusvalía intelectual»
La Federación Vasca de Deporte Adaptado lo dice muy claro: «La FVDA pertenece, como una más, al grupo de federaciones deportivas de Euskadi. A pesar de esto, no se puede decir que sea una más. Como en casi todos los órdenes de la vida, es fundamental empezar por la escuela, un ámbito en el que en muchos casos el deporte adaptado es todavía un desconocido.
Jurgi Olasagasti indica que la situación está empezando a cambiar. Cada vez más colegios les invitan a explicar qué es el deporte adaptado, y desde la Federación lo hacen con gusto, pero no dejan de asombrarse al comprobar in situ que es la primera vez que se trata la cuestión en las aulas. «Conocer algo es el primer paso para probarlo. Eso pasa con nuestros deportes, que son bastante desconocidos.