La memoria es un tren de muchos carros, recuerdos tras recuerdos que se agolpan, se confunden, se entrelazan y se apoyan, aunque el desarrollo cronológico no sea absolutamente lineal. Algunos recuerdos necesitan una explicación, dependiendo de la edad de los lectores. Siempre habrá alguien que pueda explicar de qué se trata.
Los recuerdos familiares son repetitivos, pero tienen cierta importancia. Por ejemplo, la historia de una hermana que murió siendo guagüita, llamada Norma, siempre estaba a flor de labios de mi familia. Cuando nació mi hermana, también le pusieron Norma, creando una confusión completa. Se referían a la muerta como «la primera Normita».
Otro recuerdo es el triciclo a pedales que el Niño Dios trajo para la Noche Buena. En primavera, la gente se disfrazaba. Recuerdo un disfraz con cachos y cola, rabisa y una gorra que decía «Esmeralda», evocando imágenes de Valparaíso.

Recuerdos Porteños
En el tren a Valparaíso, ocurrió una desgracia. Un niñito, al que nunca le habían medido con una alfombrilla, ya era grande. En el tren, los niños pagaban medio pasaje hasta cierta estatura. Un día, el cobrador dijo: «Ya está pasado de estatura, tiene que sacar pasaje entero». ¡Nunca he tenido alfombrilla, y que me midan en el tren!
En la Estación Puerto de Valparaíso, correctamente uniformado, visitamos la Escuadra, especialmente el crucero Blanco Encalada. Esta experiencia me llevó directamente a la zona de bodegas, avivando mis raíces y mi atracción por la Armada y su gente. Muchos han tenido traje de marinero, y también mis nietos.
El Mar y la Armada
El mar y la Armada son Valparaíso. El Puerto me atrae con una fuerza atávica. Mi abuelo llegó de Hamburgo directamente a Valparaíso y se quedó. Se casó con una chilena, doña Eloísa Delgado, y nació en esa ciudad ventolera. Valparaíso huele a «Pancho», a olores característicos, y también a yerba mate.
En diciembre de 1934, a los siete años, me preparaba para la Primera Comunión. Durante octubre y el Mes de María, nos enseñaban el sentido de este Sacramento. Una señora, amiga de mi abuela, doña Clarita Murillo, nos preparaba para la Eucaristía. Era importante confesarse en la iglesia de San Ignacio. La ceremonia era solemne, y las mujeres vestían de blanco, con vestido largo y velo en la cabeza.
En la cinta de Primera Comunión, prendida con un lazo, estaban escritos el nombre de la niña y la fecha. La misa y el rosario completaban la tenida, con calcetines del mismo color que los guantes. Nos acercábamos al comulgatorio con una medalla de la Virgen María sobre el pecho. Recordemos que había que comulgar en ayunas.
Después de la ceremonia, había una fiesta. En la calle Gálvez esquina de Copiapó, había fotógrafos especializados que tomaban un retrato fotográfico de cada niño. Algo que no se olvida es el queque de «Primera Comunión». Lo creo, mis anhelos de Salvación.
Conflictos y Recuerdos Políticos
En esos días, nació un suplemento que voceaban más de una vez por noche, acrecentando las noticias y su importancia. Un avión rojo, no identificado, volaba sobre Santiago y la pre-cordillera. Mi padre estaba haciendo la guardia en el Regimiento Maturana, con un brazo vendado por una bala. Fue agasajado con un rescoldo y un costillar de chancho, además de un chiquito de chacolí.
Carlos Grove era odiado por sus detractores, quienes lo llamaban terrorista y usaban epítetos denigrantes. Sin embargo, Grove, de la Escuela Militar, dominaba varios idiomas, incluido el griego. Don Pedro Aguirre Cerda y la señora Juanita eran cada vez más parecidos a Gabriela Mistral.
Recuerdo que estaba en la Moneda cuando cayó don Juan Esteban Montero, mientras la violencia arreciaba en las calles. La Moneda fue copada, felizmente sin bajas. La turbamulta avanzaba, y el gobierno fue interrumpido por Grove, quien preguntó si debía responder. Ante la negativa, Montero salió de su despacho y de la Moneda.
La curiosidad por los festejos y las efemérides era constante. En febrero de 1941, el tiempo avanzaba muy lento. ¿Quién no recuerda El Mercurio? El Mercurio dominical, en colores, siempre presente en el país y en el extranjero. En mi época de estudiante Universitario, aparecía los miércoles con cada ejemplar del Diario.
En el suplemento especial de 126 páginas, me interesé sobremanera y lo guardé durante sesenta años. En él, se destacaban figuras como Pedro Lira Rencoret y Benjamín Vicuña Makenna, y se cubrían los sucesos de la 2.ª Guerra Mundial. El 12 de febrero de 1941, se anunciaba un partido entre Perú y Argentina, con jugadores como Belén y Moreno.
En Santiago, el diario comunicaba los funerales de cuatro personas y anunciaba eventos para celebrar el Centenario de la ciudad. Se presentaban espectáculos humorísticos musicales y la insigne pianista chilena Rosita Renard. El Mercurio ha sido testigo de mis hijos y el nacimiento de mis nietos.
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Recuerdos Personales y Anécdotas
En el pie del monumento del general Baquedano, un orador comenzó su discurso de bufanda a bufanda. Era el ministro más joven de la administración pública. En un momento, aparecieron sacerdotes, ya que Valdivieso era muy amigo de don Arturo, quien, en 1932, era Presidente de la República. Jugaban ajedrez en la Moneda. Una vez me llevó y me aburriera.
Un día, don Arturo, furioso por perder, destrozó una silla del vestíbulo. Me dio una tarjeta de la presidencia como recuerdo. En el colegio Rosa Santiago Concha, donde estudié, conocí a Julito Martínez y tuve clases particulares con la señorita Ida Belmar. Veraneábamos en Cartagena, el balneario preferido por las familias de Santiago. Arrendábamos una casa cerca de la calle de Los Suspiros.
Recuerdo las fricciones con agua salada, pan de huevo y las guitarreadas. Cada cual hacía su gracia, y nos dormíamos escuchando Rimpianto. Un día, pasaron dos aeroplanos a muy baja altura, con pilotos que llevaban anteojos de vuelo. En otra ocasión, durante el aniversario del Club Aéreo, se hizo un bombardeo sobre Santiago, y la Antiaérea de la FACH les disparaba balas de fogueo.
En un desfile, niños como yo marcharon junto a la bandera de Chile, simbolizando el futuro. Observábamos la llegada de instructores alemanes a nuestro Ejército. Don Pedro Blanquier, director de los FF. CC., trajo semillas de flores anaranjadas que crecían silvestres en Europa, y que ahora llamamos «Dedal de Oro» en Chile.
En forma inexorable, uno a uno, comienzan a morir mis abuelos. Germán Becker Delgado murió en 1935, seguido por mis abuelas doña Griselda Cornejo de Ureta y doña Elena Silva de Becker. Para mí fueron muy importantes.
Así, entre recuerdos personales y eventos históricos, se teje la historia de Santiago y sus tradiciones, un legado que perdura en la memoria.
| Evento/Personaje | Descripción |
|---|---|
| Primera Comunión | Ceremonia religiosa importante en la infancia. |
| Carlos Grove | Personaje político controvertido, odiado por algunos. |
| Pedro Aguirre Cerda | Presidente de Chile, asociado a Gabriela Mistral. |
| El Mercurio | Diario importante que documentó eventos históricos. |
| Arturo Alessandri | Presidente de Chile, amigo de Valdivieso. |
| Veraneo en Cartagena | Tradición familiar de pasar el verano en la costa. |