Referirse a la París-Roubaix es mentar el génesis del ciclismo. La carrera nació como tantas otras a finales del siglo XIX. Desde entonces, su trayectoria ha experimentado numerosas vicisitudes.
En un tiempo donde el interés se centraba en las pistas, Le Vélo expuso la iniciativa de Théodore Vienne y Maurice Pérez, directores del velódromo de Roubaix, para la creación de una carrera ciclista de ruta entre París y Roubaix.
Te contamos la peculiar historia de París-Roubaix.
Pero ¿cómo nació la carrera más dura de la temporada?

La prueba constituye de una dureza extrema.
Los Inicios de París-Roubaix
En 1895 Théodore Vienne y Mauricio Pérez, dos empresarios textiles de la región de Roubaix, quisieron apostar por el ciclismo. Se construyó un velódromo en la ciudad y ambos decidieron invertir en el proyecto. No satisfechos con eso, pensaron que la mejor manera de promocionar el nuevo recinto sería crear una nueva carrera para promocionarlo pero no dentro de la pista, sino conectando Roubaix con la capital francesa.
280 kilómetros con llegada al recién inaugurado velodromo, así nacía la París-Robaix.
El periódico deportivo Le Vélo se sumó al patrocinio de la carrera que se formuló en sus inicios como un entrenamiento. Sí lo has leído bien, un entrenamiento de 260 kilómetros que quería posicionarse como el entrante principal antes de la Burdeos-París, la carrera más célebre del momento, que contaba con 600 kilómetros de recorrido.
Bajo estas circunstancias se celebraba la primera edición de la prueba. El alemán Josef Fischer inauguraba una nómina de ganadores que más adelante contaría con los más grandes clasicómanos de la historia del ciclismo.
Los Fracasos Tecnológicos de la París-Roubaix
Ediciones Canceladas de París-Roubaix
En 1915, un año después de que empezase la Gran Guerra, los organizadores de la París-Roubaix se vieron obligados a imitar el resto del mundo y paralizar la prueba. No hubo ediciones desde 1915 hasta 1918.
Igual pasó durante el periodo de la Segunda Guerra Mundial, pero en ambas ocasiones la prueba regresó más fuerte que nunca y en los 50's ya se había establecido como un auténtico monumento. Cada año atraía a mejores corredores y el Infierno, volvió a ser una prueba ciclista, nunca más una guerra.
Dureza Extrema de París-Roubaix
Si algo distingue a esta prueba del resto son sus pavés. 28 tramos adoquinados que, a pesar de que ninguno alcanza los 4 kilómetros, se hacen durísimos incluso para los profesionales. Son estos tramos y no ninguna subida la que se encarga de hacer la selección de favoritos.
Los tramos están clasificados de una a cinco estrellas según su dureza. El 'Trouée d'Arenberg', 'Mons-en-Pévèle' o 'Carrefour de l'Arbre', constituyen los tramos de cinco estrellas de la carrera, los más endiablados de todo el territorio francés.
La lluvia también suele acompañar a la prueba para añadirle todavía más dificultad.
Presente de París-Roubaix
La carrera rumbo a la ciudad de las mil chimeneas no ha parado de crecer y este 2023 regresa, como siempre, el segundo domingo de abril. Ganar aquí significa escribir tu nombre en el olimpo del ciclismo así que la competencia siempre es feroz.
Desde 2021 también se celebra la París-Roubaix femenina y a pesar de recortar en kilometraje mantiene la dureza y épica de la edición masculina.
“La Clásica de las Clásicas” o “El Infierno del Norte” son los dos apodos más famosos de esta carrera con mil nombres conocida por todos como París-Roubaix. 260 kilómetros de épica en los que no hay ascensiones pero sí 28 sectores de pavé que coronan cada año a un nuevo rey del adoquín.
Solo superada en longevidad por la eterna Lieja-Bastoña-Lieja, París-Roubaix es el único monumento celebrado en Francia y su icónicos tramos adoquinados lo hacen una prueba única en el calendario ciclista.
París-Brest-París: Una Prueba de Resistencia Inigualable
El 6 de septiembre de 1891, París se despertó diferente. En el centro geográfico de la Belle Époque, se vivían tiempos muy interesantes a nivel cultural, por supuesto, pero también desde el punto de vista tecnológico: avanzaba la electrificación, se expandía el ferrocarril, y apenas un par de años atrás quedaba inaugurado uno de los mayores símbolos parisinos: La Torre Eiffel. Pero ese día había algo más. Un evento que marcaría un antes y un después en el ciclismo.
206 ciclistas se habían reunido en los Campos Elíseos para enfrentarse a una prueba que desafiaría los límites humanos. Concebida por Pierre Giffard, periodista, director del periódico Le Petit Journal y, ya te lo imaginas, apasionado por el ciclismo.
Desde París hasta la bretaña francesa, la localidad de Brest, en la costa atlántica, y vuelta a la capital. Un recorrido de 1.200 kilómetros en una sola etapa, con la intención de superar la ya existente Burdeos-París, de 572 kilómetros. Más del doble. Una distancia nunca antes vista en el ciclismo competitivo.
Insistamos en lo de “una sola etapa”. El ciclista que quisiera hacerse con la victoria, debería hipotecar su descanso, es decir, 1.200 kilómetros sin dormir. 75 horas pedaleando. Quizá más.
En las páginas de Le Petit Journal Giffard se describió la carrera como "una prueba suprema de valor y resistencia, un desafío que solo los hombres más duros podrán superar".
Nacía la París-Brest-París. Con los años conocida como la PBP.
Tras ser anunciada en el periódico, se apuntaron más de 400 participantes. Una buena cifra, pero la madrugada del 6 de septiembre de 1891, solamente 206 estaban sobre sus bicis en la línea de salida. La meta de París tan sólo vio cruzar a 99 de ellos en el tiempo establecido, marcado en diez días como máximo.

Ese fue el tiempo que tardó en realizar la PBP el ciclista Charles Terront. Durante todo ese tiempo sólo durmió una hora. Fue celebrado por la prensa por todo lo alto.
Le Petit Journal publicaba: "Terront no solo ha ganado una carrera, ha demostrado la capacidad de la bicicleta de ir más allá de los límites de la imaginación". Le Matin, otro importante diario de la época, describió la llegada de Terront como "un momento de gloria, donde el hombre y la máquina se fundieron en una sola entidad". Épocas en las que la prensa y la poesía iban un poco más de la mano.
Evolución de la París-Brest-París
Fue todo un éxito. Se comentaba en los cafés y los diarios estuvieron semanas hablando de la gesta. Sin embargo, no se volvió a organizar hasta 1901, año en el que se decidió que la PBP tuviera una periodicidad de 10 años.
Pero todo volvió a cambiar en 1931. Ese año, el Audax Club Parisien, conocidos por organizar eventos ciclistas de larga distancia, se hizo cargo de la PBP y puso en marcha la París-Brest-París Randonneur, una versión cicloturista de la prueba, que se celebra cada cuatro años y admite a ciclistas amateur de todo el mundo. La condición es realizar el recorrido, fichando en los puntos de control, sin apoyo externo y con un tiempo máximo de 90 horas.
Huella de por Vida
No es una carrera como las demás. Deja huella. Es algo en lo que todos los participantes coinciden. Hay un antes y un después de una PBP. Ya no es sólo la distancia, o el límite de las 90 horas, sino la falta de sueño. Lidiar con el cansancio y un clima impredecible al mismo tiempo no es para cualquiera.
París-Brest-París Randonneur se celebra desde 1931 y admite también a ciclistas no profesionales.
“Estoy completamente exhausto y al borde de las lágrimas” describía en plena carrera el ciclista Faher Hilarius, uno de los participantes de las últimas ediciones. “Solo quiero rendirme. Y quiero llorar. Y soy un hombre de cincuenta años que se hizo esto a sí mismo”.
En la actualidad, la París-Brest-París sigue siendo la prueba reina para los randonneurs. Atrae a miles de ciclistas de todo el mundo. Muchos de ellos están entrenando durante cuatro años por y para la PBP. La edición de 2019, reunió a más de 6.000 ciclistas de 66 países. La cifra bajó considerablemente (3.000 inscritos) en 2023 debido, sobre todo, a restricciones de logística, seguridad de los participantes y algún que otro recuerdo a la pandemia que todos tenemos en nuestro recuerdo.
Le Monde publicaba, "la París-Brest-París no es solo una carrera, es un viaje al límite de la resistencia humana".
La siguiente edición de la PBP está programada para celebrarse del 22 al 26 de agosto de 2027. Si crees que puedes, tienes tiempo para entrenar y apuntarte. ¿Podrás hacerla en 90 horas casi sin dormir?
Tabla comparativa de las carreras
| Característica | París-Roubaix | París-Brest-París |
|---|---|---|
| Distancia | Aproximadamente 260 km | 1200 km |
| Terreno | Principalmente adoquines (pavé) | Carretera |
| Formato | Carrera de un día | Randonneur (cicloturista) |
| Frecuencia | Anual | Cada 4 años |
| Énfasis | Dureza y habilidad en adoquines | Resistencia y autosuficiencia |