Suso Blanco Villar: Una Leyenda del Ciclismo Gallego

Jesús Blanco Villar (Rois, 1962) es una institución en la historia del ciclismo gallego. Su vida, antes y ahora, siempre se escribe con pedales.

Corredor profesional desde 1982 a 1998, fue una de las referencias del pelotón español en la década de los 80. Como director, ejerció al más alto nivel en el desaparecido Xacobeo Galicia y posteriormente en el campo Élite-Sub23 hasta el inicio del pasado verano.

Blanco Villar obtuvo su primer gran triunfo de la mano de González Linares, venciendo en una etapa de la Vuelta a Cataluña en 1984. En la Vuelta a España de 1986, logró alzarse con dos victorias entre ciclistas de renombre internacional.

En el Tour, Blanco Villar respondió a las expectativas en la etapa prólogo y estuvo por delante de Miguel Indurain y Gorospe. Estuvo a punto de ganar la séptima etapa del Tour de 201 kilómetros entre Cherburgo y St. Hilaire Du Harcouet.

"Pude ganar la etapa, decía, pero arranqué excesivamente pronto y así no pude hacer nada. Estamos demostrando los españoles que también en el llano se pueden hacer cosas".

Durante la Vuelta a Burgos, que se corrió en agosto, venció en la primera etapa y se enfundó el jersey morado que le acreditaba como líder. En 1987 Blanco Villar volvió a vencer en otra etapa de la Vuelta a España, además de conseguir dos etapas en la Vuelta a Cantabria y la clasificación general.

Suso continuó en el élite del ciclismo hasta que en 1995 se marchó a Portugal. Ganó etapas en la Vuelta al País Vasco, en la de Castilla-León, la Vuelta al Alentejo y un sinfín de pruebas en el país vecino, encuadrado en distintos equipos portugueses.

Su Pasión por el Ciclismo Desde la Infancia

«El ciclismo es mi pasión desde que tenía 10 años», recordó Blanco Villar, que posee un extenso palmarés de triunfos en el que destacan dos etapas de la Vuelta a España en su época como corredor. El chico no tuvo problemas en casa cuando decidió dedicarse a esto del ciclismo; es más, su padre que había sido corredor aficionado le inculcó el gusanillo de este deporte desde su más tierna edad.

“A la vocación no se puede renunciar”, explica Suso Blanco Villar, que hoy es director deportivo de un equipo amateur de Padrón: ‘Aluminios Cortizo’. Desde que tenía 10 años estoy en el ciclismo. Es la única profesión que he conocido. Mi vida es lo que es gracias al ciclismo. No le puedo reprochar nada.

Fue una larga vida dedicada al ciclismo puesto que Suso, como le llamaban, estuvo 16 años en primera linea, aunque los últimos años los pasase en equipo portugueses que en España no gozaban de mucha fama. Tenía unas grandes facultades físicas y se desenvolvía bien en las carreras contra reloj, en las que era considerado un especialista. Era hombre que se manejaba bien en la media montaña pero que tenía dificultades cuando se trataba de las altas cumbres.

Anécdotas y Recuerdos de un Ciclista a la Antigua

Recuerdo una etapa del Tour que terminó en Luz Ardiden en un día terrible de calor. Cogí una pájara tremenda y salvé el control por los pelos. Los ciclistas somos así. Estamos educados para sufrir. Te adaptas a todo: al calor, al frío o a la nieve si hace falta. Yo recuerdo esas etapas de frío en la que se te quedaban congeladas las manos y los pies: te quedabas hasta sin sensibilidad en los dedos. Me acuerdo de una en el Giro en las tres cimas de Lavadero. Llegué a meta con síntomas de congelación.

Bueno, yo era un ciclista a la antigua. Me gustaba entrenar mucho y comer bien. No lo oculto. El peso no me resolvía gran cosa. Cuando estaba muy fino sentía que perdía potencia. Todo empezó de junior. No me gustaba ganar al sprint. Prefería atacar desde lejos y le puedo decir que luego sí. En el año 85, sí. Nos convertimos en un referente mundial con ciclistas como Reimund Dietzen, Patrocinio Jiménez…

Recuerdo que fuimos el primer equipo en tener autobús. Mi padre. Sobre todo, mi padre. Trabajaba de panadero, pero era un apasionado del ciclismo.

Yo, Jesús Blanco Villar, le llegué a disputar una Vuelta a la Comunidad Valenciana a Bernard Hinault. Estaba primero y él segundo. Pero me descalificó el comisario porque desde el coche me bajaron el sillín. Llevaba la bicicleta de Echave. La mía se había enrollado los piñones con una bolsa de plástico.

He sufrido mucho en las Vueltas, en los Giros, en los Tours. Pero gracias al ciclismo he descubierto que, al final, todo esfuerzo tiene su recompensa. Para mí es muy importante. Cuando era niño me daban a elegir entre una bicicleta o un balón. No se lo puede imaginar. He estado a casi 200 pulsaciones durante una hora subiendo un puerto de montaña. Llegas a unos límites exagerados.

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Su Rol Actual como Director Deportivo

Hoy, tiene 60 años y la misma pasión por el ciclismo que cuando fue ciclista del Teka o director del Xacobeo. Soy director deportivo de un equipo amateur, Aluminios Cortizo, porque me gusta. Mientras pueda estaré allí. Busco hacer ciclistas. Trato de ayudarles y si algún día llegan… Qué orgullo… El orgullo es importante.

No, no, no puedo. Le diría que trabajo casi por amor al arte. Pero me lo puedo permitir. Las ventas bajaron y decidimos ‘hasta aquí hemos llegado’. Yo no quiero jubilarme. Mientras el ciclismo me haga un hueco quiero estar en él. Sí, lo sé, ya no es como antes cuando era director de equipos profesionales.

Su dedicación y carácter ganador intentará transmitírselos a sus nuevos pupilos, un grupo que le genera máxima confianza: «Tenemos una plantilla para defendernos en todos los terrenos, sin renunciar a nada.

«En ilusión y en ganas no nos va a ganar nadie. Lo hemos demostrado desde que nos pusimos a funcionar hace unos cuantos meses», asegura Avendaño, para quien resulta «un lujo y un placer» unirse a la formación olívica y tener la oportunidad de trabajar mano a mano con Blanco Villar.

Respecto a las metas marcadas para 2023, el presidente José Luis Chamorro apuntó a «la Copa de España, que aún no hemos ganado» y «a ser los primeros del ranking español, además de brillar en las carreras gallegas».

«El ciclismo es mi pasión, sin duda. Empecé con 10 años, fui campeón de España infantil y ya luego conseguí grandes resultados con 19 años. Corrí durante más de 17 temporadas como profesional, en España y en Portugal. Fui director deportivo en varios equipos, también en el Xacobeo Galicia. Estuve en la organización de varios eventos importantes, trabajé en Portugal y desde hace unos años estoy en el Padronés Cortizo.

Todo esto es un poco la continuidad de mi anterior etapa. Ahora la bicicleta y el ciclismo tienen una visión diferente para mí. Antes pensaba en mí y en el equipo. Había que entrenar muy duro. Ahora es totalmente diferente. Estás más pendiente de estudiar las carreras, de los corredores, del material. De todos modos, puedo decir que viví toda la vida este deporte con la misma intensidad.

Reflexiones sobre el Ciclismo Actual

Claro que no. Todo aquel trabajo y las victorias conseguidas en el campo profesional permiten escribir tu propia historia, pero los años pasan y hay que dar otros pasos en la vida.

En todos estos años, tanto en el ciclismo como en cualquier otro deporte, las cosas cambiaron mucho. Por ejemplo, podemos hablar de algo fundamental, la alimentación, que cambió mucho, o los materiales. Antes corríamos con acero y ahora se hace con carbono. La propia vestimenta, que hoy te elimina el sudor y te protege del calor o del frío. Las barritas energéticas. Antes, la bicicleta podía pesar 8 o 9 kilos, algunas 7,5. Ahora hablamos de bicicletas de 6,8 o 7, unos dos kilos de diferencia.

Siempre hubo grandes corredores en la carretera. Mantuve una buena amistad con Indurain, Perico y Pereiro, con los Pino, Gorospe y Pepe Recio. Pero uno de los que más me impresionó en las mil batallas que tuve con él fue el francés Hinault. De todos modos, considero que el americano Armstrong es otra historia. Fue un grandísimo corredor. Para mí, sigue siendo el ganador de los siete Tours de Francia. Los logros que consiguió son palabras mayores.

Alejandro Valverde, sin duda. Con casi 40 años es digno de admirar lo que hace. Le veo extremadamente fino a su edad y muy motivado. Sufrió mucho y estuvo sin correr un par de años. Volvió y demostró lo que realmente es. Lo dijo Óscar Pereiro, que siempre le defendió, y yo lo suscribo también: es un gran campeón con muchas pelotas. Nadie le regaló nada.

Con 40 grados de temperatura, y cuando marcaba los 98 por hora, me reventó el tubular de la rueda delantera. Iba de cuarto en la Vuelta a Portugal y acabé con tres costillas rotas y heridas por todos los lados. Y en aquel ciclismo no llevábamos casco. Esta fue de las peores, aunque también recuerdo otra en Italia cuando un aficionado salió a la carretera y me tiró. Acabé con la muñeca rota. Y un par de ellas más.

Diferente. Es más seguro y práctico.

Conseguí 48 victorias en el campo profesional, casi 200 con el resto de categorías.

Corrí la Vuelta 10 veces, con 4 victorias de etapa. Hice tres veces el Tour y me vestí de blanco (mejor joven) algunos días.

Jesús Blanco Villar no nació en la capital del Sar, pero el bagaje de esta leyenda del ciclismo y su apego a una villa en la que no solo trabaja, sino que fue la catalizadora de su dedicación gracias al Club Ciclista Padronés, le llevaban ayer al balcón consistorial para dar el pregón de la Pascua. Y en su discurso, mucho deporte, pero también referencias literarias o anécdotas, como la etapa más larga que culminó entre Porto y Lisboa.

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