Después de haber dado vida a Elvis Presley en "Elvis" (Baz Luhrmann, 2022), Austin Butler se pone de nuevo la chaqueta de cuero en "Bikeriders. La ley del asfalto". La película de Jeff Nichols se inspira en un libro de Danny Lyon publicado en 1968.
El libro consistía en fotografías de la banda de motoristas Chicago Outlaws Motorcycle Club, estas iban acompañadas de entrevistas realizadas por el propio Lyon mientras acompañaba a los motoristas. Aunque Lyon aparece en la película interpretado por Mike Faist, era principalmente un fotógrafo.
La historia ha sido creada por Nichols, quien utilizó las fotografías del libro para definir la estética del film. "Bikeriders. La ley del asfalto" sigue de cerca los temas y personajes clásicos dentro del género de motoristas.

Orígenes e Inspiración en el Cine de Motocicletas
La película que marca el inicio del género es "Salvaje" (The Wild One, Laslo Benedek, 1953), el film que convirtió a Marlon Brando en una estrella y que se cita en el film de Nichols al inspirar a Johnny, el personaje que interpreta Tom Hardy, para crear su propio club de motoristas.
Pero es durante la década de los 60 en que el género tiene su momento de gloria, enlazando la imagen del motorista con la de un rebelde antisistema, un ideal que culminaría con el estreno de "Easy Rider (Buscando mi destino)" (Easy Rider, Dennis Hopper, 1969).
Peter Fonda, protagonista de "Easy Rider", tuvo sus primeros éxitos con películas del género como "Los ángeles del infierno" (The Wild Angels, Roger Corman, 1966), uno de los títulos principales de las películas moteras estrenadas en los años 60.
A medida que avanzaba la década, las bandas de motoristas pasaron de ser héroes antisistemas a villanos de pacotilla (si bien es cierto que ya en los 60 eran los villanos en las surrealistas y sublimes películas playeras que protagonizaron Annette Funicello y Frankie Avalon).
Una subida y posterior caída que también se muestra en Bikeriders, mostrando como lo que empieza como un club para celebrar la cultura motera acaba degenerando hacia el crimen, estilo Hijos de la anarquía, con la llegada de las drogas y jóvenes miembros que no comparten la filosofía de vida de los miembros originales.
De este modo, Nichols reinterpreta las películas clásicas de motoristas para un público moderno. Es una historia clásica contada con recursos modernos, complementada por una excelente banda sonora. El líder carismático, el romántico misterioso, el loco, el bonachón… Los arquetipos se mantienen, pero gracias al trabajo de los actores y del director, alcanzan una profundidad dramática que sus contrapartidas de los años 60 no pudieron contar.
Bikeriders podría haber sido un pastiche de las películas moteras, pero en lugar de eso, lleva el género al siglo XXI.
El Estilo de Jeff Nichols y la Nostalgia Americana
Es Jeff Nichols un cineasta vinculado casi a una sola geografía: la del Medio Oeste. Ahí se desarrollan 'Take Shelter' (2011), 'Mud' (2012) o 'Loving' (2016). 'Midnight Special' (2016) supone una rareza en su filmografía, por varias razones.
Su último largo, aunque ambientado en Chicago, parece conectado, igual que las anteriores, con el mundo rural y con cierta visión del paraíso perdido. Inspirada por un libro de fotografías en blanco y negro que publicó Danny Lyon en 1968, Nichols crea una historia bañada en la nostalgia que empapa su cine, empeñado en crear atmósferas y personajes de unos Estados Unidos donde reina todavía una inocencia que se rompe de manera irreversible.
Nichols evita, eso sí, cualquier tentación romántica. Donde 'Easy Rider (Buscando mi destino)' (1969) jugaba con la épica del paisaje y la mística de la dupla carretera-libertad, él crea escenas nocturnas e interiores más claustrofóbicos a medida que avanza el film.
Personajes y Actuaciones Destacadas
Cuando podía haber tirado de una pandilla de duros guaperas (a excepción de Austin Butler, que lo es, y mucho) retrata a una banda de parias a los que no quieren ni en el entierro de sus amigos: no los aceptan ni en Vietnam.
Butler rebosa magnetismo desde la misma escena de presentación con un personaje que, como el Matthew McConaughey de 'Mud' o el Joel Edgerton de 'Loving', necesita pocas frases en el guion para componer un personaje lleno de carisma. Igual que Tom Hardy, con homenaje incluido (empezando por el nombre, Johnny) al Marlon Brando de 'Salvaje' (1953). Y por encima de ambos, la deslumbrante Jodie Comer.
A través de sus ojos avanzamos en un relato con saltos adelante y atrás, bajo el truco de una entrevista realizada por Danny Lyon (Mike Faist), que funciona para convertirla en narradora, pero donde el personaje de él aporta poco. 'Bikeriders' es, en esencia, un film de inadaptados necesitados de pertenecer a algo, en este caso un club de moteros, que funciona como una familia hasta que un nuevo orden lo convierte en mafia.
El mundo de ayer frente al de hoy. Pero si hay una constante en el cine de Jeff Nichols es su fe en el poder redentor del amor, que acaba dotando de ternura a las historias más violentas. Para nostálgicos de la América de los años de Vietnam.
Lo mejor: Jodie Comer. También Butler y Hardy. Lo peor: que no se viera en Cannes, festival donde (casi) siempre ha estrenado Nichols.
Ficha Técnica
- Dirección: Jeff Nichols
- Reparto: Jodie Comer, Austin Butler, Tom Hardy, Mike Faist, Boyd Holbrook
- País: Estados Unidos
- Año: 2023
- Fecha de estreno: 12-7-2024
- Género: Drama
- Guion: Jeff Nichols
- Duración: 116 min.
Sinopsis
Retrato de una época de rebelión y de cambio en la cultura y en la gente de Estados Unidos. Tras un encuentro casual en un bar, Kathy, una mujer con carácter, se siente profundamente atraída por Benny, el miembro más reciente de Los vándalos, un club de moteros del Medio Oeste liderado por el enigmático Johnny.
La Perspectiva de Danny Lyon y la Narrativa de Kathy
Entre 1965 y 1973, el fotógrafo Danny Lyon acompañó a The Vandals, un club de moteros del Midwest norteamericano, los entrevistó y retrató. Luego publicó un libro titulado The Bikeriders. Esta película pone en escena la confección de aquel libro y resucita aquellos años: vemos a Lyon entrevistando a unos y otros, en particular a Kathy, joven ajena a ese mundo que se enamoró y casó con Benny, el más joven y atractivo de los motoristas.
El guionista y director Jeff Nichols juega a fondo la carta de la nostalgia con una pulcra reconstrucción de época y con un retrato amable de los que iniciaron el movimiento Biker, encarnados por un reparto notable: Austin Butler, Tom Hardy, Michael Shannon, Mike Faist, Boyd Holbrook, Norman Reedus… sin olvidar a Jodie Comer, principal narradora de esta historia.
La película se ve con agrado, la fotografía es magnífica y la música acompaña bien, pero… falta historia.
Jeff Nichols nos invita a unirnos a los ‘Bikeriders. La ley del asfalto’.“Tendréis que matarme para quitarme el chaleco” (Benny)
Temas Centrales: Pertenencia e Identidad
Como realizador, Nichols deja muy claro que lo que le interesa, por encima de todo, es contar la historia de este grupo o club. De hecho, el film está basado libremente en la historia y detalles narrados por Danny Lyon en su libro-reportaje.
Hablamos de una obra publicada en 1968 sobre los Chicago Outlaws Motorcycle Club. En consecuencia, estamos ante un producto muy clásico que huye de cualquier pirotécnia visual y adorno para remitirnos a las décadas 60 y 70. Incluso las propias motocicletas no serán motivo de distracción para el espectador. Nichols básicamente las filma en formación dejando muy pocos detalles o planos de cada una de ellas.
Así pues, los que esperen deleitarse aquí viendo un “documental” de motocicletas clásicas o retro que vayan cambiando el chip.
Y aquí el guión también es obra de Jeff Nichols, que desarrolla la película en segmentos. Estos van estructurados en base a las entrevistas que el Danny Lyon del film le va haciendo a Kathy. Y es ella la que va contando la trama que vemos en pantalla. Así pues, asistimos a cómo Lyon fue recogiendo el material para su posterior libro. Dejando este curioso detalle al margen, el libreto entrega una fuerte desmitificación de los moteros y su mundo.
En este sentido, el script ahonda muy fuerte en dos ideas que se tornan fundamentales en la película: la pertenencia y la búsqueda de tu destino. Estando mejor plasmada la primera que la segunda.
La idea de pertenencia a un grupo la representa Johnny, un tipo normal y corriente que decide montar con sus amigos un grupo de moteros para tener algo a lo que agarrarse al margen de su familia. Rápidamente se van uniendo al club sus colegas más cercanos y conocidos… todos ellos tipos corrientes como él: mecánicos, camioneros, padres de familia, parados,… El club les da un lugar común para charlar sobre motos, problemas personales, anécdotas e incluso hacer grandes picnics donde conocer a más gente con gustos parecidos.
Como vemos, esta no es la connotación negativa que suele existir cuando se habla de los moteros. Incluso el guión de Nichols hace hincapié en esta equivocada visión en un momento determinado. Por supuesto, no todo es tan idílico… sino que también asistiremos a la perversión y descontrol de esta idea inicial con consecuencias devatadoras.
Dejando al margen la idea de pertenencia, el otro gran tema del film es la búsqueda de tu identidad o sitio en el mundo. Esta idea la representa Benny, un joven con un enigmático pasado que encuentra en los Vándalos un punto de encaje. Pero queda claro que, a pesar de estar con ellos, Benny todavía está buscando su particular y personal hueco en este planeta que llamamos Tierra. Por así decirlo, montar en moto y lanzarse a la carretera es una etapa que no sabe a dónde le va a llevar. Resulta muy claro que todavía es un “lobo solitario” y que le cuesta agarrarse a algo fijo, ya sea el club o Kathy.
Acción y Realismo en la Pantalla
Según lo comentado en párrafos anteriores, queda de manifiesto que ‘Bikeriders’ no está saturada de grandes escenas de acción ni violencia. Y esto por mucho que en España le hayan puesto esa sugerente coletilla de “La ley del asfalto”. A lo largo de casi 120 minutos tan sólo asistiremos a 2 o 3 peleas y a la quema de un bar.
Por este lado no hay mucho más que rascar. Y tampoco, tal y como ya indiqué antes, hay una gran exhibición de motocicletas. Sí, hay algunas veces que la cámara se detiene en filmarlas en estático estando paradas, pero son instantes breves y de atrezo. Lo que más abunda son las escenas en las que las vemos desfilar con Johnny al mando o las carreras en solitario de Benny. Insisto en recalcar que ‘Bikeriders’ se concentra en la historia antes que en los fuegos artificiales.
No obstante lo anterior, y buscando la fidelidad máxima a la hora de utilizar en pantalla los vehículos de dos ruedas, Jeff Milburn, el coordinador de especialistas de ‘Bikeriders’, consiguió reunir gracias a sus amigos unas 45 motocicletas de colección para la película. Y esas son las motos vintage que veremos conducir a Johnny, Benny y el resto del grupo.
Crítica THE BIKERIDERS / El Club De Los Vándalos / La Ley del Asfalto - Reseña de la Película
El Elenco y sus Interpretaciones
En los créditos empiezo con Tom Hardy como Johnny, un hombre maduro que crea Los Vándalos para, en principio, hacer carreras. Posteriormente irá llevando esa idea mucho más lejos… En su interpretación, Hardy vendría a ser una especie de “Padrino” de club. Esto es: un jefe carismático que habla bajo, se preocupa por sus hombres, va de frente, sabe calar al personal, algunas veces es impredecible y, en la intimidad, sobrepasado. De su grupo tiene un gran cariño hacia Benny, personaje al que interpreta Austin Butler con un aire guaperas y rebelde a lo James Dean.
Para Benny podemos decir que Johnny es una figura paterna a admirar. También tenemos a Jodie Comer como Kathy en una performance muy completa. La actriz lleva a su personaje desde la espontánea joven de extrarradio a la responsabilidad. Desde luego este papel es muy diferente al de otras interpretaciones suyas.
El resto de Los Vándalos lo integran diferentes actores de calidad contrastada que aparecen casi irreconocibles. La labor de todos ellos es muy notable configurando ese aire de realismo que todo buen secundario debe aportar. Estos son los casos de Michael Shannon como Zipco, un barbudo obsesionado con los “rojos”. Boyd Holbrook es Cal, el mecánico cagón del club. Damon Herriman es Brucie, la mano derecha y fiel escudero de Johnny. Norman Reedus es Sonny, un cachondo venido desde California para matar a Cal. Emory Cohen aparece como “Cucaracha” y Beau Knapp como Wahoo. Por último, papeles importantes, pero cortos, para Mike Faist y Toby Wallace. El primero interpreta al real Danny Lyon y el segundo a un joven con mucha rabia interior que quiere unirse a Los Vándalos.
Finalizo esta crítica de Bikeriders. La ley del asfalto… una película que retrata parte de la cultura motera como pocas veces la habíamos visto antes. La pertenencia a un grupo, la búsqueda de tu identidad y el peligro de las fuerzas imitadoras quedan bastante bien retratadas por Nichols apostando antes por la historia que por los fuegos artificiales.
La Película en el Contexto del Cine de Jeff Nichols
Después de películas sorprendentes y de calidad como ‘Take Shelter’ (2011), ‘Mud’ (2012) o ‘Midnight Special’ (2016), el guionista y director Jeff Nichols regresa a cines para traernos una nueva película. En este caso se trata de un film de moteros titulado ‘Bikeriders. La ley del asfalto’.
Naturalmente, traer de nuevo a la actualidad una cinta de estas características suponía homenajear, sí o sí, a dos clásicas de este “subgénero”. Me refiero a ‘Salvaje’ (Laslo Benedek, 1953) y ‘Easy Rider’ (Dennis Hopper, 1968). Ambas quedan referenciadas y homenajeadas en la película de Nichols. Especialmente la primera. De ella toma el nombre del personaje interpretado por Tom Hardy y, además, supone el punto de origen para los “Vándalos”, el grupo de moteros del film de Nichols.

Conclusión
En 1967, Danny Lyon publicó un fotolibro titulado ''Bikeriders: La ley del asfalto'', donde retrataba a una banda de moteros del medio oeste americano. Inspirado por esas fotografías, el director Jeff Nichols escribió esta historia ficticia, protagonizada por Tom Hardy y Austin Butler, en la que el propio Lyon entrevistaba a una de las mujeres miembro de una banda conocida como los 'Vandals'.
En esta película confirma sus grandes virtudes como autor: su aliento clásico para contar historias, su talento narrativo para atrapar al espectador, su capacidad para dibujar personajes muy humanos, su facilidad para darle vida en la pantalla a una época pasada. Aquí nos sitúa en Estados Unidos, en los años sesenta, para hablarnos de un club de moteros, los Vandals de Chicago, formado por hombres rudos, amantes de sus motocicletas y propensos al alcohol, las drogas y las peleas.
A través de estos personajes conoceremos las vidas de estos moteros liderados por Johnny (Tom Hardy), un camionero casado con hijos que vive una doble vida de violencia y crimen. Nichols nos muestra las actividades de estos hombres y cada personaje le sirve para explorar una faceta distinta de la banda -el reparto se completa con su actor fetiche, Michael Shannon, y con Boyd Holbrok y Norman Reedus- formada por desclasados que persiguen la sensación de pertenecer a algo. Porque Nichols hace hincapié en la solidaridad entre los miembros del grupo antes que en la sensación de libertad sobre una motocicleta, a toda velocidad, por las infinitas carreteras estadounidenses -como en el principal referente cinematográfico, Easy Rider (1969).
Nichols firma una película hermosa y trágica que no juzga a sus personajes, todo lo contrario, de una forma muy cinematográfica los comprende.