Si algo es sinónimo de pueblo y verano, de costras en las rodillas y de nuestra infancia, lo es, sin duda, la bicicleta. Los años ochenta y noventa fueron una breve ventana temporal en que pudo desarrollarse algo parecido al diseño español de bicicletas.
Pese a todo, esa industria existió. Nació, sobre todo, en País Vasco, con algunos pequeños reductos en Cataluña, y tal vez por la afición que siempre ha habido en este país por el ciclismo, supo sacar adelante modelos populares con personalidad e incluso hacer sus pinitos en el mundo del ciclismo de competición. Algunas marcas han sobrevivido, como BH, otras se han ido amoldando a las circunstancias, caso de Torrot, que se ha enfocado como marca de vehículos eléctricos.
Todas vivieron tiempos mejores. “Una bicicleta BH es una bicicleta bien hecha”, decía el eslogan de la célebre casa de los hermanos Beistegui, regla que se aplica a la perfección a este icono español que perduraría durante años a lo largo de diferentes generaciones. Desde sus primeras versiones de barra baja y frenos de varilla de mediados del siglo pasado, se mantuvo en producción hasta bien entrados los noventa, adaptándose tímidamente a los tiempos sin demasiados cambios estéticos.
Otras conocidas marcas de la época también tenían su propia versión de la clásica bici de paseo de doble barra y rueda de 700. Las Torrot Universal, o las Donosti y Luarca de Orbea fueron otros elementos comunes del paisaje urbano y rural de aquellos tiempos. Orbea, al igual que BH y GAC, eran originarias del municipio guipuzcoano de Eibar.
Muchos la recordarán como la primera bicicleta que tuvieron de niños en su versión de rueda de 16” (o 400, como aparecía en los catálogos de BH convertido el diámetro a unos más familiares milímetros). Habituales junto a mesitas plegables y neveras en el maletero o la baca de los utilitarios de los domingueros de la época, se vendían como bicis para toda la familia, solo había que subir el sillín y el manillar para que la usasen tanto hijos como padres.

Una bicicleta BH Gacela, un modelo clásico de la época.
La Revolución de la BH California
En 1982, en plena fiebre por el BMX y coincidiendo con el estreno de E.T., la llegada de la California coincidió con un momento único: el bicicross estaba en plena expansión y los niños españoles miraban con envidia las imágenes de BMX californianas en revistas y películas. El nombre buscaba conectar con el origen cultural del BMX: el sol, el freestyle y ese aire de libertad que veíamos en el cine y la TV. La difusión fue imparable: anuncios con pandillas en BMX, catálogos con escenas de saltos y, sobre todo, el boca-oreja del patio del cole.
La BH California heredó el cuadro de la Meteor, pero supo elevar el listón en diseño y calidad. Sus componentes la convirtieron en una bicicleta resistente, duradera y con un estilo inconfundible.
Componentes Clave de la BH California
A continuación, se presenta una tabla con los componentes clave de la BH California:
| Componente | Descripción |
|---|---|
| Cuadro | Basado en la Meteor, con geometría casi idéntica y soldaduras de primera calidad. |
| Horquilla | La misma de la Meteor, algo menos rígida pero fiable. |
| Frenos | Weinmann, primera vez en una BMX española. |
| Ruedas | Pintura azul resistente al desgaste. |
| Neumáticos | Michelin Bicicross, fiables y duraderos. |
| Pedales | Modelo BH tradicional con ajuste a presión en el eje. |
Más allá de sus piezas de calidad, la BH California tenía un carácter propio: podía soportar los saltos más arriesgados sin perder estilo. Las primeras versiones llevaban un refuerzo metálico frontal, más tarde sustituido por una pletina, y la mítica California Star deslumbró con piezas anodizadas en dorado.
No era barata, pero sí deseada. Tenerla era sinónimo de estatus infantil: corrías más, hacías más trucos y tenías la BMX más llamativa del barrio. BH incluso creó un “Bici-Cross Team” y la cuidada publicidad aliaba su estética con el sol y la cultura californiana, reforzada por aquel anuncio de “¿E.T.?
Posteriormente la Star perfeccionó la fórmula con nuevas combinaciones de colores y calcomanías. Cada modelo ofrecía mejoras estéticas sin perder el espíritu BMX que tanto enamoró.

Una BH California X2, un modelo popular de los años 80.
Un Símbolo de Libertad y Amistad
La BH California no fue solo una bicicleta. Fue un símbolo de libertad, creatividad y amistad. A lo largo de la década, la BH California fue cambiando de aspecto y componentes, adaptándose a la moda y a las mejoras técnicas del momento.
En blogs, foros y redes, se habla de ella como “la bici de nuestra generación EGB”. La BH California tiene una base de aficionados muy activa. Su valor depende mucho del estado, originalidad y versión, por lo que no todas alcanzan precios elevados.
Factores que más influyen en el precio: estado general y óxidos, piezas originales (Weinmann, llantas, protecciones), modelo/versión (X4, Star, XL…), documentación y rarezas.
La BH California es más que una bicicleta: es parte de nuestra memoria ciclista. Un icono que sigue inspirando a quienes la montaron entonces y a quienes la redescubren hoy.
Bicicletas de Montaña BH Top Line de los Años 90
En los noventa BH sacó al mercado una línea de bicicletas de montaña de gama media. Las BH Top Line presumían de cuadros fabricados con tubos oversize de aleación de aluminio y magnesio y realmente me encantaban.
Costaba 65.000 pts. de la época y como podéis ver en el anuncio su reclamo era el cuadro de aluminio 5086 y la horquilla con suspensión Marzocchi. De serie venía montada con unos componentes bastante razonables para su precio. Respecto a los periféricos, Kalloy firmaba tija y potencia y Rígida las ruedas con su modelo Zac 2000.
Poco después, BH introduciría la marca Grisley, que se especializó en la gama alta de sus MTB, y "relegó las Top Line a montajes de precios más ajustados", según cuenta Ricardo Fraile, autor de Rodando con la Top Line.
RESTAURACIÓN Casera de Bicicleta Antigua con actualización

Una BH Top Line, bicicleta de montaña de los años 90.