La vida de la familia de Pablo Jesús Martín Vázquez, un extremeño de 43 años y aficionado al ciclismo, cambió trágicamente el 20 de marzo de 2022. Un conductor de 23 años lo arrolló cerca de Fuente de Cantos, causándole lesiones que resultaron fatales.

Tras el atropello, Pablo Jesús, vecino de Fuentes de León, fue ingresado en el Hospital Universitario de Badajoz, donde falleció a los pocos días debido a la gravedad de sus heridas. Las pruebas realizadas por la Guardia Civil al conductor arrojaron resultados positivos tanto en alcohol como en drogas.
La lucha por el endurecimiento del Código Penal
Medio año después de la tragedia, Ismael, hermano del fallecido, entregó en el Congreso de los Diputados más de cien mil firmas, recogidas a través de la plataforma change.org y por escrito, con el objetivo de solicitar un endurecimiento del Código Penal. En el Congreso, se unió a otras nueve familias víctimas de la "violencia vial", buscando que esta sea catalogada como tal.
Estas familias han promovido una iniciativa legislativa popular, respaldada por casi 700.000 firmas, para solicitar a los legisladores que actúen e introduzcan una modificación en los tipos penales. El objetivo es endurecer las condenas para aquellos conductores que causen muertes bajo los efectos del alcohol o las drogas.
La campaña de recogida de firmas, impulsada por la familia de Pablo Jesús, se inició en Fuentes de León poco después del atropello. "A los 20 días hicimos una manifestación y luego una marcha para hacer visible la pelea que empezábamos y luego empezamos a recoger firmas en la comarca", explica Ismael.
En su visita al Congreso, fueron recibidos por el diputado extremeño del PP, Víctor Píriz, quien los puso en contacto con Teodoro García Egea, presidente de la Comisión sobre Seguridad Vial. Posteriormente, las familias se reunieron con el portavoz de dicha comisión, Óscar Gamazo. "Nos pidió nuestro manifiesto con las peticiones y a partir de ahí empezarán a estudiar la iniciativa legislativa".
Actualmente, estos delitos se castigan con penas de 1 a 4 años, pero en muchos casos los culpables ni siquiera entran a la cárcel. En el caso de Fuente de Cantos, el responsable de los hechos podría ser juzgado por un presunto delito de homicidio por imprudencia grave, otro de lesiones por imprudencia grave y un delito de abandono del lugar del accidente. Cabe recordar que junto a Pablo Jesús fue arrollado otro ciclista.
"Sus hijos y su familia no vamos a volver a verle, nunca más. Sin embargo, el conductor y culpable está libre", indica la petición de change.org. A la espera de juicio, la Audiencia Provincial de Badajoz puso en libertad bajo fianza de 6.000 euros al conductor que cometió el arrollamiento mortal, tras permanecer 30 días en prisión provisional.
"No podemos consentir que este sufrimiento que destroza a tantas familias como la mía siga saliendo tan barato". "Ha dejado viuda a su mujer y huérfanos a una niña de 14 años y a un niño de 9. Esta tragedia ha destrozado la vida de mis padres, de nosotros, sus hermanos…, y de muchísimos amigos. Porque todo el que conocía a Pablo le quería. Él se hacía querer".
La familia continúa «destrozada». «A mi hermano nos lo han robado miserablemente. Han arrancado la vida de una persona con familia, con mujer, niños, padres, hermanos...». El caso sigue en fase de instrucción. «Normalmente la justicia va lenta; queremos que se resuelva cuanto antes, pero que se haga todo bien».
Tras llevarse por delante a Pablo Jesús y a otro ciclista, el conductor de 23 años abandonó el lugar del siniestro, que ocurrió en el punto kilométrico 46,500 de la EX-202 de Valencia de las Torres a Segura de León. El pasado 12 de junio los familiares y amigos del ciclista fallecido realizaron un acto de homenaje en ese mismo lugar para pedir justicia.
El ciclista que fue atropellado por un coche el pasado domingo en Fuente de Cantos ha fallecido debido a las lesiones que sufrió en el accidente. El hombre, de 43 años de edad y vecino de la cercana localidad de Fuentes de León, iba acompañado de otro ciclista de 47 años cuando fueron arrollados por la mañana por un vehículo mientras hacían ciclismo por las inmediaciones de la citada localidad pacense.
El hombre de 43 años sufrió politraumatismos graves y fue trasladado en helicóptero al Hospital Universitario de Badajoz, donde finalmente ha fallecido. El otro hombre herido sufrió lesiones leves de las que fue dado de alta. El Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 1 de Zafra decretó este martes el ingreso en prisión del joven conductor.
La presencia de esas sustancias se constató en las pruebas a las que fue sometido el conductor cuando fue localizado en su domicilio. El accidente ocurrió a las 9.30 de la mañana en el kilómetro 46.500 de la carretera EX-202, por donde circulaban un ciclista de 43 años que fue trasladado en helicóptero al Hospital Universitario de Badajoz con lesiones graves y permanece crítico y otro ciclista de 47 años que sufrió lesiones leves de las que ya ha sido dado de alta.
Ese accidente no fue el único ocurrido el domingo. Otro ciclista resultó herido al caer accidentalmente de su bicicleta a las 11.20 horas en el kilómetro 2 de la EX-210 en la localidad pacense de Palomas, según informó el Servicio de Urgencias y Emergencias 112 Extremadura. En ese caso fue trasladado en helicóptero al Hospital Universitario de Badajoz.
El domingo 1 de mayo, Rubén -de 9 años- junto a sus compañeros de clase del colegio Patriarca San José de Fuentes de León, tenía previsto hacer la Primera Comunión. Pero su madre, María Victoria (42), ya viuda, decidió aplazarla porque su marido, Pablo Jesús Martín Vázquez (43) ya no podía acompañarlos en un día familiar tan señalado. No sólo a esta celebración sino a ninguna más. Tampoco podrá disfrutar de su papá, Selene (14 años), su otra hija.
Seis domingos antes, el 20 de marzo, sobre las 9.30 hs. de una mañana despejada y temperatura primaveral, se le fue la vida por un atropello mortal por la espalda efectuado por un BMW 118 de color negro en un tramo de carretera recto, de aproximadamente 500 metros, aunque empinado por un exigente repecho. Se trata de la comarcal EX-202 que comunica Segura de León y Fuente de Cantos, en el sur de la provincia de Badajoz.
Es una vía complicada y sinuosa, un laberinto de dos carriles con innumerables curvas que se encuentra en un estado deplorable, con continuos cambios de rasante, baches, socavones y con el asfalto, en general, en muy malas condiciones. A lo largo de la vía hay más de una señal advirtiendo de la peligrosidad de la carretera y se recomienda que la velocidad no sobrepase los 60 km/h. Los vecinos se quejan de que apenas existen controles de tráfico.
El brutal impacto se produjo en el km. 46,460, por donde circulaba Abel C.S., de 23 años, que se llevó por delante tanto a Pablo Jesús (que circulaba por la parte interior) como a su compañero de ruta, Manolo Gadea (electricista, 47 años), que se encuentra convaleciente y con graves secuelas.
Ambos quedaron tirados en el suelo como colillas, abandonados a su suerte. Pablo Jesús no moriría en el acto. De urgencia fue trasladado en helicóptero al Hospital Universitario de Badajoz, en cuya UCI ingresó en estado crítico. Falleció a los dos días. «No había nada que hacer», dijeron los médicos nada más verlo. Las heridas eran letales. Como lo fueron el año pasado para otros 31 ciclistas que en España perdieron la vida en circunstancias similares.
Estadísticas de fallecimientos ciclistas
En lo que llevamos de año, ya van diez fallecidos. Es un no parar. No se le pone freno, a pesar de los cambios introducidos en la Reforma de la Ley Orgánica 2/19 aprobada el 1 de marzo gracias a la heroica labor de concienciación social para endurecer las penas ejercida durante años (326.000 firmas), y no con sinsabores, por Anna González, viuda de un ciclista que fue arrollado en 2013 por un camionero, que también se dio a la fuga.

En este caso concreto, ambos ciclistas, miembros del club 'Los Zorros', iban en paralelo en una vía sin arcén, de 5 metros de ancho. Lo hacían con los cascos de protección y las luces de advertencia encendidas. De nada les sirvió. Habían salido a las 8.50 horas, como siempre, desde el bulevar cercano al cementerio. Pero no pasaron de hacer 22 kms.
«Salían más temprano que los demás porque querían regresar pronto para ayudar en casa», subraya Ismael, hermano del fallecido, que en algunas ocasiones les acompañaba. Desde los 21 años Pablo Jesús trabajaba en la construcción y se atrevió a montar su propia empresa, «y le iba muy bien, porque además ayudaba a mucha gente, por eso era tan querido por todos, estaba en la flor de la vida», resalta Alberto, otro de los cuatro hermanos varones, muy unidos, que forman la familia.
«No iba a más de 95 km/h.», tercia la abogada del acusado, María José Malagón: «No hay huellas de frenazos ni nada», dice mientras sostiene que «fue un accidente de tráfico; no hubo dolo». Además, opina que «el chico también es una víctima porque se le está machacando desde todos lados, se encuentra en estado de shock, y se le ha tenido que poner ayuda psicológica y psiquiátrica», se queja. La letrada advierte de que el acusado ha tenido la intención «desde el primer momento» de pedir perdón «pero no ha querido nadie del entorno de la familia de la víctima facilitarnos los datos para ello».
Al volante del automóvil de gran cilindrada (1.995 cm³), un peso, en vacío, de 1.475 kg., y una potencia de 150 CV, el presunto homicida conducía un arma mortal, mucho más después de una noche de jarana que incluyó varios pueblos, aunque Malagón matiza que durmió unas horas en casa de un amigo. Sea como fuere, dio positivo en alcohol y drogas (marihuana), como lo ratifican los test a los que fue sometido tras ser detenido por la Guardia Civil. «Estaba asustado y quiso pedir ayuda a su familia», justifica la letrada. Primero fue al domicilio de su novia y luego al de sus padres.
Sin embargo, fue pronto identificado. En el trayecto se había cruzado con los componentes de un equipo de veteranos de Fuente de Cantos que iban a jugar un partido de fútbol y aseguran que se les cruzó un vehículo a toda velocidad, con una luna rota y que arrastraba en la zona inferior del vehículo, en el paragolpes, trozos de una bicicleta «desde donde saltaban chispas». Eran los restos de la bici de Pablo Jesús, que había adquirido apenas un año antes, de color blanco y negro de la marca Berria Belador, de gama media-alta.
«Desde hace tres años ha aumentado mucho el perfil del conductor joven, con ingesta de drogas, sobre todo pastillas, como anfetaminas, que no sabe ni dónde está, ni qué hora es, que tiene como una nube encima, que debía de estar en la cama, pero está conduciendo y te rebasa a mucha velocidad y muy cerca», alerta Diego Yebra, fiscal delegado de Seguridad Vial de Extremadura.