Las imprudencias al volante están perseguidas por la Dirección General de Tráfico, que advierte, además, de que muchas de ellas aumentan en verano. La relajación de las vacaciones hace que muchos conductores incumplan la normativa con el riesgo que ello conlleva.
Es el caso del conductor de una motocicleta que no duda en grabar la infracción con su teléfono móvil para compartirla en las redes sociales. Este individuo circula conduciendo su motocicleta. En la parte de atrás viaja una mujer que sostiene a su bebé en brazos. Los 3 circulan en el vehículo y ninguno de ellos lleva el casco de seguridad.
Además de exceder el número de personas que puede viajar en este tipo de vehículo, este conductor circula sin casco, así como su acompañante y el bebé. En su relato a la cámara queda patente, además, la intención del conductor de acelerar y poner la motocicleta a más velocidad. El hombre se refiere al pequeño y le pregunta: "¿Le doy caña o no?, qué máquina el tío".
A fecha de la publicación de este artículo, en lo que va de año la cifra de fallecidos en las carreteras españolas asciende a 604. Doce personas perdieron la vida en las carreteras en el inicio de la segunda quincena de julio y con un número elevado de desplazamientos.
Ante esta situación, es crucial recordar la importancia de la seguridad vial y la responsabilidad al conducir una motocicleta. A continuación, se abordan diversos aspectos clave para una conducción segura.
Desde Fundación MAPFRE trabajamos por una movilidad segura, saludable y sostenible, queremos fomentar en nuestra sociedad la conciencia de que es necesario evitar cualquier muerte en la carretera, involucrando a todos los agentes sociales. Trabajamos para salvar vidas.

Conducir Moto con Pasajero - 🏍 Ep.#47
La Importancia del Casco y el Equipo de Seguridad
El uso del casco es fundamental para proteger la vida del conductor y los pasajeros. Un casco homologado puede reducir significativamente el riesgo de lesiones graves en caso de accidente. Además, es recomendable utilizar otro equipo de protección, como chaquetas con protecciones, guantes y botas adecuadas.
El Peligro del Alcohol al Volante
El alcohol es uno de los factores de riesgo más frecuentemente implicados en los accidentes de tráfico. El alcohol está presente entre el 30% y 50% de los accidentes mortales. El alcohol es una sustancia psicoactiva muy presente en nuestra sociedad, su consumo se asocia a múltiples y graves patologías. Es un problema sobre el que no existe suficiente conciencia en relación con los perjuicios que ocasiona, tanto a nivel de la salud, como en las relaciones familiares, laborales, sociales, etc.
El alcohol es un depresor del Sistema Nervioso Central que altera tanto la aptitud como la actitud para conducir e incrementa el riesgo de verse involucrado en un accidente de tráfico. Existe la percepción de que el riesgo de accidente se asocia únicamente a niveles de consumo muy elevados, pero sus efectos negativos sobre la capacidad de conducir se observan incluso con niveles bajos de consumo.
A medida que aumenta la cantidad de alcohol en el organismo, lo hace el riesgo de accidente: con una alcoholemia de 0,5 gr de etanol por litro de sangre se multiplica por dos el riesgo de sufrir un colisión, y con 0,8 gr/l el riesgo es 5 veces mayor, y continua aumentando a medida que lo hace el nivel de alcohol en sangre. No sólo aumenta el riesgo de sufrir un accidente, también lo hace el riesgo de sufrir lesiones y la probabilidad de que estas sean mortales.
Si beber y conducir se convierte en algo habitual, que el accidente se produzca es una mera cuestión de tiempo. Aún por debajo del límite legal, el riesgo de accidente puede verse ya incrementado. Por ello, lo mejor es evitar conducir después de haber consumido cualquier cantidad de alcohol.
La tasa de alcoholemia que alcances tras un consumo de alcohol puede variar mucho. Por ello, aunque creas conocer tus límites, es realmente fácil que el alcohol acabe por darte una mala sorpresa. Tras su ingesta, el alcohol se absorbe en el aparato digestivo, aproximadamente un 20-25% en el estómago y la mayor parte en el intestino delgado, desde donde pasa a la sangre alcanzando la mayor concentración después de 30 - 90 minutos.
La absorción del alcohol depende directamente de la velocidad a la que bebas. Cuanto más rápido tomes la bebida, mayor será la velocidad de absorción y la cantidad total de alcohol que pase a la sangre. Por ello, aunque recordamos que la única tasa segura es la 0,0, si vas a beber es recomendable que bebas pausadamente y que separes en el tiempo las bebidas que vayas a consumir.
La absorción del alcohol es más lenta en bebidas fermentadas (como la cerveza o el vino) que en las destiladas (como la ginebra, el ron o el whisky). Además, el alcohol tomado junto a bebidas gaseosas (como la tónica o ciertas bebidas de cola) o tomada caliente puede favorecer la rapidez de aparición de la alcoholemia.

La rapidez de absorción del alcohol depende de la cantidad que llegue al intestino delgado, por lo que la presencia de alimentos en el estómago es una variable muy importante. Cuando el tubo digestivo está vacío, la cantidad de alcohol que pasa a la sangre es mayor y lo hace de forma más rápida.
Las personas menores de 18 años y los mayores de 65 son más sensibles a los efectos del alcohol, por lo que es más fácil que tengan deterioros en las capacidades psicofísicas necesarias para conducir. Por otra parte, es importante señalar que los efectos del alcohol son mayores en los conductores con poca experiencia, ya que todavía no han automatizado los movimientos necesarios para conducir y que se aprenden con la práctica.
El alcohol se distribuye por el cuerpo de forma distinta en hombres y en mujeres. Por ello, las mujeres pueden presentar tasas de alcoholemia más altas con la misma cantidad de bebida, especialmente si son jóvenes.
La distribución y concentración del alcohol es diferente en una persona gruesa que en una persona de menos peso. La eliminación del alcohol es mucho más lenta durante las horas de sueño. Por ello, si antes de acostarte tu consumo de alcohol ha sido elevado, es posible que por la mañana aún te despiertes con una alcoholemia positiva.
El alcohol puede empezar a detectarse en la sangre a los 5 minutos de haberlo ingerido y alcanza su máximo nivel entre los 30 y 90 minutos siguientes. Una persona con un nivel de alcoholemia de 1g/l puede necesitar entre 6 y 10 horas para que su nivel de alcoholemia baje del nivel máximo permitido.
Aún por debajo del límite legal, el riesgo de accidente puede verse ya incrementado. Por ello, lo mejor es evitar conducir después de haber consumido cualquier cantidad de alcohol.
Efectos del Alcohol en la Conducción
Los efectos que el alcohol puede producir en el conductor son muy numerosos y muy variados en función del nivel de alcoholemia. Disminuye su sentido de la responsabilidad y de la prudencia. Puede aumentar las conductas impulsivas, agresivas y descorteses.
- Detenerse en el carril sin causa justificada.
- Realizar giros con excesiva amplitud.
- Circular invadiendo el carril contrario.
- Responder tarde a la señalización.
- Conducir de forma errática.
- Efectuar adelantamientos antirreglamentarios.
- Señalizar de manera incorrecta las maniobras.
Se reduce el número de movimientos oculares y estos son más lentos, por lo que recogemos menos información del entorno y esta es de peor calidad. Se perciben peor las luces y las señales, especialmente cuando estas son de color rojo. Se deteriora la convergencia ocular, necesaria para calcular correctamente las distancias.
Es más difícil calcular adecuadamente la velocidad propia y la de los otros usuarios de la vía. Aparecen problemas de acomodación ocular a los cambios de luz, por lo que se pueden producir deslumbramientos con mayor facilidad. El campo visual se reduce, por lo que el efecto de visión en túnel puede producirse con más intensidad.
El alcohol altera profundamente el proceso de toma de decisiones en la conducción. Una adecuada toma de decisiones es algo muy importante para garantizar la seguridad en la circulación, ya que la gran mayoría de accidentes se producen por una mala decisión.
La asimilación de la información (luces, señales, obstáculos, etc.) es deficiente, debido a las alteraciones perceptivas y atencionales que acabas de ver. El pensamiento y el razonamiento necesarios para tomar una buena decisión también se ven alterados gravemente, por lo que son muy frecuentes los errores.
La capacidad para atender a dos fuentes de información a la vez queda gravemente alterada, lo que resulta peligroso especialmente en situaciones complejas (por ejemplo, en las incorporaciones o donde hay mucho tráfico implicado). La atención se focaliza en el centro del campo visual, por lo que es más difícil percibir los elementos que hay en los bordes de la vía.
Se altera la coordinación entre los distintos movimientos. Es más difícil coordinar la información sensorial y motora (por ejemplo, ver y actuar en consecuencia). Se observa un bajo control de los movimientos de precisión. Disminuye el rendimiento muscular.
Cuando consumes alcohol, uno de los cambios más importantes y graves que vas a experimentar es el aumento del tiempo de reacción, ya que todo el proceso de toma de decisiones se hace más lento. Por ejemplo, bajo los efectos del alcohol necesitarás más tiempo para detectar que el vehículo que va delante de ti se ha detenido y decidir entre frenar o esquivarlo (tiempo de decisión).
Es importante no combinar el alcohol con medicamentos u otras drogas. En ocasiones, el consumo de alcohol se mezcla con otras sustancias, ya sean legales (como los medicamentos) o ilegales (hachís, cocaína, éxtasis, etc.).
Si mezclas el alcohol con estas sustancias, las reacciones que se producen son todavía más adversas y peligrosas para la conducción, ya que sus efectos se pueden potenciar mutuamente, alterando capacidades como la percepción, la atención, la memoria, los reflejos, entre otras muchas.
El principal problema de combinar estas sustancias es que normalmente se hace de forma inconsciente, porque no se conocen los efectos o porque se desconoce el peligro que conlleva.
Conducción Preventiva: Estar Alerta y Anticipar
La conducción preventiva implica estar alerta a lo que sucede alrededor y anticipar posibles peligros. Esto incluye:
- Controlar el tráfico que viene por detrás cada pocos segundos.
- Estar atento a las acciones de otros conductores.
- Mantener una distancia de seguridad adecuada.
- Adaptar la velocidad a las condiciones de la vía y el tráfico.
La Autonomía Moral y la Ley
Es fundamental comprender que la ley está por encima de la autonomía moral de cada individuo. Aunque alguien considere que una norma es injusta o innecesaria, debe cumplirla para evitar consecuencias legales y garantizar la seguridad de todos.
Conclusión
La seguridad al conducir una motocicleta con un pasajero depende de la responsabilidad del conductor, el respeto a las normas de tráfico y la adopción de medidas preventivas. El uso del casco, la abstención de alcohol y la conducción preventiva son elementos esenciales para evitar accidentes y proteger la vida.