El Dopaje en el Ciclismo Profesional: Una Mancha Persistente

El dopaje en el ciclismo es la gran mancha que emborrona este deporte. Hay quien piensa que a los ciclistas no les queda otra que acudir a suplementación deportiva no permitida para soportar las duras condiciones de las carreras, y por ello ven esta práctica como algo comprensible, pero no es así. Las reglas están para cumplirlas y, si algún deportista es cazado en controles antidoping, la sanción puede ser realmente dura.

Siempre que oímos hablar de dopaje en el ciclismo, lo relacionamos con que el ciclista ha tomado esteroides y es una idea bien equivocada. También se puede dar positivo en una prueba antidopaje si se toman cantidades superiores a las permitidas de alcohol, anestésicos locales, corticoides y betabloqueantes.

Seguro que en este punto, más de un aficionado a la bici de montaña o de carretera se está preguntando por qué cada vez son más los ciclistas profesionales marcados por la sombra de consumir sustancias o emplear métodos dopantes. Nosoloruedas te da una respuesta muy contundente: las ventajas que ofrecen en cuanto al rendimiento y resultados en la clasificación en cualquier modalidad de mtb o carretera, son muy altas.

Después de leer esto, seguro que algún amante de la bicicleta piensa que es una opción interesante tomar estas sustancias o emplear estos métodos y mejorará increíblemente tus resultados sobre tu bici btt o de carretera.

¿Qué es el Dopaje?

Empecemos por el principio: ¿Qué es el dopaje? El concepto hace referencia al uso de sustancias prohibidas con el objetivo de conseguir un mejor rendimiento o acelerar el proceso de recuperación.

El dopaje se da normalmente a nivel de competición profesional, no a nivel de aficionado, que es el tema que trato en el blog.

Dopaje en el ciclismo - Caso MANZANO

La Historia del Dopaje en el Ciclismo

A pesar de que es en los 90 y en la primera década de los 2000 cuando más interés mediático gana el dopaje, su historia en el ciclismo se remonta a mucho más atrás; concretamente hasta hace más de un siglo, cuando se registró la primera muerte por este motivo.

Muy conocido es el caso de Tom Simpson, que falleció en plena ascensión al Mont Ventoux durante el Tour de Francia de 1967. En un inicio, su muerte fue descrita como una insuficiencia cardíaca, pero horas más tarde se supo que el británico había ingerido una alta cantidad de anfetaminas.

Esta sustancia estimula el sistema nervioso central, y a nivel deportivo se utiliza para disminuir el cansancio y aumentar el nivel de explosividad. Su ingesta está prohibida en la lista de sustancias de la Agencia Mundial Antidopaje, como ocurre con los esteroides anabólicos para ciclistas o la conocida EPO.

Desde entonces, con la muerte de Simpson, la Unión Ciclista tomó cartas en el asunto, pues por primera vez el público asistía a la muerte en directo por el uso de doping. A partir del año siguiente ya comenzaron a ser obligatorios los análisis de orina en las pruebas ciclistas.

Y también a partir de ese momento comenzó una lucha entre la ciencia médica que se dedica a mejorar el rendimiento de los deportistas y los organismos antidopaje, que a día de hoy sigue estando muy presente.

Monumento a Tom Simpson en Mont Ventoux

La Era Dorada del Dopaje

La era dorada del dopaje en el ciclismo internacional fueron la década de los 90 y principios de los 2000, con casos tan sonados como el Escándalo Festina en el Tour de 1998 o más adelante las sanciones que se le impusieron a Lance Armstrong, desposeyéndole de sus siete triunfos en el Tour de Francia.

En España tampoco nos hemos librado de estos procesos, pues las denominadas operaciones Puerto y Galgo -de las que hablaremos después- han salpicado a numerosos ciclistas, directores de equipo y personal médico y deportistas de otras disciplinas como el atletismo.

¿Qué es la EPO?

De todas las sustancias dopantes del ciclismo, la más conocida es la EPO. Se trata de una hormona producida por el riñón cuya función consiste en mantener una concentración constante de glóbulos rojos en sangre.

Los glóbulos rojos son los encargados de transportar el oxígeno en la sangre. Por tanto, si se recibe EPO de manera exógena, lo que se logra es una mayor oxigenación de los músculos, lo que induce a una aparición más tardía de la fatiga muscular. En ciclismo es habitual esta práctica dopante, pero también en otros deportes de resistencia como el atletismo.

La fórmula actual para detectar si un ciclista ha recibido inyecciones de EPO es mediante un análisis de sangre y otro de orina. Antes del descubrimiento de estos métodos, la UCI acudía a pruebas para medir los niveles de hematocrito en sangre. En caso de superar el 50%, los ciclistas eran excluidos de las pruebas, pero sin ser sancionados, pues no se podía probar la utilización de EPO sintética.

Otras Fórmulas de Dopaje para Ciclistas

La EPO es la sustancia dopante más conocida, pero existen otras muchas que también están perseguidas por la UCI y la Agencia Mundial Antidopaje. En el doping en el ciclismo aparecen los nombres del estanozolol, la testosterona, la norandrosterona, la nandrolona, el famoso clembuterol, la insulina, algunos fármacos para tratar el asma y productos narcóticos y estimulantes.

Más allá de sustancias, se puede hablar de dopaje para ciclistas a través de métodos, como por ejemplo la transfusión de plasma o sangre, o la diálisis. En la Operación Puerto, mencionada anteriormente, a los ciclistas (y otros deportistas) se les extraía sangre a través de transfusiones para guardarla a baja temperatura y posteriormente inyectársela de nuevo. Esto servía para mejorar el rendimiento deportivo.

Dopaje sanguíneo

Ciclistas Suspendidos por Dopaje

Son numerosos los ciclistas suspendidos por dopaje a lo largo de la historia. El caso más conocido es el de Lance Armstrong, que supuso un escándalo mayúsculo para el prestigio del deporte de la bicicleta.

Uno de los últimos casos que ha salpicado a un ciclista español saltó el 11 de febrero de 2009, cuando se anunció un proceso que investigó la implicación del Alejandro Valverde en la ‘Operación Puerto’, una operación que desarticuló una red de dopaje liderada por el controvertido doctor Eufemiano Fuentes. El Tribunal de Arbitraje Deportivo le sancionó con dos años de suspensión desde enero de 2010 hasta enero de 2012.

Otro proceso sonado fue el del salmantino Roberto Heras. Tras su victoria en La Vuelta a España de 2005, en el mejor momento de su carrera deportiva, los medios de comunicación publicaron que el ciclista había dado positivo por EPO tras la disputa de la penúltima etapa de la vuelta.

Manuel ‘Triqui’ Beltrán fue suspendido por dos años por haber detectado la misma sustancia en su sangre. Ocurrió en el Tour de 2008, cuando fue detenido en el hotel en el que se hospedaba con el resto de su equipo en la primera etapa.

El ciclista vasco Iban Mayo dio positivo por eritropoietina (EPO) en un control antidopaje realizado el 24 de julio durante la segunda jornada de descanso del Tour de Francia 2007. El Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) suspendió al corredor con dos años por su positivo.

El ganador de La Vuelta 2006, el kazajo Alexander Vinokourov, dio positivo, durante el Tour del 2007, por una transfusión de sangre homóloga y fue sancionado por dos años. El escándalo de dopaje de su jefe de filas derivó en la retirada del Tour de todo el equipo Astana.

El alemán Jan Ullrich fue otro de los corredores implicados en la “Operación Puerto”. Un día antes del comienzo del Tour de 2006 fue suspendido de su participación por su implicación en el caso del dopaje (al igual que otros ciclistas como Ivan Basso).

El siete veces campeón del Tour de Francia, Lance Armstrong tampoco se ha librado de las acusaciones de dopaje en varias ocasiones. Su ex compañero Floyd Landis denunció que varios miembros de su equipo, entre ellos Armstrong, usaron transfusiones de sangre y medicamentos para elevar su rendimiento.

Lucha Contra el Dopaje: Un Futuro Más Limpio

El balance antidopaje de 2025 deja una fotografía ambivalente para el ciclismo profesional.

El Mouvement Pour un Cyclisme Crédible (MPCC) ha registrado 20 casos de dopaje entre ciclistas profesionales a lo largo del año, una cifra que confirma la tendencia descendente iniciada en 2022, cuando se hicieron públicos 29 casos.

Según las denominadas “Credibility Figures”, que ofrecen una visión global de la lucha antidopaje en el deporte internacional, el ciclismo ocupó en 2025 el décimo lugar en número de casos de dopaje y fraude deportivo.

Para el MPCC, estos datos sitúan al ciclismo en una posición mucho más sólida que en el pasado, cuando era considerado uno de los grandes focos del problema.

Por primera vez en dos años, un corredor del UCI WorldTour fue suspendido tras detectarse anomalías en su pasaporte biológico, uno de los pilares del sistema antidopaje moderno.

Hace algo más de una década, el Tramadol era considerado una “zona gris” en el pelotón por su uso como analgésico para mitigar el dolor en carrera.

En la misma línea, el organismo se ha mostrado crítico con el uso extendido de determinadas sustancias como las cetonas o con prácticas médicas que incrementan la medicalización del ciclismo profesional.

De los 20 casos registrados en el ciclismo profesional en 2025, nueve correspondieron a equipos de categoría Continental, el tercer escalón del ciclismo mundial.

El problema es aún más evidente en el ámbito amateur. En este sentido, el mensaje del MPCC se enfoca en que garantizar un ciclismo limpio en la élite pasa necesariamente por proteger su base.

Las cifras de 2025 son, sobre el papel, alentadoras. El ciclismo ya no encabeza las estadísticas de dopaje y mantiene una tendencia descendente en los últimos años.

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