La Aprilia Area 51 es, posiblemente, el scooter de 49 cc más peculiar y raro que se ha visto. Su estética súper rompedora y futurista, un motor potente y soluciones técnicas vanguardistas la convertían en una moto de otro planeta.
Para entender su contexto, hay que remontarse a mediados de los 90, cuando las scooters de 49 cc se vendían masivamente. Jóvenes y adultos buscaban en ellas un vehículo práctico para el día a día. En motos de hasta 50 cc, los italianos siempre fueron los reyes.
Dentro de la misma casa matriz estaban las Piaggio, más baratas y asequibles, pensadas únicamente en ofrecer movilidad. La Aprilia Area 51 era lo más de lo más. Más incluso que su prima, la Gilera Runner.
A nivel mecánico, ambas compartían el motor de 49 cc refrigerado por agua de Piaggio. Lo habitual con estas motos era cacharrear y meterles mano para sacarlas más jugo. Un carburador más gordo de 24 mm, un escape aún menos restrictivo y un kit de cilindro de 70 cc y te podías ir a cifras de potencia muy serias de 12-15 CV.

Diseño y Estética
En el apartado estético destacan las curvas y superficies suaves que denotan un acabado muy aerodinámico. De hecho, en cierta medida me recuerda un poco a un platillo volante, nuevo guiño al nombre.
Son 11,5 litros de gasolina almacenada, nada mal para una “cincuentilla”. Y aunque el consumo no es nada bajo, estamos hablando de unos sorprendentes 300 km de autonomía o incluso algo más si no te pasas con el puño derecho.
Rendimiento y Velocidad
A nivel de prestaciones la moto corría que se las pelaba. Junto con la ya mencionada Gilera Runner y la Yamaha Aerox, eran el top 3 de las más rápidas de 50. Con la refrigeración líquida podías estar yendo a tope durante horas, que lo soportaba perfectamente.
Innovaciones Técnicas
Por último, a nivel de parte ciclo la moto llamaba la atención por lo especial de su tren delantero. Este brazo podía pivotar arriba y abajo (permitiendo el recorrido de la suspensión) y también rotar mediante una unión con el sistema del manillar.
La ventaja es que no cambian las geometrías de la moto en frenadas fuertes, ya que se evita el tradicional hundimiento de las horquillas de tipo convencional. El amortiguador trasero también iba a su rollo.
En vez poner un amortiguador lateral asimétrico que uniera directamente el conjunto del motor y el variador con el chasis de la moto, se empleaba uno colocado en posición central y que además empleaba un sistema de bieletas, lo cual le daba mucha más rigidez y progresividad.
Me infiltré en el AREA 51 con un EXPERTO y Encontramos ESTO | Vuelta al Mundo en Moto | EP 77
El Fin de una Era
Estuvo solo dos años a la venta, y no me extraña. Costaba 320.000 pesetas de 1998, una barbaridad para una época en la que por 800.000 te podías comprar un coche nuevo.
Aparte de eso, la suspensión delantera se vio con extrañeza y desconfianza por parte de todos.