Accidentes de Moto: Causas y Prevención en Chile

Cualquiera que se haya visto implicado en un accidente de tráfico lo sabe: aunque sea leve, provoca un gran dolor de cabeza. El susto de la colisión, retrasos en citas o compromisos, discutir con otro conductor, buscar una reparación... En los casos más graves, todo es mucho peor. La pérdida de vidas es el aspecto más dramático de este problema.

Pero también hay un costo social (lesiones, discapacidad) e incluso un costo financiero. Retirar vehículos (y, eventualmente las víctimas), la hospitalización, la pérdida de producción debido al tiempo de inactividad (o pérdida permanente, en casos de muerte o discapacidad), la reparación de vehículos, los daños a la carga: todo esto perjudica a la economía. En 2022 los siniestros de tránsito costaron al país el 2,21% de su PIB, lo que equivalen a más de US$6.627 millones de dólares.

Para reducir este daño y garantizar una movilidad segura, primero hay que entender sus causas, y, al detectar la raíz de los problemas, buscar soluciones para mejorar la seguridad vial. Esta nota detallará estos puntos, pero es posible decir que los problemas involucran, entre otras cosas, educación, inspección y muchísima tecnología.

Es común escuchar de boca de los expertos que los accidentes no tienen una causa, tienen varias. Los accidentes son siempre el resultado de al menos tres factores concomitantes: exceso de velocidad, vehículo en mal estado, falta de atención. Las políticas públicas (a nivel nacional, gubernamental y municipal) y el trabajo de la industria con el desarrollo de nuevas tecnologías para vehículos son formas de reducir los factores de riesgo.

Las estadísticas en seguridad vial son fundamentales para poder dimensionar la problemática, identificar los segmentos de mayor riesgo y analizar la evolución de las tendencias en el tiempo. La Comisión Nacional de Seguridad de Tránsito indica las siguientes causas principales:

  • Alcohol en conductor
  • Atropello a peatón
  • Deficiencias viales
  • Desobediencia a señalización
  • Drogas y/o fatiga en conductor
  • Fallas mecánicas
  • Imprudencia del conductor
  • Imprudencia del pasajero
  • Imprudencia del peatón
  • Pérdida control vehículo
  • Velocidad imprudente

Los factores más importantes de accidentes están relacionados con la falta de atención o negligencia del conductor, tanto en automóviles como en motos, camiones y micros. En Chile la mitad de los siniestros ocurren en rutas, con mayor peso en las rutas nacionales. Durante el año 2022 se registraron 86.050 siniestros de tránsito y 1.745 personas perdieron la vida, cifra que tuvo un aumento del 3,4% respecto a los fallecidos informados el año 2021.

Según información de Carabineros, las principales causas de las muertes son: manejar a velocidad no razonable ni prudente; la conducción no atenta a condiciones de tránsito del momento; virajes indebidos; conducción sin mantener distancia razonable ni prudente; desobedecer señal de Pare; la conducción en estado de ebriedad; la velocidad, no reducir cruce de calles, cumbre, curva, etc; desobedecer luz roja de semáforo; no respetar derecho preferente de paso a vehículo y el adelantamiento sin el espacio y el tiempo suficientes.

El número total de accidentes (siniestros) también se ha incrementado en un decenio en casi 22,4%: de 5.847 en 2013 a 7.159 el año pasado. Por otro lado, datos entregados por la Asociación Chilena de Seguridad (ACHS) apuntan a que en 2015 (año desde que la institución maneja estas estadísticas) los accidentes de motocicletas representaban un 6,7% respecto del total de accidentes de trayecto, mientras esa cifra se elevó a un 10,9% del total de accidentes en 2023. La mayoría de las personas involucradas en estos accidentes presentan contusiones y fracturas.

¿El estado del vehículo hace alguna diferencia?

Sin duda. Por este motivo, los expertos abogan desde hace muchos años por la realización de la inspección técnica vehicular. ¿Es relevante el estado de conservación de las rutas y caminos? Por supuesto, las acciones gubernamentales deben estar atentas a esto, y también a la gestión de la seguridad vial y a la rapidez y eficiencia en la respuesta a los accidentes. Sin embargo, lo más importante es el comportamiento del conductor.

Sabiendo que la forma de conducir coches, motos y vehículos comerciales marca una gran diferencia, resulta más fácil definir el enfoque principal de las políticas públicas.

El papel de la prevención: la importancia de la educación vial

Una de las líneas de actuación más relevantes para la seguridad vial es la educación vial. En la escuela es fundamental, sobre todo porque una proporción importante de los accidentes de peatones involucran a niños y adolescentes. Es importante la creación de programas dirigidos a estudiantes y docentes de educación primaria y secundaria.

Pero es necesario ir más allá y abarcar a todos los públicos, incluidos los adultos, que al fin y al cabo son o los conductores o los peatones responsables de los niños y adolescentes. Por ello existen campañas de sensibilización y mejor formación de los conductores, especialmente a la hora de obtener o renovar la Licencia de Conducir.

En las campañas es necesario resaltar que tanto los peatones como los conductores tienen responsabilidades:

  • Peatones: Necesitan utilizar cruces y pasos para peatones siempre que estos estén disponibles. Deberán mirar a ambos lados de la calle antes de cruzar y respetar los semáforos, si los hubiera.
  • Conductores: Deben prestar atención a la señalización, los límites de velocidad, las normas para adelantar y cambiar de carril, y también a la distancia con otros vehículos, especialmente los que van adelante.

Recomendaciones de seguridad para motociclistas

El papel de la prevención: la importancia de la supervisión

Puede que sea impopular, pero funciona. Varios estudios muestran que aumentar la vigilancia del tráfico reduce el número de accidentes. Esto se puede lograr mediante una legislación más estricta. La Comisión Nacional de Seguridad de Tránsito es el organismo encargado de investigar y analizar los actos y hechos vinculados al entramado vial, su entorno, estructuras, y los usuarios de la vía pública.

Su principal tarea radica en la generación de información que contribuya a la toma de decisiones para disminuir la siniestralidad vial en Chile. Unas leyes más severas casi siempre implican castigos más amplios o más severos. Multas más elevadas, como las impuestas por conducir en estado de ebriedad, también tienden a contribuir a un tráfico más seguro, al igual que la implementación de inspecciones por radar.

Tecnología automotriz para la seguridad

Además de la educación y la inspección del tráfico, otro pilar crucial es la tecnología automotriz. Este es un factor sumamente valorado por la principal institución de pruebas independiente de nuestra región, el Programa de Evaluación de Autos Nuevos para América Latina y el Caribe (Latin NCAP): cuantas más características de seguridad ofrecen los autos, mejor aparecen en el ranking.

Con los avances recientes, la tecnología es capaz de actuar directamente sobre algunas de las principales causas de accidentes y muertes por accidentes, como la falta de atención. Bosch destaca en este ámbito: es protagonista en el desarrollo y suministro de los principales sistemas que ayudan a evitar colisiones y, si se producen, reducir su gravedad. Varios de ellos son considerados tan importantes por las autoridades públicas que ya se han convertido en elementos obligatorios.

Se ha demostrado que las tecnologías de seguridad de los vehículos son eficaces para reducir los accidentes y mitigar sus consecuencias. Y ofrecer tecnología para toda la vida está en el ADN de Bosch.

Algunas de las tecnologías más importantes

  • ABS (Sistema de Frenos Antibloqueo): El ABS limita este riesgo al evitar que las ruedas se bloqueen, incluso cuando el conductor acciona los frenos con fuerza, reduciendo la distancia de frenado y manteniendo la capacidad de conducción del vehículo durante el frenado. Su mecanismo fue registrado como patente por Bosch en 1936. En Argentina el ABS es obligatorio en los automóviles nuevos desde 2014.
  • Sistema Airbag: Su función principal es reducir la gravedad de los accidentes, ya que infla una bolsa de aire para absorber la energía producida en las colisiones. En Argentina, es obligatorio desde 2014. Sin embargo, Latin NCAP recomienda “doble airbags laterales para el cuerpo y doble airbags laterales para protección de la cabeza”.
  • ESP (Programa Electrónico de Estabilidad, o control de estabilidad): Desarrollado por Bosch en 1995, reduce hasta un 80% los accidentes por derrape. Al detectar una situación crítica, el sistema evita que el coche pierda el control: frena y/o acelera (independientemente de la acción del conductor) para volver a detener el vehículo. Desde 2022 todos los vehículos nuevos que se comercialicen en Argentina deberán contar obligatoriamente con control de estabilidad (ESP) y ensayo de impacto lateral.
  • AEB (frenado automático de emergencia): Este es un dispositivo que puede tener un gran efecto en la prevención de colisiones traseras y atropellos. Compuesto por radares y/o cámaras, el sistema alerta al conductor cuando identifica un coche, peatón o ciclista por delante. Si el conductor no actúa, el dispositivo aplica el freno automáticamente. Los estudios de Bosch indican que si todos los vehículos estuvieran equipados con AEB, se evitarían el 72% de las colisiones por alcance.
  • LKA (Asistencia de mantenimiento de carril): Esta tecnología es especialmente útil para detener una de las principales causas de accidentes mortales: la falta de atención, provocada por situaciones como mirar el celular y escribir mientras se conduce. El dispositivo, también llamado LKS, emite una alerta sonora si el vehículo cambia de carril sin dar una flecha y, si el conductor no actúa, la ruta se ajusta automáticamente. Una encuesta de Bosch arrojó que el 29% de los conductores estuvieron involucrados en accidentes relacionados con el cambio de carril.
  • Sensor de punto ciego: Es un complemento a la tecnología anterior. Los radares o sensores ultrasónicos instalados en el parachoques trasero, cuando detectan vehículos que se acercan por el lateral, encienden una luz en el espejo retrovisor. Si el conductor aún da la señal, el sistema activa una alerta audible.

Como quedó claro, una movilidad más segura es un desafío que debe lograrse con acciones en varios frentes; los principales están directamente relacionados con la forma en que las personas tienden a conducir.

Medidas de seguridad para motociclistas

“Entre los motociclistas hay un dicho: ‘vístete, para caer’, tienes que andar con chaqueta, con protectores de hombro, espalda, coderas, casco certificado, guantes. Conozco gente que casi se ha partido el cráneo”, dice Contreras, quien lleva 20 años manejando motos y ha sufrido dos accidentes graves.

Las medidas de seguridad, como las tomadas por Contreras, son un punto clave para evitar consecuencias fatales en un accidente de motocicletas. “Lo principal para el motociclista es usar la indumentaria que le exige la ley. Un casco protector certificado, que vaya con su hebilla cerrada, con protector ocular, guantes que protejan completamente manos y dedos, zapatos que cubran completamente el pie, con una planta antideslizante. En sectores urbanos no se exige chaqueta ni pantalón antiabrasivo, pero en vías rurales o interurbanas, autopistas, donde la velocidad es superior a 80 kilómetros, la obligación es hacer uso de chaqueta y pantalón de tela resistente”, explica el capitán Bassaletti.

La subgerenta de Prevención de ACHS Seguro Laboral, Lilian Padilla, entrega además otras recomendaciones: “Para el manejo de este medio de transporte, el estado físico y mental deben ser óptimos (es decir, debe haber descansado). No hay que conducir bajo la influencia del alcohol, drogas o medicamentos contraindicados. Es importante chequear que la motocicleta esté en condiciones de funcionamiento (mecánica y eléctrica, etc.) y tener un mantenimiento periódico. Se debe verificar el estado de las luces y los neumáticos”.

Además, plantea Padilla: “Recomendamos planificar el viaje conociendo el estado de la vía y del clima, evitar el uso de este medio de transporte si está lloviendo, respetar las señales del tránsito, límites de velocidad, cruces de peatones, uso de la calzada igual que un vehículo, evitar el zigzagueo y el cambio de vía”.

Certificaciones de seguridad

Este punto es crucial al momento de adquirir nuestros elementos de protección personal. Una certificación te acredita que la marca que ha confeccionado el artículo, siguió los estándares y utilizó materiales necesarios para que el producto aprobara las pruebas de laboratorio donde se verifica que, en caso de accidente, este te protegerá de forma efectiva.

Frente a esto, no confundir con que se esta recomendando comprar el articulo de la marca con mayor costo, sino que comprobar que las etiquetas de certificación y las normativas en ella, sean originales.

Un producto replica o falsificado, no está confeccionado bajo los mismos parámetros que los originales, tampoco se utilizan los mismos materiales, herramientas y equipos para su hechura por lo que en caso de accidente, este puede que no responda apropiadamente y sea incluso contraproducente.

En Chile la normativa para los cascos que están vigentes son:

  • Standard Nº218, Motorcycle Helmets. (DOT).
  • JIS T 8133.
  • ECE/22.05

Respecto a esta última certificación, la ECE/22.05 es más estricta que el DOT y no todos los cascos certificados DOT cumplirán con las normas ECE 22.05.

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