La Vuelta Ciclista a España, con casi 90 años de historia desde su nacimiento en 1935, alcanza este 2023 su 78ª edición. La innovación y la cercanía con el público hacen de esta carrera un acontecimiento atractivo y en constante crecimiento. Un espectáculo del que el Principado es protagonista.

En las últimas ediciones se vienen disputando varias etapas en la región, dando a conocer pueblos, ciudades y puertos de montaña que son incluidos en los itinerarios y llegadas de la carrera.
Asturias y la Vuelta: Una Relación Histórica
Asturias ofrece paisajes, carreteras, montañas... Un sinfín de posibilidades para cualquier persona que decida disfrutar de sus encantos. Históricamente, en las 78 ediciones que se llevan disputadas de La Vuelta, sólo en 17 Asturias no ha estado presente en la carrera. La última vez que eso sucedió fue en 2009. El período más prolongado de ausencia fue de cinco años, desde 1969 a 1973.
En 1936, en su segunda edición, la Vuelta Ciclista a España llegó a Asturias por primera vez. Regresó en 1974 y lo hizo a lo grande, ya que fue cuando tuvo lugar la victoria de José Manuel Fuente, "El Tarangu", en la cima del Naranco, en una edición que acabó con la victoria del corredor asturiano, en lo que fue su segundo triunfo en la general final. El Tarangu es el único ciclista de la región que lo ha conseguido.
El Principado muestra, un año más, su abanico de alternativas con un nuevo final de etapa inédito. Si Fancuaya cumplió con creces la exigencia de dureza establecida por la organización, en 2023 será el turno de la Cruz de Linares. Una ascensión de 7,1 kilómetros, con una pendiente media del 8,88%.
El director general de La Vuelta, Javier Guillén, reconoce que la organización trata de proyectar las mejores etapas en Asturias por ser la tierra que, a nivel de recorrido, más les ha dado siempre, con emblemas como los Lagos de Covadonga y el propio Angliru. A la hora de diseñar las etapas, los organizadores siguen un criterio deportivo buscando la mayor emoción y eso lo suelen encontrar en las montañas de Asturias.
La Irrupción del Angliru
Esa búsqueda de nuevos retos llevó a los organizadores a descubrir hace ya algunos años el Alto del Angliru, una cumbre que se hizo mítica incluso antes de que llegara la carrera. Una vez que se hizo público que La Vuelta incluiría un puerto con rampas de porcentajes nunca vistos hasta entonces, la noticia dio la vuelta al mundo.
La llegada de José María Jiménez, "El Chava", entre la niebla en 1999 tras un esfuerzo agónico en unas rampas llenas de público hizo ver que el esfuerzo había merecido la pena. El Angliru y La Vuelta se habían convertido en un tándem inseparable. Desde entonces se miden por miles los aficionados que se dan cita cada año en este puerto queriendo emular al añorado Chava, a Roberto Heras o a Alberto Contador, que venció aquí en dos ocasiones.
El Alto del Angliru es un símbolo de modernidad en el ciclismo. Las pendientes de este puerto requieren cambios de ritmo. En las tres primeras visitas de La Vuelta, en 1999, 2000 y 2002, las pendientes máximas del 23,5% en la Cueña les Cabres parecían monstruosas. Desde entonces, los avances tecnológicos experimentados primero en el ciclismo de montaña han hecho que la ruta sea más accesible. Es donde Alberto Contador ganó su primera y su última etapa en La Vuelta (en 2008 y 2017). Hugh Carthy, en 2020, se convirtió en el octavo y último ganador de etapa en el Angliru hasta la fecha. Roglic, entonces líder de la carrera, perdió momentáneamente el jersey rojo de líder.

Unipublic, no obstante, ha querido mezclar la novedad con la historia. Por ello, el final de etapa en L'Angliru se suma al menú degustación que probarán todos los ciclistas del pelotón internacional. A diferencia de otros años, el coloso de Riosa no será el último gran puerto que ascenderán los corredores en Asturias. Esta vez, será el final de la primera de las dos etapas que se desarrollarán en territorio del Principado.
La idea de recuperar L'Angliru, cuya última ascensión de la Vuelta se produjo en 2020 tras la pandemia con la prohibición de aficionados en las carreteras, viene marcada porque «definimos esta edición como colosal y tenemos que tener a L'Angliru en el programa porque es nuestro coloso», explicó el director general de la prueba. «Además, contará, por ejemplo, con la compañía del Tourmalet y también de Andorra.
Descubriendo Nuevos Puertos: La Cruz de Linares
Desde la llegada al Angliru en 1999, la organización de la Vuelta Ciclista a España ha buscado en Asturias cimas inéditas con que sorprender a los aficionados. La Farrapona, Cotobello, Cuitu Negru, Alba, Les Praeres, El Acebo, La Cubilla, El Gamoniteiru o Collau Fancuaya son algunos de los puertos que han sido final de etapa en los últimos años.
En esta ocasión se estrena La Cruz de Linares, una subida que da comienzo en San Andrés de Trubia y atraviesa la población de Castañeo del Monte, antes de llegar a Linares, ya en Proaza. Los corredores tendrán que enfrentarse en dos ocasiones a esta ascensión que consta de 8 kilómetros, con un desnivel medio del 8,7%, cuyos tramos con mayor dureza alcanzan el 17% de desnivel. La cima está situada a 840 metros de altitud. Un puerto en el centro de Asturias de gran belleza que cautivará a todos los aficionados.
Estas nuevas cimas, que buscan un impacto mediático, no hacen olvidar ascensiones tan míticas como la de Los Lagos de Covadonga, que nunca defrauda al aficionado y a la que La Vuelta recurre regularmente.
Desde la organización de la carrera, con Javier Guillén a la cabeza, se espera que de Asturias salga el ganador de la Vuelta. «Son dos etapas en las que hay un total de ocho puertos. Tres el día de L'Angliru y hasta cinco en la jornada de la Cruz de Linares. L'Angliru y la Cruz de Linares dictarán sentencia.
LA VUELTA 2023 | PUERTO CRUZ DE LINARES, ESTRENO en LA VUELTA | ETAPA 18 | AS
Luis Ocaña y la Vuelta a España de 1970
Luis Ocaña tan solo ganó un par de vueltas grandes en su andadura como ciclista profesional: una Vuelta a España y un Tour de Francia. Ello a pesar de la enorme clase que poseía solo pudo presumir de haber ganado la Vuelta’70 y el Tour’73. Dejó más que destellos, y hasta sangre en otras ocasiones, por lo que siempre se recuerda aquel Tour de 1971 cuando tuvo en las cuerdas al mismo Merckx. En la Vuelta, asombró a propios y a extraños en 1969, año en el que quedó segundo tras haber dejado a muchos boquiabiertos por su clase en más de una etapa.
Pero su primer triunfo en la Vuelta fue en 1970. Si no fuera porque supuso el primer triunfo de Luis Ocaña en una grande, la Vuelta a España de 1970 no hubiera pasado a la historia. No hubo montaña necesaria para mover la carrera, por lo que la monotonía se adueñó de la carrera. Hubo muchas llegadas al sprint, el recorrido ayudaba a ello, por lo que casi desde la mitad de la prueba se estaba en espera de la crono del último día que iba a decidir el vencedor final.
Era el primer año de Ocaña en el equipo francés Bic y ya había dado muestras de su buenhacer en este tipo de carreras el año anterior cuando fue segundo detrás de un gran Roger Pingeon. Tras este hito, y el posterior en la Dauphiné Libéré días después, el español entraba ya de lleno en el grupo de los elegidos como principales rivales del ogro Eddy Merckx que estaba arrasando en el pelotón profesional.
En 1970 se cumplían las bodas de plata de la ronda hispana con un recorrido que partía de Cádiz para llegar a Bilbao tras 19 etapas y un prólogo. Se presumía un duelo entre los jóvenes valores emergentes y los ya consagrados. Estaba en boca de todos el nombre de Luis Ocaña que a sus 24 años presentaba una firme candidatura, así como el del belga Van Springel, segundo en el Tour de Francia dos años antes.
Fueron un total de cien ciclistas pertenecientes a diez equipos los que tomaron la salida en el prólogo de la capital gaditana el 23 de abril. A la cita no acudieron, fueron baja de última hora, las escuadras Salvarani, Peugeot y Geens-Watneys debido a, según palabras del director de la carrera Luis Bergareche, la presencia del control anti dóping que se iba a instaurar por primera vez en la carrera. A última hora, y viendo la baja de estos tres equipos, se contrató al equipo italiano Germanvox que contaría en sus filas con Domingo Fernández y Demetrio Martí en calidad de cedidos.
Respecto al referido control, se anunciaron las posibles sanciones para los ciclistas que dieran positivo. Si fuera la primera infracción se le impondría al corredor una multa de mil francos suizos, un mes de suspensión y se le relegaba al último lugar en la clasificación de la etapa más diez minutos de castigo. En la segunda infracción se le expulsaba al ciclista de la carrera y se le sancionaba con tres meses. Y, por último, si fuera la tercera en la Vuelta se le retiraría la licencia tras ser expulsado de la prueba.
Respecto a la participación, cuatro fueron los equipos españoles: Kas, donde brillaban Antonio Gómez del Moral y Gandarias; La Casera, con Mariano Díaz al frente; Werner, donde destacaban Tamames y Santamarina; Karpy, que presentaba un equipo joven y aguerrido; más el mixto Fagor-Mercier con un buen Perurena a la cabeza junto el veterano Wolfshol. Por parte foránea estaba el Bic con Ocaña, los holandeses del Willem II-Gazelle con Wagtmans y Ottembros, los belgas del Magniflex-Hertekamp con Steegmans y los también belgas del Mann-Grundig donde destacaba la figura de Van Springel, además del anteriormente citado Germanvox. Los dorsales comenzaban a partir del 11, es decir no hubo número uno que estaba reservado a Roger Pingeon como ganador de la ronda hispana en 1969.
El recorrido no era muy montañoso, tan solo hubo cinco puertos de primera categoría (Cagigal, Monserrat, Somosierrra, Alisas y Orduña) y una crono final de 29 kilómetros de recorrido, además de la etapa prólogo.
Como novedad se contaba con la clasificación de ‘metas secretas’, una especie de meta volante cuya localización de adjudicaba sobre la marcha sin ningún tipo de aviso, salvo un cartel previo 500 metros antes. El encargado de su programación era Manuel Martín Piñera, en su primer año fuera del pelotón ciclista. El diario deportivo Marca patrocinaba al primer ciclista español, Autopista Bilbao-Behohia era la marca que daba el premio a las Metas Volantes y Leche Ona se encargaba de dotar económicamente al premio diario a la combatividad.
Se vio, eso sí, beneficiado por una caída del especialista René Pijnen a pocos metros de la meta cuando iba a marcar el mejor tiempo. Fue el la misma pista de instaurada en el estadio gaditano del Ramón de Carranza. Lo perdió en la primera etapa por el puntómetro y pasó a las espaldas de Pijnen en una jornada en la que destacó la combatividad del conquense.
Txomin Perurena, ciclista del Fagor-Mercier, fue la primera baja ya que fue el más perjudicado en una caída masiva en el seno del pelotón. El ganador de cada etapa se llevaba 20 segundos, mientras que el segundo en la meta se embolsaba un botín de diez segundos. En una entrevista posterior, en joven corredor Cuevas (21 años) comentaba que no podía sonreír en el podio ya que le faltaban algunos dientes por una caída sufrida en la pasada Setmana Catalana.
La Vuelta en la Provincia de Jaén

La Vuelta Ciclista a España y la provincia de Jaén han hecho buenas migas en los últimos 25 años. Desde 2002, la ronda ciclista ha transitado habitualmente por el mar de olivos, tal y como volverá a hacer este sábado 24 de agosto en la octava etapa que recorrerá 158,7 kilómetros para unir Úbeda y la Sierra de Cazorla. En esa íntima relación, destaca como uno de los lugares de culto para la afición ciclista la Sierra de la Pandera.
La Sierra de la Pandera: Un Clásico en La Vuelta
La Sierra de La Pandera apareció por primera vez en el recorrido de La Vuelta a España en 2002. Fue en la sexta etapa, que partió desde Sierra Nevada. El primer triunfo en la cumbre de la Sierra Sur jiennense, a 1.872 metros de altitud, fue para Roberto Heras.
En 2006, el Alto de La Pandera fue una de las etapas reinas de La Vuelta, clave en el desenlace de la prueba de tres semanas de aquella edición. En la decimoctava jornada, con salida en Granada y más de 153 kilómetros de recorrido, el kazajo Alexandre Vinokourov asestó un golpe definitivo en la clasificación general de la carrera en la Sierra Sur jiennense, aunque cedió el triunfo de etapa a su compañero de equipo en Astaná, su compatriota Andrei Kasechkin, fiel gregario que se adjudicó el triunfo en la meta.
En 2009, La Vuelta a España regresó a La Pandera. Y el protagonista de la etapa fue sin duda el italiano Damiano Cunego. Primero se metió en la fuga buena para, después, atacar en el Puerto de Los Villares a 16 kilómetros de meta y afrontar en solitario la ascensión. Pese a que los gallitos de la general apretaron por detrás, el escalador de Lampre, que venía de ganar otra etapa de montaña en Aitana en la octava etapa de esa edición, conservó su renta de cuatro minutos y coronó primero en la cuarta visita al pico de la Sierra Sur jiennense.
La Vuelta finalizó por última vez en las rampas de La Pandera en 2022. En aquella edición, fue para como punto culminante de la decimocuarta etapa con inicio en Montoro (Córdoba) y un recorrido de 160,3 kilómetros. Aquel día, el más fuerte fue Richard Carapaz. El ecuatoriano de Ineos Grenadiers, que dos días antes se había alzado con el triunfo en Peñas Blancas, superó al resto grandes escaladores, y entró en solitario en meta, por delante de Miguel Ángel López y de Primoz Roglic, segundo y tercero, respectivamente, que metieron tiempo al líder Evenepoel.
Colaboración entre la Diputación Provincial y Unipublic
La Diputación Provincial volverá a colaborar con Unipublic, la empresa organizadora de la Vuelta Ciclista a España, para que en 2022 esta ronda ciclista discurra de nuevo por el territorio jiennense. En concreto, será los días 3 y 4 de septiembre cuando la serpiente multicolor llegue a las carreteras provinciales para concluir la 14ª etapa en la Sierra de La Pandera y salir al día siguiente de la ciudad de Martos.
La Vuelta en Guadalajara
Pocas son las veces que una etapa de La Vuelta ha concluido en Guadalajara o en algún pueblo de la provincia. La capital lo ha recibido en tres o cuatro ocasiones; Molina de Aragón en dos veces, una en la categoría masculina y otra en la femenina. Y Azuqueca de Henares en una sola ocasión.
Esta etapa se celebró el 12 de mayo. Se corrió un primer sector, por la mañana, entre las localidades de Ávila y Colmenar Viejo, con 155 km. Sin apenas descanso, y a primera hora la tarde, los supervivientes de la ronda tomaron la salida para recorrer el segundo sector, que los llevaría hasta Azuqueca de Henares, tras 104 kms.
El vencedor de este segundo sector fue el holandés Cees Bal, quien junto con José Antonio González-Linares, se escaparon a 55 kilómetros de la salida. Bal invirtió un tiempo de 2 h 43 minutos y 55 segundos; segundo, González-Linares al mismo tiempo y tercero, Martinez Heredia a 2 m 35 s.
La Cruz de Linares como Destino Ciclista
La Cruz de Linares es destino ciclista desde hace, más o menos, una década. Bien lo sabe Ángel Suárez, vecino de Linares de 88 años, que cada vez ve más aficionados pasar por delante de su casa, ubicada a poco más de un kilómetro de la línea que ayer cruzó en primera posición Remco Evenepoel para grabar su nombre con letras de oro en la primera ascensión a este puerto dentro de la Vuelta.
Él conoce bien el puerto, sabe que la subida que ayer realizaron los ciclistas en dos ocasiones es dura, aunque tiene descansos, y que el descenso por la cara opuesta es «peligroso». Pero para muchos de los que se acercaron ayer a La Cruz de Linares fue su primera vez, una grata sorpresa en todos los casos.
Pero la subida a La Cruz de Linares contaba ayer con otros puntos a favor para hacerse un sitio en el calendario ciclista, como el hecho de que se hiciera dos veces y que antes hubiera que salvar otras cumbres como el puerto de San Lorenzo.