Pocas óperas reflejan con tanta precisión el espíritu del Romanticismo francés como la obra de Massenet inspirada en la novela epistolar de Goethe, "Werther". Esta ópera, estrenada en Viena en 1892, es un drama sinfónico de introspección que explora la tensión entre el individuo y la sociedad, el deseo y el deber, y la sensualidad y la renuncia.

Massenet concibe su obra como un drama sinfónico de introspección, donde la línea vocal y la orquesta comparten idéntico peso expresivo. La orquestación, rica en colores suaves, tiene una textura típicamente “massenetiana”: maderas de timbre melancólico -corno inglés, clarinete- y una cuerda que rehúye la densidad wagneriana para buscar transparencia camerística, exceptuando el más dramático tercer acto y algún momento del cuarto. A ello se une la escritura vocal, que combina el "cantabile" italiano con prosodia francesa. Es una ópera que exige control del "legato", dominio de la dinamia y absoluta coherencia texto-música. Cualquier exceso gestual o de volumen destruye su fragilidad emocional.

Una Interpretación Apasionada en Málaga
En el Teatro Cervantes de Málaga, la madurez artística de Ismael Jordi se confirmó al reflejar el dolor de Goethe destilado en notas musicales. Jordi ha sabido reflejar el dolor de Goethe destilado en notas musicales. El tenor se halla redefiniendo sus límites, buscando colores más oscuros en su centro sin perder su facilidad en el agudo, así como en el "legato", las medias voces, filados y pianos. En Málaga ha superado la técnica para adentrarse en el terreno de la pura emoción.
Desde su entrada en el primer acto, con "O Nature, pleine de grâce", Jordi dejó claro que su Werther no es un verista desbocado ni un llorón romántico; es un poeta al borde del abismo. El momento cumbre, previsible pero no por ello menos impactante, fue el "Pourquoi me réveiller". El jerezano puso su técnica al servicio del drama. No buscó el brillo externo, sino la intención; todo brotaba desde la dinámica interna del personaje. Atacó los agudos con su seguridad habitual, pero lo que realmente cortó la respiración del público malagueño fue el "diminuendo" posterior, esa capacidad para recoger el sonido y dejarlo morir en un hilo de voz que, paradójicamente, llenaba cada rincón del teatro.
La mezzo Rihab Chaieb se impuso tras el descanso, con belleza, poderío vocal y dramático. Su "Va! Laisse couler mes larmes" mostró un lirismo contenido, fraseado con el vibrato controlado, pero con emoción. Junto a Jordi creó un dúo intenso y veraz. Una muy buena Charlotte. Lo que a ella le sobró de caudal en algunos momentos, le faltó a la bonita voz de la Sophie de Aitana Sanz, en ocasiones sepultada por la orquesta. Logró evitar esto Alfonso Múgica en el papel del aburrido Albert.

La Orquesta y la Dirección Escénica
A la Orquesta Filarmónica de Málaga le queda camino por recorrer para ser comparable en el foso a otras de nuestras orquestas. Sonó basta bajo una Audrey Saint-Gil a la que le faltó lirismo en los dos primeros actos y sobró contundencia en los dos últimos.
La dirección de escena de Paul-Émile Fourn buscó simbolizar la locura de Werther a través de un inmenso cuadro que evoluciona a la par que sus obsesiones, desde una escena de 1893 hasta una evocación de Magritte. Werther es un hombre que vuelve constantemente a una galería para admirar un cuadro que representa a la casa del Bailli. Poco a poco, el lienzo empieza a cobrar vida y los personajes lo invitan a vivir con ellos. Esta propuesta visual obligó a que la pareja protagonista se hablara de espaldas y a que muchos personajes permanecieran inmóviles.
Mi ópera favorita: Alfredo Kraus & Werther, de Jules Massenet - Un documental de Bernhard Sinkel
Werther y la Ambición Desmedida: Un Paralelismo con el Fausto de Goethe
Si el Faust de Gounod busca recobrar la juventud perdida que enamore a la lozana Marguerite, el personaje de Goethe representa la ambición ciega y el ansia ilimitada de poder, lo que arrasa con todo lo que encuentra a su paso, destruyendo lo que se anhela y al mismo individuo. El protagonista de Goethe, merced a su mefistofélico trato, arranca de su vista hasta reducirlos a carbón los tilos de la morada del anciano matrimonio, cuya propiedad ambiciona para levantar el observatorio desde el que "mirar hasta el infinito" el mundo nuevo que había construido.
Con su Fausto, Goethe reescribe la historia bíblica de Acab, el rey de Samaria, y sus deseos por adueñarse de la viña que Nabot poseía al lado de su palacio, y de la que éste no deseaba desprenderse por tratarse de una herencia de sus padres. En su obnubilación, ni a Acab ni a Fausto podía pasarles por la cabeza que nada compensaba a los damnificados de su codicia perder aquello que estimaban por ser parte esencial de sus vidas.

Por eso, Fausto, como encarnación del poder, reclama de Mefisto que le quite de en medio a esa pareja de ancianos que se aferra a su pegujal cual náufragos sujetos a la quilla de un barco hundido. Sin querer reparar en detalles, finge que puede perpetrar sus planes sin mancharse las manos descargando si acaso su responsabilidad en otros. Así, llegado el caso, Fausto puede exteriorizar su horror por la casa quemada y por los ancianos víctimas de su impetuosa ambición.
Al evocar al doctor Fausto, de Goethe, y como anteponía el fin a los medios, no cuesta reconocer la transformación operada en igual sentido por el doctor Sánchez a raíz de que, para sacar adelante su moción contra Rajoy, estuviera dispuesto a aliarse con el diablo mismo para entrar en La Moncloa. A este fin, con esa arrogancia con la que ha hecho ceñir sus sienes de presidente, el doctor Sánchez, ¿supongo? siempre se plantea maquiavélicamente el qué; nunca el cómo.
Con ese modo de violentar la democracia, con su recurso permanente a los decretos-leyes como si rigiera poco menos que una democracia orgánica y su tropelía última para tratar de sacar arteramente los Presupuestos de 2019, de modo que lo municione de gasto electoral de cara a las citas con las urnas del año por venir, rememora el proceso autodestructivo del personaje de Fausto cuando ve descarriar el propósito que justificó su pacto con el diablo.