Historia y Pasión por la Vespa en Jaén: El Club Vespa Jaén y Felipe Gómez

Dicen que el mismísimo Piaggio, al ver por primera vez el diseño de la icónica motocicleta italiana, exclamó: "Bello, mi sembra una vespa", o lo que es lo mismo: "Bonita, me recuerda una avispa".

Regresamos a la localidad jiennense de Torredonjimeno porque aquí es donde reside Felipe Gómez, propietario de varias Vespas que serán las protagonistas del presente reportaje, concretamente su Vespa 160 de 1969 y otra Vespa 75, de 1967.

Felipe Gómez es un auténtico "apasionado" de la Vespa que no conoce una forma más hermosa de hacer kilómetros que a lomos de su moto. ¡Como si dedicarle un rincón entero del hogar al vehículo en cuestión fuera algo de poca monta! Recibe regalos de amistades y familias, que agradece al máximo: "No tengo palabras de agradecimiento a quienes me traen algo".

Hasta aquí, nada raro. Chófer de autobús, dice, convencido, que su trabajo es su aliado: "Soy conductor de bus por vocación, mi padre lo era, me salieron los dientes en un autobús. Vamos, que después de una panzada de kilómetros con los pies en los pedales no encuentra mejor terapia que el manillar de su moto. Así contagia como contagia a quien lo conoce bien: su compañera de vida, su hija, dos de sus primos...

«La primera Vespa que llegó a mis manos fue la 75, cuando tenía 12 años y me la compró mi padre. Con el tiempo he ido consiguiendo algunas más como la 160, una Sprint de 1966 y alguna más que tengo en el garaje», nos cuenta de entrada este enamorado de esta marca que siempre ha tenido el gusanillo de las motos que se inició con el Vespino LX de su padre que aún conserva.

Tanto es así que desde 2017 es el secretario del Club Vespa Jaén que aglutina a unos 90 socios que una vez al mes realizan su salida mensual para lo que buscan un sitio distinto que visitar más las tradicionales cenas de verano y Navidad. Así mismo, a través de sus socios participan en eventos de otros clubes, como el Vespa Club Granada, con el que tienen muy buena relación, el Vespa Club Lucena y el Vespa Club de Alcalá la Real.

Esa es, precisamente, uno de sus deseos no cumplidos: "Quiero ir a Italia a conocer in situ el Museo de la Vespa, eso es como decimos los 'vespistas' (que no vesperos); es como decir que alguna vez hay que ir a la Meca.

La Vespa 160 la descubrió Felipe en una foto de un solar en venta.

De la Vespa 75 nos cuenta que la encontró en Jamilena y que había pertenecido al practicante que la utilizaba para desplazarse por el pueblo a la hora de poner las inyecciones y vacunas. «Llegó a mis manos de casualidad. Después de insistirle mucho a mi padre que quería una Vespa vieja, resultó que un vecino tenía una en la cochera.

«Es la única de esta marca y modelo que funciona en la provincia. Es un modelo muy escaso, por su mala venta en la época. Valía casi lo mismo que la grande, por lo que la gente prefería ésta. Hay muy poquitas más en España. Está restaurada por completo, con su color original que fue muy difícil de encontrar. Tuve la suerte de encontrarlo al quitar el depósito de la gasolina, donde había un resto. La verdad es que le sienta bastante bien.

También resulta curiosa la historia de la 160 que pudo comprar porque un día su abuelo llegó con la noticia de que se vendía un solar cercano y al mirar las fotos en Internet aprecian una moto en un rincón. «Decidimos ir a ver de quién era el solar, era un sábado por la mañana y a las 12 estábamos comprando la moto», explica.

El caso es que tiene más curiosidades pues se la compraron a su primer dueño que la había comprado nueva, vendido y recomprado al chico al que se la había vendido. La habían pintado tres o cuatro veces.

Añade que «yo la compré en color negro y presentaba un estado un poco deplorable pero bueno se desmontó entera, se limpió, se buscó el color más parecido al original». También que conserva muchas cosas de la época aunque por necesidades lleva un asiento moderno pues es con la que más viaja y un portaequipajes trasero con su maleta para cuando salen de viaje. Con ella indica que ha hecho infinidad de viajes y alguno importante en lo que a kilómetros se refiere.

Felipe da unas vueltas con su Vespa 160, mientras es grabado por Ángel García, para su Canal Tamayo.

De la historia de la Vespa, Felipe Gómez refiere que tras la Segunda Guerra Mundial, el propietario de la marca, Piaggio, que había fabricado aviones en el Sur de Italia, cerca de Pisa, intenta reinventarse con los recursos que tenía y nace de la mano del ingeniero aeronáutico Corradino D’Ascanio.

«Es una moto muy peculiar porque hereda mucho del diseño aeronáutico de la época, que ha ido evolucionando hasta el día de hoy. Se ha ido adaptando a la evolución tecnológica, pero sin perder su esencia de scooter y ha sido protagonista de la película ‘Vacaciones en Roma’, en la que Audrey Hepburn pasea con su pañuelo por el centro de las calles y en otras muchas películas. Mis dos Vespas fueron fabricadas aquí lo que hace más complicado buscar recambios pues no comparten mucho con las Vespas italianas».

Del modelo 160 resalta que fue la primera moto del mercado a nivel mundial que se vendió con encendido electrónico.

En Torredonjimeno comparte afición con «unos cuantos compañeros más, entre ellos el que me introdujo en este mundillo que es como un hermano, Alejandro Alcázar, que tiene también dos Vespas, una 150F de primera serie con su pintura original y una Vespa Primavera del año 80, restaurada».

Como hacer un motor de Vespa paso a paso - Capítulo #1 | Desmontaje

tags: #vespa #club #jaen