La práctica del ciclismo de montaña, una actividad que combina deporte y naturaleza, puede verse amenazada por la presencia de trampas ocultas en caminos y senderos. Incidentes de este tipo han sido reportados en diversas regiones, poniendo en riesgo la seguridad de los ciclistas.

Imagen ilustrativa de un ciclista de montaña en un sendero.
El Peligro Latente en los Senderos
La tranquilidad de una ruta en bicicleta puede verse interrumpida por un incidente inesperado. En Galicia, varios ciclistas han localizado peligrosas trampas ocultas en caminos y senderos de montaña.
Un video muestra tres grandes palos con pinchos que un grupo de ciclistas encontró «semienterrados» en el monte por el que estaban circulando. Uno de los ciclistas aseguró: «Poder bajar a una velocidad de 60 kilómetros por hora en bicicleta, que es muchísimo, y justo te lo ponen antes de que empieces a frenar, es decir, con el sentido de que te pase algo». Otro de los afectados lamentó: «Pinchar es lo de menos porque se arregla, lo peor son las caídas. Te rompes algo o te puedes, incluso, matar».
Asimismo, para concluir han enseñado otro tipo de trampa con la que los ciclistas se han encontrado en los montes por los que circulan. Es increíble que haya personas capaces de colocar alambres de púas sabiendo que ciertamente pueden matar a alguien. Pero sucede.
En marzo de 2016 unos vándalos colocaron trampas en una vía ciclista con alambres de púas a la altura del cuello, con la intención de mutilar o matar a los ciclistas, según informó el periódico Mirror. Así lo demostraron los agentes de la policía local, y los ciclistas, que afirmaron que el alambre era literalmente capaz de cortar el cuello a alguien, reaccionaron con rabia no solo en las redes sociales.
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Tipos Comunes de Trampas
Las trampas para ciclistas pueden adoptar diversas formas, cada una con el potencial de causar daños significativos. Se esta volviendo habitual que en los senderos que recorremos encontremos instrumentos y objetos en medio del camino interrumpiendo nuestro paso y que no deberían estar ahí. Algunos de los tipos más comunes incluyen:
- El alambre de espino o cable: que se ata entre dos árboles a la altura del pecho o cuello de los ciclistas para hacerlos caer.
- Los troncos o piedras de grandes dimensiones: que se colocan en el medio de la senda para interrumpir el paso.
- Los huecos atrapa ruedas: que son cavados en zonas poco visibles de los senderos, ya sean en curvas, descensos o saltos; y muchas veces son cubiertos con ramas.
- Las tablas con clavos: que son enterradas dejando los clavos por fuera con la intensión de hacernos reventar las ruedas.
- Las estacas: que son menos frecuentes, pero que se han encontrado en algunos senderos enterradas o atadas a los árboles.

Diferentes tipos de trampas encontradas en senderos para ciclistas.
Motivaciones Detrás de las Trampas
Cuesta comprender qué pasa por la cabeza de una persona que decide colocar obstáculos de forma intencionada en algún lugar para que otro salga perjudicado de algún modo, ya sea tirando unos clavos para pinchar ruedas de bicicletas o colocando cables cruzados en sendas para que quien pase, caiga.
Las dos principales motivaciones que en teoría mueven a los tramperos a llevar a cabo sus deleznables acciones son la caza y el transito por propiedades privadas. La relación entre bikers y cazadores, por los intereses enfrentados, no es buena y viene de largo. Sobre la propiedad privada, es fácil introducirse en una finca sin conocimiento de estar haciéndolo. En cualquier caso es posible circular en bicicleta por caminos de uso y propiedad privada, siempre que no esté lo contrario debidamente señalizado.
Algunas de ellas no están colocadas intencionadamente para causar daños. Los pastores de cabras y ovejas colocan alambres de cuchillas para que sus rebaños no se dispersen. Pero, a veces, los cazadores, ganaderos y propietarios de tierras colocan trampas para impedir que los ciclistas pasen a toda velocidad por sus propiedades.
Casos Notorios
El alambre con púas parece ser el arma preferida de quienes detestan a los ciclistas. Se ha ido informando acerca de decenas de incidentes similares en lugares como el bosque de Guisborough, cerca de Middlesbrough en el Reino Unido; Coblenza, Türkenfeld y Wasserliesch en Alemania; Bridgend en Gales, o el sendero forestal junto a Degany, en Irlanda.
En 2013, Tim Zimmert chocó contra un trozo de alambre tendido a la altura del cuello mientras iba en bici de montaña por Oberhausen, la región alemana del Ruhr. Días después del accidente, todavía eran visibles los daños en el cuello.
En la primavera de 2014, Manuel Fernández salió con su bicicleta de montaña con unos amigos y tomó una ruta que une las localidades asturianas de Bueño y Palomar. Según el diario El País, este hombre de 57 años encabezaba el grupo de amigos en el descenso de un monte. Desafortunadamente, no vio el trozo de alambre con púas que alguien había tendido entre dos árboles. Fernández se dio de bruces con el alambre y cayó de la bici. Había sido víctima de una de las muchas trampas que cada vez son más comunes en las pistas para ciclistas por toda España.
Consecuencias Legales y Estadísticas
Las excusas que utilizan algunos grupos de vecinos de las zonas más afectadas o algunos de los colectivos bajo sospecha de su colocación, es que son colocadas sin intención de hacer daño a los ciclistas y que solo están ahí para disuadirlos. Esto contrasta mucho con la realidad ya que en nuestro país durante el año 2016, este tipo de trampas se cobraron la vida de un ciclista en Cantabria, la desfiguración del rostro de otro en Asturias y que otro quedará parapléjico en Vigo, entre otras decenas de heridos con cortes, contusiones y heridas leves.
Actualmente nos encontramos tres escenarios judiciales para aquellos que coloquen trampas:
- Si son reconocidos y denunciados a la Guardia Civil, o pillados infraganti colocándolas, se les levanta un sumario y son liberados.
- Si un ciclista es herido y se comprueba fehacientemente quién es el autor, se le puede denunciar con los cargos de lesiones (según la gravedad de las heridas).
- Si un ciclista muere como consecuencia de las heridas sufridas por una trampa y se encuentra al responsable, solo se le acusará como si fuera un homicidio imprudente. Y si no se puede comprobar quién fue... el crimen queda impune.
¿Cómo Actuar Ante una Trampa?
Pero igual o más difícil resulta atajar este tipo de acciones si quienes las identifican o sufren no lo ponen en conocimiento de quien puede prevenirlo, investigarlo y, en su caso, castigarlo.Sobre los sabotajes y boicots que han hecho públicos estos días aficionados a la bicicleta de montaña, la Guardia Civil incide sobre todo en la necesidad de denunciar. Es la única manera en la que, al tener conocimiento, pueden realizan averiguaciones y, a su vez, extremar la vigilancia, lo que también favorece la investigación.
Remarcan que estas incidencias son un problema de seguridad ciudadana y, por tanto, dan una serie de recomendaciones que, según inciden, favorecen la prevención y el esclarecimiento de los hechos, que podrían llegar a ser constitutivos de un delito.
Lo primero en caso de que encontremos una trampa para ciclistas es llamar para dar parte a la Guardia Civil (062), y al 112 en caso de emergencia. Se trata de un colectivo especialmente sensible a lo que se refiere a seguridad vial.
La mayoría de ciclistas que nos hemos encontrado con trampas, las hemos ignorado en la mayoría de los casos, las esquivamos y hemos seguido nuestro camino o nos hemos limitado a sacarles fotos, quitarlas y subirlas a las redes sociales., pero eso no servirá de nada si las autoridades no saben de que están ahí:
- Si visualizamos y reconocemos una trampa, o algún objeto dudoso que pueda poner en riesgo la integridad de un ciclista, lo primero que debemos hacer es detenernos, acercarnos con mucho cuidado (principalmente cuando hay clavos u objetos punzantes), y tratar de marcarla con algo de color llamativo para que otros ciclistas puedan identificarlas.
- Llamar de inmediato al 062 (Guardia Civil), o a la Policía local, e indicar que se han encontrado con lo que parece ser una trampa para ciclistas, darle una descripción detallada de la trampa, el lugar donde se ha colocado y si se tiene un GPS, brindarles las coordenadas exactas de donde está. De ser posible, se recomienda quedarse en el lugar hasta que la Guardia Civil o los representantes del organismo a quien ellos les avisen lleguen, para que ningún ciclista corra el riesgo de ser herido (la respuesta es bastante rápida y suelen llegar pasados unos minutos).
- Tomar con mucho cuidado fotos detalladas de las trampas, como de cualquier otro elemento sospechoso que se encuentre a su alrededor y que permita en un futuro localizar al responsable de su colocación. Esto se realizaría en caso que represente un peligro inminente para ciclistas o senderistas y no haya tiempo para esperar a que lleguen las autoridades competentes (hace dos semanas se encontraron trampas en los senderos de una marcha en Castellón y se procedió a desarmarlas de inmediato porque atentaban contra los competidores de la prueba).
- En el caso que se encuentre a alguien colocando una trampa, lo más recomendable es tratar de documentar la colocación en video o fotografía, para que luego eso nos sirva de respaldo para una denuncia. De inmediato llamar a la Guardia Civil para dar aviso de lo sucedido y continuar el procedimiento indicado en los puntos anteriores. Bajo ninguna circunstancia se recomienda enfrentarnos con quienes están colocando las trampas, ya que queda demostrado que carecen de escrúpulos.
La primera recomendación es, ante el hallazgo de cualquier trampa u obstáculo colocado intencionadamente, lo más acertado es no tocarlos, aunque sea pensando en evitar accidentes. Lo más útil es señalizarlo como advertencia para otras personas y notificarlo a la Guardia Civil.
Stop Bikers Killers
Para hacerle frente a esta problemática, un grupo de ciclistas de montaña con origen en la Comunidad Valenciana, se han unido para crear el movimiento “Stop Bikers Killers”, con el fin de generar conciencia en la población en general y disuadir a quienes colocan estas trampas que atentan contra nuestras vidas.