Guía Completa para Elegir Discos de Freno para MTB

Los frenos de disco son ya omnipresentes en cualquier bicicleta actual, ya sea de montaña, carretera, gravel, etc. En este artículo repasamos los tamaños de discos de freno más utilizados en mountain bike, MTB eléctricas, carretera y gravel, teniendo en cuenta las últimas tendencias y cambios en los estándares de los últimos años. Los frenos de disco se han convertido en un componente esencial en las bicicletas de montaña, ya que ofrecen un mejor rendimiento y seguridad en todo tipo de terrenos. Elegir los frenos adecuados puede marcar una gran diferencia en la experiencia de conducción, ya que influyen en el control, la precisión y la respuesta de frenado.

A veces, si queremos cambiar el comportamiento de nuestros frenos, es tan sencillo como cambiar los discos por uno de mayor o menor diámetro. Y es que la elección del diámetro de los frenos de disco está sujeto a las necesidades que tengamos, tanto por peso como por modalidad de MTB que practiquemos.

En esta breve guía, intentaremos arrojar luz sobre los principales detalles de la compra de discos de freno para tu bicicleta. En MTBpro hemos querido detallaros los diámetros habituales de discos de freno, más por recorrido que por modalidad. Al fin y al cabo, cada marca tiene su propia interpretación de lo que es el cross country, o el trail o el enduro y no hay un estándar que nos diga exactamente que tipo de bici es por el recorrido que tiene.

Es lógico pensar que cuanto mayor sea el tamaño del disco, mayor será también su peso. Eso sí, hay que ser conscientes que el diámetro del disco no es el único factor que influye, también las pastillas que usemos y el número de pistones de nuestras pinzas.

Actualizar el tamaño de los discos de freno es una forma efectiva, sencilla e incluso económica de mejorar el rendimiento de la bicicleta. En esta guía te contamos todo sobre su funcionamiento y las tecnologías actuales. Comencemos refrescando algunos conceptos básicos.

Si quieres presumir de una bicicleta completamente actualizada, deberá montar este tipo de frenos. Debates aparte, y más allá de polémicas en cuanto a su uso en la alta competición, los frenos de disco dominan el mercado ciclista.

Uno de los aspectos más importantes a la hora de elegir una bicicleta, y uno de los que más se pasa por alto, son los frenos.

Conceptos Básicos de los Frenos de Disco

Su construcción será diferente, dependiendo de si el circuito de frenado es hidráulico o mecánico. Si es hidráulico, tendrá adherido a su cuerpo un pequeño depósito o bomba con líquido de frenos en su interior (aceite mineral o sintético, dependiendo de la marca o modelo). Mediante la palanca de la maneta se realiza presión sobre este líquido, desplazándolo para accionar las pinzas de freno. Antes de que el líquido dirija esa presión sobre la pinza y el disco de freno, discurre por dentro del latiguillo o cable hasta llegar al émbolo o pistón de la pinza.

Si el circuito es mecánico, no tendrá bomba o depósito. Éste, a su vez, se mueve para presionar las pastillas, el otro elemento interno de la pinza de freno.

Tipos de Pinzas

  • De 2 pistones: Son las más comunes en todas las modalidades de ciclismo.
  • De 4 pistones: Se usan, sobre todo, en modalidades más radicales de MTB, como el Enduro o Descenso, aunque cada vez es más habitual verlo en Cross Country, bicicletas rígidas, etc. Las pinzas de cuatro pistones son pinzas más grandes y unos 20-40 gr más pesadas que las de dos pistones.

En cada lado, el primer pistón ubicado según el sentido de giro del disco es más pequeño que el segundo. Con esto se compensa el efecto cuña o mayor fuerza de frenado que se produce en la zona.

Al referirnos a las pastillas de freno, hablamos de la pieza metálica encargada de retener la rotación del disco y frenar la rueda. Una pieza capital que tiene una vida útil limitada y cuyo desgaste deberá vigilarse con frecuencia. El compuesto de las pastillas se va eliminando en la fricción con el disco. Habrá que comprobar su estado con frecuencia, cada dos o tres meses.

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Factores Clave al Elegir Discos de Freno

Existen dos tipos normas de montaje para montar el disco en la rueda. En cuanto al diámetroCon la excepción de un puñado de cuadros que aceptan 140 mm, puedes optar por montar un disco de 160, 180 o 200 mm, utilizando el adaptador de pinza adecuado. También encontrará discos de 183 mm y 203 mm, que también requieren adaptadores de pinza de la misma norma. Estos dos tamaños son el resultado de las importaciones y exportaciones entre los mercados europeo y americano. En EE.UU. se utilizan pulgadas, no centímetros. Así, un disco de 200 mm convertido a pulgadas da 7,99".

El disco, fijado a la rueda, se encarga de frenar la rueda por el roce con las pastillas de freno. Hay dos tipos de colocación, según el buje de la rueda: mediante 6 tornillos o mediante una rosca llamada Center-lock, popularizada por Shimano.

También, encontramos en el mercado dos tipos de discos: rígidos y flotantes, siendo estos últimos más costosos. En cuanto al tipo de discoCasi todas las marcas proponen actualmente discos convencionales o flotantes. El disco flotante se compone de dos partes: una pista de frenado unida a un aro mediante casquillos.

Aunque parezca idéntico a simple vista, el espesor no está normalizado. Varía de 1,7 a 2 mm según la marca.

Por un lado, el diámetro es la medida de referencia para calibrar el tamaño del disco. Y existen diferentes estándares asociados a una u otra modalidad, recorridos y necesidades especiales de frenado.

  • Mayor potencia de frenado: A mayor diámetro se reduce el tiempo desde que se acciona la maneta hasta que se detiene la rueda.
  • Mayor eficiencia para bicicletas más pesadas o con recorridos largos de suspensión: Asimismo, incrementar el diámetro del disco sirve para gestionar o asumir la mayor potencia de un modelo de frenos concreto.

Hablar de tamaños del disco implica también hacer una mención al grosor de los mismos. En este caso, un mayor grosor no se traduce en una mayor potencia o capacidad del freno. Pero es importante conocerlo para saber si tendrá un tacto algo más tenso y duro, asociado al mayor grosor. Asimismo, medir el grosor del disco usado te permitirá saber cuál es su desgaste y si es necesario cambiarlo por uno nuevo.

1. El diámetro de los discos

Determina la capacidad de frenado. Un disco de mayor diámetro minimizará, por regla general, el tiempo desde que se acciona la maneta hasta que se detiene la rueda. Por otro lado, un aumento del diámetro del disco es recomendable para asumir la mayor potencia de un freno en concreto. Por ejemplo, uno de cuatro pistones requerirá de discos de gran diámetro para asumir y gestionar mejor esta potencia.

  • 140 mm: el estándar más pequeño en la actualidad.

2. El diseño y construcción de los discos

Dependiendo de su diseño y estructura, el disco puede ser más o menos pesado y soportar mejor el calentamiento y fatiga de la frenada.

  • Los discos rígidos: constan de una pieza de acero inoxidable. Son los más comunes, que puedes encontrar en bicicletas de primer precio y gama media.
  • Los discos flotantes o de dos piezas: tienen una parte externa o superficie de frenado de acero, junto a un núcleo de un material más ligero y resistente al calentamiento (aluminio o carbono). Son más caros que los rígidos y se montan en bicis de media y alta gama, tanto en carretera como en MTB.

Por otra parte, hay que tener en cuenta el tipo de anclaje al buje de la rueda, ya que no hay uno universal y es importante para determinar su compatibilidad con la bici. Se pueden distinguir dos estándares de anclaje: de 6 tornillos (SRAM, principalmente) y Center Lock (de rosca, patentado por Shimano).

También es habitual en bicis tipo downcountry o trail que rondan los 120-140 mm, que algunas marcas se decanten por montar discos de 180 mm delante y 160 mm detrás. La frenada trasera suele ser más fácil de controlar y no siempre necesitamos tanta potencia, pero cuando realmente queremos parar la bici, es el freno delantero el que se encarga de ello.

Si consideras que quieres cambiar el diámetro de tus discos de freno, ten en cuenta que tanto horquillas como cuadros tienen sus limitaciones. En las horquillas, si optas por un freno de mayor diámetro (pasarte a un menor diámetro no es tan habitual) tendrás que usar el adaptador correcto. Esta norma se aplica también a la puntera trasera del cuadro y es habitual que el fabricante te detalle en el manual de instrucciones, el diámetro máximo de disco que puedes montar.

Si rondamos los 150 mm de recorrido en ambas suspensiones, es habitual ver discos de 200 mm delante y detrás y pinzas de pistón doble. Es una categoría difícil de estandarizar porque no es lo mismo una bici de 130 mm de recorrido con enfoque trail, que una de 150 mm con un enfoque más tirando a enduro.

En los modelos de más de 200mm de recorrido, tan solo encontraremos modelos de descenso. Por supuesto en este caso, se usan pinzas de pistón doble (4 pistones) buscando la mayor capacidad de frenada posible. Que lo habitual sean discos de 200-203 mm tiene bastante sentido, porque de no ser en circuitos de descenso donde sean más rápidos que técnicos, necesitas potencia pero una potencia que puedas modular bien.

En comparación con los modelos de enduro con los mismos recorridos, los diámetros suelen ser algo mayores principalmente porque las ebikes pesan bastante más y necesitamos más potencia de frenada para pararlas y para controlas las enormes inercias que generan. En frenos de disco para bicicleta de montaña contribuyen en gran medida a la seguridad de tu bicicleta. Por eso es fundamental no equivocarse al elegir los discos.

La tendencia de uso es muy directa en cuanto al crecimiento de diámetro con respecto al recorrido de nuestras suspensiones. Un diámetro mayor nos va a dar más potencia de frenada y una mejor ventilación del disco en uso intenso, pero a la vez nos va a hacer perder algo de modulabilidad en la misma. Ese incremento de diámetro en el disco que suele ir dado por el incremento de recorrido en nuestras bicis, implica que vamos a ir más deprisa en muchos momentos y vamos a pedir a los frenos más rendimiento.

En MTBpro hemos querido detallaros los diámetros habituales de discos de freno, más por recorrido que por modalidad. Cuando hablamos de recorrido, nos referimos al recorrido aproximado en horquilla y amortiguador en global. Es decir, entre 100 y 110 mm de recorrido, por ejemplo, no es 100 de horquilla y 110 mm de amortiguador, si no bicis que tienen tanto delante como detrás unos 100 o 110 mm de recorrido.

En estos recorridos solemos hablar de bicis de cross country y lo habitual en estos modelos de entre 100 y 110 mm de recorrido es que tengamos discos de 160 mm de diámetro tanto delante como detrás, en combinación con pinzas de freno de 2 pistones. No es muy habitual, pero algunas bicis de estos recorridos que buscan mucho minimalismo y ahorro de peso, montan disco de 140 mm detrás.

Si subimos un poco de recorrido, nos encontramos con bicis más tipo downcountry o incluso trail dependiendo de la marca y es habitual que los discos ya crezcan a 180 mm delante y detrás o incluso se encuentren en combinación de 180 mm delante y 160 mm detrás. Con esta combinación como comentábamos antes, se busca un plus de retención en el freno delantero.

Es una categoría difícil de estandarizar porque no es lo mismo una bici de 130 mm de recorrido con enfoque trail, que una de 150 mm con un enfoque más tirando a enduro. Esta categoría es la que menos variaciones suele tener, porque en general estamos hablando de la modalidad de enduro para todas las marcas y los discos no bajan de los 200/203 mm de diámetro.

En los modelos de más de 200mm de recorrido, tan solo encontraremos modelos de descenso. Por supuesto en este caso, se usan pinzas de pistón doble (4 pistones) buscando la mayor capacidad de frenada posible. Que lo habitual sean discos de 200-203 mm tiene bastante sentido, porque de no ser en circuitos de descenso donde sean más rápidos que técnicos, necesitas potencia pero una potencia que puedas modular bien.

En el caso de las ebikes, no las hemos segmentado por recorridos, pero por lo general, cuando hablamos de recorridos entorno a los 140-150 mm delante y detrás, los discos son habitualmente de 200/203 mm.

Tipos de Frenos de Disco

Los frenos de disco están presentes en el mundo de MTB desde hace algunos años. Existen dos tipos de frenos de disco: los mecánicos y los hidráulicos.

  1. Frenos de disco hidráulicos

    Se trata del sistema más extendido. El circuito de frenado está lleno de líquido de frenos (un aceite mineral o sintético) que se bombea desde la maneta a la pinza. Los frenos de disco hidráulicos ofrecen una mayor potencia de frenado y mejor modulación, lo que permite aplicar menos esfuerzo en la palanca para obtener un frenado eficaz. Son ideales para terrenos exigentes y descensos técnicos. No obstante, requieren un mantenimiento más complejo y costoso, incluyendo purgado periódico para mantener su eficacia. Estos frenos son recomendados para riders de MTB que practican modalidades como trail, enduro y downhill.

  2. Frenos de disco mecánicos

    Los frenos de disco mecánicos se valen de un cable de frenado tradicional. La frenada es algo más brusca, menos progresiva. Además, tienden a desajustarse más y a perder tacto. Sin embargo, las reparaciones y ajustes son más sencillos que en un freno hidráulico. Los discos de freno mecánicos son suficientes para la gama básica: son menos potentes, menos precisos y necesitan más mantenimiento. Cuando el piloto frena, tira de un cable que va a forzar a las dos pastillas a entrar en contacto con el disco, lo que va a ralentizar la bicicleta. Los frenos de disco mecánicos son una opción económica y fácil de mantener para los ciclistas. No requieren un sistema hidráulico, lo que los hace accesibles para principiantes y permiten ser reparados en el camino sin necesidad de herramientas especializadas. Sin embargo, tienen menor potencia y modulación en la frenada en comparación con los frenos hidráulicos. Además, requieren ajustes constantes y pueden ser menos efectivos en condiciones de humedad y barro. Estos frenos son ideales para ciclistas principiantes o aquellos con un presupuesto ajustado, así como para MTB de nivel básico o de uso recreativo.

➡️ Frenos de disco hidráulicos o mecánicos: ¿en qué se diferencian?

Tipos de Compuestos de Pastillas

Actualmente contamos con tres tipos de compuestos: metálicos, orgánicos y cerámicos.

  • Metálicas: son compuestas por diversas partículas metálicas (bronce, cobre, hierro, etc.) combinadas mediante un proceso de prensado en caliente. Se consumen lentamente, desgastan los discos velozmente y tienden a ser bastante ruidosos.
  • Orgánicas: constan de fibras orgánicas e inorgánicas acopladas por resinas especiales.
  • Cerámicas: son orgánicas pero fortalecidas con fibras cerámicas, para aislar de las altas temperaturas, con lo cual mejoran el rendimiento de frenado en condiciones muy exigentes.

El tipo de pastillas de freno también es un factor importante. Las pastillas orgánicas ofrecen mejor frenado en seco, generan menos ruido, pero se desgastan más rápido y pueden perder eficacia con el calor.

Tipo de Pastilla Ventajas Desventajas
Metálicas Larga duración Desgaste rápido del disco, ruidosas
Orgánicas Buen frenado en seco, silenciosas Desgaste rápido, poca eficacia con calor
Cerámicas Alto rendimiento en condiciones exigentes Mayor costo

Lee nuestro tutorial para saber más sobre cómo cambiar tus pastillas de freno de disco.

Modalidades de Ciclismo y Frenos

  1. Mountain Bike

    El Mountain Bike es pionero en el ciclismo en el uso de frenos de disco, prácticamente mayoría en cualquier tipo de bicicleta desde hace 15 años. Por eso es la modalidad que más variedad de tamaños maneja dependiendo de la modalidad o el tipo de bici. Los frenos de disco llegaron al ciclismo de montaña hace más de 20 años, como respuesta a recorridos cada vez más técnicos y a la necesidad de una frenada más eficaz y controlada. El estándar de disco va de 160 a 220 mm, y la maneta es recta y ajustable en alcance (sin necesidad de herramienta en los modelos superiores).

    • Cross-Country: Para una bicicleta de montaña de cross-country semirrígida, los clásicos discos de 160 mm son ideales para ahorrar peso al máximo.
    • Enduro All-Mountain: Para All-Mountain o Enduro en una bicicleta de montaña con suspensión integral, necesitarás discos de 180 mm para obtener una buena potencia de frenado.

    La nueva generación de bicicletas Trail de recorrido intermedio (130 - 160 mm de recorrido de suspensión) se han sumado en masa a aumentar el tamaño del diámetro de sus discos, incluso el grosor, acercándose a un rendimiento de frenada próximo al de DH. En las MTB más radicales, de Enduro y Descenso, con recorridos de 160 a 200 mm de suspensión, se utiliza el estándar de disco de gran diámetro, de 200 a 220 mm.

  2. Carretera

    Los frenos de disco de carretera, de más reciente implantación, tienen sus propias particularidades, en manetas, tamaño de la pinza y diámetro del disco. En el ciclismo de carretera los discos son ya también el sistema de frenado de referencia, con las zapatas prácticamente desaparecidas de los nuevos montajes. Así, los 140 mm ya no se pueden considerar el estándar de referencia como en las primeras bicicletas de carretera. Incluso marcas como SRAM están potenciando el uso y recomiendan la medida de 160 mm de discos tanto delante como detrás para conseguir el mayor rendimiento de sus frenos e incrementar la seguridad del ciclista.

  3. Gravel

    Los frenos de disco para Gravel tienen similitudes en tamaños y tecnologías con los de carretera, usando el mismo tipo de maneta para el manillar de gancho. Pero el diámetro de disco suele ser mayor, optando por 160 o 180 mm. En las bicicletas gravel sigue imponiéndose la medida de disco de 160 mm, la más polivalente para la modalidad más polivalent . Pero el gravel es una disciplina ciclista en constante evolución y especialización, que en las últimas temporadas ha hecho surgir bicicletas para usos más aventureros y radicales, como las bicicletas de bikepacking o las 'Monster Gravel' para recorridos y senderos más técnicos. De ahí que en algunos casos se opte por montar un disco de 180 mm delantero. O se aumente la compatibilidad de la propia bici y sistema de frenos al estándar de 180 mm.

  4. E-bikes

    En las e-bikes, habrá que tomar con referencia cada modalidad que hemos enumerado anteriormente, con sus respectivos estándares, y aumentar 20 mm como norma general. Por ello, para bicicletas eléctricas de corto recorrido (100 - 130 mm), el disco más recomendado es el de 180 mm en ambas ruedas, incluso se puede aumentar a 200.

El tipo de bicicleta y la modalidad que practiques influirán en la elección del sistema de frenos.

Componentes de un Freno de Disco Hidráulico

Mantenimiento de los Frenos de Disco

  • Purgado: Se debe hacer uno al año, tanto si usas mucho la bici como si no. El líquido de frenos pierde sus propiedades con el uso y también sin él, por lo que se hará necesario extraer el líquido viejo bombeándolo con líquido nuevo desde la maneta hacia el orificio de salida de la pinza.
  • Revisión Pastillas: Si su grosor es inferior a 1 mm, habrá que pensar en cambiarla; si baja a 0,5 mm, deberás sustituirla de inmediato, ya que el soporte metálico de la pastilla (más duro) empezaría a rozar con el disco, dañando su pista de frenado. Puedes desmontar la pinza y extraer, mediante su puente metálico, el par de pastillas para comprobar el desgaste del compuesto. Esta operación la puedes realizar junto al purgado anual, para tener una mejor organización del mantenimiento de tus frenos. El coste de las pastillas no es muy elevado, oscilando de 10 a 20 euros.
  • Ajuste de la Pinza: Las frenadas fuertes, golpes o caídas, o el simple uso, pueden provocar un desajuste en la fijación de la pinza al cuadro o a la horquilla (en el caso del freno delantero). Esto provoca un descentrado de las pastillas con respecto al disco, lo que genera fricción aun sin accionar el freno. Para evitar el molesto ruido que genera, y reducir el desgaste del compuesto por estos roces, afloja los tornillos de sujeción de la pinza.
  • Limpieza: Unos frenos con discos, pinzas y manetas limpios antes de empezar cada ruta funcionarán de forma más eficaz y añadirán años de vida útil. Para la limpieza del interior de la pinza, que es conveniente realizar mensualmente, deberás retirar primero las pastillas. Luego, limpia el interior con agua y jabón neutro, o un limpiador específico para frenos de disco. En cuanto a las pastillas, revisa que el compuesto no tenga resto de suciedad, aceite, etc. De lo contrario, estarán contaminadas y será necesario tratarlas con agua y alcohol, y después lijar suavemente para eliminar estos restos. Si no lo haces, la eficacia de la frenada se verá comprometida, así como el tacto al frenar. Limpiar la pista de frenado del disco también es esencial. Realízala después de cada salida con un trapo suave (microfibra), un poco de agua y jabón neutro.
  • Rodaje: En este sentido, al comprar una bici nueva con frenos de disco, o tras cada cambio de pastillas, hay que realizar un proceso de rodaje o aclimatación al sistema. Así, hay que pedalear y tocar el freno de menos a más repetidas veces, en un llano o calle sin mucho tráfico, de forma controlada. Recomendamos hacerlo hasta que sientas que el tacto se endurece y la bicicleta se detiene cada vez más rápido. También puedes hacer este rodaje en parado, instalando la bici en un pie con la rueda suspendida en el aire y frenando repetidas veces hasta endurecerlo.

Si necesitas ayuda o consejos para realizar el mantenimiento de los frenos MTB o cambiar las pastillas, no dudes en echarle un vistazo a nuestros tutoriales hechos expresamente para ti por nuestros profesionales de ciclismo.

Por último, unos consejos para ciclistas poco familiarizados con los frenos de discos. Para empezar, el tacto, la potencia y la modulación de la frenada es diferente a la de unos frenos de zapata. Por lo tanto, se requiere una adaptación y rodaje previos.

Elegir los frenos de disco ideales para tu MTB depende de tu estilo de conducción, el tipo de bicicleta y tu presupuesto. Recuerda que es fundamental evaluar tu estilo de MTB antes de elegir el tamaño del rotor, ya que esto impactará directamente en la potencia y el control del frenado. También es importante considerar la durabilidad y el mantenimiento al seleccionar entre frenos mecánicos o hidráulicos, pues cada sistema tiene sus propias necesidades de ajuste y reparación.

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