Cuando no llevamos el mantenimiento de todos los componentes de nuestra bici al día, aparecen ruidos. Es importante identificar los distintos ruidos y sonidos que nos pueden indicar averías fáciles de arreglar al principio, pero si no nos damos cuenta, pueden provocar daños graves en los componentes de la bici.
Evita a toda costa quedarte tirado en cualquier camino o incluso hacerte daño por una avería que ocasiona un accidente solo por no estar pendiente de los ruidos que puedes escuchar de la cadena, el cuadro o los frenos.

Eje de pedalier
Es habitual olvidarse del eje de pedalier en las revisiones y limpieza de nuestra bici. La zona del pedalier es la principal fuente de ruidos molestos de una bicicleta. Su cercanía al suelo, la gran cantidad de polvo y barro que recibe, así como su carácter móvil, le convierten en el candidato número 1 a volvernos locos con sus crujidos.
Hay cierta creencia popular que dice que el pedalier es sellado, estanco, etc. y no, no es así. Al eje de pedalier (sea del tipo que sea) le entra suciedad y humedad, tanto por las juntas como por el tubo de la tija del sillín.
Lo recomendable es limpiarlo al menos una vez cada 6 meses.
Te puede interesar: ¿Sabías qué? El pedalier es algo más complejo. Los de cazoletas son más sencillos de desmontar, limpiar y engrasar, mientras que los pressfit son algo más complicados.
No obstante, es conveniente ponerse manos a la obra, limpiar bien la zona con agua después de cada salida (incluso echando alguna gota de lubricante) y secando bien las partes expuestas para evitar la aparición de óxido. Y de vez en cuando desmontar todo el sistema para lubricar los rodamientos interiores y el eje.
Soluciones para el eje de pedalier
- Limpiar los pedales con desengrasante y abundante agua, incluso con un cepillo para retirar posibles piedras que hayan quedado enganchadas a ellos.
- Engrasarlos, incluso desmontándolos y limpiando su eje es la mejor forma para que no suenen.
- Primero aplica grasa a las roscas por si se trata simplemente de esto.
Pedales
Pueden causarse por un fallo en la transmisión del pedalier.
Lo podemos notar si vemos que la parte derecha del pedalier se afloja y justo cuando pasa en una posición de las 12 en punto en la manivela izquierda se oye un crujido o un ruido como si diesen golpes en una pared. ¿Qué significa esto?
Tija del sillín y sillín
Puede llegar a ser difícil diferenciar si un ruido proviene del eje de pedalier y/o los pedales o si por el contrario el origen es la tija del sillín o el propio sillín.
Para ello se puede realizar una simple comprobación: dejar de dar pedales y movernos sobre el sillín adelante y atrás, si sigue el chasquido, el ruido proviene de la tija y/o sillín.
La tija del sillín, y la parte baja del mismo, es una zona habitual en la que se acumula el polvo y la suciedad que salpica de la rueda trasera. De vez en cuando conviene retirar la tija y limpiarla bien además de limpiar con un paño lo que podamos del tubo vertical.
El siguiente paso es lógico, volver a instalarla respetando siempre el par de apriete del tornillo de la tija. Precisamente éste es un punto a revisar de vez en cuando ya que puede ser fruto de la aparición de ruidos indeseables. Un par de apriete excesivo hará que tija y cuadro queden estrangulados, en este caso la aparición de ruido es síntoma de una pieza a punto de romperse.
En el sillín ocurre lo mismo. Si nos pasamos apretando los tornillos al instalarlo oiremos cómo chirrían y protestan los raíles.
Por otro lado, el sillín también puede ser fuente de ruidos debido a suciedad que se queda adherida en cualquier recoveco. El polvo que se mete en los canales de los raíles provocará un molesto sonido cada vez que nos movamos.
Soluciones para la tija del sillín y sillín
- Eliminar este ruido es sencillo, sacamos la tija, la limpiamos bien, limpiamos el tubo del cuadro en el que se inserta y ¡listo!
- Solo faltaría lubricar la tija un poco antes de volverla a su sitio, según a quien preguntes te recomendará echarle grasa o unas gotas de aceite.
- Engrasa toda la zona en la que se inserta el sillín a la tija.
- A su vez, comprueba que el freno de la rueda trasera no intercede con ninguna conexión y que la rueda no está mal alineada con el sillín.

Frenos de disco
Los frenos al ser un elemento que funciona por fricción genera ruidos, especialmente los frenos de disco. Hay varios tipos de ruidos que nos pueden generar los frenos de disco. El ruido en los frenos de disco puede ser molesto y afectar tu experiencia al montar en bicicleta.
Buena parte de las quejas de los ciclistas vienen provocadas por el ruido. Ese maldito chirrido...
Además de solucionar estos ruidos, es importante asegurarse de que los frenos estén siempre en óptimas condiciones. De hecho, mantener un buen rendimiento en los frenos requiere revisiones periódicas.
Muchas veces, el ruido es motivado por la humedad, por la lluvia, la niebla o el paso por zonas encharcadas. En este caso, no hay problema: el ruido desaparecerá por sí solo.
Otro ruido habitual es el sonido metálico que emite el freno de disco tras un descenso prolongado y con fuerte pendiente. El origen suele ser una deformación momentánea provocada por el calor en el disco. Cuando se enfría, el problema desaparece igualmente.
También provocan un ruido estridente las pastillas de freno gastadas. En especial, cuando el desgaste es completo y es la placa trasera de metal la que fricciona directamente con el disco. En este caso, además, el riesgo de estropear el disco se multiplica.
Esto podría deberse a cualquier elemento contaminante con el que pudiéramos tropezar en nuestra ruta, como grasa suelta en el asfalto. En otros casos, podría deberse a alguna fuga de líquido de frenos causada por desgaste del sellado de los pistones.
De este modo, cuantos más km recorras, mayor será la posibilidad de tener problemas en este aspecto. Otra causa podría ser algún fallo en el ajuste de los frenos. Si las pastillas y/o las pinzas no están alineadas correctamente, pueden causar vibraciones que provocan ruido. Lo mismo puede ocurrir si los pernos y otros elementos no se aprietan correctamente.
El compuesto con el que están fabricadas las pastillas puede influir también en el ruido del sistema de frenado de tu bicicleta. Las denominadas pastillas orgánicas tienden a ser más silenciosas que las metálicas. Si decides cambiar pastillas de distinto material al que tienes ya montado, asegúrate de que los discos son compatibles con el mismo para asegurar un funcionamiento óptimo.
Hasta aquí, la solución es sencilla. El problema viene cuando el molesto chirrido persiste con el paso de los días.
En el peor de los casos, podría estar provocado por algún tipo de fallo en el sistema de frenado.
El típico “chin-chin-chin-chin” mientras pedaleamos viene provocado porque en un punto concreto roza el disco con una de las pastillas. Si no es constante quiere decir que el disco está doblado. Otro típico sonido es uno más “ronco” que aparece durante la frenada. El último ruido habitual en los frenos de disco es más parecido a una bocina. Éste ruido aparece por dos causas principales.
🤔 Cómo QUITAR RUIDOS en DISCOS❓ de BICICLETA y chirridos - Limpiar FRENOS y PASTILLAS MecaBICI#6
Soluciones para los frenos de disco
- Detectada la causa, solucionar el problema es relativamente sencillo.
- La primera medida es realizar una limpieza correcta de los discos y las pastillas de freno. Para ello deberás emplear un limpiador específico para frenos de disco. Normalmente, este tipo de producto tiene una base de alcohol isopropílico (también conocido como isopropanol) que garantiza una rápida evaporación y no deja residuos. Aplica una cantidad generosa sobre los discos, empleando un paño limpio. Aprovecha para revisarlos, por si sufrieran alguna curvatura o deformación. Si así fuera, una alineación perfecta de las piezas será imposible, la frenada resultará mucho menos efectiva y el ruido persistirá. Aunque los discos son de acero, no están preparados para soportar ninguna fuerza lateral.
- En cuanto a las pastillas de freno, lo ideal es retirarlas de su pinza, revisarlas y limpiarlas convenientemente. Unas pastillas con una superficie brillante o cristalizada puede ser el síntoma de unas pastillas contaminadas o gastadas en exceso. Llegado este punto, es posible que chirríen, además de que no cumplirán adecuada su función. A veces, el calor, puede provocar este efecto. Lijar un poco las pastillas (con lija de grano fino) para que su textura se vuelva un poco más rugosa sería una medida suficiente para que el sistema vuelva a funcionar correctamente.
- Es importante tener precaución al aplicar lubricante o desengrasante a la transmisión. Evita los aerosoles, ya que es fácil rociar accidentalmente el sistema de frenado. O, al menos, protege la zona convenientemente. En el caso de que las pastillas estén contaminadas con líquido de frenos o con algún lubricante, lo mejor que puedes hacer es cambiarlas cuanto antes, ya que tiene difícil solución.
- Al quitar las pastillas, puedes aprovechar para limpiar e inspeccionar la pinza para ver si hay signos de fugas de líquido de frenos de los pistones o si los sellos parecen desgastados. Ante cualquier señal de fuga, lo mejor es acudir a tu mecánico de confianza.
- Para un correcto funcionamiento, los frenos de disco deben estar alineados correctamente. Es decir, el disco debe estar centrado entre las pastillas de freno para que ambas lo muerdan al mismo tiempo y con la misma fuerza. Esto es particularmente importante en los sistemas de frenos de disco de carretera, donde el disco cuenta con un espacio mínimo entre las pastillas. Para realizar esta labor correctamente, puedes hacer lo siguiente: afloja los tornillos que unen la pinza al cuadro para permitir que se mueva libremente; gira la rueda y aprieta el freno; con la maneta del freno presionada, aprieta los tornillos asegurándote de que la pinza no se mueva. Al soltar la maneta, las pastillas de freno debería estar centradas. Si fuera necesario, repite la operación.
- Si tu bicicleta cuenta con cierre rápido, aségurate de que la rueda quede centrada. La mejor manera de hacer esto es apretar la rueda mientras la bici está en el suelo. Esto permite que la gravedad contribuya a centrar la rueda.
- Con estos simples consejos, los chirridos de tus frenos de disco deberían desaparecer. Si, aun así, persisten, habría que pensar en problemas más complejos. El problema podría radicar en los puntos de unión del sistema de frenado con el cuadro. Podría deberse a un exceso de material que impidiera un adecuado centrado, pero esa es una posibilidad más remota. Otra causa podría ser un purgado incorrecto de los frenos hidráulicos. Si el circuito está lleno de líquido, es posible que los pistones no se retraigan por completo, lo que puede provocar el roce permanente con el disco. A veces, incluso, son los pistones los que pueden causar fricción y ruido, en caso de desgaste o falta de lubricación.
Transmisión (cadena, piñones, desviador)
Si hay un ruido constante y especialmente desesperante para algunos es el de una transmisión sin limpiar y sin lubricar. Una transmisión en esas condiciones genera un chirrido constante de roce de metal con metal. Todos lo hemos vivido y solucionarlo es tan sencillo como limpiar la cadena y echarle un poco de aceite o cera y, como por arte de magia, el ruido desaparecerá.
La transmisión es otra fuente constante de desdichas para los bikers cuando comienza a sonar. En este caso no sólo la suciedad puede ser la culpable. La mayor parte de las veces con una buena limpieza y el engrase de la cadena se acabarán los ruidos.
Pero en otras ocasiones, a estas labores básicas de limpieza y mantenimiento se le añade la necesidad de comprobar si la cadena se ha estirado demasiado llegando al final de su vida útil. Si la cadena roza en los piñones inferior o superior habría que comprobar si se han movido los topes o se ha desajustado el desviador por cualquier motivo.
En este caso lo primero es comprobar la tensión del cable (un motivo más habitual de mal funcionamiento) y luego comprobar bien la posición de dichos topes.
La patilla del cambio o desviador trasero también puede ser fruto de ruidos y molestias si se ha doblado por un golpe o caída. Al no estar perfectamente alineado, la cadena rozará con el desviador o sufriremos saltos y cambios involuntarios de piñón. Comprueba que las dos roldanas del desviador están perfectamente en vertical con el piñón engranado.

Soluciones para la transmisión
- Mantener limpios todos los elementos y adecuadamente engrasados. Lo mejor es que tengas grasa en casa, y cada cierto tiempo revises que no hay partes que rocen o chirríen.
- En el caso de la cadena, es recomendable que primero utilices un desengrasante, para después pasar al lubricante.
- Intenta restablecer la tensión del cable que conecta el desviador delantero.
Cableado
El cableado también es fruto de ruidos y roces que pueden volver loco a cualquiera, especialmente si no nos damos cuenta de su procedencia. Además, los cables y el interior de las fundas se pueden secar, provocando que al rozar suene.
Hay fórmulas para evitarlo, y una de ellas es limpiando de vez en cuando los propios cables y aplicando unas gotas de lubricante en determinadas zonas del recorrido, especialmente en los puntos de fricción. Ojo también a si el ruido proviene del roce de un cable o funda con el propio cuadro en la parte exterior (o con una botella de la horquilla, algo que puede suceder con los cables de los bloqueos).
Suspensiones (basculante, amortiguador, horquilla)
Cuando hablo del basculante me refiero a todas las articulaciones que, junto con el amortiguador, conforman el sistema de suspensión trasera de una bicicleta. Esta serie de articulaciones llevan un conjunto de rodamientos que también hay que revisar.
Las suspensiones son otro punto de posibles ruidos, desde algunos con una solución bastante sencilla, las barras de horquilla o amortiguador rozan y suenan por exceso de suciedad en los retenes o falta de lubricante que mantenga ambos (barras y retenes) hidratados.
Si revisando el correcto apriete sigue sonando, conviene desmontar los rodamientos de la (o las) bieleta, limpiarlos con cuidado y volver a engrasarlos. Sustituyéndolos cuando sea necesario o si vemos que tienen desperfectos.
Aunque es una solución que hará que desaparezca el ruido de forma temporal, nunca hay que echar aceite donde haya grasa ni grasa donde haya aceite, ya que vamos a provocar el efecto contrario al deseado.
Ruedas
Las ruedas son otra fuente de sonidos desagradables con multitud de posibles puntos de origen: los radios, los bujes o los frenos. Una de las normas de mantenimiento es revisar de vez en cuando la tensión de los radios, estando atentos también a la posible desalineación de la rueda.
Lo mismo ocurre si queremos desmontar los bujes y no sabemos o no tenemos las herramientas necesarias. En cuanto a los frenos, nuevamente nos encontramos con la acumulación de suciedad como posible causa de ruidos.
Para limpiar los discos existen productos específicos en el mercado, si no podemos recurrir al alcohol y papel para hacerlo.
Potencia, manillar y dirección
Al igual que ocurre con el sillín y la tija, la mayor parte de los ruidos que vienen de la potencia, el manillar y la dirección tienen tres culpables: suciedad, falta de grasa o par de apriete incorrecto.
Una vez hemos descartado las posibilidades menores, si seguimos oyendo ruidos, incluso notamos vibraciones cuando rodamos, la respuesta está en la aparición de holgura en la dirección. Muchas veces con un simple reapriete se soluciona, pero tampoco está de más aprovechar para desmontar la dirección, limpiar y engrasar los rodamientos internos, el tubo de la dirección y la potencia.
Recomendaciones generales
Siempre que podamos debemos utilizar una manguera y no ir a la clásica gasolinera con pistola a presión para lavar la bicicleta. Las máquinas a presión (domésticas o industriales) pueden llegar a causar más daños de lo que solucionan si no respetamos algunas normas básicas.
Lo siguiente que debemos respetar es secar bien toda la bicicleta y aplicar la grasa adecuada en cada parte.
Cuando entrenamos a 90 revoluciones por minuto durante horas, ponemos al límite a nuestra bicicleta, los elementos pueden desgastarse, quizá no el primer día, pero si en el futuro. Por eso es importante identificar los distintos ruidos y sonidos que nos pueden indicar averías fáciles de arreglar al principio, pero si no nos damos cuenta pueden provocar daños graves en los componentes de la bici.
Lo oiremos cada vez que un componente no esté correctamente engrasado. Para evitar este sonido o en el caso de oírlo solucionarlo no tienes más que mantener limpios todos los elementos y adecuadamente engrasados. Lo mejor es que tengas grasa en casa, y cada cierto tiempo revises que no hay partes que rocen o chirríen. De igual manera, en el caso de la cadena, es recomendable que primero utilices un desengrasante, para después pasar al lubricante.