La historia del ciclismo italiano está repleta de nombres que resuenan con fuerza en el mundo del deporte. Desde los pioneros que abrieron camino hasta los campeones que dominaron las grandes vueltas, Italia ha sido cuna de ciclistas legendarios que han dejado una huella imborrable. Este artículo explora la rica historia de la selección italiana de ciclismo, destacando a sus figuras más emblemáticas y sus momentos más gloriosos.

Los Primeros Pasos: Alfredo Binda y los Años 30
Alfredo Binda es recordado por ser el primer ciclista en ganar cinco ediciones del Giro de Italia, además de tres títulos en el Campeonato del Mundo. Podríamos decir que Gino Bartali fue la primera estrella italiana vinculada al ciclismo. No fue hasta 1932, con su tercer título de Campeón del Mundo en Roma, cuando los italianos comenzaron a sentir simpatía por él. Comenzaron a reconocerlo como lo que realmente era: el mejor ciclista hasta la fecha.
En 1932, Italia, una potencia ya en esto de los mundiales, acogía por primera vez una edición de la prueba en Roma. Pero el joven debutante se interpuso en su camino. La victoria de Binda fue profundamente impopular entre los aficionados. Tan dominante se volvió Binda que el organizador del Giro de Italia (el periódico La Gazzetta dello Sport) le ofreció 22.500 liras por renunciar a la edición de 1930 y tratar así de relanzar el interés por la prueba. El corredor de Cittiglio aceptó el soborno y decidió competir en el Tour de Francia, ganando dos etapas.
En aquellos tiempos violentos, Mussolini se presentó en persona para desearle suerte y éxito al vigente campeón, Learco Guerra, pues su sugerente apellido gustaba mucho. “Tutti per Guerra”, proclamaba el presidente de la Federación Italiana de Ciclismo, Garelli.
Gino Bartali y Fausto Coppi: Una Rivalidad Legendaria
DOCUMENTAL Fausto Coppi | En Español por Mr Junior
En su bicicleta, transportaba documentación falta para que muchos escaparan al sur de Italia, que era territorio libre. Alejado de la competición por culpa del conflicto bélico, regresó tras siete años con más victorias en grandes vueltas. En 1946 ganó otra vez el Giro, derrotando a su mayor rival, Fausto Coppi. De hecho, fue durante años su principal oponente y juntos pasaron a formar parte de la leyenda del ciclismo italiano.

Venerado todavía hoy en Italia, Fausto Coppi lo ganó casi todo: cinco ediciones del Giro de Italia (el primero, con sólo 20 años), dos ediciones del Tour de Francia y Campeón del Mundo en 1953. Destacaba en casi todos los aspectos del ciclismo: escalaba como el mejor, era rápido y gran contrarrelojista. Lo que podríamos denominar, un ciclista imbatible. Coppi solía ganar con grandes diferencias sobre sus rivales.
Su carrera coincidió con la Segunda Guerra Mundial, durante la que fue retenido como prisionero en el norte de África. Coppi representaba la modernidad y se convirtió en un auténtico icono de la sociedad de su época, no sólo en Italia sino fuera de su país. Transformó el ciclismo profesional, aplicando nuevos métodos de entrenamiento e integrando aspectos como la dietética, la medicina deportiva, o la innovación tecnológica aplicada a las bicicletas.
El 2 de enero de 1960, Coppi fallecía por un ataque de malaria contraído durante un critérium en África unas semanas antes. Tenía 40 años.
La legendaria rivalidad entre Gino Bartali y Fausto Coppi en los años cuarenta es una historia en la que se mezclan con enorme facilidad el cariño, el respeto o la admiración mutua con la envidia, el recelo y la rabia. Por mucho que en aquellos años, en los que Italia o estaba en guerra o recogiendo escombros, alimentase como distracción para los aficionados un enfrentamiento poco menos que insano lo cierto es que los dos ciclistas, tan diferentes en la vida, se consideraban una especie de hermanos con intereses siempre contrapuestos.
Sobre la bicicleta libraron duelos que figuran con letras de oro en la historia del ciclismo. El ansia por dominar al otro era el principal motor de su vida y en ese escenario era muy sencillo saltar de la colaboración a la traición en aquellas ediciones en los que el Tour de Francia y por supuesto el Mundial se disputaban por selecciones nacionales y en juego también estaba el honor de todo un país.
El Mundial de Valkenburg de 1948: Un Ejemplo de la Tensión
Su relación tuvo un momento muy especial en el Mundial de Valkenburg disputado en 1948. Como era habitual cuando se acercaba el Tour de Francia o el Mundial la Federación Italiana organizaba una especie de cumbre entre los corredores para definir la estrategia con la que acudirían a la cita. Allí se definía la estrategia de carrera, la composición del equipo y las prioridades. Casi siempre todos los acuerdos acababan en papel mojado. A lo largo de la historia son numerosos los ejemplos de pruebas en las que se hizo justo lo contrario de lo que se había pactado.
Antes del Mundial de Valkenburg se celebró una de estas reuniones. En el otro lado de la mesa Coppi, cinco años más joven que su gran antagonista, llegaba tras una temporada complicada. El y la firma Bianchi se negaron rotundamente a renunciar al Mundial y obligaron, como casi siempre, a que la Federación Italiana tomase decisiones salomónicas. Realizaron la composición de la selección nacional entre “fieles” de uno y otro y simplemente puntualizaron que Bartali tendría preferencia y que Coppi sería la segunda opción a la hora de buscar el triunfo.
Bartali no salió contento de la reunión porque conocía bien cómo funcionaba la mente de Coppi. Antes de salir desde Italia en dirección a Holanda, mientras hablaban de posibles rivales, Bartali le comentó a Coppi que la rueda que debían seguir era la del belga Frank Schotte que había estado muy fuerte en el Tour de Francia de ese año y que en aquel terreno se iba a mover a las mil maravillas. Fausto simplemente le dijo “donde tú vayas iré yo”. Aquello que podía ser una frase hecha era en realidad una declaración de intenciones.
Porque desde que comenzó la carrera el 22 de agosto Coppi se situó a la rueda de Bartali y no lo dejó un solo segundo. Pasaban los kilómetros y nada se movía. Después de varias vueltas al circuito Bartali se dejó caer un poco del grupo y su compañero (y rival) hizo exactamente lo mismo. En Valkenburg había muchos aficionados italianos, llegados la mayoría de ellos desde Bélgica donde trabajaban en las minas, que comenzaron a sentirse algo estafados por el comportamiento que estaban teniendo sus dos grandes figuras. Bartali, molesto con la situación, le pidió explicaciones a Coppi que se limitó a decirle “ya te lo dije. Donde tú vayas, iré yo. Si vas a buscarlos yo iré a tu rueda, si vas al hotel, yo iré al hotel contigo”.
Gino Bartali ya no fue tan piadoso como acostumbraba. Fausto Coppi hizo exactamente lo mismo que él en medio del abucheo de los aficionados italianos que se tomaron aquello como un insulto e incluso estuvieron cerca de zarandear a quienes eran sus grandes ídolos. El escándalo fue gigantesco. De repente casi nadie se preocupó del desenlace de un Mundial que como decían los pronósticos fue a manos del belga Frank Schotte. Pero poco se habló de él los días siguientes. Todo el mundo seguía el culebrón de la selección italiana incendiada por el ego desmedido de sus dos líderes, por una rivalidad que rozaba lo enfermizo y por el exceso de diplomacia sin sentido que aplicaban los responsables de la Federación.
Una situación que dejó muy tocado a Alfredo Binda, de quien se dijo que no tenía personalidad suficiente para controlar a sus corredores e imponer ciertas normas. Los medios de comunicación del país, para quienes Coppi y Bartali eran una mina y hacían disparar sus ventas, pidieron ejemplaridad en el que calificaron como “momento más delicado para la historia del deporte italiano”. En medio del terrible alboroto que se había organizado la Federación Italiana sancionó con seis meses de suspensión a los dos ciclistas por “escasa adhesión a los colores nacionales”.
El día antes de la Navidad de ese año sonó el timbre en la casa de los Bartali en Florencia. Era Fausto Coppi con un panetone debajo del brazo que pasaba a desearle felices fiestas a su buen amigo aunque terrible rival. Y todo volvió a ser como antes.
Felice Gimondi: El Fénix del Ciclismo Italiano
Felice Gimondi, hijo de cartero y apodado El Fénix, es otro de los grandes del ciclismo italiano. Fue uno de los siete ciclistas capaces de vencer en tres ediciones del Tour de Francia. Muchos lo consideraban el sucesor del legendario Fausto Coppi. Sin embargo, al igual que otros muchos ciclistas profesionales que compitieron entre 1966 y 1976, Gimondi tuvo la mala suerte de competir cuando Eddy Merckx estaba en su mejor momento.
En otras ocasiones, la sombra del dopaje provocó su descalificación, como ocurrió en el Giro de 1969 o el Giro de Lombardía de 1973.
La Era Merckx y sus Contemporáneos
El belga Eddy Merckx fue la gran estrella del equipo Molteni. Eddy Merckx era conocido como el El Caníbal por su hambre insaciable de victorias. Durante su carrera, el belga fue dominador del ciclismo profesional como ningún otro en la historia. Lo ganó prácticamente todo, por lo que es considerado por muchos como el mejor ciclista de todos los tiempos.
Aun y todo, su carrera pudo ser todavía más glorioso. En 1969 sufrió una fuerte caída en una prueba en pista disputada en Blois (Francia). A partir de ese día, tuvo que convivir con problemas de espalda que mermaron su rendimiento.
Roger de Vlaeminck fue uno de los mejores corredores de Clásicas de todos los tiempos. Es uno de los tres ciclistas (junto a Merckx y Rik Van Looy) que han ganado los cinco Monumentos. Pero fue en la París-Roubaix donde fraguó su leyenda, al llevarse el triunfo en cuatro ocasiones, solo igualado por Tom Boonen. Es considerado el mayor especialista de todos los tiempos en esta carrera.
Bernard Hinault: El Tejón Francés
En 1978, un joven bretón llamado Bernard Hinault debutaba en el Tour de Francia y conseguía la victoria. Todo un anticipo de lo que vendría después. El mejor ciclista francés de la historia cuenta en su palmarés con cinco Tours de Francia, tres Giros de Italia, dos Vueltas a España y un Campeonato del Mundo, además de otras muchas carreras. Fue un ciclista de los grandes que lideró una generación de ciclistas, igual que lo hicieron antes corredores como Coppi, Anquetil o Merckx. Justo después de la Era Merckx, llegaba la Era Hinault.
Hinault era un corredor supercompleto que atacaba constantemente. Apodado El Tejón, el francés era un tipo duro. Bernard Hinault era respetado por los ciclistas, pero temido por muchos por su temperamento. Era el auténtico Patrón del pelotón.
Sean Kelly: El Rey de las Clásicas
Sean Kelly fue uno de los ciclistas más exitosos de la década de los ochenta y uno de los mejores clasicómanos de todos los tiempos. Fue un corredor todoterreno que se quedó muy cerca de las 200 victorias como profesional. Aunque venció en una Vuelta a España, su verdadera especialidad eran las vueltas cortas y las pruebas de un día. Venció en nada menos que siete ediciones, ¡consecutivas!, de la París-Niza, además de ganar cuatro de los cinco Monumentos.
Kelly era un escalador de nivel medio, tirando a bueno, dotado de una punta de velocidad que le etiquetaba como favorito en casi todas las pruebas en las que participaba. Desde que el ranking UCI (con otras siglas) fuera introducido, en 1984, ocupó 6 años el primer puesto mundial. A pesar de sus éxitos, Sean Kelly nunca perdió su nobleza sobre la bicicleta. Educado, solitario, discreto...
Miguel Indurain: El Dominio en el Tour de Francia
Miguel Indurain fue un ciclista dotado de enorme potencia que destacó por su talento portentoso en contrarreloj. Su trayectoria estuvo claramente marcada por sus cinco victorias en el Tour de Francia, compartiendo esta marca con Eddy Merckx, Jacques Anquetil y Bernard Hinault. En cualquier caso, sólo Indurain lo consiguió en años consecutivos, entre 1991 y 1995. Ganó su primer Tour frente a Greg Lemond, el gran favorito aquel año.
Venció dos veces en el Giro de Italia, siendo uno de los siete corredores que han sido capaces de alcanzar el doblete Giro-Tour. En 1994 batió el Récord de la Hora en 1994, con un registro de 53,040 km), y un año después se proclamó Campeón del Mundo Contrarreloj. Su último gran triunfo tuvo lugar en los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996, donde ganó la medalla de oro olímpica en la prueba contra el crono.
A pesar de su corpulencia, Indurain era un escalador notable, aunque poco amigo de exhibiciones, aun en sus mejores momentos. De hecho, su carácter tranquilo y su humildad despertaron casi tanta admiración como sus gestas sobre la bicicleta.
Tabla Cronológica de Ciclistas Destacados
| Ciclista | Años Activos | Principales Logros |
|---|---|---|
| Alfredo Binda | 1922-1936 | 5 Giros de Italia, 3 Campeonatos del Mundo |
| Gino Bartali | 1934-1954 | 2 Tours de Francia, 3 Giros de Italia |
| Fausto Coppi | 1939-1959 | 2 Tours de Francia, 5 Giros de Italia, 1 Campeonato del Mundo |
| Felice Gimondi | 1965-1979 | 1 Tour de Francia, 3 Giros de Italia, 1 Vuelta a España |
| Eddy Merckx | 1965-1978 | 5 Tours de Francia, 5 Giros de Italia, 1 Vuelta a España, 3 Campeonatos del Mundo |
| Bernard Hinault | 1975-1986 | 5 Tours de Francia, 3 Giros de Italia, 2 Vueltas a España |
| Sean Kelly | 1977-1994 | 1 Vuelta a España, 4 Milán-San Remo, 2 París-Roubaix |
| Miguel Indurain | 1984-1996 | 5 Tours de Francia, 2 Giros de Italia, 1 Campeonato del Mundo Contrarreloj |