Motos Clásicas: Un Recorrido por los Modelos Yamaha y las Motos Clave de los Años 60

Desde su creación hace ya 120 años, las motos han cautivado a millones de personas. Quizás sea el viento, la velocidad, las vibraciones, el ruido, la potencia… Las metáforas son numerosas: el caballo de metal, la fusión con la máquina, el equilibrio dinámico… Iniciamos un recorrido por la historia reciente de la moto, década a década, remontándonos 60 años atrás, mucho tiempo en las personas pero apenas nada en máquinas diseñadas para disfrutar. Las motos siempre han tenido el espíritu joven, y aunque su técnica esté sobrepasada, sus prestaciones sean modestas y su estilo anticuado, las sensaciones de libertad, de aventura y de pasión siempre han sido las mismas que nos transmiten las motos actuales. Las motos de hace 60 años también hacían soñar a nuestros padres y abuelos, los transportaban en aventuras reales o imaginarias, llenaban sus vidas igual que lo hacen ahora. Aunque para algunos solo sean motos viejas, la historia y el significado de estas motos es fundamental para entender la tendencia y la evolución del mundo de la moto.

En esta lista absolutamente personal y no exclusiva, repasamos los diferentes modelos claves, con una breve pincelada sobre su técnica, contexto motociclístico y motos coetáneas. Por supuesto, hay muchas más. No están todas las que son, pero sí son todas las que están.

Historia de la Yamaha

Motos Clave de los Años 60

Después de una guerra toca la reconstrucción, tiempos difíciles, largos años hasta que se empieza a ver luz. El final del túnel llega en los años 60, los años del desarrollismo, del despegue. Las motos ya no solo son objetos utilitarios para ir a trabajar o para transportar a toda la familia. La gente de a pie empieza a pensar en ella misma, ya se pueden dedicar tímidamente al placer, las motos empiezan a ser deportivas, se puede viajar con ellas, la estética es ya casi tan importante como la función. El régimen autárquico español nos impide participar de las nuevas corrientes motociclísticas europeas, y a la vez nos regala unas motos excelentes dentro de nuestra propia burbuja. Vamos a ver mis 5 motos claves de esta década.

BSA Gold Star

Inglaterra: Cuna de la revolución industrial, especialistas en fabricación de máquinas, mecanismos complejos y de precisión. British Small Arms (BSA) era uno de los tres grandes fabricantes de motos ingleses, junto a Norton y a Triumph. Además había un gran número de fabricantes más pequeños, como Ariel, Sunbeam, Matchless, Velocette… y Royal Enfield, la cual por las carambolas del destino y de la geopolítica ha llegado hasta nuestros días. Las motos inglesas destilaban ingeniería por sus velocímetros en millas y sus roscas en pulgadas. Aunque hicieron motores de varios cilindros, y también de 2 tiempos, su especialidad siempre fueron las monocilíndricas de 4 tiempos, y la reina de todas ellas fue la BSA Gold Star DBD 34 en sus clásicas cilindradas de 350 y 500 centímetros cúbicos, siempre con la caja de cambios separada, el depósito de gasolina cromado y su bella curva en el escape. El no va más en la técnica clásica, el summun de las motos de un solo cilindro. Fueron las monocilíndricas más deportivas y de más prestaciones de la época, alcanzando unos increíbles 180 kilómetros por hora. Nacieron a final de los años 30, sus evoluciones llegaron hasta entrados los 60, y hoy en día siguen siendo motos muy apreciadas en carreras y eventos de motos clásicas. El sueño de cualquier rocker, la creadora del estilo café racer, manillares bajos, escapes abiertos, fuertes vibraciones y carreras en la noche antes de que el disco de la juke box llegue a su fin.

Montesa Impala

Si los ingleses eran expertos en monocilíndricas de 4 tiempos, en España lo fuimos en 2 tiempos. Y lo peor es que no hemos sido conscientes de ello hasta muchos años después, típico espíritu hispano que valora más lo de fuera que lo propio. El caso es que nuestras motos de 2 tiempos de las 3 marcas punteras, Bultaco, Montesa y Ossa, fueron durante los años 60 y 70 las mejores motos del mundo en su estilo. Y no solo en la carretera. En los circuitos las Bultaco TSS y la Ossa Monocasco batallaron con honor contra pluricilíndricas italianas y japonesas, rozando con la punta de los dedos la victoria del campeonato. En la calle motorizaron a una generación de españoles, su ligereza, nervio, prestaciones y facilidad de preparación fueron la base para una afición enamorada de la velocidad. Sus motores de 2 tiempos refrigerados por aire con la caja de cambios en bloque nacieron modernos, pero apenas evolucionaron durante toda su vida. La Montesa Impala en sus cilindradas de 175 y 250 cc, con su evocador nombre de antílope africano, y sus sucesoras como la tardía Crono 350, o bien la Bultaco Metralla o la Ossa Copa, son el perfecto ejemplo de monocilíndrica española, sencilla, estable, ligera y potente, capaz de ser la moto de todos los días, de hacer cientos de kilómetros de turismo, y también de plantar cara a motos que la duplican en cilindrada.

Triumph Bonneville

Con las monocilíndricas llegando a su techo y el mercado americano devorando miles de motos cada año, la industria inglesa hizo la última evolución sobre sus bicilíndricas paralelas, ya con caja de cambios en bloque, pero aun con técnica de hace varias décadas, refrigeración por aire, distribución por varillas y balancines y arranque a pedal. Las Norton Commando, BSA A65 o Triumph Bonneville eran las mejores motos que se podían comprar a finales de los 60, bellas, rápidas y potentes, con sabor a carreras, soberbias herederas de la tradición motociclística, el paso anterior a la decadencia y caída de toda la industria inglesa de la moto a mediados de los 70. La Triumph Bonneville era el prototipo de moto grande, poderosa y muy bonita, la moto que todos deseaban. Su nombre nos hace soñar con batir récords de velocidad en un lago salado, y su estilo es la base de todas las motos vintage actuales. Su brillo duró desde finales de los 50 hasta su tardío ocaso a comienzo de los 80. Ya en la época moderna, después de muchos e infructuosos intentos, la marca renació en la década de los 90, y desde el 2001 la nueva Bonneville, con la misma esencia de su antecesora, es uno de los pilares del éxito de Triumph en la actualidad.

Bultaco Sherpa T

Como en muchas otras ocasiones, Inglaterra fue la cuna del trial, esa nueva disciplina donde había que pasar por sitios difíciles guardando el equilibrio. Siempre se usaron modelos de carretera adaptados, hasta que un pequeño fabricante español aprovechó la ligereza y docilidad de sus motores 2 tiempos, creando la primera moto realmente diseñada para esta especialidad. Desde la aparición de la Bultaco Sherpa T en 1964 el mundo de la moto de campo ya no volvió a ser el mismo, y no solo porque las motos españolas ganaron todos los campeonatos de Europa y del mundo de trial posteriores. Los complejos, lentos y pesados motores de 4 tiempos, sus chasis grandes y poco manejables, y sus soluciones artesanales dejaron paso al nervio, la compacidad, la ligereza y la profesionalidad de las motos españolas. El salto fue tan grande que cambió la manera de entender el trial. Literalmente barrieron a su competencia. El dominio absoluto de las Bultaco Sherpa, Montesa Cota y Ossa M.A.R en sus sucesivas evoluciones duró 2 décadas, y solo Montesa pudo mantener y modernizar su Cota hasta la actualidad, gracias al impulso económico de Honda.

Honda CB750 Four

Con ella cambió todo. Una moto venida del futuro, una adelantada a su tiempo. No solo se llevó por delante a toda la industria motociclística inglesa, incapaz de hacerle frente con sus últimas Triumph y BSA triples. También cambió la manera de que el piloto se relaciona con su propia moto. Ya no era necesario ser casi mecánico para solucionar los habituales problemas en ruta. Las nuevas motos japonesas no se averiaban por muy duro que fuese el trato que se le diera. 4 cilindros en línea, 750 centímetros cúbicos, árbol de levas en culata, 4 carburadores, 4 escapes, arranque eléctrico, freno de disco… La lista de adelantos era asombrosa, la suavidad desconocida, la calidad deslumbrante, y el precio asequible. Con ellas se ganó mucho, pero también se perdió algo. Las motos ya no tenían nombre sino siglas y números, eran una especie de electrodomésticos del placer, quizás perdieron parte de su alma. Aunque ya llevaban toda la década consiguiendo éxitos en los grandes premios, los japoneses eran vistos como lejanos fabricantes exóticos de motos pequeñas, sin mucha originalidad en sus modelos, hasta que Honda con su CB750 Four y los modelos de gran cilindrada de Yamaha, Suzuki y Kawasaki cambiaron para siempre el horizonte de las motos grandes de carretera.

Yamaha: Un Fabricante en Evolución

Yamaha es un fabricante que trabaja en multitud de sectores, pero no fue hasta 1955 cuando entró en el mercado de las motocicletas. La YA-1 adquirió una popularidad inmediata por su elección de colores, que combinaba el rojo y el blanco, porque destacaba respecto a su competencia, la mayoría de tonos negros. Para rendirle homenaje, la división brasileña de Yamaha se puso en contacto con el especialista Bendita Macchina. Lo que quería de ella era emplear su chasis y su motor, un propulsor de 125cc que, en la línea actual, desarrolla 11 CV de potencia.

A mediados de los años 80, cuando en Europa y sobre todo en España existía una fiebre por las motos japonesas de 4 cilindros, en 1986 Yamaha sorprende a los usuarios con la llegada de un nuevo modelo de carretera de 600cc monocilíndrico. El motor era exactamente el mismo de la XT 600. Un gran motor fiable con 44 cv refrigerado por aire y 4 válvulas pero con arranque a patada. Para los más puristas era algo auténtico, pero para la mayoría de los usuarios se echaba en falta el arranque eléctrico. Destacaba por su estética deportiva y su poco peso, siendo una gran candidata para carreteras secundarias.

La Revolución de la FZ 750

Tras la fiebre de las esperadas motos japonesas, en los años 80 los japoneses ya habían arrasado en Europa dejando en crisis a más de un fabricante europeo, en pocas palabras se habían hecho con el control del mercado. Las motos japonesas destacaban por ser motos muy rápidas y fiables, aunque todavía en esta década no tenían los chasis, frenos ni estabilidad de las motos italianas. Los 80 fueron un “boom” en la incorporación de nueva tecnología. La FZ 750 revolucionó el mercado junto con la Suzuki GSXR750, esta última por su ligero peso y chasis de aluminio, y la FZ 750 por su estrecho motor con los cuatro cilindros inclinados hacia delante en 45º, conductos de admisión y carburadores ubicados en forma vertical y sus cinco válvulas por cilindro (total 20 válvulas) con unas prestaciones impresionantes para su época.

La llegada de la FZ750 supuso una revolución para el resto de las firmas japonesas, que comenzaron una guerra en el mercado de las motos super deportivas, luchando por la moto más potente entre su clase. En 1988 ya estaba en marcha el Mundial de Superbike gracias a esa nueva generación de motos hiper deportivas, perfectamente capaces de competir en los circuitos.

De la FZ 750 existieron 2 versiones. La primera (1985-1986) con semi carenado, llanta delantera de 16”, 2 tubos de escape y las tapas de los arboles de levas en color dorado al igual que la tapa del cárter (1985), esta versión es la más cotizada. En 1986 (tapas color aluminio e incorporación de quilla). En 1987, Yamaha lanzó su segunda versión con carenado completo con deflectores, escape 4 en 1, algún ligero cambio mecánico y llantas diferentes. En 1989 vuelve a realizar un “restyling” sobre la misma base cambiando colores y aumentando el diámetro de la llanta delantera a 17”, frenos de discos delanteros flotantes y pinzas de mayor diámetro. La potencia subió a 105cv.

Hoy en día es difícil encontrar unidades de la primera versión en estado original, y es por ello que ya puede considerarse una moto clásica que empieza a ser valorada por los coleccionistas y con un precio tres veces superior a las siguientes versiones completamente carenadas. Cabe destacar que las Yamaha FZ 750 son motos buscadas también para las carreras de clásicas debido a su fiabilidad y posibilidades de mejora con respecto a las versiones de serie.

Evolución del Modelo Yamaha FZ 750
Año Características
1985-1986 Semi carenado, llanta delantera de 16", 2 tubos de escape, tapas doradas
1987 Carenado completo, escape 4 en 1, ligeros cambios mecánicos
1989 "Restyling", llanta delantera de 17", frenos de disco flotantes, 105cv

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