Taylor Swift y Scooter Braun: Una Controversia en el Mundo de la Música

Taylor Swift no puede más. "No sé qué más hacer", confiesa la cantante, quien sigue en medio de una controversia legal con Scooter Braun y Scott Borchetta. Braun es el conocido mánager de estrellas y Borchetta el actual propietario de la discográfica Big Machine Records, que controla los derechos de la mayor parte de los discos de Swift.

Taylor Swift durante un concierto. Fuente: Wikimedia Commons

El Conflicto Inicial

Swift firmó con Big Machine Records de Scott Borchetta cuando era adolescente, y el sello lanzó todos sus álbumes, desde su debut homónimo en 2006 hasta Reputation, en 2017. En 2018, Swift dejó Big Machine para marcharse a Universal Music Group, el sello que está detrás de su próximo lanzamiento, Lover. El pasado domingo se anunció que Big Machine pasaba a ser adquirida por Ithaca Holdings, la compañía de Scooter Braun.

En el pasado, Swift se ha peleado públicamente con dos de los clientes más destacados de Braun: Justin Bieber y Kanye West. Las tensiones entre West y Swift se remontan a 2009, cuando él subió al escenario para interrumpir el discurso de aceptación de la cantante durante la entrega de premios de los MTV Video Music Awards. Y tras varios enganchones, y peticiones de perdón, en 2016 se complicó todo cuando Swift afirmó que no fue consultada sobre los planes de Kanye para nombrarla en una canción, tras lo que se descubrió una grabación secreta grabada por Kim Kardashian, la esposa de West, en la que Swift aparentemente aceptaba ser mencionada. A raíz de esa controversia, Bieber publicó una imagen suya en Instagram mientras hablaba en Facetime con Braun y West con el título "Taylor swift what up".

La cantante asegura que planeaba cantar una mezcla de sus grandes éxitos en la próxima edición de los American Music Awards, pero que Scooter Braun y Scott Borchetta se lo han impedido alegando que esta decisión implicaría que está regrabando esos éxitos antes de lo permitido. Además, la cantante se ha visto forzada a desvelar que Netflix lleva tiempo preparando un documental sobre ella porque ambos ejecutivos están bloqueando en él el uso de esas canciones.

La artista añade que Braun y Borchetta solo permitirán el uso de sus canciones en el documental de Netflix si ella no sigue adelante con su plan de regrabarlas y si dejaba de hablar de él y de Scooter Braun. "El mensaje que me han enviado es muy claro. Básicamente, sé una niñita buena y cállate o serás castigada, pero esto ESTÁ MAL, ninguno de estos hombres ha compuesto una sola de esas canciones ni ha contribuido a crear la relación que tengo con mis fans".

La autora acusa a ambos de estar "ejerciendo un control tiránico sobre alguien que solo quiere cantar las canciones que ha escrito" y pide a sus fans que contacten en masa a Scooter Braun y a Scott Burcheta para "hacerles entrar en razón"."Solo quiero poder interpretar MI PROPIA música. Eso es todo. He intentado arreglar esto de forma privada a través de mi equipo pero no he podido resolver nada", les dice a sus fans, que se han volcado con ella y como muestra de su apoyo, han creado el hastag #IStandWithTaylor que se ha convertido en Trending Topic.

Reacciones y Apoyos

Su gran amiga Selena Gómez ha sido una de las primeras en manifestarse con una larga carta que ha subido a sus Stories de Instagram mostrando todo su apoyo a Taylor. "[Esto] es avaricia, manipulación y poder. Has robado y aplastado a una de las mejores escritoras de canciones de nuestro tiempo y la oportunidad para celebrar su música con los fans y el mundo".

La publicación de Taylor provocó una cascada de reacciones. Braun aún no ha respondido personalmente, pero su esposa, la filántropa Yael Cohen Braun, publicó una réplica en Instagram. "Se te dio la oportunidad de ser dueña de tus masters, pero pasaste", escribió. "Tu padre es accionista de Big Machine y Borchetta te lo dijo personalmente antes de que saliera a la luz. Así que no, no te enteraste cuando lo supo el resto del mundo".

Por su parte, Borchetta publicó una larga carta en la web de Big Machine el domingo por la noche. "Realmente dudo que ella 'se enterara de la noticia cuando todos los demás lo hicieron'", escribió, afirmando que, además de que su padre era accionista la compañía, personalmente le había enviado un mensaje de texto a Swift para informarle sobre el trato con Braun.

Otros artistas, sin embargo, salieron en defensa de Swift. La rapera Iggy Azalea señaló que si Swift se hubiera enterado del trato con Braun después de la reunión de accionistas el 25 de junio, eso no necesariamente le habría dado más opciones. Danielle Haim también apoyó a Swift. Halsey también dio su opinión: "Me da la impresión de que no importa cuánto poder o éxito tenga una mujer en esta vida, todavía eres susceptible de que alguien venga y te haga sentir impotente sin remisión. Estoy a su lado."

Scooter Braun. Fuente: Billboard

Derechos de Autor y Regrabaciones

Swift tiene los derechos de las grabaciones realizadas por Universal Music Group, discográfica a la que se unió a finales de 2018, pero no de las canciones incluidas en sus álbumes anteriores. Así, el nuevo propietario de Big Machine, Scooter Braun, se beneficia del uso y venta de los seis álbumes de Swift, un hecho que la cantante define como su "peor pesadilla". Swift también reveló en el pasado que la compañía le ofreció la oportunidad de poseer las grabaciones originales con la condición de que firmara un nuevo contrato de diez años, al tiempo que aseguró que prefería priorizar el futuro de su carrera abandonando la compañía. Asimismo, subrayó que su nuevo álbum, que salió a la venta en agosto, "es realmente especial" para ella porque es el primero del que tendrá los derechos. Y tiene intención firme de volver a grabar sus primeros discos a finales de 2020.

Taylor Swift lleva años creando música, pero eso no quiere decir que ella tenga el control sobre los derechos de la misma. De hecho, es algo que promete hacerse más complicado tras la compra del sello discográfico que posee sus seis primeros discos por parte de Scooter Braun, el representante de Ariana Grande y Justin Bieber.

Las discográficas cargan contra el éxito obtenido por las "Taylor's Version" de Taylor Swift y se protegen con contratos sobre las regrabaciones de sus artistas. Debido al creciente éxito de Swift con sus "Taylor's Version", con regrabaciones que están reemplazando en escuchas y atención a sus álbumes originales, las discográficas han reaccionado ante la amenaza.

Para protegerse de que no vuelva a ocurrir, las grandes multinacionales han decidido actualizar los contratos, añadiendo cláusulas y términos para que los artistas no puedan regrabar sus álbumes en un período entre 10 y 30 años. Este fenómeno no es nada nuevo, artistas como TLC, Neil Young y, más recientemente, NSYNC han relanzado sus canciones para recuperar parte de los derechos de canciones que estaban en manos de las discográficas.

Ahora, las empresas modifican sus contratos lo cual ha generado controversia por limitar los derechos de la propiedad intelectual, por lo que se cree que los artistas buscarán contratos por licencia de música, es decir, que una discográfica solo reciba beneficios por su distribución. Esta nueva guerra no ha hecho más que empezar. Taylor Swift le ha dado a la industria una valiosa lección que aprender: no se puede hacer negocios de espalda a los artistas.

Seis años después del inicio de la polémica todo puede terminar volviendo a como estaba. Y si la cantante recupera su catálogo original, ¿será el fin de las Taylor's Versión?¿Seguirá adelante con las regrabaciones si logra recuperar los másteres originales? Hasta ahora, Swift ha lanzado nuevas versiones de Fearless, Red, Speak Now, 1989 y Reputation, todas con gran éxito. Sin embargo, si logra adquirir los derechos de los originales, podría optar por detener el proyecto o darle un nuevo enfoque.

Según fuentes cercanas a la cantante, existe una posibilidad real de que la disputa por los derechos de sus primeras grabaciones acabe con la artista recuperando el control de los másteres originales de sus seis primeros álbumes. Los mismos que dieron origen a su proyecto de regrabaciones conocido como Taylor’s Version.

La controversia comenzó en 2019, cuando el empresario musical Scooter Braun adquirió Big Machine Label Group, la discográfica con la que Swift firmó a los 15 años. Esta operación, valorada en más de 300 millones de dólares, incluyó los derechos de los álbumes Taylor Swift, Fearless, Speak Now, Red, 1989 y Reputation. La cantante denunció públicamente que no tuvo la oportunidad de comprar sus grabaciones antes de que se concretara la venta.

En respuesta, Swift emprendió una estrategia sin precedentes: pedir a su público que no consumiera sus trabajos originales y regrabar sus discos para recuperar el control artístico y financiero de su obra. Esta iniciativa no solo fue un éxito comercial, sino que también se convirtió en un símbolo de resistencia frente a las prácticas de la industria musical que limitan los derechos de los artistas sobre su propio trabajo.

Ahora, seis años después, el panorama podría cambiar radicalmente. Shamrock Capital, la firma de inversión que compró los másteres a Braun en 2020, estaría dispuesta a venderlos nuevamente. Lo más sorprendente es que el propio Braun estaría impulsando esta posible transacción, a pesar de haber sido el centro de la controversia en su momento.

De concretarse el acuerdo, Swift podría recuperar los derechos de sus grabaciones originales por una cifra que oscilaría entre los 600 millones y los mil millones de dólares. Este movimiento no solo reforzaría su posición como una de las figuras más poderosas de la industria, sino que también le permitiría maximizar sus ingresos por royalties.

El Papel de la Ley de Propiedad Intelectual

A la hora de regular la propiedad intelectual, la ley atiende dos características básicas de las creaciones artísticas. En primer lugar, comprende que la obra es fruto de la creatividad de un autor, por lo que la relación entre creador y creación debe ser reconocida. En segundo lugar, no olvida que también se trata de un producto con potencial para generar ingresos en la industria.

En este sentido, la ley de propiedad intelectual contempla dos esferas: la moral y la económica. Así, la función de los derechos morales (artículo 14 de la Ley de Propiedad Intelectual) es reconocer la condición de autor sobre la obra. Estos derechos son irrenunciables e intransferibles; sólo corresponden al artista y le acompañan durante toda su vida.

Pero el carácter mercantil de las obras hace que los derechos morales sean escasos a la hora de gestionar las creaciones. Y es que, en una industria tan compleja como la cultural, resultaría muy difícil que un creador se encargará de la gestión total de sus derechos. Por ello, la propiedad intelectual incluye los derechos patrimoniales (artículo 17 LPI). Estos contemplan la parte más monetaria de las creaciones de cara a explotarlas.

De este modo, los derechos patrimoniales incluyen aspectos como reproducción, traducción, adaptación, exhibición, distribución, emisión y comunicación de las obras. A diferencia de los derechos morales, los patrimoniales son transferibles. Debido a esta característica de la ley, el autor puede delegar en terceros la explotación de sus creaciones.

La estrella internacional afirmaba al final de su comunicado que la única solución por la que podía optar de ahora en adelante era volver a grabar versiones de sus primeros seis álbumes -puesto que sí posee la propiedad de las letras de sus canciones- y, conseguir de alguna manera, que la gente empiece a apoyar las nuevas versiones frente a las antiguas.

Implicaciones Políticas y Financieras

Fue un movimiento muy hábil, porque lo último que quieren en Wall Street es verse en medio de una pelea contra una celebrity de primerísima fila por una inversión que, para ellos, es infinitesimal. Y más aún cuando Swift está jugando la baza del feminismo. En todo su tuit no deja de hablar de «esos hombres» que no dejan «interpretar MI PROPIA música». Lo cual, a su vez, ha hecho que los políticos demócratas entren en liza.

«Las actividades depredadoras de los fondos de private equity destruyen la vida de millones de personas», ha declarado Ocasio-Cortez. «Taylor Swift es uno de tantos que se han visto amenazados por un fondo de private equity», ha tuiteado Warren, que, además, es candidata a las elecciones de 2020. Es cierto que el capital-riesgo es la forma más extrema del tiburoneo financiero, hasta el punto de que Gordon Gekko, el malo encarnado por Michael Douglas en la oscarizada Wall Street (1987) de Oliver Stone dirige uno de estos fondos.

Pero, en los halagos a Swift, podría haber algo más. Porque, ¿cómo se puede poner como víctima a alguien que, según Forbes, ganó 185 millones de dólares de junio de 2018 a junio de 2019? Acaso la explicación tenga que ver con otra cifra: 65.000. Ése es el número de personas que se registraron para votar en 2018, después de que Swift hiciera un llamamiento a los jóvenes para que se inscribieran.

La estrella ha ido redirigiendo su orientación política de su conservadurismo adolescente a un activismo en favor de los homosexuales que la sitúa cerca del Partido Demócrata. De hecho, ha cambiado la letra de Picture to Burn para eliminar la referencia homófoba. Donald Trump ha bromeado que, desde que Swift es más activa en la esfera pública, «me gusta un 25% menos».

ÁlbumAño de LanzamientoPropietario Actual de los Derechos
Taylor Swift2006Big Machine Records (Scooter Braun)
Fearless2008Big Machine Records (Scooter Braun)
Speak Now2010Big Machine Records (Scooter Braun)
Red2012Big Machine Records (Scooter Braun)
19892014Big Machine Records (Scooter Braun)
Reputation2017Big Machine Records (Scooter Braun)
Lover2019Republic Records (Universal Music Group)

Tabla resumen de los álbumes y sus propietarios.

Taylor Swift no ha marcado la Historia de la Cultura como Miguel Ángel. Pero puede marcar la de Wall Street. Y tal vez hasta la de la Casa Blanca. Como canta en The Archer, una de las canciones de su último disco, el primero que graba con Universal: «¿Quién podría dejarme, querido?

Cómo TAYLOR SWIFT le ganó a SCOOTER BRAUN y RECUPERÓ SUS DISCOS

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