Restaurante Triciclo Madrid: Un Viaje Culinario por la Cocina Madrileña

Ubicado en la calle Santa María, 28, en el corazón del barrio de las Letras de Madrid, el Restaurante Triciclo ofrece una experiencia gastronómica única. Con el teléfono 91 024 47 98, este restaurante se ha consolidado como una de las mejores opciones en Madrid para disfrutar de la gastronomía de forma directa.

El precio medio por persona ronda los 60 €, ofreciendo una excelente relación calidad-precio.

Triciclo nació de la visión de tres jóvenes y talentosos cocineros: David Alfonso, Javier Goya y Javier Mayor, con experiencia en restaurantes de renombre como Diverxo, Senzone y Casa Marcial. Su objetivo era crear un concepto de restaurante innovador, basado en:

  • Comer por tapas, con medias y tercios de raciones.
  • Un servicio personalizado, con los propios cocineros explicando los detalles de cada plato.
  • Una carta en continuo movimiento, adaptada a los productos de mercado.

El trato en Triciclo es cálido e informal, creando un ambiente familiar. Sin embargo, debido a su popularidad, a veces el servicio puede tardar un poco más de lo esperado.

Triciclo se define como casa de comidas, bistró e, incluso, casa de chefs, consolidándose como cabecera de un grupo que añade otros conceptos en Las Letras, como una taberna como La Elisa o un asador como Sua. A su vez, el inquieto Goya es socio de José Fuentes (Kulto) en negocios en Madrid, Cádiz y Baleares.

Varios rasgos han marcado el modelo TriCiclo desde su fundación: cocina basada en producto de temporada y guiso, bajo un fórmula de carta con platos pensados para compartir, ofrecidos en su mayoría en tres gramajes -ración, media y tercio-, de modo que "cada cliente puede gestionarse su menú como quiera", dice Goya. Se puede calcular precio medio a la carta de 75-95 euros.

Conocedores del mercado, el negocio y los deseos del cliente, han decidido crear un concepto de restaurante interesante: Del mercado al TriCiclo, producto «tal cual».

Especialidades de la Carta

Una parte de los platos son de base tradicional, de la cocina del sabor, de los guisos trabajados con el punto de una buena mano cocinera. Buen producto y elaboraciones tan honestas como los precios.

Entre las especialidades que destacan en su carta, encontramos:

  • Cecina con torrada y tomate: Sabrosa y perfecta como entrada.
  • Excepcional ceviche de coliflor y moluscos gallegos: Una unión más que interesante.
  • Gamba sisho y mango: Fresca y crujiente, rica. Un plato de los comienzos, que sigue en la carta.
  • Verduras de otoño con fondo de calamar, papada y cebollas tostadas: También a destacar.
  • Buenas verdinas con algas y hongos.
  • Jarrete de ciervo con vadouvan y croissant de Balaguer: La caza mayor siempre estuvo presente en la carta.
  • Torrija: Consistente pero come con gusto.

Tajada de bacalao con sus callos a la madrileña, versión de La Revuelta.

La Taberna de Triciclo: Un Guiño a la Cocina Madrileña

Ruta Gastronómica Madrid de las Letras 02

El mar no se echa tanto de menos en Madrid cuando Javier Goya te lleva a orilla del Lago unas sardinas a la brasa y una caña fría recién tirada. Estamos en la ‘Taberna de Triciclo’, el nuevo proyecto del cocinero donde hace su particular guiño a las sardinas que servía ‘Currito’, el mítico restaurante de la Casa de Campo al que solían acudir famosos, políticos y deportistas, y que cerró sus puertas en 2014. "Era un sitio muy tradicional de Madrid, de los pocos restaurantes que había entonces en la Casa de Campo. Yo solía venir a comer sus sardinas y me pareció muy interesante meterlas en la carta de la taberna.

Por la cocina desfilan otras tapas como la ensaladilla rusa, el matrimonio de boquerones caseros, las alcachofas fritas con jamón y los callos que, aunque no son un producto muy veraniego, Javier se resiste a quitarlos de la carta durante los meses estivales por ser el “plato número uno madrileño que no puede faltar”. “Apostamos por la cocina madrileña, tabernaria, con raciones reconocibles, cosas de bar sencillas de toda la vida”, dice sentado en un de los taburetes altos del interior de esta gran cabaña de madera acristalada que antes alojaba 'La Casa del Lago'.

Ubicada justo al lado de 'Villa Verbena', el espacio cuenta con una terraza informal sobre suelo de tierra, varios bancos de madera donde tomarse un vino y una sala abierta con mesas con mantel para quienes prefieran algo más elegante.

El chef de 'Triciclo' anima a probar el paté de perdiz escabechada con cebolla encurtida, pepinillos, cebollino y tostas de pan de cristal caseras que ponen de aperitivo; los torreznos de Soria con la piel súper crujiente; o el puerro confitado y ahumado en el josper, con langostinos y una vinagreta de albahaca, cebolleta, tomate y zumo de limón.

El mar vuelve a colarse en la Casa de Campo con platos como los mejillones gallegos bañados en una salsa brava picantona, o las gambas rojas hechas en una plancha sobre las brasas con aceite de ajo y Jerez, un aliño tan adictivo que no pararás de mojar pan hasta rebañar el plato. Aunque si hay algo que sorprende a primera vista ese el pepito de entraña a la brasa "formato bestia" con pimiento verdes fritos y cebolla asada. Su tamaño llama tanto la atención que por donde pasa es imposible no girarse a verlo. También lo tienen relleno de secreto ibérico Joselito XL con tomate y chimichurri.

El menú del día de 18 euros, que componen con platos de la carta, es otra buena opción para comer frente al lago. Hoy dan a elegir entre el gazpacho andaluz, la ensalada de tomate y boquerón, el chorizo criollo con chimichurri o el onglet a la parrilla.

Otros bocados dulces que se pueden pedir a la carta son las fresas con granizado de naranja y jugo de hierbas -hierbabuena y albahaca-; la piña tostada con coco y crema inglesa o la tarta de queso de la Taberna, todo un clásico que hacen con queso azul. Hay opciones para los más golosos o los que buscan terminar con algo más cítrico y refrescante. Y todo, mientras el sol se despide reflejado en las aguas del Lago.

Ambiente y Decoración

El local está decorado con típicas muebles y mesas de madera decapada rollo vintage que tan de moda está (o estaba). A la entrada cuenta con una barra y varias mesas altas que son perfectas para una cena informal o para una primera cita. Al fondo hay una mesa corrida donde o se reserva entera o toca compartir con gente. Y luego está el salón principal que es el restaurante propiamente dicho. Cuenta con muchas mesas de dos y al fondo un par de mesas redondas para 5-6 personas.

Lo mejor de la carta es que de casi todo puedes pedir 1/3, media o entera ración.

Menú Degustación Madrid

La excepción confirma la regla y, ahora, TriCiclo acaba de lanzar su Menú Madrid, con un precio de 88 euros y formado por nueve platos salados y dos postres.

Unos son recetas ya icónicas del restaurante, como su curiosa versión del Besugo a la madrileña; y otros son homenajes a casas emblemáticas de la ciudad: Bravas -oreja y patatas con la famosa salsa- de Las Bravas, Gambas al ajillo de El Abuelo, Matrimonio de La Dolores, Bocata de calamares de El Brillante, Verdura, legumbres o huevos de Casa Ciriaco y Casa Lucio, Cocido "tres vuelcos en uno" de Lhardy, Tajada de bacalao de La Revuelta y sus callos a la madrileña o Lechazo de Botín. Todo con un giro moderno al estilo TriCiclo.

"Son reediciones de versiones originales. A veces uno comete errores. El último por mi parte tardar tanto tiempo en volver a Triciclo. En este caso, ni busco ni tengo excusa. Más que una sorpresa, he tenido una impresión. Aquí se guisa muchísimo y muy bien. Me imagino la cocina repleta de cacerolas desde primera hora de la mañana con fuegos lentos, buscando huecos entre unas y otras para que quepa la siguiente. Cocina de elevada mise en place y temporada con multitud de opciones fuera de carta casi superan a la misma. La verdad es que resulta un auténtico gusto que existan tantas posibilidades de elección. Empujan a la temprana vuelta y a reconocer que Triciclo es un lugar para todo tipo de público que se ha hecho un hueco importante dentro de la gastronomía madrileña sin necesidad de zumbidos y alborotos.

Comenzamos con un trío de platos de amplio sentido internacional que desbordan personalidad propia y en un par un perfil muy nuestro. Le sigue un tataki de besugo a la madrileña de sobresaliente. Patata, tomate, ajo en pequeños trozos, para que el bocado mantenga su finura. El pescado marinado se remate con un aceite templado que lleva ajo, vinagre, soja y que lo atempera levemente. Si lo escuchan en las recomendaciones fuera de carta, no lo duden.

Cerraríamos con la interpretación “triciclera” del ceviche. En este caso de corvina salvaje con un granizado de rocoto, lima y cilantro y una salsa ponzu a la que se ha añadido yuzu. Producto de altísima calidad. En boca una primera ingestión fue de elevado picor, mientras que en la siguiente se halló un mayor equilibrio entre la acidez, el picante y aliviado por la temperatura del granizado. Notable.

La ensalada de cardo, borraja e hinojo con moluscos y huevas me pareció de gran elegancia. Almejas, berberechos, navajas, percebes, todos ellos pelados y en su punto junto con el frescor de las citadas verduras. Un plato de alto perfil gastronómico que probablemente hubiera encajado mejor justo antes del ceviche.

El pulpo con garbanzos en tinta y oreja de cerdo es un ejemplo que aquí se guisa lo que les sale de los fogones (¡Sí, han leído bien!). Es decir, que existe y sienten esa mezcla entre libertad y confianza para llevar a la mesa platos imaginativos cuya propiedad común es su elevada suculencia. El pulpo en su punto, los garbanzos ligeramente aldentes y la oreja dando ese punto de grasa y melosidad resultando fina al mismo tiempo.

De la rossejat de rape y langostinos me quedo con su la textura del fideo y con la profundidad de su sabor. Se nota que han sido previamente dorados, algunos de ellos están ligeramente crujientes y que se ha trabajado un fumé de categoría.

Javier nos recomienda con pasión, el lomo de vaca (corte picanha) con pan, queso y escabeche de setas. Carne de treinta días con una gran infiltración de grasa, que ha sido marinada durante 48 horas en sal y azúcar y se sirve ligeramente ahumada. El queso ayuda a reforzar el sabor lácteo que en este caso tiene la carne, mientras que el escabeche la da un golpe de sabor con un punto de acidez. Se degusta enrollándolo y casi de un solo bocado.

En Triciclo, existe la posibilidad de degustar medias y un tercio de ración, lo cual provoca que pueda finalizar con un bocado de pichón, foie, trufa y mousse de sus higadillos sobre una tosta de pan de cristal. Poco que decir ante una degustación que se disfruta de pleno sin necesarios análisis.

En lo relativo a postres, el perfil más dulce tiene un corte asturiano por el paso de Javier Goya por Casa Marcial con propuestas como el arroz con leche ó la tarta de queso azul. En este caso se intentó buscar algo más fresco con un postre de naranja sanguínea, frutas y helado de hierbaluisa que no proporcionó el gozo de los anteriores.

Triciclo se ha convertido por mérito propio en una de las mejores opciones en Madrid para disfrutar de la gastronomía de forma directa, sin ruidos ni alharacas que nos distraigan de la verdad, de lo que verdaderamente importa que es ese instante en que te llevas algo a la boca.

¿Existe una cocina realmente madrileña?

Si Madrid es una de las capitales europeas que ahora mismo cuentan con una de las ofertas culinarias más variadas y cosmopolitas y mientras el adjetivo castizo se emplea casi gratuitamente con demasiada frecuencia, se podría tratar de rebuscar entre el recetario ligado históricamente a la ciudad. Y, justo, en esa aventura se ha embarcado Javier Goya para componer un menú ad hoc en TriCiclo, en el barrio de Las Letras."La cocina madrileña es difícil de conceptualizar, pero nuestra carta ha ido acumulando unas cuantas recetas ligadas a la ciudad durante todos estos años, que, además, siempre han tenido sentido por trabajar en este barrio", sintetiza este cocinero, que en julio de 2013 cofundó con dos socios TriCiclo, donde es propietario único desde hace un par de años.

Triciclo se ha hecho un hueco sin ser un espacio de visita frecuente de la crítica especializada. No cometan el mismo error que me achaco tardando tanto en regresar a madrileña calle Santa María del barrio de las letras. Estoy seguro que les harán disfrutar.

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