La Espiral Creciente del Comercio de Armas y la Delincuencia Juvenil en Santiago

El comercio de armas que caen en manos de jóvenes delincuentes es una espiral que crece imparable en Santiago. Aunque el gobierno muestre cifras que apuntan al “desarme” de la población civil, quienes viven en poblaciones saben que, por el contrario, el fenómeno va en aumento.

Lo saben por los tiroteos que escuchan en sus calles y pasajes casi todos los fines de semana. Contra la percepción de los pobladores obligados a convivir con estos peligrosos “vecinos” armados, las autoridades prefieren indicar que la estadística de los últimos años apunta al desarme. Claro que se refieren a una baja entre las armas inscritas por particulares, no entre las que usan los delincuentes.

Vista panorámica de Santiago, donde el comercio de armas es un problema creciente.

El Testimonio de Luis: Un Reflejo de la Realidad

Con la calma de aquel que tiene todo el tiempo del mundo, Luis cuenta su historia sin ahorrar detalles. Está encerrado y a sus cortos 16 años sabe que pasará un período tras las rejas. El “hombre mayor” que supuestamente lo amenazó ya partió de este mundo a sus también cortos 32 años.

Luis es parte de una veintena de jóvenes recluidos y de otros chicos infractores que están en libertad que fueron entrevistados. Ellos contaron cómo están consiguiendo armas de fuego los muchachos que integran las pandillas que azotan las poblaciones de Santiago.

“Yo tenía un atado con un hombre mayor que me había amenazado varias veces. Me decía que me iba a matar. Así que hice unas monedas y compré un revólver Taurus 38 especial. Pagué $100 mil. Tenía el número de serie cambiado, así que nunca se supo de dónde salió. Comprar armas es muy fácil. Tú vas donde cualquier “angustiado” (consumidor de pasta base) de esos que se paran en las esquinas de las poblaciones y les preguntas. Ellos tienen la mano (manejan los contactos) porque los que tienen las armas son los traficantes. Y las balas son más fáciles de conseguir”.

La Percepción vs. La Realidad Estadística

Efectivamente, la tendencia a la inscripción de armas por parte de civiles ha declinado en los últimos cinco años. El optimismo de las autoridades es abonado también por el incremento en el número de armas incautadas y destruidas, así como por el aumento de aquellas que -al no tener sus papeles en regla- han sido entregadas voluntariamente.

Estos últimos cinco años han sido los más positivos en lo que se refiere al desarme por estas dos vías -incautación y entrega voluntaria-, ya que en este lapso se destruyó un 31% más de lo que se hizo en los diez años anteriores.

Un Incidente Revelador: El Caso del Inspector Aceituno

El inspector Jorge Aceituno, de la Brigada de Investigación Criminal de San Miguel, patrullaba con dos colegas por las calles de La Pintana. Aceituno lleva diez años en la PDI “siempre trabajando en la calle”, como le gusta recalcar.

Cuando la patrulla de Aceituno se acercaba a la esquina de Batallón Chacabuco con Capitán Layseca, un trío de muchachos cambió repentinamente de dirección y apuró el paso. Los policías les hicieron un control de identidad. El mayor de los jóvenes no perdió el aplomo: “Oiga, no pierda el tiempo con nosotros, ¿por qué no va a controlar a los que están haciendo barricadas en Santa Rosa”, les dijo, según recuerda Aceituno, pero al levantar las manos dejó ver un bulto en su cinturón. Era una escopeta recortada calibre 12, con un tiro en la recámara. El segundo acompañante llevaba otros dos cartuchos. Pero el tercero tenía en su poder un arma mortal. Con sólo 16 años de edad, F.A.R. cargaba al cinto nada menos que un revólver Taurus Magnun 44 con 6 balas.

-Impresiona encontrar un menor con un arma de este calibre. ¿En qué sociedad estamos? Jóvenes de tan corta edad portando tal nivel de fuego y, además, capaces de usarlo. Es un arma que ni los policías manejamos, por su alto poder de destrucción. La Taurus Magnun 44, un pistolón de dimensiones insólitas que intimida de sólo verlo y que se convirtió en comentario obligado de los sorprendidos agentes de la unidad de Aceituno, era utilizada para proteger la entrega de la droga.

A los capos narcos pocas veces se les sorprende con armas, porque se las pasan a sus “soldados” para que custodien la mercancía o protejan a los líderes de la banda.

-Los “soldados” no dudan en disparar y enfrentarse en caso de que estén transportando drogas y sean interceptados por otros delincuentes. Contra los policías es diferente. Cuando estamos efectuando algún procedimiento hacen disparos disuasivos, para ganar tiempo, con lo que dan aviso a otros narcos para que se escondan u oculten la droga. Ahora, esto no evita que en ocasiones disparen directamente a un carro policial o a un policía.

Por su trabajo específico, la unidad de Aceituno se encuentra de manera habitual con jóvenes armados.

-Nos ha pasado que en la calle volvemos a encontrar armas que ya habían sido incautadas por las policías y eso se debe a que la cadena de custodia falló o simplemente que hubo fugas de material desde los Arsenales de Guerra (del Ejército) cuando estas armas fueron enviadas ahí para su destrucción.

Manuel tiene 17 años y ya acumula 11 detenciones por robo a lugar habitado. -Mi primera arma era hechiza. Se la compre a un cabro que era “soldado” de unos traficantes. Me la vendió en cinco lucas. Me querían pegar, así que me conseguí un arma. Tenía 13 años y me la incautaron en un allanamiento de los “ratis” a mi casa por un robo. Después he conseguido varias armas más, pero no hechizas. Cuando me hacia unas monedas me compraba armas de verdad. Uno compra y vende.

El Rol del Narcotráfico y el Mercado Negro

“El mayor poder adquisitivo que tienen hoy los narcotraficantes les ha aumentado el acceso al mercado negro de las armas.

-Éstas fueron incautadas en el domicilio de un sujeto que se apoda “el Chico Carlos” y que alcanzó a darse a la fuga. A las cuatro de la mañana fue detenido por otro contingente policial y ya portaba otra arma de fuego. Es un hecho que los principales proveedores de armas en las poblaciones son las bandas de narcotraficantes. Pero éstas no son más que las intermediarias del negocio.

21 detenidos en megaoperativo: Gran incautación de armas y droga en zona sur de Santiago

Incautación de armas ilegales, un problema constante en Santiago.

La Nueva Ley de Armas: ¿Solución o Parche?

La gran ofensiva oficial para evitar el incremento de la delincuencia armada comenzó en 2005, con la promulgación de la nueva Ley de Armas. Si bien la norma reformada es más restrictiva, permitió la reinscripción de armas en poder de personas que, por distintas razones, las tenían de manera irregular.

Entre las principales modificaciones que se hicieron a la norma se cuenta la incorporación del examen psicofísico. Éste debe ser acreditado por un médico que certifique que “la persona posee una aptitud física y psíquica compatible con la inscripción y tenencia de armas”.

Otro cambio importante es que la persona no sólo debe acreditar que no ha sido condenado por crimen o simple delito, pues ahora debe demostrar que no se ha dictado en su contra un auto de apertura de juicio oral. Para estos efectos, los jueces de garantía deben comunicar mensualmente a la DGMN la nómina de las personas respecto de las cuales se dictó una resolución de ese tipo.

El resultado de estas restricciones rápidamente se dejó notar. Al año siguiente de su promulgación, se inscribieron 8.796 armas y desde entonces la estadística ha ido declinando.

Las Cifras y la Realidad Discrepante

En enero de 2006, Felipe Harboe asumió como subsecretario del Interior. Harboe encabezó la campaña del gobierno contra la delincuencia armada, la que después continuaría bajo la Presidencia de Michelle Bachelet.

En el lanzamiento de la campaña, según registró el portal de noticia Emol, Harboe dijo: «Tener un arma en la casa no es sinónimo de seguridad, ya que ocho de cada diez armas que están en manos de particulares o terminan engrosando las estadísticas de accidentes o aumentan el poder de fuego en manos de delincuentes».

Estas cifras en esos momentos se mostraron como el inicio del desarme y el comienzo del fin de la delincuencia armada, pero eso estaba lejos de la realidad. Al año siguiente la destrucción de armas batió un nuevo record, con la inutilización de 12.550 unidades. Y los dos años siguientes (2009 y 2010) sumaron 14.691 armas destruidas. Esto, sumado a que en 2009 las policías incautaron 4.676 armas, equivalentes a 12,8 armas diarias, demostró que no hubo una real disminución de las armas en manos de delincuentes.

Estos antecedentes comenzaban a dar indicios de que algún elemento importante no había sido considerado en la política de desarme. ¿Realmente el 80 % de las armas en manos de particulares terminaban en poder de delincuentes que asaltaban hogares?, como lo afirmó el entonces subsecretario y hoy diputado Harboe. Él asegura que la cifra se la habría entregado Carabineros. Pero fuentes de la policía uniformada lo desmienten.

Aunque hay ejemplos como el de la potente Taurus Magnum 44 que efectivamente fue sustraída en un robo a un cazador de jabalíes, es difícil suponer que el alto número de armas en poder de narcotraficantes y vendidas a jóvenes pandilleros proviene mayoritariamente de asaltos a casas.

-Me detuvieron 11 veces, pero debo haber entrado a unas 30 o 40 casas. Solo en una encontré un arma. Era una escopeta, pero no me la pude llevar, porque era una casa en Huechuraba a la que habíamos entrado saltando los muros y con la escopeta era difícil salir. Así que la tuvimos ahí mientras robábamos, por si aparecía alguien, y la dejamos en el jardín. En otra casa, en Vitacura, encontré unos cartuchos.

A seis años de la promulgación de la nueva ley se ha comprobado una notable disminución en las inscripciones de armas por parte de particulares, pero la delincuencia armada, lejos de haber disminuido, ha ido creciendo. ¿En qué falló la política pública?

La principal fisura es que aún no se detecta el origen de las armas que están en el mercado negro porque ambas policías fracasan en esas pesquisas debido a que los delincuentes les borran los números de serie.

Una vez que se ha incautado un arma, es enviada a los laboratorios policiales para rastrear su origen. La evidencia que acumula el OS 9, dice su comandante, indica que la mayoría de las armas detectadas por esa unidad -principalmente de bandas dedicadas al robo con violencia-, proviene “del mercado nacional”. Se trata de armas, sostiene el oficial, compradas de manera legal. Algunas efectivamente caen en las manos de delincuentes en asaltos a residencias de personas que guardan armas inscritas.

-Existe un porcentaje de armas que llega al mundo delictual por gente que se aprovecha de una ley que fue hecha para personas de buena fe, y que adquieren armas adulterando documentación o utilizando personas ficticias. Esto es lo que se llama “palo blanco” y que son personas que no tienen antecedentes y a las que piden, por ejemplo, que compren dos armas.

Gamboa, cuya agrupación tiene unos 300 miembros, asegura que hay muchos prejuicios contra los compradores de armas y sostiene que no se deben establecer más restricciones, sino aplicar cabalmente las normas actuales: “La ley que tenemos está bien, ahora lo importante es que se dediquen a aplicarla. Hay que prevenir que la gente pierda las armas, se las pase a un amigo, etc.

Pero, en contraste con lo declarado por el presidente de ANTRA, el comandante Gajardo dice que el OS 9 tiene evidencia de que compradores habituales de armas se prestan para abastecer el mercado ilegal: “Hemos encontrado que aquellos que tienen permiso para coleccionista o para hacer deporte también aprovechan estos espacios que genera la ley para comprar armas y las derivan de manera ilegal al mundo delictual.

M.H. tiene 16 años y está detenido por porte ilegal de armas de fuego. Lo sorprendieron con dos pistolas 9 mm. “Pagué 240 lucas por las dos. Se las compramos a un armero. Un amigo tiene la mano (el contacto). Las compramos ahí en el Paseo Bulnes. Son armas usadas que ellos venden, pero te las venden sin número de serie. Las balas es más fácil conseguirlas.

El detalle de que la munición se vende sin cajas no es menor. Las cajas son seriadas y, si las balas o cartuchos no provienen de un contrabando, la policía puede establecer quién las importó si son incautados los empaques.

En la misma línea del comandante Gajardo, otros policías consultados manifestaron sus serias sospechas respecto de que las armas y municiones que están llegando a las poblaciones provienen de armerías legales. A mediados de los años 90 se veían muchas armas hechizas en manos de los delincuentes, pero ahora portan pistolas y revólveres cada vez de mejor calidad.

-La delincuencia armada no se acaba porque está mal enfocado el problema. Esto se soluciona con algo muy simple: más mano dura en las penas efectivas a las personas que se las encuentre con armas en su poder ilegalmente. Ahí sí estaríamos restringiendo el uso de armas a los delincuentes. No puede ser que la ley no distinga entre un delincuente que lo pillan con un arma con el numero serial borrado y una persona con su permiso al día que está trasportando su arma al polígono de tiro pero dejó el padrón en su casa. La ley, en estos dos casos, les aplica la misma pena.

A.R. tiene 16 años y 14 detenciones. Tres veces ha caído con armas de fuego en su poder. -Te cobran 20 lucas y te borran el número de serie.

Pero así como los policías sospechan de armerías, deportistas y coleccionistas, hay otras versiones que apuntan a que podría haber agentes de la PDI y de Carabineros envueltos en el negocio.

-Cuando te pillan en la calle, si no estás haciendo nada, a veces te dejan ir y se quedan con el arma. Una vez me pillaron en la plaza de Maipú unos pacos en moto. Nos quitaron la plata que andábamos trayendo, el arma y nos soltaron.

S.A. es un chico de 16 años que ya apunta en su bitácora nueve detenciones por robo con violencia y dos por porte de arma. Ahora está recluido porque lo sorprendieron con un arma calibre 9 mm. que pretendía vender en San Joaquín.

-Se la llevaba a un amigo al que le querían pegar en su población y no podía ni salir de su casa porque lo estaban esperando. Se la compré porque yo tenía la mano (el contacto), porque conozco a varios traficantes y ellos la llevan con las armas. Se la iba a vender a mi amigo en cien lucas, porque el cabro me había ayudado a mí antes. El arma estaba “limpia”. No tenía ninguna causa. Era sacada de una armería. Si tienes la mano en las armerías puedes comprar armas que no están ni registradas. Yo tengo amigos que las compran “limpias”. Son más caras y de repente están escasas, así que cuando llegan lo mejor es comprarlas al tiro.

El dirigente Mangiola reconoce que hay casos de armeros coludidos con bandas y delincuentes. Un ejemplo es el de Daniel Santander, acusado de haber vendido armas ilegalmente a Italo Noli, el hombre que disparó contra una patrulla de la PDI y luego murió en un enfrentamiento a tiros en el centro de Santiago en marzo de este año.

La siguiente tabla resume la evolución de la inscripción y destrucción de armas en Chile:

Año Inscripción de Armas Armas Destruidas
2006 8,796 N/A
2008 N/A 12,550
2009-2010 N/A 14,691

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