¿Qué son Abanicos en Ciclismo? Una Guía Completa

En el mundo del ciclismo de carretera, el término "abanico" se refiere a una formación táctica que los ciclistas adoptan para protegerse del viento de costado. Esta estrategia, visualmente atractiva pero extremadamente exigente para los corredores, puede marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso en una carrera.

Formación de abanico en ciclismo.

¿Cómo Funciona un Abanico?

Cuando el viento sopla lateralmente, los ciclistas se colocan en una formación escalonada, situándose a la izquierda y ligeramente detrás del ciclista que les precede. De esta manera, cada corredor utiliza al ciclista de adelante como una pantalla protectora, reduciendo la resistencia del viento y permitiéndole avanzar con menor esfuerzo.

Esta formación es crucial cuando el viento aprieta con fuerza, transformando la simpleza del pedaleo en un desafío considerable. La manera tradicional de rodar en carretera pierde sentido, y el abanico se convierte en la mejor alternativa para resguardarse del viento.

Por lo tanto, podemos decir que cuando esto sucede, la mejor alternativa es proceder a formar un abanico de manera progresiva y escalonada, de tal forma que el grupo comenzará a moverse hacia la persona que va delante, colocándose en el lado contrario a la dirección en la que sopla el viento.

Es importante recordar que los más profesionales de estos deportes son quienes más suelen llevar a cabo esta formación. Sin embargo, los aficionados o quienes están iniciándose en el pedaleo también tienen derecho a colocarse en abanico para optimizar, al máximo, su esfuerzo cuando la brisa del aire es más fuerte de lo habitual.

El Rol del Viento Lateral

La aparición de viento lateral no es siempre sinónimo de abanico. En primer lugar, ¿Por qué el viento de costado es el que provoca los abanicos en el Tour? Sencillamente, la forma en que sopla el viento afecta a la forma en que corren los ciclistas y a la cantidad de potencia que necesitan producir para mantenerse en su posición.

En una formación con viento en contra, los corredores de la parte delantera tienen que producir más potencia para avanzar y permanecer en la parte delantera. Los corredores de atrás pueden resguardarse y ahorrar energía. Por ello, los corredores rotarán en grupos para que cada uno de ellos descanse más atrás en la fila.

Pero en un viento cruzado, este refugio es más difícil de encontrar y, por lo tanto, da la oportunidad a los equipos y a los corredores de alinearse en la carrera, impidiendo que otros encuentren un respiro en la cuneta, lo que, a su vez, provocará cortes y la posibilidad de grandes diferencias de tiempo.

¿Cuándo se forma un abanico?

La forma más habitual de ver un abanico es en etapas llanas, en las que los corredores pueden sufrir un fuerte viento lateral. Es en estas situaciones cuando el abanico sirve como método para evitar que esto perjudique a los corredores.

Abanicos: ¿Ofensivo o Defensivo?

En la foto de arriba ya han logrado hacer un corte en el pelotón así que el primer grupo está realizando una formación de abanico ofensivo y el segundo grupo está en formación de abanico defensivo. Los primeros quieren abrir aún más distancia con los segundos, mientras que estos tratan de cerrar el hueco.

En ambos grupos (se ve mejor en el segundo que en el primero) hay una serie de corredores que están dándose relevos para ir en cabeza porque es la mejor forma para ir rápido gastando solo las fuerzas necesarias. Estos ciclistas van en dos filas escalonadas que en este caso van rotando en el sentido de las agujas del reloj, suben por el lado protegido y bajan por el lado de donde viene el viento.

La Importancia de la Organización y el Posicionamiento

Las tres claves anteriores son fundamentales para la formación de abanicos, pero también es muy importante la organización, la fuerza de los corredores o del equipo para provocar el abanico, y por supuesto la posición y el timing justo para provocar el corte.

Para los corredores y los equipos, esta es una carrera dura e impredecible que puede marcar más la diferencia que una llegada a la cima.

El ligero escalador nunca está lejos de la cabeza en los días de viento de costado y eso se debe en parte a su cerebro ciclista (y a algunos buenos compañeros de equipo). El posicionamiento es igual de importante en este tipo de carreras y Quintana siempre detecta el peligro a tiempo.

Lo realmente apasionante y duro de los abanicos es que los ciclistas y los directores deportivos de los equipos saben cuándo se pueden producir y que, si sopla viento lateral y hay una carretera recta, tienes el combustible para que un grupo de corredores o un equipo encienda la mecha y comience el espectáculo.

Aún sabiéndolo y avisando a los corredores para que estén atentos, bien posicionados y agrupados, la carretera es la que es y las fuerzas tienen un límite.

El Desafío de Mantener la Formación

Aunque puede parecer que llegar hasta esta posición es sencillo, no podemos olvidar que la anchura de la carretera juega un papel importante en esta formación. Cuanto más se alejan los ciclistas entre ellos, más se acercan a la carretera y es en este caso cuando el grupo comienza a ocupar gran parte de la carretera o, incluso, su totalidad.

Es en este punto cuando los que están colocados al final del grupo se ven en la obligación de exponerse al viento, ya que tienen que colocarse en fila india. Es en este punto cuando se produce una gran separación entre el grupo y se da lo que se conoce como hueco en el abanico, provocando que los ciclistas pierdan su tiempo óptimo durante varios minutos.

¿Cómo reducir el espacio de protección?

En la primera imagen vemos que la carretera es muy ancha, hay sitio de sobra para que todos los corredores se protejan del viento. Los primeros corredores de cada grupo van situados bastante a la derecha de la carretera permitiendo que el resto se proteja del viento.

Una carrera que se rompió cuando aún quedaban 177 kilómetros para el final por el movimiento táctico de la selección británica que, como podéis ver en la foto, colocó a 4 corredores en cabeza, dejando menos de la mitad de la carretera para que el resto de corredores se puedan proteger del viento. Esto provocó que no hubiese espacio para todos y muchos quedaron expuestos al viento que en este caso les sopla desde la izquierda.

En la foto se puede ver como ya se empieza a cortar el pelotón.

Un equipo belga con 4 belgas organizando primero el abanico y después reduciendo el espacio para que solo los corredores del equipo entrasen a relevos (se nota que están acostumbrados al viento), dejando al resto expuestos al viento y sirviendo en bandeja a su sprinter, el alemán Andre Greipel, el que quizás haya sido el sprint más sencillo de toda su carrera.

Estrategias y Tácticas

En el ciclismo existen diferentes estrategias de equipo y situaciones que se dan durante una etapa que pueden alterar completamente el resultado de la misma. Las diferentes tácticas pueden suponer un gran riesgo, pero si el resultado es positivo el beneficio que obtiene el equipo puede ser mucho mayor.¿Qué es un abanico en ciclismo?El abanico es una de las tácticas más bonitas visualmente del ciclismo para el espectador, aunque para los corredores no resulta igual de agradable. Esta estrategia se realiza a fin de desenganchar del pelotón a los rivales más directos del líder de un equipo.

La Experiencia del Corredor en un Abanico

Si eres ciclista y compites es muy posible que en alguna carrera te toque lidiar con el viento de costado. No es nada sencillo rodar en abanicos porque requiere todo lo que ya te hemos contado: posición, organización, concentración y fuerza.

No te puedes despistar ni un segundo porque si pierdes la rueda y no entras en el corte, estás perdido. Da igual la fuerza que tengas, solo no vas a ir muy lejos. Mejor dejarse caer al segundo grupo, organizarse en abanico, empezar a relevar y tratar de cerrar el corte.

Los relevos han de ser cortos y sin tirones, manteniendo la mayor velocidad posible de forma constante. No des relevos demasiado fuertes porque obligas al ciclista al que acabas de relevar a pedalear más fuerte para coger tu rueda y protegerse del viento.

Por otra parte, es mejor entrar en los relevos que quedarse en la cola. Entrando a relevar tendrás momentos de “descanso” y además estarás en cabeza.

Si el abanico te lo montan, todo pasa muy rápido. Vas rodando en el pelotón y de golpe se acelera el ritmo. Buscas como un loco la protección del aire, para sufrir lo menos posible, no cortarte tú y rezando para que no se rompa el grupo. Cuando esto pasa los abanicos suelen hacerse rápido.

Si el abanico se produce de forma natural, sin que nadie lo busque, todo es más lento. Poco a poco el pelotón deja de ocupar la totalidad del ancho de la carretera y va decantándose por el lado contrario al que pega el aire. Estiras el cuello y miras a la cabeza. Todavía se ve el ancho de la carretera ocupado. Piensas en lo que darías por ir bien guardado ahí.

Avanzan los metros, las fuerzas van escaseando, y ya se rueda enfilado. Algún corredor que no ha podido entrar en la fila, busca desesperado un hueco, pero nadie suele ceder ni un metro. Sin darte cuenta estas haciendo equilibrios por el borde del asfalto. Intentas como un loco meter la rueda delantera, entre el borde del asfalto y la rueda trasera del corredor que te precede. Cualquier mínima protección es buena.

Algo ha pasado por delante, y el bandazo, que llega hasta la cola del grupo en forma de acordeón, casi provoca una montonera. Entre el esfuerzo y el susto, el corazón te sale por la boca. Vuelves a tu posición de tortura, estas hasta las narices de ver el culo del dorsal 104. Ya no sabes si formas parte del pelotón de cabeza, o de un segundo o tercer abanico. Tampoco sabes si llevas 20 minutos así o una hora. Sea como sea, se hace eterno.

Al final ese dorsal 104, que ya “odias”, pierde unos metros. Estás vendido. Quieres cerrar esos escasos diez metros. Aprietas los dientes, las piernas te explotan y acabas optando por abrirte para encontrar el amparo del dorsal 104, ante tu incapacidad por entrar en la fila. Ahí ya ves claro que si no hay un gran cambio te tocará perseguir hasta meta, pero por lo menos, lo harás con algo más de comodidad. Al cruzar la línea de llegada, la tensión, la sensación de peligro constante y la fatiga te han dejado para el arrastre.

Ejemplos de Abanicos en el Tour de Francia

Estos momentos de emoción e intriga son difíciles de encontrar porque el viento, de forma bastante evidente, no se puede controlar. ASO parece esforzarse más y más cada año para encontrar esos focos de Francia donde el viento sí sopla. En la edición de 2022, la etapa de Dunkerque a Calais, así como las de Dinamarca, se prepararon con vientos cruzados y abanicos. En la última década, cada vez se crean más etapas con el objetivo de encontrar el viento.

Ese día, la carrera iba a Montpellier y parecía preparada para un sprint. El viento cruzaba la carretera y Fabian Cancellara se encargó de encenderlo,poniendo en fila india a todos. Los rouleurs estaban ahora al mando y Matej Bodnar -compañero de equipo de Peter Sagan- se encontró fuera de la cabeza. Sagan aprovechó la oportunidad, saltando a la rueda de Bodnar.

Fabian Cancellara, Adam Yates, Chris Froome and Peter Sagan en el inicio de la etapa 17 del Tour 2016.

Lo que sobrevino fueron 12 kilómetros de etapa rapidísima con abanicos provocados por el viento de costado.

“Es uno de esos raros momentos en una carrera ciclista”, dijo Millar. “De repente, el estatus también desaparece”, añade.

Protección Personal Contra el Viento

Si no eres un ciclista de competición rara vez te tendrás que enfrentar a la tortura de los abanicos, pero algún día sí que te las verás con el viento. Para algunos es el mayor enemigo del ciclista. Una agonía cuando pega de cara y vas solo, y un peligro si es fuerte y de costado.

Sople de donde sople, un chaleco como el modelo Crosswind, o cualquiera de los otros cortavientos que puedes encontrar en Siroko, es un buen aliado para protegerse del viento.

Explicación del Drafting ciclista cuando se rueda el grupo

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