Los frenos son uno de los componentes clave para la seguridad y el buen rendimiento de cualquier bicicleta. Ya sea que montes en una bicicleta de carretera, montaña o bicicleta eléctrica, es importante realizar un mantenimiento regular para evitar problemas comunes que puedan surgir con el tiempo. Uno de los problemas que pueden surgir es que los frenos se queden pegados.

Problemas comunes en los frenos de bicicleta
A continuación, exploraremos algunos de los problemas más comunes en los frenos de bicicleta, tanto de disco como de zapata, y sus posibles soluciones:
- Chirrido: Uno de los problemas más comunes en los frenos, ya sean de disco o de zapata, es el chirrido. Esto puede deberse a un mal ajuste de las pastillas o discos sucios.
- Solución sencilla: Ajusta la pinza y asegúrate de que no haya roce.
- Vibraciones: Las vibraciones en los frenos suelen ser indicativas de un problema en la superficie de frenado, ya sea en el disco o en la llanta.
- Solución: Limpia los discos con agua y jabón suave.
- Falta de tacto en la maneta: La falta de tacto en la maneta puede deberse a varios factores, como la entrada de aire en el circuito hidráulico o la tensión insuficiente en los frenos de cable.
- Solución: Ajusta la tensión del cable o purga el sistema en frenos hidráulicos.
- Sobrecalentamiento: El sobrecalentamiento es un problema común en descensos largos, especialmente en bicicletas de montaña.
- Solución: Trata de frenar de manera progresiva y haz pausas para que los frenos se enfríen.
Frenos pegados: Causas y soluciones
La señal más alarmante de la que nos deberíamos de preocupar es que no funcionen los frenos con la potencia habitual. Cuando hay un problema con el sistema de frenado lo primero y más fácil es revisar el desgaste de las pastillas de freno. Si las pastillas no están muy desgastadas y tenemos ese cambio brusco de comportamiento debemos pensar en otras opciones.
Una de las razones habituales para esto es por desgaste en las pastillas, que con el uso van perdiendo material y por lo tanto habrá más recorrido entre la pastilla y el disco. Además, cuando el compuesto de las pastillas llega a su fin, notarás que al frenar choca el metal de la pinza de freno con el disco, pudiendo así llegar a dañar éste. Y lo notarás fácilmente porque tendrás una “banda sonora” muy desagradable que te recordará que tu disco se está rayando.
Para solucionar este problema, es tan fácil como comprar unas pastillas nuevas. Asegúrate de que son las pastillas compatibles con los frenos que utilices. Un cambio de pastillas es barato y sencillo. Ya que cambias de pastilla puedes aprovechar para ver los distintos tipos de compuestos disponibles en tu marca de frenos.
Otro problema común en los frenos es que la maneta no tenga siempre el mismo recorrido a la hora de frenar. Seguro que te ha pasado más de una vez que vas a “echar el ancla” y, de repente, toca la maneta con el puño. Lo peor de todo es que habrá veces que lo haga y otras no. En la mayoría de los casos, esto se debe a que el freno ha cogido aire.
Si tienes este problema, no hace falta cambiar los frenos. Simplemente hace falta purgarlos. En el mercado existen kits de purgado de freno (ojo porque cada marca tiene el suyo específico) y puedes hacerte con uno por un precio no muy elevado. En caso de que tengas la más mínima duda sobre cómo hacerlo nuestra recomendación es que lo lleves a una tienda o taller.
¡Maneta hasta el fondo! Le pasa a mucha más gente de la que pensamos. Cambian líquido de frenos, purgan el circuito y en la siguiente ruta… ¡sin frenos! El problema es que si ponemos sintético en unos frenos Shimano, el nuevo aceite “atacará” a las juntas tóricas de la maneta hasta hacer que se rompan.
Una mala elección de líquido de frenado puede hacer que tengas que cambiar todo el sistema de frenado.
Hay veces que tenemos un roce continuo de pastillas con disco que, a veces, deriva en un soniquete insoportable. Cuando ocurre esto el problema es que la pinza está mal alineada respecto al disco o que el disco se ha doblado. La primera razón tiene fácil solución: hay que aflojar un poco los tornillos de la pinza al soporte del cuadro y ajustarla respecto al disco.
La mayoría de las veces basta con aflojar, apretar la maneta a fondo y apretar los tornillos (sin pasarnos). Luego bombeamos un poco mientras hacemos rodar la rueda. En alguna ocasión toca repetir la operación. Si con esto no se soluciona deberemos echar un vistazo no sea que tengamos algún pistón que no se accione o retroceda correctamente.
Si se nos ha doblado el disco lo primero que tenemos que hacer es escribir cien veces en una pizarra: “ojo con el disco”. Si el disco está “tocado” hay algunas herramientas específicas para enderezarlo, pero es una operación delicada. Entero no, pero a lo mejor te toca pensar en comprar un disco nuevo si éste se ha doblado.
Si haces bajadas técnicas, largas o ambas cosas a la vez, puede que notes como los frenos se van “cansando” y cambiando de comportamiento. Lo primero que debes saber es que, hoy en día, no es fácil que unos frenos se “agoten” hasta el punto de dejarte sin frenos.
Esto suele deberse a que los frenos hacen un sobreesfuerzo y el líquido y las estructuras de rozamiento (disco y pastillas) alcanzan demasiada temperatura. Si nuestros frenos se “agotan” todos los fines de semana es probable que nuestro estilo de conducción o la disciplina que practicamos esté empezando a poner al límite nuestros frenos.
Es posible que debamos pensar si no sería mejor cambiar nuestros frenos por unos de cuatro pistones. El otro elemento que podemos necesitar cambiar es el tamaño de los discos. Si nuestros frenos son insuficientes en cada salida es posible que tengamos que cambiar todo el sistema. En el mercado hay muchas opciones para hacer una “mejora” sustancial sin que tengamos que hipotecar nuestra casa.
Tabla de problemas, causas y soluciones
| Problema | Causa | Solución |
|---|---|---|
| Chirrido | Mal ajuste de pastillas o discos sucios | Ajustar la pinza y limpiar los discos |
| Vibraciones | Problema en la superficie de frenado | Limpiar los discos con agua y jabón suave |
| Falta de tacto | Aire en el circuito hidráulico o tensión insuficiente en frenos de cable | Purgar el sistema o ajustar la tensión del cable |
| Sobrecalentamiento | Descensos largos | Frenar progresivamente y hacer pausas |
| Frenos pegados | Desgaste de pastillas, pinza mal alineada, disco doblado | Reemplazar pastillas, alinear pinza, enderezar o cambiar disco |
Es esencial recordar que el buen mantenimiento de los frenos de tu bicicleta no solo asegura una conducción segura, sino que también mejora tu experiencia en cada ruta.

En resumen, si nuestros frenos son insuficientes en cada salida es posible que tengamos que cambiar todo el sistema. En el mercado hay muchas opciones para hacer una “mejora” sustancial sin que tengamos que hipotecar nuestra casa.