¿Por qué los perros persiguen a los ciclistas? Causas y soluciones

Si te gusta dar largos paseos y convives con un perro, es muy probable que te lo lleves a tus caminatas. ¿Cuántas veces hemos escuchado decir esta frase? He descubierto que mi perro tiene miedo a las bicicletas, ya venía notando que cuando salimos a pasear se muestra agresivo con las bicicletas y a veces me cuesta hasta sujetarle. Por eso, aquí tienes consejos para ayudarte a comprender mejor esta conducta y revertirla.

Causas del comportamiento de persecución

Antes de querer resolver el problema, deberíamos comprender de dónde viene la raíz de esta conducta. En primer lugar, haz el ejercicio mental de ponerte en el lugar de tu perro. Las bicicletas son objetos mucho más grandes que él, que se mueven deprisa y que pasan cerca sin hacer mucho ruido: es lógico que desarrollen miedo a ellas en algunas ocasiones. Sin embargo, esta no es la única razón por la que un perro le teme a las bicicletas.

  • Miedo a las bicicletas: El miedo a tu perro a las bicicletas o a los patines, patinetes...
  • Falta de costumbre a la ciudad: El can no está acostumbrado a la ciudad: un perro que acaba de llegar a un entorno nuevo no estará acostumbrado al ruido y al rápido movimiento de los métodos de transporte, incluidas las bicicletas.
  • Reacción instintiva: Reacción instintiva: algunos perros (en especial aquellos seleccionados genéticamente para la caza) persiguen a las bicicletas como si se tratara de una presa.
  • Agresividad territorial: Otra razón por la que reaccionan así puede ser por agresividad territorial.
  • Instinto natural de persecución: Los perros tienen un instinto natural de persecución que proviene de sus ancestros lobos. Aunque hoy en día no necesiten cazar para sobrevivir, este comportamiento sigue presente en muchas razas, sobre todo en aquellas con un fuerte instinto de pastoreo o caza.
  • Predisposición racial: Algunas razas, como los border collie, los galgos o los terriers, tienen una predisposición natural a la persecución. Su ADN les dice que cualquier cosa que se mueva rápido puede ser una presa.
  • Diversión: En muchos casos, los perros no persiguen con intención de atrapar, sino porque encuentran divertido el movimiento. Es un comportamiento que han desarrollado desde cachorros jugando con otros perros.
  • Falta de socialización: Si tu perro no ha tenido una socialización adecuada desde cachorro, es más probable que se altere con ciertos estímulos en la calle.
  • Exceso de energía o estrés: El exceso de energía acumulada o el estrés pueden hacer que un perro busque vías de escape.

Como has visto, hay muchas causas que pueden desencadenar este comportamiento, por lo que abordar este problema puede ser diferente para cada perro.

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Riesgos de la persecución

Por otro lado, si el perro ladra y corre detrás de las bicicletas y otros medios de transporte, el riesgo de accidente aumenta tanto para el animal como para el ciclista.

Consejos para revertir este comportamiento

Recuerda que no se trata solamente del trabajo que haga tu perro, tú también debes poner de tu parte y ayudar a rebajar este comportamiento cambiando tus hábitos con él. ¡No olvides darle premios y juguetes para perros para felicitarle cuando lo haga bien!

Si el perro tiene miedo a las bicicletas

Cuando tu perro tiene miedo a las bicicletas, no tienes que forzar la situación, sino que hay exponerlo a ellas poco a poco. Una vez se ha diagnosticado que el perro le teme a las bicicletas, debes saber que el único tratamiento eficaz es la exposición a ellas. Será un proceso lento en el que el perro lo pasará mal, pero seguro que acaba por funcionar.

  • Evita que tu perro se acerque: Aleja a las bicicletas durante un tiempo: puesto que su nivel de reactividad estará alto, antes de enfrentarse a ellas tendrá que rebajar el estrés que le producen.
  • No sueltes a tu perro: No deberías dejar al perro suelto hasta que te asegures de que no corre detrás de ningún medio de transporte con el fin de evitar accidentes.
  • Distrae al perro: Cuando un ciclista pase por vuestro lado, distrae al perro: si ves que no hay más remedio que enfrentarse a las bicicletas en alguna ocasión, prueba a dar una orden a tu perro con el fin de que se centre en otra cosa. Procura no usar ejercicios estáticos (como pedirle que esté quieto), ya que le permitirán seguir enfocando su atención en la bicicleta.
  • Comienza con la exposición: Comienza con la exposición: una vez el perro haya rebajado su nivel de estrés, puedes comenzar a exponerlo a las bicicletas poco a poco. Empieza por enseñárselas a lo lejos y, a medida que deje de reaccionar, ve reduciendo la distancia y aumentando el tiempo de exposición. Siempre que el perro no se asuste, prémialo.
  • Pide ayuda: Pide ayuda a alguien que tenga una bicicleta: esto puede servir como paso final durante el tratamiento.

Entrenamiento general

Si alguna vez has paseado con tu perro y, de repente, ha salido disparado tras un coche, un ciclista, una paloma o incluso un niño corriendo, seguramente te has preguntado por qué lo hace y cómo evitarlo. Este comportamiento es más común de lo que parece y puede ser peligroso tanto para el perro como para los demás.

  • Conocimiento de comandos: Antes de salir a la calle, tu perro debe conocer y obedecer comandos como «quieto», «ven» o «junto».
  • Redirección de la atención: Lleva contigo premios o juguetes que no fomenten la persecución y utilízalos para redirigir su atención cuando vea un coche, una bicicleta o una persona corriendo.
  • Exposición gradual: Introduce poco a poco a tu perro en situaciones que le generan reacciones impulsivas. Si reacciona demasiado fuerte a las bicicletas, por ejemplo, empieza viéndolas desde lejos y prémialo por mantenerse tranquilo.
  • Uso de correa adecuada: Para evitar tirones y posibles accidentes, usa una correa o un arnés antitirones que le ayude a caminar de forma controlada. Evita llevarlo suelto hasta que esté bien entrenado.

Otros consejos útiles

  • Aumenta la cantidad de ejercicio que hace tu perro cada día.
  • No le regañes cuando le suceda esto.
  • Evita las bicicletas. Cambia la hora del paseo. Vigila para evitar que tu perro las vea.

¿Qué hacer si tu perro persigue cosas en movimiento?

Si tu perro sale corriendo detrás de corredores, coches, bicicletas y, en general, tras todo lo que se mueve, aquí tienes las fases del trabajo que necesitas para su adiestramiento:

  1. Fase de Reducción del Estrés
  2. Fase de Desensibilización
  3. Fase de presentación del estímulo como elemento social
  4. Fase de contracondicionamiento

Nuestros alumnos nos avalan. Summer de joven tuvo estos problemas. A día de hoy puede estar en cualquier sitio con bicis y corredores y todos estamos tranquilos. Obviamente, dentro de lo posible, ya que en algunos casos dependiendo del entorno en el que viva es muy complicado aislar del estímulo.

Metodología de trabajo para la persecución de coches y reactividad al movimiento en perros

La persecución de coches y reactividad al movimiento en perros suele ser un problema habitual, posiblemente más acentuado en perros pastores pero observable en todo tipo de razas, mezclas y tamaños. Supone una complicación en la vida cotidiana del perro y del guía, especialmente en los entornos en los que vivimos. Su solución, exige perseverancia, paciencia y empatía.

El final del rabo largo de la T debe estar a un kilómetro de distancia de visión directa desde los ojos del perro. La parte de arriba de la T es una carretera principal. Lo ideal es que a lo largo del rabo largo de la T haya vegetación densa o edificios (habrá que tener en cuenta la altura del perro, no la nuestra), para que el paso del coche sólo dure unos pocos segundos.

Calculando una distancia de otros 600 metros, empezaremos a acercarnos progresivamente a la carretera en azul. Haremos una parada cada 20 metros para que el perro olisquee e interactúe con el entorno. No habrá juguetes ni comida. Los juguetes suben la adrenalina en ellos y necesitamos un estado calmado en el perro. La comida sólo aparecerá asociada al tráfico así que nos la reservamos para más tarde.

Tan pronto como lo ve, sacamos el arma secreta: la comida más sabrosa, apetecible y sorprendente para él. Cuando el coche desaparece, también lo hará la comida. Esta misma ecuación en cada intento: comida = aparece el coche, comida + comida, desaparece el coche = desaparece la comida.

En uno de estos intentos, dudaremos unas milésimas de segundo en sacar la comida, buscando esa mirada de ellos de “¿dónde está ahora la comida?”. Cuando consigamos que aparezca un coche y ellos nos miren, habremos conseguido una gran victoria.

En la siguiente sesión, comenzaremos desde una distancia similar o incluso más alejados, pero en otro escenario. No queremos que el perro lo identifique y piense, “vale, bien, otra vez salchichas”, sino “¡aquél ejercicio aquí también! ¡¡Perfecto!!”.

Como se puede ver en la imagen de arriba, la elección de escenario es muy importante. La búsqueda de escenarios deberá hacerse solos, sin compañía del perro. Buscando además pistas que no estén muy transitadas por otros viandantes, ciclistas o ganado que sobre-exciten al perro.

Deberemos dejar descansar al perro dos días entre ejercicios. Y lo ideal sería que no se cruzara coches entre esos días, así que proponemos dar los paseos diarios por parques o senderos lo más tranquilos posibles.

Tras la segunda sesión, las siguientes semanas iremos acortando cada vez más la distancia y más tarde, el tiempo de exposición, pero evitando que el perro traspase en todo momento el límite donde detona. Si el día de trabajo tu perro está descentrado o nervioso, no pasa nada, nos daremos media vuelta y pasearemos simplemente.

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