El patinete, a pesar de su simplicidad estructural inmutable, está viviendo un gran resurgimiento. Sin duda hoy en día están viviendo un gran resurgimiento.
Orígenes y Primeros Modelos
Aunque ahora nos cueste creerlo, los primeros patinetes se parecían más a una bicicleta sin pedales, que probablemente fue su precursor.
Fue inventada por el alemán Karl Friedrich von Drais. En 1813, creó el llamado velocípedo.
Era una máquina de dos ruedas con una rueda delantera giratoria, el prototipo de la bicicleta moderna, que se llamó draisiana en honor a su creador.
El 1 de agosto de 1817, Von Drais recorrió un tramo de 50 kilómetros desde Karlsruhe hasta Kehl en 4 horas con su máquina de correr, como se le llamó inicialmente.
Es posible que unos años más tarde, alrededor de 1817, otro alemán inspirado por las acciones de von Drais tuviera la idea de reemplazar el asiento de la bicicleta sin pedales por una plataforma.
Existe la suposición de que la idea del scooter fue concebida por un joven británico llamado Walter Lines.
En los archivos del Archivo Nacional Digital se conservan varias fotografías que ilustran tanto los scooters como a las personas que los utilizaban en diferentes épocas. Entre las más antiguas se encuentra una imagen de la actriz estadounidense Eleonor Whitney sentada en un scooter motorizado. También es inspiradora una imagen de 1934, donde se observa a jóvenes exploradores durante un desfile por las calles de Cracovia. Algunos están disfrazados de caballeros. Un dato curioso es la teoría de que el patinete fue inventado originalmente para niñas. Fue especialmente popular en los años 50 del siglo XX, pero luego cedió su lugar al monopatín. Hoy en día, está volviendo a ganar popularidad.

Draisiana, el precursor de la bicicleta y el patinete.
El Autoped: Un Patinete Adelantado a su Tiempo
En la historia del desarrollo tecnológico abundan los ejemplos de ideas que surgieron en una época y que por diferentes motivos no triunfaron, pero que se desentierran un siglo después consiguiendo el éxito comercial.
Este sería el caso del patinete, una opción de movilidad alternativa en las urbes que cada día cuenta con un mayor número de adeptos y que, debido a su incremento, está obligando a muchas ciudades a regular su uso.
Este vehículo, símbolo de la modernidad y la sostenibilidad, no es nuevo y hace 100 años ya intentó conquistar los espacios urbanos; pero el invento se adelantó a su tiempo y, tras unos años de auge, empezó a ser sustituido por otros medios y, finalmente, acabó cayendo en el olvido.
A principios del siglo XX, una época de exploración e innovaciones, comenzaron a añadirse diferentes motores a todo tipo de vehículos; motores eléctricos, de explosión y de vapor se aplicaron a automóviles, camiones, motocicletas, triciclos y, por supuesto a los patines. Hay que recordar que fueron unos años en los que todavía no estaba claro hacia dónde se dirigiría el mercado del transporte y estas tres tecnologías luchaban por hacerse un hueco.
Modelo Pionero
Uno de los primeros modelos de monopatín fue el fabricado, desde 1915 hasta 1921, por Compañía Autoped, de Long Island City, Nueva York. Este vehículo tenía dos versiones, una con motor de gasolina y otra eléctrica.
La máquina estaba propulsada por un motor colocado en el lado izquierdo de la rueda delantera y podía alcanzar una velocidad máxima de unos 35 kilómetros por hora, aunque lo más común era que no se desplazara a más de 20, para no volverse inestable.
Disponía de luces delanteras y traseras, una bocina y una caja de herramientas.
Una de las primeras patentes que se conservan de este dispositivo es la de Arthur Hugo Cecil Gibson, al que se le atribuye la creación de Autoped, aunque Joseph F. Merkel, uno de los diseñadores de motocicletas más conocidos de los Estados Unidos, llevó la máquina a un estado comercial.
La idea era fabricar un vehículo de tamaño pequeño, compacto, ligero, fácil de manejar y destinado a una sola persona, preferiblemente en posición de pie, para que pudiera ser empujado por el conductor. Además, este monopatín representaba todo un avance para la época, ya que el manubrio, donde se encontraban todos los controles de mando, se podía plegar sobre la plataforma, permitiendo que el vehículo ocupase menos espacio.

Anuncio del Autoped de 1916.
Este medio de transporte fue utilizado principalmente por los trabajadores del Servicio Postal de los Estados Unidos, por miembros del cuerpo de policía y, también, por los delincuentes, que se desplazaban en él para escapar de las fuerzas del orden cuando eran perseguidos.
Pero el Autoped no estaba al alcance de cualquiera, costaba 100 dólares y se publicitaba como un vehículo elegante para los habitantes de las metrópolis y parte del marketing se centró en las mujeres.
Desgraciadamente, como otros interesantes avances tecnológicos de la época, no prosperó. Se cree que el gran desarrollo que alcanzó Henry Ford en sus motores de gasolina aplicados a los coches, unido a las continuas novedades que iba introduciendo y al progresivo abaratamiento de sus modelos -en 1920 se podía conseguir un vehículo por 250 dólares-, llevó al ostracismo a muchas de estas máquinas, entre ellas el coche eléctrico, que dejó de fabricarse en 1935.
El Autoped tuvo muy buena aceptación en Europa, especialmente en Gran Bretaña, donde comenzaron a usarlo celebridades como la actriz Shirley Kellog, que se desplazaba con el patinete por Hyde Park, o Sir Henry Norman que lo empleaba para ir a la Cámara de los Lores y que, además, regaló uno a su esposa, la sufragista Florence Norman, para que pudiera trasladarse con más comodidad a su trabajo.
En 1919, la compañía alemana Krupp obtuvo la licencia para fabricar el Autoped, al que cambió el nombre y le fue introduciendo diferentes mejoras. El vehículo al que bautizaron como Krupp-Roller disponía de asiento e iba más rápido que la versión estadounidense.
El Honda Kick ‘N Go
El fabricante japonés Honda es uno de los más polifacéticos del mundo. Además de motos, que es su departamento de mayor éxito, también hace coches, aviones, vehículos de agua, maquinaria de jardinería e industrial y robots.
Pero lo que muchos no saben es que también hizo su incursión en el mundo de los patinetes allá por los años setenta.
En ese momento presentaron un vehículo pensado para la movilidad infantil, el Honda Kick `N Go, que se adelantó 40 años en el tiempo.
Origen del Honda Kick ‘N Go
La idea de Honda de crear un producto enfocado para el público infantil nace de la necesidad.
Allá por inicios de 1970, los comerciales de la marca en Japón detectaron que los niños se aburrían cuando una familia llegaba al concesionario.
Para darles un quehacer y un entretenimiento crearon un concurso de ideas a nivel interno, y de ahí nació la propuesta de hacer un patinete infantil, el Honda Kick `N Go, que en Japón fue comercializado también por la empresa GOGO.
Se trató de una apuesta interesante ya que lo que se creaba era un patinete, un elemento de movilidad, y suponía el primer escalón de acceso a la marca Honda.
El concepto original del Honda Kick `N Go es el de un patinete de tres ruedas que tenía un sistema de autopropulsión mecánico que era primicia en el mercado.
Para mover el patinete, el conductor tiene que pisar hacia atrás una palanca de metal en forma de T que está situada en la parte posterior.
Con este movimiento logra desplazar una rueda dentada que tiene una cadena asociada y que transmite el movimiento como si de un sistema de poleas se tratase a la rueda trasera.
Según con qué fuerza y ánimo (número de repeticiones) lo haga, el patinete cogerá más o menos velocidad.
Como sistema de seguridad, el Honda Kick `N Go lleva un freno de zapata que se acciona desde la maneta derecha del manillar y logra reducir la velocidad al detener la rueda trasera.
El eje direccional es el delantero, lugar en el que monta dos ruedas en la primera versión y una en la segunda.
La comercialización de los patinetes se hizo por fases.
El Honda Kick ´N Go se publicitó en la calle y también a través de la televisión.
En Estados Unidos, en las navidades de los años que estuvo en venta, de 1974 a 1976, el patinete fue uno de los juguetes más deseados por los niños norteamericanos.
No se conocen datos concretos de cuántas unidades se vendieron, pero lo que sí que está claro es que fue un producto exitoso para Honda.
Hubo dos generaciones del Honda Kick ´N Go y se diferencian fácilmente, en la primera el patinete tenía tres ruedas y en la segunda solo dos.
Del vehículo original se hicieron dos series, una en 1974 pensada para el público puramente infantil, niños que pesaban menos de 45 kilogramos, y otra, la senior, que estaba enfocada para un grupo de edad mayor y que salió en 1976.
En ese mismo año se lanzó la segunda serie, siguiendo la base del modelo senior pero con una sola rueda delante.

Honda Kick `N Go infantil de 1974.
El Honda Kick ´N Go es un producto evolucionado para ser un juguete de los años 70, pero no deja de ser rudimentario y por lo tanto, peligroso en manos de cualquier niño.
El manual de instrucciones incluye instrucciones para aprender a usar el patinete y varios avisos de atención a los padres.
Por un lado determina su uso correcto evitando ocurrencias como ir más de uno en el patinete (algo que por desgracia se sigue haciendo en la actualidad), atarlo a una bicicleta o ir sin manos.
Aún con los avisos de peligrosidad en el manual, el motivo de su retirada del mercado fue el peor posible, un accidente ocurrido en 1976. En él perdieron la vida dos niños de corta edad mientras jugaban con el patinete.
Pese a que se cuentan ya 46 años desde el inicio de su comercialización, se pueden seguir encontrando unidades del Honda Kick ´N Go a la venta a través de internet. El mercado más numeroso es el estadounidense y el precio depende del estado en el que se encuentre la unidad concreta. Es un objeto curioso y que tiene una interesante historia detrás. Es atractivo como juguete de los años setenta y por lo tanto, es lógico que cada vez sea más apreciado por los coleccionistas.
Tabla Comparativa: Autoped vs. Honda Kick 'N Go
| Característica | Autoped | Honda Kick 'N Go |
|---|---|---|
| Año de Lanzamiento | 1915 | 1970s |
| Tipo de Motor | Gasolina o Eléctrico | Mecánico (Propulsión Manual) |
| Público Objetivo | Adultos (Inicialmente) | Niños |
| Material Principal | Metal | Metal y Plástico |
| País de Origen | Estados Unidos | Japón |
El Resurgimiento Moderno y Wim Ouboter
En los últimos años, las calles de nuestras ciudades han experimentado una transformación silenciosa pero significativa.
Los patinetes eléctricos, esos vehículos ágiles y compactos, se han convertido en una parte integral del paisaje urbano moderno.
La historia del patinete eléctrico se remonta mucho más atrás de lo que la mayoría imagina.
En 1915, las calles de Nueva York fueron testigos de la aparición del Autoped, considerado el primer patinete eléctrico de la historia.
El Autoped rápidamente captó la atención del público, especialmente entre las mujeres recién independizadas, quienes lo vieron como un símbolo de libertad y movilidad.
A pesar de su prometedor inicio, el Autoped enfrentó desafíos que limitaron su expansión. La falta de regulaciones específicas y los altos costos de producción llevaron a que su fabricación cesara en 1922.
No fue hasta la década de 1980 cuando el concepto de patinete motorizado volvió a captar la atención del público. La empresa Go-Ped lanzó los primeros patinetes a gas, reavivando el interés por este tipo de vehículos.
En los primeros años del siglo XXI, empresas como Micro y Razor comenzaron a popularizar los patinetes eléctricos, aunque inicialmente eran percibidos más como juguetes que como medios de transporte serios.
El verdadero auge de los patinetes eléctricos como solución de movilidad urbana comenzó alrededor de 2017-2018.
Empresas de sharing como Bird y Lime lanzaron servicios de alquiler de patinetes eléctricos en numerosas ciudades, popularizando rápidamente este medio de transporte.
Wim Ouboter y Micro Mobility Systems
Parte de esta historia está recogida en un paper de 2003 realizado por la Universidad de San Galo (Suiza).
El estudio describe el auge global del mercado del patinete (no eléctrico) a principios de este siglo, y cómo este objeto se convirtió, en aquel entonces, en uno de los regalos más anhelados por millones de niños y adolescentes.
La primera en comercializar un modelo de dos ruedas, según el paper, fue la empresa Micro Mobility Systems, creada cerca de Zurich en 1997.
Este empresario, de 58 años y origen holandés -su abuelo había emigrado a Suiza décadas antes de que él naciera, según cuenta a Xataka-, amaba las salchichas de San Galo.
Pero todas las veces que salía de su casa a comprar una, sentía que le faltaba un medio de transporte adecuado para cubrir una distancia tan corta como para que no mereciera la pena coger la bici o el coche, pero un poco larga para ir andando.
En el siglo XX ya se habían difundido objetos parecidos al patinete. El paper de la Universidad de San Galo reporta que algunos de ellos se utilizaron en la familia del mismo Ouboter.
Pero no existía uno al mismo tiempo suficientemente robusto y comodo para que lo pudiera usar un adulto en la calle, según explicó el exbanquero al medio Citylab.com.
Ouboter estuvo dándoles vueltas al asunto durante mucho tiempo. A principios de los noventa, lo tuvo todo más claro.
Empezó a pensar en distintos prototipos. Y así llegó a diseñar el primer patinete tal y como lo conocemos hoy, plegable, con dos ruedas alineadas y un manillar para sujetarse.
“Un modelo ligero, digamos de tan solo entre dos y cinco kilográmos de peso, y compacto”, lo describe.
En un primer momento, a nadie de su entorno le pareció una buena idea.
Un día los hijos de unos vecinos encontraron el patinete olvidado y empezaron a jugar con él.
Janin Welti, la mujer de Ouboter, se dio cuenta y logró convencer al marido a retomar su proyecto.
En 1997 la pareja, junto al padre de ella, fundó Micro Mobility Systems.
Wim tenía estudios de negocios -aunque asegura que fue “un mal estudiante” debido a una dislexia- y una experiencia previa como empresario textil en Estados Unidos.
Ouboter buscó socios. Según cuenta, trató de convencer a los creadores de la línea de minicoches Smart, que se estaban empezando a vender en esa época, a incorporar uno de sus patinetes en cada ejemplar.
Estaba convencido de que esta combinación fuera perfecta para innovar la movilidad urbana.
La idea les “gustó”, asegura.
Sin embargo, el lanzamiento del coche Smart tardó más de lo esperado por unos problemas en las pruebas de seguridad, y el proyecto conjunto con Ouboter fue abandonado.
“Para mí fue una gran decepción”, recuerda él.
El empresario no se echó para atrás. Encontró una empresa de Taiwán, llamada J.D Components Co., dispuesta a producir su modelo. En 1999 lo comercializaron en Japón. Y fue un gran éxito.
A partir de allí, la moda de los patinetes se convirtió en un fenómeno mundial, aunque como producto destinado a los niños.
“En China empezamos la producción con 500 trabajadores. 16 meses después teníamos a 15.000.
Al poco tiempo, empezaron a aparecer muchos modelos de patinete parecidos al de Micro Mobility (como el Razor, el más exitoso en EE UU, comercializado por el dueño de J.D Components).
Distintas empresas comenzaron a darse codazos para lograr superar a las demás en esta competición comercial.
Según un artículo de 2000 de The Wall Street Journal, Ouboter mismo se impuso comercialmente en la venta de uno de los modelos de esos años, de tres ruedas, con respecto al hombre que supuestamente lo había desarrollado, y con el que había tratado de colaborar en un principio.
El CEO de Micro Mobility explica que, entre la competencia que se multiplicaba día tras día y las dificultades para obtener patentes en tiempos rápidos, el mercado no se sustentó.
Mientras que el mundo parecía casi haberse olvidado de ellos, Ouboter se puso a trabajar duro para innovar su oferta, y empezó a pensar en modelos eléctricos.
“Creímos que así más gente volvería a usarlo, y que sería mejor para los adultos”. Razor presentó un modelo con incorporada una batería ya en 2003, según se desprende de la página web de la compañía.
La legislación suiza, en cambio, no permitió a Micro Mobility sacar al mercado uno así hasta 2013, asegura Ouboter. “En Suiza no se podía conducir un vehículo electrificado en las aceras. Así que diseñamos un patinete híbrido, con la posibilidad de elegir el modo con electricidad o sin”, detalla.
“De esta manera se podía engañar a la policía si te paraba”, bromea.
Sin embargo, las ventas de su primer modelo eléctrico no fueron las esperadas, añade.
En todos estos años, Ouboter siguió utilizando patinetes a diario para ir al trabajo en Zurich desde el pueblo donde vive, llamado Wetzikon y ubicado a 45 minutos de coche de la ciudad.
Le sirve para cubrir el trayecto entre su casa y la estación de trenes y, cuando llega a Zurich, de la estación de trenes a la oficina.
En su opinión, eso ha permitido tanto a él como al resto de su empresa (que gestiona con su mujer, encargada de las finanzas y sus hijos veinteañeros Oliver y Martin, que se dedican a la parte de márketing y comunicación) no perder de vista nunca su utilidad.
“Los usamos de verdad, y todos somos conscientes de que son perfectos para moverse en la ciudad”.
Por eso el boom de este año de los patinetes eléctricos de alquiler ofrecidos por compañías como Bird le sorprendió solo en un principio, asegura.
Su empresa, que distribuye productos en 80 países, no tiene la fuerza suficiente como para proponer un servicio de ese tipo, admite.
Pero cree que tanto movimiento en este mercado le viene bien.
Ahora, junto con sus hijos está impulsando el desarrollo de Microlino, un minicoche eléctrico de dos plazas.
"Es lo que falta. No necesitamos coches grandes, no tenemos espacio suficiente", considera.
Ouboter asegura que su visión de la movilidad urbana futura prevé que este tipo de medio de transporte, sumado a bicicletas y patinetes, normales y eléctricos, sustituya los vehículos tradicionales.
El exbanquero asegura que nunca creó su modelo de negocio por dinero, sino para lograr que esa visión se transformara en la realidad.
Se siente feliz porque nota que mucha gente está empezando a entender lo que él tenía en su mente ya hace 20 años.
Y muestra entusiasmo por lo que todavía no ha llegado.
EL AUTOPED, LA PRIMER PATINETA ELÉCTRICA AÑO 1915
Patinetes Eléctricos Hoy
El patinete eléctrico es sin duda el medio de transporte del momento.
Los servicios de alquiler de este pequeño vehículo ofrecidos por empresas como Bird o Lime conquistan día tras día nuevos usuarios en decenas de ciudades, de Los Ángeles a Madrid, de Tel Aviv a Ciudad de México.
Los patinetes eléctricos han recorrido un largo camino desde los primeros Autopeds. Gracias a los avances tecnológicos, los patinetes eléctricos son más ligeros, ágiles y cuentan con una mejor suspensión.
Son una solución popular y sostenible para el «problema de la primera/ última milla» en la movilidad urbana, facilitando el desplazamiento rápido y eficiente en las ciudades congestionadas.
Ventajas de los Patinetes Eléctricos
- Solución para la «última milla»: Facilitan el trayecto desde las estaciones de transporte público hasta el destino final.
- Reducción de la congestión: Al ser más compactos que los automóviles, contribuyen a descongestionar el tráfico urbano.
- Disminución de emisiones: Como vehículos eléctricos, no emiten gases contaminantes durante su uso.
Desafíos de los Patinetes Eléctricos
- Seguridad vial: La integración de los patinetes en el tráfico urbano ha planteado cuestiones sobre la seguridad de usuarios y peatones.
- Regulación: Muchas ciudades han tenido que desarrollar rápidamente normativas específicas para regular su uso.
- Aparcamiento: El estacionamiento desordenado de patinetes de alquiler ha generado problemas en algunas ciudades.
El Futuro de los Patinetes Eléctricos
- Mejoras tecnológicas: Se espera que continúen los avances en baterías, motores y materiales, mejorando la autonomía y la durabilidad.
- Integración con smart cities: Los patinetes podrían integrarse mejor con los sistemas de transporte público y las infraestructuras urbanas inteligentes.
- Personalización: Es probable que veamos más opciones de personalización para adaptarse a diferentes necesidades y preferencias de los usuarios.

Un patinete eléctrico moderno, ejemplo de la evolución tecnológica.
El auge actual de los patinetes eléctricos está destinado a crecer, ya que las ciudades se vuelven más grandes y se requieren soluciones de transporte eficientes y ecológicas. Sin embargo, el desafío actual radica en hacer que esta tendencia sea sostenible.